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Roma, la ciudad en la que te eternizas

Si alguna vez te has preguntado por qué llaman a Roma la ciudad eterna, ya te lo digo yo, porque te puedes tirar horas esperando.
Esperas para ver un monumento, entrar en un museo, hacerte una foto sin que haya otros dos millones de personas con el palo selfie a tu alrededor, comer en un sitio decente, pedir un helado…  Es el precio de la fama, y  la fama cuesta, y aquí es dónde vais a empezar a pagar (una pasta por cierto).
Y ahora que ya sabéis lo de la ciudad eterna, la fama y demás zarandajas (qué me gusta la palabra zarandaja… no para ponérsela a una persona, pero por ejemplo a una ensalada, o a una tienda de chuches, o a un pueblo con pocos habitantes), os voy a contar cosas sobre Roma. Sube que te llevo. 
Italia capital Roma
Te sale todo seguido, como San Antonio, Texas, o Los Angeles Lakers. El caso es que Roma tiene alrededor de 3 millones de habitantes y la pusieron casi en el centro de Italia un par de hermanos que se llamaron Rómulo y Remo… Que ya les vale a los padres el nombre tan feo que le pusieron a Rómulo… y a Remo. Y las costumbres que tenían entonces de ordeñar lobas. Eso está feo.

El caso es que la ciudad es muy antigua. Casi 3 mil años. Dicen que se fundó en el 753 antes de Cristo. Vete a saber, porque en aquella época no había ni televisión en blanco y negro, ni Wikipedia. Y como tampoco había agua corriente, pues se quedaron al lado de un río, que ellos llaman Tevere, pero que en realidad se llama Tíber. Ya sabemos que los italianos no hablan bien el castellano. No como los españoles, que lo bordamos J
¿Cómo llegar?
Habrás oído que todos los caminos llevan a Roma, pero casi mejor que mires un mapa o Google maps que te va diciendo por dónde ir. A ser posible, si vas desde un sitio retirao, es mejor el avión, que llega antes. Pongamos que viajas desde Chicago, pues ahí ya te digo que no hay señales para ir a Roma, porque los americanos son muy suyos y no quieren que te vayas de allí. Si total, ellos también tienen pizza, ¿Para qué vas a salir?

Hablando de pizza
Con las cosas de comer no se juega en Italia. Las cosas del comer, y las del querer son molto importante e impresionante (como veis, tres días en Roma me han hecho, no sólo un experto en la ciudad, sino también del idioma). Los italianos tienen el menú infantil en todos los sitios, pizza y pasta. Por eso va tanta gente. Luego tienen otras cosas, pero tampoco es cuestión de abrumaros con datos.
¿Y de beber? ¿Queréis postre?
De beber tenemos una amplia gama de bebidas, que es lo que la gente suele tomar. Tienen vino de varios colores, rojo, blanco (que tampoco llega a ser blanco del todo), rosado… También cerveza, que ellos que son muy cool, le llaman birra, y un montón de cosas con nombres italianos como el amaretto y el limoncello. Y acqua, que está muy rica fresquita. De postre tenemos panna cotta, cannoli, y tiramisú (con su vestido y su canesú), y también manzanas y melones, que todos quieren ser los campeones.
Cafés
No te sientes en una terraza, porque ese café que dentro del bar, valía 2 euros, pasa a costar 6 euros. Es como si toda la ciudad estuviera llena de Starbucks, pero no. El precio es el mismo, pero no tienes wifi, sin embargo, tienes café en condiciones…  y te dejas de frapuccino con tomate, machiato pero no demasiato, o un capuccino Adolfo Suárez Barajas ¿Te puedes creer que no hay Starbucks todavía en Roma?  A lo mejor no están tan locos estos romanos.
¿Qué ver en Roma?
Aparte de turistas, que allí es donde los fabrican, hay iglesias, muchas (según fuentes del gobierno 900 y según los manifestantes, 200 millones de iglesias), y cosas romanas, muy antiguas, y estatuas, y un circo (romano, sin tigres, ni leones), y un coliseo (también muy antiguo, y muy romano) y coches, muchos, pero muy pequeños. El 500 es una limusina comparado con algunos de los que circulan por la ciudad.
Dos países por el precio de uno
Vas a Roma y en un periquete (unidad de medida de tiempo que equivale a un pispás) te plantas en la Ciudad del Vaticano, que es otro país. Más grande que un 500, pero tampoco para tirar “cobetes”. Tan pequeño que ni siquiera tiene capital (dinero sí, mucho, pero capital como el resto de países, pues no tiene). Son 44 hectáreas de país. Como 44 campos de fútbol, pero lleno de curas, monjas, obispos, cardenales y Papas (tienen dos por el precio de uno también y tienen unos añitos también. También se les conoce como papas arrugaos, como en Canarias).

