Déjame a mí que soy un manitas

Los que me conocéis sabéis que el bricolaje no tiene misterios para mí. Ríete de McGyver y del barbas de Bricomanía. Con un cortaúñas y el palo de una piruleta te hago el túnel de la M30 y me sobran materiales para una piscina para los próximos Juegos Olímpicos de Madrid 3050, o cuando toquen.

Entre mis grandes éxitos, os podría mencionar el montaje de esa mesa de IKEA a la que sólo hay que poner las 4 patas. Soy capaz de montarla, mal, 20 veces y girar la rosca en sentido contrario otras 30 veces. A una media de 5 por pata. Estoy hablando de esta obra de arte.
Parece fácil, pero es una de las pruebas que te hacen para entrar en la NASA. Obviamente, no he entrado en la NASA… todavía.
Otra de mis gestas es el de atornillar un mueble al suelo. De ahí ya no se mueve. O poner uno de esos topes de las puertas en el lugar equivocado… Eso sí, la puerta ya no da golpe en la pared… Ni se abre, ni se cierra…
En mi defensa tengo que decir que los artistas somos así. No estamos hechos para las cosas materiales.  Siempre se ha dicho que uno de los animales más inteligentes es el delfín. ¿Habéis visto a algún delfín colgando un cuadro? ¿O arreglando un enchufe? 

No os voy a mentir. No estoy hecho para las cosas manuales.  Que yo lo he intentado, y hasta tengo una maleta con varios destornilladores con sus diferentes terminaciones (o como se llame lo de la punta, en estrella, en plano). Pero nada, sigo sin saber para qué lado se aprieta y para qué lado se desenrosca. Que diréis que tampoco hay mucho misterio. Si no es para un lado, es para otro. Y tendréis razón, pero lo doy por imposible. Que no doy con el giro correcto.
Palabrita del niño Jesús que tengo un maletín como el de la Señorita Pepis, pero con cosas de hacer bricolaje. Que hasta tiene un metro que mide 5 metros para medir cosas que midan menos de 5 metros. Si ya miden más, hay que comprar otro metro más grande.
Y un martillo, sin estrenar, no soy de colgar cosas ni me gusta la violencia. 0 violencia, siempre smile. Me estoy pensando si utilizar el martillo después de ver al pollo del vídeo.

A lo que iba, que en la maleta también hay una llave inglesa, pero no le veo yo la ventaja de saber idiomas a una herramienta. Llaves del 12, del 13, del 14, que igual depende de la edad que tengas para usarlas. 
Tanta herramienta y luego los señores de IKEA te dan un trozo de metal retorcido para que aprietes todas las clavijas. No hay maletines con palos doblados para hacer muebles. Yo ahí veo una conspiración judeomasónica… lo hacen para volvernos locos a los que no somos muy manitas.   
Os podéis imaginar que el taladro es para mí como los logaritmos o las integrales. Ahí están. Sé que existen, pero no tengo ni idea de cuándo ni cómo utilizarlos. En algún momento me pondré manos a la obra… ¿O quizá soy muy mayor para volver a estudiar números?
Es posible que esté exagerando un poco y sólo me esté preparando mentalmente para una nueva mudanza. Ya os conté hace tiempo lo que suponía cambiarse de casa. Nos toca otra vez, pero para hacerlo más difícil, cambiamos de idioma… Ya os iré contando. Si veis que en las próximas semanas no pongo nada, es muy probable que haya perecido (que verbo tan bonito, yo perezco, tu pereces, él perece) en el intento.
Seguiremos informando. De momento ¿Algún voluntario para ayudarme a mover un sofá?

¿Dónde os habéis metido?

Veo que tendré que pedir ayuda en otro sitio… Ya os contaré cómo va todo.



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