Ir al contenido principal

Las aspirinas gratis y otras ventajas de ser Neandertal

Qué injusta ha sido la vida con los hombres antiguos. Que si no iban limpios, que si su dieta no era equilibrada, que  si estaban muy atrasados respecto a los homosapiens… Pues a lo mejor nos estamos equivocando con ellos.

Siempre insultándoles, que si eres un Cromañón, que si tú más, que si eres un cavernícola y cavernario… Pues anda que tú que eres “neerlandés”  (ser de Holanda, tampoco es tan malo).


Hace poco se ha descubierto que se hacían sus propias aspirinas, gratis, sin pasarse por la farmacia. Igual era paracetamol, o espidifén… Da igual la marca, lo importante es que eran más listos de lo que creíamos.



Hoy vamos a hablar de esta y otras ventajas de las señoras y señores de los de antes. De mucho antes. Más mayores que Jordi Hurtado y la Duquesa de Alba

Aspirinas gratis, sin receta

Creíamos que eran unos ignorantes y ahí les tienes. Se hacen ellos mismos sus gelocatiles. Sin receta, lo de escribir lo tenían un poco verde todavía. También te digo que seguramente los dolores serían distintos. Lo de los garrotazos en la cabeza no ayudaría mucho a aliviarlos, pero no tenían que pensar en la hipoteca, el colegio de los niños…



La factura del dentista

Otra ventaja es que en dentista se gastaban poco. Y además no había dentistas que recomendaran chicles sin azúcar, ni con azúcar, ni dentistas. Garrotazo y tentetieso. Que te sale la muela del juicio y parece que te molesta un poco, a tomar por saco y te la arrancas la muela, el juicio, los caninos y un molar.



La hipoteca

Un poco fuera de la ley sí que eran estos señores y señoras. Ni papeles, ni hipotecas, ni claúsula suelo, ni cielo, ni Bankia ni nada. Y eso que se ahorraban. Que les apetecía irse a vivir a la playa, pues allí que se iban. O a la montaña. Ni pasaporte ni nada. Que dicen que en África hace calor, pues tiramos para Alaska, y así conocían mundo.


Ni Leroy Merlin ni Ikea

Que alguno diréis que es una desventaja pero ¿Sabéis la cantidad de matrimonios rotos por el fin de semana en Ikea, las sillas “Sentarsën” y las arandelas Enrrøsken? Un sinvivir. Y en Leroy Merlín comprando grifos, y la caseta para el perro… Estos señores se comían al perros, sin caseta ni nada. ¿Grifos? Al río y santas pascuas plín.  Eso sí el agua caliente lo tenían un poco complicado, pero no eran mucho de bañarse… por si se les van las vitaminas o algo.


Vete al Continente y tráeme tres “mamuses”

Díselo ahora a tu marido. Que si quiero ver el fútbol, que mejor pedimos un chino… Antes sí que eran hombres de verdad… o a lo mejor todavía no eran hombres, pero no pedían chinos para comer. Puede que sí se los comieran, pero a lo que voy… Que tú le decías (como quiera que se comunicaran) a tu pareja y se iba al Continente y te traía tres mamuses. Y es que los continentes estaban cerca (como vimos en la imagen anterior), se podía ir andando de un sitio a otro (todavía no se habían inventado las autopistas radiales). Y  no sólo mamuses, también dinosaurios, tigres, leones, todos quieren ser los campeones. 


Me traes tres lanzas, un hacha y leña para hacer el desayuno

Me das un contramuslo de Velociraptor, y te doy un litro de sangre de murciélago que queda ideal para pintar en las paredes de la cueva. O te lo cambio por un abrigo de piel de “Leopoldo” albino, que el blanco se lleva mucho ahora. Así es como se conseguían las cosas. La versión de yo te doy cremita, tú me das cremita.


Dieta neandertal.

Comían cereales para desayunar, eso sí. Pero ni Frosties ni Friskis de Kellogs ni nada. A lo vivo. Cogían un trigo, de un trigal, espantaban a los tristes tigres, y se comían las espigas. Luego ya de comida unas alitas de águila real, y unas chuletas de bisonte. Todo orgánico. La merienda se la saltaban porque todavía no había chocolate. Ni siquiera bollicaos. Y para cenar algo ligero… una gacela y dos piezas de fruta, que podía ser un melón o una sandía.


