Ir al contenido principal

¿Y si los políticos se pasaran por Carabanchel?


Cuando empecé a escribir en el blog me propuse no hablar de ciertas cosas, como por ejemplo el fútbol, religión o política. Pero ya sabéis cómo son estas cosas, que la noche te confunde, y al final te hacen hablar aunque no quieras.
De fútbol ya os he hablado alguna vez, de religión también un poquito, y hoy os voy a hablar sobre los políticos, no de todos, sólo de algunos. Prometo que termino rápido.
¿Vamos allá? No te duermas Ángela, que esto va también contigo. 
Antes de nada os tengo que explicar que Carabanchel es un barrio de Madrid  que hace muchos, muchos años fue un municipio independiente de la capital. Durante más de 55 años hubo una cárcel, que en un gran alarde de originalidad, se le llamó cárcel de Carabanchel.
Allí pasé mis primeros años, en el barrio, no en la cárcel, y en Carabanchel aprendí muchas cosas (seguimos hablando del barrio, todavía no he ido a la cárcel). Algunas malas, otras malas y muchas, muchas buenas. Hoy os voy a contar una de las mejores que aprendí. Pero vamos ya sin más “dilatación” al lío.
Carabanchel, años 80. Casi todos los chicos jugábamos en el equipo de fútbol del barrio. Ya, ya sé, no era cuestión de sexismo, es que había muy pocas chicas y no había liga (de fútbol) para ellas todavía. Jugábamos en distintas categorías, desde los más pequeños hasta juveniles. Y también nos llevamos algún que otro pelotazo.
Para comprar las equipaciones había diferentes alternativas.  Que cada uno se comprara la suya, lo que provocaría un cierto desconcierto en el equipo rival y en el nuestro por llevar diferentes colores y modelos. Quitárselas a los equipos contrarios y jugar con ellas. Comprarlas en una tienda de equipaciones deportivas para que nos equiparan con las equipaciones correspondientes. Recurrir al patrocinio, por ejemplo ir a Telefónica (no existía Movistar todavía) y ponernos la foto de un teléfono fijo en la camiseta o por último vender papeletas de lotería.
Optamos por la opción “loterística”. Allí íbamos todos intentando vendernos entre nosotros las papeletas, pero no funcionaba bien, era como cambiarnos cromos. Y teníamos que pedir ayuda a amigos, familiares, en el colegio, en el trabajo de nuestros padres… menos en la cárcel, en todas partes.
Y la cosa no funcionó demasiado mal. Vendimos todas las papeletas y conseguimos una cantidad de dinero suficiente para que no pareciéramos el ejército de Pancho Villa y hacernos pasar por un equipo de fútbol decente. Hasta los porteros podrían tener su propia camiseta y no jugar con la parte de arriba del chándal… e incluso más bonita que la del portero mexicano (nada difícil por cierto).
El encargado de recaudar todo el dinero era uno de los chicos del barrio… Y lo recaudó todo. Enterito. Pero en vez de guardar el dinero para las camisetas decidió que se lo iba a gastar en sus cosas. Nunca supimos en qué se lo gastó. 
Y aquí es donde entran los políticos y por qué deberían pasarse por Carabanchel para aprender alguna que otra lección. El padre de nuestro amigo al enterarse de que su hijo se lo había gastado, lo primero que hizo fue devolver el dinero, comprar las camisetas para los diferentes equipos. De su hijo, no volvimos a saber nada hasta dos años después. Vivo seguía, porque le vimos después. Pero lo más lejos que salió de casa fue para ir al instituto. Y rapidito, si no quería que se alargara el castigo.
¿Os imagináis que alguien se quede con el dinero de todos? Eso está muy feo ¿verdad? Y lo que tendría que hacer es devolver el dinero, y pasarse una temporada castigado. Diría incluso más. Como les hemos elegido para que gestionen nuestro dinero, y les pagamos por ello, no deberían poder seguir haciéndolo. ¿Quién se va a fiar de alguien que toma lo que no es suyo?
Probablemente la lección no es únicamente para los políticos… Dudo mucho que nos hagan caso, y no creo que ninguno de ellos lea este blog. Somos todos los que deberíamos aprender algo de Carabanchel y del padre de mi amigo. Ya que entre ellos no se castigan, deberíamos ser nosotros los que hiciéramos todo lo posible para que aprendieran la lección. Robar está muy feo, lo haga quién lo haga, ya sea de tu partido, de tu pueblo, tu amigo, tu hijo o quien sea… ¿Por qué les dejamos que se lleven lo que es nuestro?... Y además, ¿les pagamos por ello?
Realmente no he hablado de política, ni siquiera de políticos, sino de intentar explicaros que todos somos responsables de lo que pasa alrededor. Y estamos dejando todo en manos de irresponsables. Hasta aquí mi indignación…
No puedo prometer que ya no me voy a indignar más, pero sí, que no os voy a dar la turra. Porque en esta vida se puede hacer de todo, menos dar la turra.
Y la próxima semana, no hablaremos de ni de los políticos, ni de malos rollos, ni siquiera del gobierno, aunque nos lo digan Tip y Coll.



