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Papeleo, Internez y la madre que parió a los formularios

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Vamos a empezar como si fuera un monólogo de un cómico. El otro día (tomando el otro día por cualquier momento que oscile entre ayer y otro día de la historia de la humanidad) tuve que ir a arreglar papeles.   Bonita expresión lo de arreglar papeles. Parece que los papeles se me habían roto, que no funcionaran. O que tuviera que darles con el destornillador de estrella (el plano no funciona para estos casos). Cuando decimos arreglar, queremos decir renovar, pagar, domiciliar… todas estas acciones que nos encanta hacer a todo el mundo. Tanto como madrugar para ir al dentista, o chupar una lija al mediodía en agosto… en Sevilla. Hoy voy a contarte algunas cosas que pasan cuando estás papeleando . Seguro que la RAE no recoge este término, porque ya sabemos que está lleno de señores que no les gusta recoger cosas nuevas, ni viejas, que lo tienen todo perdido. Vamos que me lío y no quiero cabrear a Pérez Reverte... aunque igual ya venía enfadado de serie. Vamos al

Roma, la ciudad en la que te eternizas

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Si alguna vez te has preguntado por qué llaman a Roma la ciudad eterna, ya te lo digo yo, porque te puedes tirar horas esperando. Esperas para ver un monumento, entrar en un museo, hacerte una foto sin que haya otros dos millones de personas con el palo selfie a tu alrededor, comer en un sitio decente, pedir un helado…   Es el precio de la fama, y   la fama cuesta, y aquí es dónde vais a empezar a pagar (una pasta por cierto). Y ahora que ya sabéis lo de la ciudad eterna, la fama y demás zarandajas (qué me gusta la palabra zarandaja… no para ponérsela a una persona, pero por ejemplo a una ensalada, o a una tienda de chuches, o a un pueblo con pocos habitantes), os voy a contar cosas sobre Roma. Sube que te llevo. 

Turistas Go Home! O cosas que hacen los turistas

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Me vais a perdonar que el post de esta semana sea un poco más tarde… pero es que he estado turisteando. Lo bueno es que así me ha dado tiempo para sacar algunas ideas para éste y próximos posts. Me perdonáis ¿Verdad? No es que odie a los turistas. Al fin y al cabo todos somos turistas en algún momento. Y cuando somos turistas somos un poco odiosos. Sí, tú también. Aunque no lo creas. Ahora viene la parte en la que me explico. Si estáis esperando una explicación razonada y con sentido común, no es el sitio. ¿No le pedís explicaciones a los políticos, a los que pagamos entre todos, y venís aquí a reclamar que esto es todo gratis?   ¡Pues eso! Hay muchas razones para decir que los turistas somos odiosos. No es nada personal, lo somos. Da igual que seamos españoles, chinos, rusos o franceses. Bueno si son franceses, igual son un poco más odiosos, pero es que vienen con el odio de serie, aunque no sean turistas. A lo que vamos. Cosas que hacemos los turistas cuando no esta

El sol: ¿Por qué? Relación si la hubiera…

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Seguro que muchos recordáis el examen sobre las ingles en Amanece que no es poco . Yo no os voy a hacer ningún examen ni tampoco voy a hablar de ingles, ni de las brasileñas, ni de idiomas. Voy a hablar del sol. Algunos ya sabréis que vivo en Irlanda. Ese país en el que fabrican la lluvia, y luego la exportan para el resto del mundo. Aquí se llenan las botellas de agua para el extranjero… y ellos se beben la cerveza. ¿Y qué tiene que ver Amanece que no es poco, Irlanda, la cerveza y el sol?

¿Y si los políticos se pasaran por Carabanchel?

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Cuando empecé a escribir en el blog me propuse no hablar de ciertas cosas, como por ejemplo el fútbol, religión o política. Pero ya sabéis cómo son estas cosas, que la noche te confunde, y al final te hacen hablar aunque no quieras. De fútbol ya os he hablado alguna vez, de religión también un poquito, y hoy os voy a hablar sobre los políticos, no de todos, sólo de algunos. Prometo que termino rápido. ¿Vamos allá? No te duermas Ángela, que esto va también contigo. 

Cosas que no sabías del italiano porque a lo mejor no todas son verdad

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Que hablar italiano es “ molto facile e divertente ” está claro, sobre todo para los italianos. A ellos les sale natural, casi sin pensar. Aunque lo de hablar sin pensar no siempre sale bien.  Pero vamos a lo que vamos, con el italiano. No, no sobre un señor en especial, sino al idioma. Y es que hay muchas cosas que quizá no sabías sobre el italiano. Algunas, puede, que no tengan un respaldo científico, o dicho de otro modo, me lo he inventado, pero otras son tan ciertas, como que los políticos se descojonan de nosotros. Alora… Andiamo! Que quiere decir, vamos tirando que si no, no empezamos nunca.

Los bancos: ¿Y si al final hay que quererlos?

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Amiguitos, hoy vamos a hablar de los bancos. Son esos sitios en los que en las películas del oeste los malos entraban a robar con la cara tapada, llegaba el “cherif” cogía a los malos y los ponía entre rejas. Las cosas han cambiado. Ni siquiera hace falta ir al banco, ahora vienen ellos a ti… y tampoco está tan claro quiénes son los malos, y si te defiende alguien. Yo, que, de economía tengo conocimientos a nivel de usuario (es el nivel que se pone en los currículos para decir que tienes entre poca y nada idea del tema) tengo muchas dudas sobre los bancos… Más dudas que un disco de los Panchos.   A ver si entre todos podemos aclarar las dudas.