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Teoría de la relatividad



No os asustéis, no tengo ninguna intención de explicar o de hablar de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Para escribir sobre ella, primero tendría que entenderla y saber de qué va (todo lo contrario que los tertulianos de la tele o la radio).  De Einstein solo sé que es como el Ché, poca gente sabe quién fue, pero mola poner una foto suya en camisetas y posters.

Aquí voy a dejar la definición de Einstein como lo haría cualquier Miss en un concurso de belleza, pero sin poner morritos y sin bikini (eso que ganáis). “Einstein era un señor muy mayor y muy listo, que nació en… en… bueno, que nació, y luego se hizo famoso con una teoría sobre la velocidad a la que se encendía la luz.  Tenía el pelo y el bigote blancos y era poco amigo de los peluqueros.



Si no voy a hablar de Einstein ni de la fórmula E=m c2  ¿Por qué se titula así el post?  Pues porque que voy a explicar otra Teoría de la Relatividad. La de que todo es relativo y todo depende (como las canciones de Jarabe de Palo, que según quien las escuche puede odiarlas o aborrecerlas). Vamos a poner varios ejemplos sobre el caso que nos ocupa (parece que voy a poner algo serio y al final como siempre, van a ser “tontás”).

El tiempo
Aquí no es como en los telediarios que el tiempo va al final. Y además, no hablaré sobre metereo… meteoro… montorología (¿la ciencia que estudia lo que dice el Ministro de Hacienda?) bueno del otro, del que miden los “cronogramas”.  Y vosotros os preguntaréis (y si no, ya me lo pregunto yo) ¿Cómo es posible que el tiempo sea relativo si es algo medible?  Una hora siempre es una hora, dura 60 minutos y punto redondo. ¡Pues no señor! ¿Es lo mismo una hora con tus amigos tomando unas cañas o el mismo tiempo en un taxi atascado en el centro de Madrid con Radiolé a tope? No es lo mismo te repito el trato que... te retrato el pito.

El espacio

¿Os habéis dado cuenta que las grandes extensiones se miden en campos de fútbol?  Noticia sobre incendios: La superficie afectada es de 10.000 hectáreas, el equivalente a 10.000 campos de fútbol.  Noticia sobre las últimas lluvias: Han caído 10 litros por metro cuadrado, lo que sería si tiraras un cubo de 10 litros en un campo de fútbol de 100 centímetros cuadrados. La pregunta es ¿De qué campo de fútbol estamos hablando?  No es lo mismo el Polideportivo Municipal de Villarriba que el Camp Nou (amigos del Real Madrid, no “enfadarse” por no nombrar el Bernabéu, es que en el del Barça cabe más gente). Además una hectárea son 100 x 100 metros, ni el campo de Oliver y Benji es tan ancho. ¿Véis como se va afianzando la teoría de la Relatividad?

La energía
Ni se crea ni se destruye, se transforma. Y hasta aquí mis conocimientos de física.  Hay tablas en las que te cuentan el gasto calórico de algunas actividades cotidianas. Por ejemplo, conducir 30 minutos serían 60 calorías, estar de pie 20 minutos (35 calorías), hacer el amor durante 30 minutos son 125 calorías (¿Hay gente que aguanta tanto?) y dormir durante 8 horas serían 450 calorías. Correr durante una hora a buen ritmo sería alrededor de 900 calorías. 

Hagamos cuentas. Vas a un garito al centro de Madrid, te chupas una hora de atasco (120 calorías), te pasas de pie 3 horas hasta que te decides entrar a la churri de turno (serían 315 calorías), si tienes suerte y pillas (cuando dicen lo de hacer el amor, no es llamarse cari o gordi ¿no?) pues otras 50 calorías (porque a esas alturas no aguantas media hora dándole ni de coña) y luego dormir 8 horas, hacen un total de  835 calorías, sin contar lo que has bebido que habría que restar a las calorías perdidas… porque bailar no has bailado (Un hombre sobrio nunca baila).  Recordamos el gasto energético de correr a buen ritmo: 900 calorías… Mejor vete a hacer footing (no quería decir que te fueras a correr, porque os conozco) que al menos el ejercicio lo tenemos seguro y es gratis.

El peso
Un amigo siempre que le decían que estaba más gordo (¡Qué tacto tienen algunos/as!), respondía con la misma pregunta “¿Respecto a quién y cuándo?"  Sabiduría popular que se dice.  En el caso del peso la teoría sigue intacta. Un kilo de más puede que no importe demasiado, pero prueba a meter la maleta en un vuelo de Ryanair y sabrás que un kilo cuesta una pasta gansa.

Los deportes
La reglas en cada uno de los deportes son iguales independientemente quien sea el juez, árbitro, atleta o equipo ¿verdad?  Pues no, si el delantero del vídeo es de tu equipo será un penalti claro y expulsión del defensa. Si eres del equipo contrario, sin embargo, pedirías fuera de juego y la ejecución inminente.



Política
Si el partido por el que yo he votado la caga o no cumple con lo que llevaba en su programa (¿alguien se lee los programas de los partidos?), no pasa nada.  Le defenderé con uñas y dientes frente a los rojazos o los fachas (dependiendo del caso en cuestión) que no buscan más que dividir el país.  Donde no debería haber relatividad, haberla, “hayla”.

Normas de circulación
Aquí sí que hay relatividad. Vas conduciendo y los pasos de cebra sirven para acelerar y dar sustos a los peatones.  Ahora bien, bájate del coche y serás el primero es vociferar y gesticular al coche que no pare. En las rotondas la prioridad la tendrás siempre tú, los ceda el paso son para los otros y en los atascos todos los carriles son tuyos para cambiarte cuando te salga del pito y sin usar los intermitentes.

Si la relatividad llega hasta sus más altas cotas en algún campo es en el de los gustos. La música, la moda, las marcas… Incluso hay gente que compra ropa de Agatha Ruiz de la Prada y va a conciertos de  Justin Bieber… No imagino que se hagan las dos cosas a la vez, porque debería estar penado.

¿Veis como todo es relativo?

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