Hoy no voy al gimnasio

Otra cosa buena es que no pagaban el gimnasio y luego no iban. Estos ni pagaban ni iban. Que ya corrían detrás de los bichos y hacían ejercicio sin necesidad de spinning o aquaplanning o sporting (ni de Gijón ni de ningún sitio).


Ni drojas ni tabaco ni alcohol

No iban al gimnasio, pero eran personas muy sanas. El alcohol ni lo probaban, ni para curar las heridas siquiera. No había tabaco… Colón todavía no había ido a América a por él. Drojas seguro que ya existían como no había colegios, ni señores a la puerta para dártelas en los caramelos, o en el Cola-Cao, pues la gente no se enganchaba. Puede que le dieran algún bocadito a la marihuana, que estaba muy rica en ensalada.


¿Había colegio?

Eran todos gratis. Privados, pero gratis. Lo de leer, escribir, las cuatro reglas no era muy útil en aquella época. Aún no habían salido los libros de Harry Potter y pocas cuentas había que hacer. No tenían los ejercicios de un tren sale de Barcelona… o una bala de cañón recorre una parábola. Los niños aprendían otras cosas.  Tenían asignaturas como “Encendimiento de fuego en condiciones extremas, sin mechero ni cerillas”, “Cocinar sin sal es posible”, “Como distinguir un hacha de una lanza” y “Cazar tu primer bisonte a los 6 años es fácil si sabes cómo”, “Colorear la cueva sin salirte de ella”


Conversaciones sin fronteras

Dicen que no eran mucho de dar discursos ni de grandes conversaciones. No eran de dar la turra. Por no tener, no tenían ni políticos, una de las ventajas más “ventajosas”. Muy concisos eran a la hora de comunicarse. Chicha, pan (bueno pan no había, ni Bimbo siquiera) y al lío. Que lo del lío, ya sabéis. Tampoco eran de camelarse a la pareja ni nada. Ni excusas. Que te duele la cabeza. Pues para eso tenemos las aspirinas… ¿Veis como todo cobra sentido?

Al final todo vuelve al comienzo. Las aspirinas eran para perpetuar la especie. Y decían que no estaban evolucionados… Igual tampoco hemos evolucionado tanto los hombres… Las mujeres sí, pero esa es otra historia.




Comentarios

  1. Pues verdaderamente, tenían muchas ventajas los Neardentales,incluso para viajar,tampoco llamaban al Imserso...

    ResponderEliminar
  2. Dinosaurios? En serio? No puedorr no puedorrr... leer tus posts de una tirada porque soy yo el que acaba tirado por el suelo con dolor de tripas de la risa que me da... XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Gracias!! Los datos puede que no sean muy reales ;)

      Eliminar

Publicar un comentario

¡Gracias por leer el blog y dejarme un comentario!

Entradas populares de este blog

Sí sí sí, el bombo ya está aquí

¡Albricias! Celebremos con regocijo (quienquiera que sea regocijo) la buena nueva. ¡Manolo podrá tocar su instrumento de nuevo!  

Para los despistados. Hablamos del bombo de Manolo, un señor que es famoso por tener un bombo. Como Bartolo con la flauta, pero en versión bombo. Ya, ya sé que llego un poco tarde a la noticia, pero es que hay cosas que necesitan tiempo para digerir, y reconocer su importancia. Y es que era un clamor. La gente preocupada, no se hablaba de otra cosa, un sinvivir, noches sin dormir (una, pero sin dormir… bueno, en realidad sí que dormí, pero no muy bien… El calor no ayudaba)

¿Por qué es tan importante que Manolo tenga su bombo? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Está bien, allá vamos.


