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Mostrando entradas de marzo, 2015

Gente que va a las bodas. Capítulo II, los señores que aunque no quieran, van

En el capítulo anterior os contaba la clase de mujeres que van a las bodas. Te preguntarás si a las bodas que voy, no hay hombres. Los hay, y aunque algunos no quieran ir, van.

En esta segunda parte, vamos a hablar de los señores, los que comen naranjitas y limones (o eso dice la canción, ¿Dónde cojones están esos señores que comen esas mierdas?).

Vamos al lío. Lo hacemos cortito, para que puedas llevarte la chuleta y reconocer a todos los señores que hay en las bodas. Los 11 principales, como un equipo de fútbol.

Con el número uno…

Gente que va a las bodas. Capítulo I, las señoras

Estamos otra vez en la temporada de bodas. Todo llega. En cuanto sale el sol, la gente venga a casarse. Que nos queremos un poco, nos casamos. Que no nos queremos, o nos queremos, pero de boda, nada de nada, pues ya me habéis jodido el post… Pero vamos con los que se casan, que también los hay.

Os preguntaréis por qué sólo hablo de señoras. En la mayoría de las bodas también hay señores. Efectivamente, pero vamos por partes. Primero las damas. Que yo siempre he sido un caballero.

El caso es que da igual dónde se celebre la boda. Siempre va gente muy parecida. Es lo mismo que sea en el Norte, en el Sur, en Inglaterra, Italia o en la China Popular... Bueno, en China, tengo que reconocer que la gente es mucho más parecida… Yo no distinguiría entre los diferentes tipos de señoras… y es muy probable que les confundiera con algún señor.


Si hay algún chino leyendo (me refiero a que lea este post, que seguro que hay muchos chinos que lean. Por probabilidad básicamente), seguro que piensa que no…

Gente del futuro, poneos de acuerdo y a ver si os aclaráis

Cada vez más en las películas, series de televisión y anuncios, viene gente del futuro. En las canciones todavía van un poco más atrasados y viene la Chica de Ayer, pero todo se andará. Ya vendrán.

Y no tengo muy claras las intenciones de esta gente. No saben muy bien a lo que vienen. Unos para invadirnos, otros para salvar el mundo, otros para traernos una lejía con perlas de oxígeno hidráulico con parábolas hiperbáricas y no sé cuántos elementos activos y unos pocos inactivos. ¡Poneos de acuerdo! O nos dejáis la ropa blanca o empezáis la tercera guerra mundial. Va a llegar un día que vengáis de verdad y no sepamos qué hacer con vosotros. A mí me da que vienen nada más que a olisquear.


Son gente extraña estos visitantes del futuro. Ya podrían venir a celebrar la navidad con los seres queridos del pasado como los del Almendro, o a ayudarnos a curar enfermedades, o a acabar con el hambre en el mundo. Como personas civilizadas, que digo yo, que para eso está la evolución. No es cosa de q…

Hay veces en las que un hombre tiene que hacer, lo que tiene que hacer...

En Twitter te encuentras de todo. Información, gente interesante, gente interesada, ayuda, opinión, noticias, consejos, chistes, personas a las que les gusta Gran Hermano. De todo. El otro día leía lo siguiente

Podría haber reaccionado de mil maneras, pero este señor decide depilar las cejas al amigo que está en la cama con su novia. Ya lo estoy viendo. “Y la próxima vez, las ingles, que hay que ver como las tienes”. ¿En qué momento de la vida se le ocurre a un señor, retener a un amigo en pelotas (con su novia, probablemente también en pelotas), coger unas pinzas (me imagino que le preguntaría a la novia dónde están las pinzas… ¡No cariño, las pinzas no, que te pierdes!) y ponerse a tirar del vello “entrecejil”?

No conozco al señor en cuestión, pero vamos a ver cómo reaccionaría “Depilator” antes otras situaciones de estress. Como hacíamos de pequeños. ¿Te imaginas? ¡Qué estamos “mú locos”!

¡Vamos allá!

El día de la radio… o 10 cosas que no tienen su día

Hace poco se celebraba el día de la Radio. Así, en general. Sin especificar si hablaban del transistor, de la del coche, del radio-despertador… Y todo el mundo hablando bien de ella. Que si es la mejor compañía (eso es porque no conocen a mis amigos), que si ha estado conmigo en los momentos tristes y felices (en la salud y en la enfermedad), que es la banda sonora de mi vida…

Y sin quitar ningún mérito a la radio, que lo tiene, me parece injusto que tenga su propio día. Igual que la tele. Que sí, que son muy importantes. Que forman parte de nuestra vida y se merecen un homenaje. Pero ¿Qué pasa con el resto de cosas? ¿Nadie se acuerda de la lavadora? ¿Y la cama? ¿Qué pasa con la caldera? Ya me gustaría veros tiritando en el salón mientras suenan los Cuarenta Siempre Iguales. Os ibais a acordar de Radi… ator.

Vamos a reinvin… rinvidic, redin… ¡cojones! A dar las gracias a esas otras cosas que tenemos en casa y que no valoramos en su justa medida.

¿Preparados? ¿Listos?
Nevera, frigorífico…