En Roma no debes perderte…
En realidad sería aconsejable que no te perdieras en ningún sitio, ni siquiera en el IKEA, pero eso ya es otra historia. Me refiero a los sitios que deberías ver. Toma nota ( te advierto que soy poco original, pero seguro que nadie ha descrito los sitios así) .
El Coliseo
El coliseo, el de Roma, no confundir con uno que hay en Getafe, es un campo de fútbol antiguo pero que le han quitado las gradas y se les ha secado el césped y no queda ni la línea del centro del campo, ni los puestos de cerveza. Como no habían inventado la UEFA ni la FIFA, pues hacían peleas de tigres contra osos, luchaban los gladiadores, y el emperador le daba un like si le gustaba… Y al emperador no le gustaba casi nada… Siempre han sido bastante especialitos.
Foro Romano
Está todo en obras. Se conoce que no lo han acabado todavía y mira que les ha dado tiempo. Que eso ya tiene unos años. Ya se sabe con los ayuntamientos de las grandes capitales que se lían a hacer obras, que si ahora el metro, que si inauguramos un arco del triunfo, y están terminándolo de alicatar. Y a ver si renuevan el pavimento que es de la época de Cesar Augusto (Lendoiro no, el otro césar). Cuando lo acaben, va a quedar precioso con todos los templos y las basílicas.

Fontana di Trevi
Si de verdad quieres verla, te aconsejamos que vayas a las 5 de la mañana en invierno. Si no, tendrás que apartar a los dos millones de personas que están allí puestos de figurantes para no dejarte ver nada. No sabemos quién es Trevi, pero le salió una fuente muy apañada, con agua y con gentes con túnica, que se llevaban en la época de los romanos, todo por no hacer unas mangas como dios manda… De ahí la expresión manga por hombro.

Panteón de Agripa
Es de los pocos sitios en los que no hay que pagar para poder entrar, y sorprendentemente no hay que hacer demasiada cola para acceder. En menos de media hora estás dentro de una iglesia a la que no lo han puesto el tapón. Está abierta por el centro, y mi teoría es que se les olvidó poner ventanas y vieron que aquello les iba a quedar muy oscuro… El resto es historia, y tampoco te voy a contar toda la historia.

El Vaticano
Se les ha quedado pequeño aquello. No cabe más gente. Entre los que viven allí y los turistas aquello es un sindiós (paradójicamente). El caso es que te puedes tirar unas cuantas horas esperando para ver la casa del Papa. Que se ha hecho allí un adosado bien chulo, todo lleno de cuadros y estatuas de artistas de los “güenos”, que ríete tú de Bertín Osborne y Arévalo, que también son artistas, pero no es lo mismo. Y tienen a unos soldados en la puerta disfrazados como las sotas de bastos.

Museos Vaticanos
Lo llamaron museo vaticano porque llamarlo “vamos a poner aquí las cosas que han ido regalando a los papas que ya no hay más hueco”. Es como si tú hicieras un museo de todos los regalos que te han hecho a lo largo de toda tu vida. Y como ha habido tantos papas, pues el museo es enorme.  Y allí iban dejando las cosas. Los papas siempre han sido muy cucos y en vez de pedirle a un señor que les ponga gotelé en la habitación, las llenaban de cuadros de Rafael, (el del Tamborilero, no, el artista que no cantaba), o de Leonardo, Miguel Angel o cualquiera de las otras tortugas Ninja…
Me comunican que las tortugas Ninja no existen y que les pusieron el nombre de artistas famosos… Las cosas que se aprenden.
Vamos a ir dejándolo por hoy que ha sido demasiada cultura para un poco post. No os vayáis a acostumbrar y penséis que este blog sirve para algo.



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