Yo os maldigo, jodíos móviles

No sé si os acordáis de Charlton Heston en El Planeta de los Simios en la escena final, más cabreao que una mona y “maldijiendo” a todos. Pues yo igual, maldigo a los móviles, que tienen la culpa de todo lo que sucede. Antes no había teléfonos inteligentes, ni siquiera un poco listos, y no pasaba lo que está pasando ahora. Si no, cómo os explicáis, que haya llegado Trump a ser Presidente. Pues por los móviles.

Y no sólo lo digo yo. También lo dicen los programas de la tele, y los de la radio y en los artículos de revistas y periódicos (por si no lo recuerdas, son esas cosas que venden en las tiendas con hojas… las lechugas, no, lo otro).

Pues eso, que lo dice todo el mundo. Todo el día nada más que “de mirar” el móvil y no hacemos otras cosas, no como antes que hacíamos…. por ejemplo… Dejadme pensar y ahora vengo.

¿Si pruebo con poesía aunque sea sólo un día?

En el blog he escrito sobre muchos temas. 6 años dan para muchas chorradas.  Cosas que me ocurren, otras que me podrían haber ocurrido, alguna que otra invención, noticias, entrevistas de actualidad, temas candentes (que vete tú a saber qué significa candente… Es algo sobre cómo cocinar los espaguetis para que queden perfectos ¿No?).

Pero nunca he escrito poesía. Jamás. Never, ever. Ni en el blog, ni en un cuaderno, ni ná de ná. Ni siquiera en el cole cuando me gustaba una niña (que se llamara Carlota, no ayudaba en las rimas), o en las puertas de los baños cuando era adolescente, que es cuando se escriben poesías con sentimiento.

Alguna vez tenía que ser la primera. Así que vamos a intentarlo, pero eso sí, no pidáis virguerías… No esperéis sonetos, romances, o versos enciclopédicos (o como quiera que se llamen los versos)… Eso sí, también prometo que no voy a tirar de rimas fáciles, usando el número 5 o con agua Bezoya y partes del cuerpo masculinas.

Dejadme que utilice algunas licenc…

Las cosas de la edad

Hace unos años un grupo llamado Modestia Aparte, también conocido como “molestia, aparta”, “cantaba” una canción llamada Cosas de la Edad. Digo “cantaba” y en el vídeo vais a entender por qué. No os perdáis la actitud del público y la voz melodiosa del “cantante”.
El caso es que las “personas humanas” nunca estamos contentos con lo que tenemos. Y entre las cosas que tenemos está lo de la edad y sus cosas. Si tenemos mucha edad queremos tener menos. Cuando tenemos pocos años, queremos tener más. Llega un momento en el que no queremos cumplir más, que incluso nos quitamos años. Un lío, ¿no? A ver si os explico bien lo de las edades del hombre, la mujer, la temporada otoño-invierno… Vamos allá. Tres meses, dos semanas, un día y un desayuno En el principio no hay años. La edad se cuenta en días, luego pasamos a semanas, meses… Que parecen condenas de la cárcel. Hay tiernos infantes que tienen 124 semanas y como no seas experto en matemáticas, no sabes si sigue en la cuna o está a punto de cas…

Carta del Ministerio de Hacienda y otras 9 cosas que dan más miedo que Halloween

Ya os conté hace mucho, mucho tiempo, cosas sobre el Jalogüín, y cómo se había puesto de moda lo de que la gente se disfrazara de calabazas, te metieran un truco, y que los niños hicieran tratos… Quizá no sea exactamente así, pero ya sabéis a lo que me refiero.
Cuando en España no había McDonalds, sí amigos, éramos un país muy pobre, y las hamburguesas se llamaban filetes rusos (lo único ruso que nos dejaban hacer en aquel entonces), la noche de Halloween no había disfraces ni truco, ni trato, ni hostias. Y el día siguiente a llevar flores al cementerio. No me digáis que no da mucho más miedo que plantar tres telarañas y vestirte de bruja piruja (siempre quise escribir lo de bruja piruja todo junto).

Y es que no hace falta que sea Halloween ni que vengan los americanos a decirte cuándo pasar miedo. Como si no tuviéramos nosotros nuestras cosas para cagarnos por la pata abajo (en el extranjero no tienen una expresión que describa el terror mejor que esta). ¿Quieres ejemplos de cosas que…