Sí, tú también eres uno del grupo

Cuenta la leyenda que hay gente que no ha instalado WhatsApp. Existen mitos sobre personas humanas que ni siquiera tienen móvil. Los hay que todavía llevan puesto el plástico en la pantalla, o que andan con un Nokia, por supuesto con batería desde el primer día que lo cargaron.
Creo que todos los que estáis leyendo el post tenéis WhatsApp. Y estáis en varios grupos. No tantos como Alaska, la de los Pegamoides, o Dinarama, o Fangoria, pero en muchos grupos.
Y hoy vamos a hablar de las diferentes personas que hay en los grupos. No de todas, porque sería un post muy aburrido dando detalles con nombres y apellidos de los millones de usuarios de WhatsApp. Aunque fuera sólo en España, estaríamos hablando de 25 millones. Y por eso vamos a agruparlos en grupos (que es la mejor manera de agrupar cosas).
¿Cómo he llegado hasta aquí?
Por algún tipo de persona había que empezar y comenzamos por los que no quieren estar en el grupo. No tardarán mucho en salir o son claros candidatos en convertirse en otro espécimen de los grupos, el zombi, del que hablaremos más adelante. No tienen nada en común con la gente del grupo. No participa, no comenta nada, ni siquiera pone un Emoji con una sonrisa. Pasaba por allí y le metieron en el grupo. Bob Dylan se salió del grupo en cuanto terminó la canción…
Dame tu teléfono y te meto en el grupo
Es posible que así empezara la carrera musical de Victoria Beckham. Ella no sabía qué hacía allí… Incluso hubo gente que le dijo “no cantes Victoria” (otros le dijeron, no cantes, Victoria), pero al final entró en el grupo. El caso es que hay gente que le encanta formar grupos de WhatsApp. El del grupo de ajedrez, los amigos del cole, los del barrio, el equipo de petanca, la familia, la asociación de vecinos, alcohólicos conocidos con moderación, sin moderación, sin alcohol, completamente alcoholizados…
Perdón, me he equivocado no volverá a ocurrir
A la pregunta: ¿No habré enviado esa foto del señor de color (más concretamente de color negro) superdotado al grupo de WhatsApp de la familia? La respuesta es sí. Si te estás preguntando si la “superdotación” del joven se refiere a su capacidad para hacer cálculos matemáticos, la respuesta es: ¿Dónde has estado todo este tiempo?
¡Estaba vivo!
De repente, ves un nombre en el grupo que contesta un ¡Feliz Navidad! O ¡Igualmente! Es probable que envíe un emoji con una sonrisa… Da igual. El caso es que está vivo. ¡Albricias! (qué me gusta la palabra albricias, puede servirte como nombre de comida, una herramienta… a lo que vamos). ¡Aquí tenemos al zombi! Nadie recordaba que estuviera en el grupo, pero ahí le tenemos. Espera… ha vuelto a desaparecer… Falsa alarma. Le hemos perdido... Hasta el año que viene.
El bromitas
Es el más cachondo de todos (según él mismo) y tiene mensajes divertidísimos (también según él) y los últimos chistes que se comparten en la red. Si no fuera porque ya los habíais visto antes en todas partes, hace tiempo. Es capaz de decirte que se acaba de inventar el chiste de Mistetas (por cierto, no busquéis en Google “Mis tetas”, así, separado, porque es posible que os las encontréis todas… y que no sean tuyas… ).
 
¿Habéis “cenao”?
¿Os preparo un huevo? ¿Te frío unas “madalenas”? Para ser miembro de este grupo, nada mejor que una madre. Da igual la edad que tengas, 20, 30, 60… una madre siempre se preocupará si has cenado. La comida es muy importante también, pero lo de la cena es obsesión. Suele preguntar si has bebido, y casi siempre acierta… pero ese es otro tema.
¿Me haces un resumen?
70 mensajes nuevos en el grupo y siempre habrá alguien que pregunte. ¿De qué estáis hablando? ¿Qué ha pasado? Porque claro, leer, es un poco cansado y es mucho mejor que alguno te haga un resumen. Es como el que llegaba con el capítulo 350 de Falcon Crest empezado y te preguntaba qué había pasado…. ¡Desde el principio de la serie!
¡Que se mejore! ¡Felicidades!
Pongamos que es el cumpleaños de la abuela y todo el mundo en el grupo la ha felicitado. ¡O casi todo el mundo! Es posible que incluso tengamos que lamentar el fallecimiento de algún conocido. Es muy probable que alguno felicite al fallecido… o piense que la que ha tenido el percance haya sido la abuela. En este link tenéis un claro ejemplo de lo que os cuento… Por cierto, ¡Que se mejoren los keniatas!

La agenda humana
Nos recuerda cumpleaños, santos, aniversarios, da los buenos días, las buenas noches, nos arropa si tenemos frío, nos cantaría una nana para dormir. Lo que haga falta. Y si le pides que te traiga un colacao y unas galletas, ahí está, aunque tenga que ir de Barcelona a Cádiz. Ya te avisa de que se va a estar un poco frío, pero lo importante es estar ahí.
La culpa es del gobierno, o de la oposición… o de los que se oponen a la oposición
Que el Colacao está frío, es culpa de los de izquierdas, o de la derecha. ¿Que hay que calentar la leche? Que lo haga el gobierno a ver si hace algo bien… Todo es susceptible de ser mezclado con la política. ¿Que es el cumpleaños de la abuela? Ya veremos si lo podemos celebrar, porque con este presidente me parece que no hay nada que celebrar.  Así con todo. Yo sólo le deseo que se mejore.
Mis “vendisiones”
Una oración por la paz en el mundo. Pero no vale una oración de las de sujeto, predicado, objeto directo, sintagma nominal o una subordinada… No, de esas, no. Y que Dios me los bendiga. También puede ser una imagen de la Virgen de la Cueva que llueva que llueva, o el Cristo que se ha montao… Tenemos que querernos más.
Si reenvías esto a 10 personas, me ha dicho un amigo
“Si os llega un mensaje diciendo que si pinchas en el link hay un disco de Taburete, no lo abráis, tiene un disco de Taburete”. O “si reenvías este mensaje a 10 personas, te tocará la lotería del niño, o de la niña y tu vida estará llena de dicha, y la de los demás de desdicha"… ¿Qué me habrá dicho? 😊 Los grupos también son una fuente de sabiduría. Todos tenemos un amigo que conoce a un policía, o a un bombero, o un médico o a todos a la vez, que tienen información de primera mano que cualquier tema. Enfermedades, seguridad mundial, acabar con el hambre en el mundo. Menos mal que lo compartimos en el grupo. ¡Ya estamos a salvo!
A ver si quedamos
Todo va, más o menos, bien. Algún malentendido, unos cuantos chistes de mal gusto. Alguna imagen subida de tono. La abuela que nos pregunta si hemos cenado… Pero todo va bien. Hasta que alguien sugiere que podríamos quedar. Y allí se forma la mundial. Que todo es culpa del gobierno, que si tu mujer es una tal, que tu marido es un cual, que me dejes en paz de tantas “vendisiones”, que os mejoréis todos… El caso es que es muy probable que no quedéis todos, que no quedéis ninguno, que os enfadéis…
Pero luego se nos pasa, porque lo importante es que sigamos agrupados en el grupo.
 ¡Que os mejoréis! Por cierto, ¿Habéis cenado?


 
 

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