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Oír campanas y saber dónde o el síndrome del campanero loco

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El dicho es “oír campanas y no saber dónde”. Pero es que sí dónde están las campanas. Las putas campanas. Las tengo localizadas. Ahí arriba. Para hacer daño y que no puedas hacer nada contra ellas. Al que no encuentro es al campanero.
El caso es que no tengo problemas las campanas en general. Ni con todos los campaneros. Sólo con los de Suiza. Que tú dirás: “Pues no vayas a Suiza y asunto arreglao” Y tendrás razón. Pero es que la cosa se complica, porque en breve me voy a vivir allí. No con un campanero o a un campanario. A Suiza. Que sí, que es un país precioso, con sus montañas, lleno de suizos y sus cuentas suizas, más quesos que en casa del señor García Baquero, su chocolate. Pero tienen querencia por las campanas. Y si las dejaran quietas, yo sería muy fan. Pero es que las tocan. Mucho. Todo el tiempo y por la mañana con más ganas. Y mira que a mí me ha gustado siempre La campana de Elgorriaga. O ese toro enamorao de la luna, que abandona por las noches la maná. El mismo toro pintad…

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

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Aparte de ser una de las peores frases para intentar hablar con una chica en un garito, el título del post de hoy es también de una canción de hace muchos años. Cuando todavía se podía hablar en los garitos y la gente no se hacía selfies… con teléfonos.

En el post de hoy vamos a hablar de esa gente que está en el lugar equivocado. No, no hablo de nuestros presidentes del gobierno, o de los políticos en general, o los chicos de Taburete en un concierto. Hablando de música, os dejo con unos minutos musicales para recordar la canción del título. Y no, el que toca la batería de “losbarning” (así se pronunciaba en Madrí) no es el frutero de 7 Vidas. ¿O sí? A lo que vamos, que hay gente que está en un sitio que en principio no le corresponde, como España en el festival de Eurovisión o un inglés ebrio en Benidorm. Ya, ya sé que soy injusto. No todos los ingleses se emborrachan en Benidorm. Algunos se emborrachan en otros sitios. Y la idea me vino viendo a unos malotes irlandeses cada uno con un…

Déjame a mí que soy un manitas

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Los que me conocéis sabéis que el bricolaje no tiene misterios para mí. Ríete de McGyver y del barbas de Bricomanía. Con un cortaúñas y el palo de una piruleta te hago el túnel de la M30 y me sobran materiales para una piscina para los próximos Juegos Olímpicos de Madrid 3050, o cuando toquen.
Entre mis grandes éxitos, os podría mencionar el montaje de esa mesa de IKEA a la que sólo hay que poner las 4 patas. Soy capaz de montarla, mal, 20 veces y girar la rosca en sentido contrario otras 30 veces. A una media de 5 por pata. Estoy hablando de esta obra de arte. Parece fácil, pero es una de las pruebas que te hacen para entrar en la NASA. Obviamente, no he entrado en la NASA… todavía. Otra de mis gestas es el de atornillar un mueble al suelo. De ahí ya no se mueve. O poner uno de esos topes de las puertas en el lugar equivocado… Eso sí, la puerta ya no da golpe en la pared… Ni se abre, ni se cierra… En mi defensa tengo que decir que los artistas somos así. No estamos hechos para las cosas …

Pues yo a ti tampoco te invito

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Seguro que habéis oído, visto, y leído por tierra mar y aire noticias sobre la boda de SR4 con Pilar Rubio. Que no es que la chica se haya casado con un modelo de coche o con un robot de la Guerra de las Galaxias, que también podría ser, sino con Sergio Ramos. No os voy a engañar, ni inventarme que he estado en la boda y escribir sobre las intimidades de los invitados. Soy muy respetuoso con la vida de los demás. Esta ve no me han invitado. La ilusión que me hacía ir a Sevilla, ponerme una mantilla y estar rodeado de famosos. Aunque no pudiera hacer fotos. Yo creo que ha sido cosa de Correos que no tenían bien la dirección y no ha llevado la invitación. O es posible que SR4 y PR5 (no estoy seguro del dorsal de Pilar Rubio) sean unos rencorosos y como yo no les invité a mi boda, pues ellos se han enfurruñado (qué me gusta el verbo enfurruñar) y me han pagado con la misma moneda. Leyendo las cosas que han hecho en su boda, lo de prohibir usar los móviles, vestir con determinados colores, l…

Un Big Mac, un archiduque y Donald Trump

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No os vais a creer a quién me he encontrado en Irlanda. ¡Al mismísimo Donald Trump! En un McDonalds. Al principio no estaba seguro si era él porque no llevaba la corbata roja y con el aire que hace por aquí, se había despeinado un poco. Ya sé que suena poco creíble que me lo haya encontrado, pero la realidad siempre supera a la ficción. Y lo más raro es que se parara un rato a hablar conmigo con la de cosas que tenía que hacer, como jugar un partido de golf, construir un muro, decir alguna burrada contra los mexicanos, poner sus cosas en twitter o ver la Fox. Os voy a contar más o menos cómo fue la conversación. No os preocupéis que lo pongo en castellano. El inglés de este hombre es un poco simple y todos estamos acostumbrados a otro nivel. Yo creo que para aprenderlo sus padres le apuntaron a la academia “Inglés con 100 palabras o menos”. No creo que use muchas más. A lo que vamos. Perdone que le moleste. ¿Es usted el señor Trump? Buenas tardes, hijo. ¿Quieres un selfie? ¿Un autógrafo?…