Comentarios

  1. ¡Qué razón tienes, Javier! Yo creo que en las manifestaciones, en vez de reclamar aquello por lo que se ha salido a la calle, bastaría con llevar pancartas que dijeran "que sepas que ya no te voy a votar nunca más". ¡A lo mejor funcionan...!
    ibb

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¡Gracias por leer el blog y dejarme un comentario!

Entradas populares de este blog

Yo os maldigo, jodíos móviles

No sé si os acordáis de Charlton Heston en El Planeta de los Simios en la escena final, más cabreao que una mona y “maldijiendo” a todos. Pues yo igual, maldigo a los móviles, que tienen la culpa de todo lo que sucede. Antes no había teléfonos inteligentes, ni siquiera un poco listos, y no pasaba lo que está pasando ahora. Si no, cómo os explicáis, que haya llegado Trump a ser Presidente. Pues por los móviles.

Y no sólo lo digo yo. También lo dicen los programas de la tele, y los de la radio y en los artículos de revistas y periódicos (por si no lo recuerdas, son esas cosas que venden en las tiendas con hojas… las lechugas, no, lo otro).

Pues eso, que lo dice todo el mundo. Todo el día nada más que “de mirar” el móvil y no hacemos otras cosas, no como antes que hacíamos…. por ejemplo… Dejadme pensar y ahora vengo.

Sí sí sí, el bombo ya está aquí

¡Albricias! Celebremos con regocijo (quienquiera que sea regocijo) la buena nueva. ¡Manolo podrá tocar su instrumento de nuevo!  

Para los despistados. Hablamos del bombo de Manolo, un señor que es famoso por tener un bombo. Como Bartolo con la flauta, pero en versión bombo. Ya, ya sé que llego un poco tarde a la noticia, pero es que hay cosas que necesitan tiempo para digerir, y reconocer su importancia. Y es que era un clamor. La gente preocupada, no se hablaba de otra cosa, un sinvivir, noches sin dormir (una, pero sin dormir… bueno, en realidad sí que dormí, pero no muy bien… El calor no ayudaba)

¿Por qué es tan importante que Manolo tenga su bombo? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Está bien, allá vamos.


Sara Carbonero, se hace de noche y el Vicente Calderón

Vamos a empezar por el principio y a explicar quién es Sara Carbonero y Vicente Calderón. Algunos ya sabéis quiénes son, pero es muy probable que no le veáis la relación. Y aún mucho menos en el título de un post. Si ya le juntamos lo de la noche, la cosa se pone más complicado que ver a un culturista con gafas de cerca. (Ver de cerca a un culturista no es muy difícil, me refiero a un culturista que lleve este tipo de gafas)

Sara Carbonero es una periodista que presentaba las noticias deportivas en Tele Cinco, conoció a Iker Casillas y se casaron y es muy probable que sean felices y que alguna vez hayan comido perdices.
Vicente Calderón fue presidente del Atlético de Madrid, y dio nombre y apellido al estadio en el que, hasta este año, ha jugado el equipo. Así, de generoso era el señor. Pudiendo haberle dado otro nombre, le prestó el suyo a un campo de fútbol. Lo de la noche, ya lo explico ahora, y la relación entre Sara Carbonero y el señor Calderón. Ponte cómodo que allá voy.

Reinventando las canciones del verano

Igual debería cambiar el título y poner reventando las canciones del verano, pero no me gusta hacer spoilers (lo que antes era joder el final, ahora lo llaman spoiler).
El caso es que estamos a punto de llegar a la época estival (el calorcito, para los que no tienen estudios) y aún no hay canción del verano. ¡Qué tiempos aquellos en los que Georgie Dann o su primo King África nos daban la turra! ¿No lo echáis de menos?

¿Has visto las noticias? ¿Las de dónde?

Según el mundo en el que vivas puede que las noticias más importantes sean que Cristiano Ronaldo se ha “enfurruñao” con sus compañeros. O que Isabel Pantoja sale de la cárcel. Que a Paquirrín, Pantojín Jr,  habría que meterle en la cárcel por la música que hace, y que la próxima semana seguiremos hablando del gobierno.


Pero en otros mundos, que también los hay, no saben si Paquirrín es el próximo Presidente. Si les dicen que Cristiano Ronaldo está en la cárcel, no sabrán de quién le hablamos y no les extrañaría que Pantoja fuera la máxima goleadora de la liga de fútbol, o participará en las próximas Olimpiadas o si se ha “enfurruñao”.

Las noticias que, como ahora se dice, hacen arder las redes, puede que no merezcan ni una línea en “The Country” (El País en Estados Unidos) o un comentario en “The Reason” (La Razón de UK)y ni siquiera dirán nada en “Antenna Three” de Australia. Mejor te cuento algunos ejemplos