Ir al contenido principal

Los Jota Jota O O (I)


Me encantan los Juegos Olímpicos, o como diría el amigo Urdaci (de quién lo sea), los Jota Jota O O. Siempre que puedo me quedo enganchado viendo cualquier deporte.  Desde la doma clásica, pasando por el badminton y la halterofilia (no, no es ninguna enfermedad, os aseguro que es un deporte).

El guión de los Juegos es casi siempre el mismo, Ceremonia de Inauguración, señores y señoras, niños y niñas que salen a hacer deporte, entrega de medallas e himno del vencedor cuando terminan de hacer sus respectivas piruetas, saltos, carreras y demás cabriolas (¡Cómo me gusta la palabra cabriola) y termina, como su propio nombre indica, con la Ceremonia de Clausura.

Todos los Juegos tienen su logo y su mascota.   La mascota de Londres 2012 es un, estooo, es una… a ver si me explicoooo… ¿Qué cojones es la mascota de Londres?  Mira que Cobi era feo, pero se veía que era un perro.  Bueno, si nos ponemos a comparar, Curro, la mascota de la Expo tampoco sabemos que era, pero era nuestro.

En cuanto al logo, para mí estaba claro.  Es un 2, un 0, un 1, y un 2 (2012 ¡Qué originales son estos británicos). ¿Seguro?  Eso creía yo, hasta que varias mentes sucias, nos abrieron los ojos.  



Pues siguiendo con el guión establecido, me dispongo a ver la ceremonia de Inauguración.  La verdad es que la de este año sólo he visto la parte del desfile y a una señora mayor con cara de tortuga cantando el Hey Jude.  Dicen que era Paul Mc Cartney, pero a mí no me la dan.  

En los desfiles, como siempre, se inventan países para que parezca que participan muchos.   ¿O de verdad pensáis que todos los países que desfilaron son de verdad? Antigua y Barbuda (homenaje a Isabel Pantoja), Tuvalu (parece una pieza de una lavadora), Palau (hasta el corrector de Word me lo cambia a Paula), Vanuatu (este podría ser un nombre de una concursante de Gran Hermano), San Vicente y Granadinas (como nombre de cocktail mola, pero ¿país?), Yibuti (eso lo decíamos en mi barrio cuando algo era cool o molaba.. ¿o no era así?).  Todos los que terminan en Stan, (Afganistan y Pakistán, los aceptamos como país, pero Uzbekistan, Kazajstan, Kirguizstan, Tayikistan, Turkmenistan, ¿Estos países Dondestán?).

Luego está el pebetero (bonita palabra que sólo se utiliza cada 4 años, justo lo que tardamos en interesarnos por la mayoría de los deportes olímpicos).  Señores de London 2012, reciclar cáscaras de mejillones y prenderles fuego no está bonito. Encima lo andáis cambiando de sitio, de un día para otro… ¿A quién se le ocurre ponerlo en mitad del estadio? Si queréis que los jueces de jabalina o lanzamiento de martillo anden más acojonados todavía, lo habéis conseguido.  (Me comunican que lo han movido otra vez de sitio, y ya va camino de Río Do Janeiro... ¿Reciclaje?). 

Sin contar las cagadas durante los Juegos, que han sido varias y que en España diríamos: "Esto sólo puede pasar en España".  Se les cae la bandera americana en la entrega de medallas de la final de tenis femenino (con Serena Williams por medio).  La confusión de banderas entre las dos Coreas (con el buen rollito que gastan los del Norte). ¿Os imagináis a Ana Botella colgada (ya sé que muchos no sólo lo imagináis, sino que lo deseáis) como le pasó al alcalde de Londres? Sólo por eso, nos tendrían que dar los Juegos de 2020.  Pero la bajamos en seguida, que tiene muy mal pronto.



Luego están los deportes y deportistas, pero esa ya es otra historia.  Voy a documentarme a fondo sobre ellos para hablar con conocimiento de causa y escribir un nuevo post, pero eso lo dejo para otro día.

Si tenéis algún deporte que os llame la atención, queréis darme ideas o enviarme chorradas que se os ocurran, se agradece .Prometo poneros en los títulos de crédito.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sí sí sí, el bombo ya está aquí

¡Albricias! Celebremos con regocijo (quienquiera que sea regocijo) la buena nueva. ¡Manolo podrá tocar su instrumento de nuevo!  

Para los despistados. Hablamos del bombo de Manolo, un señor que es famoso por tener un bombo. Como Bartolo con la flauta, pero en versión bombo. Ya, ya sé que llego un poco tarde a la noticia, pero es que hay cosas que necesitan tiempo para digerir, y reconocer su importancia. Y es que era un clamor. La gente preocupada, no se hablaba de otra cosa, un sinvivir, noches sin dormir (una, pero sin dormir… bueno, en realidad sí que dormí, pero no muy bien… El calor no ayudaba)

¿Por qué es tan importante que Manolo tenga su bombo? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Está bien, allá vamos.


Yo os maldigo, jodíos móviles

No sé si os acordáis de Charlton Heston en El Planeta de los Simios en la escena final, más cabreao que una mona y “maldijiendo” a todos. Pues yo igual, maldigo a los móviles, que tienen la culpa de todo lo que sucede. Antes no había teléfonos inteligentes, ni siquiera un poco listos, y no pasaba lo que está pasando ahora. Si no, cómo os explicáis, que haya llegado Trump a ser Presidente. Pues por los móviles.

Y no sólo lo digo yo. También lo dicen los programas de la tele, y los de la radio y en los artículos de revistas y periódicos (por si no lo recuerdas, son esas cosas que venden en las tiendas con hojas… las lechugas, no, lo otro).

Pues eso, que lo dice todo el mundo. Todo el día nada más que “de mirar” el móvil y no hacemos otras cosas, no como antes que hacíamos…. por ejemplo… Dejadme pensar y ahora vengo.

Vuelve la vuelta al cole

Quizá el título no lo aprobarían en un periódico serio. También es verdad que cada vez quedan menos periódicos serios. Realmente,  tampoco es que haya demasiados periódicos y es mejor no tomarse las cosas demasiado en serio.
El caso es que estamos otra vez con la vuelta al cole. Cualquier producto es bueno para aprovechar la idea. Aquí no tenemos muy claro cuál es el público potencial. ¿Los padres? ¿Los profesores? ¿Los tiernos infantes? El caso, es que no está mal de precio.


Hoy vamos a hablar de las cosas que pasan cada vez que nos referimos a la vuelta al cole. Es como la vuelta a España. Tiene cuestas, gente sufriendo, uniformes… pero aquí no te puedes echar la siesta como cuando ves el ciclismo.

Una Navidad “inmóvil”

Nos quieren “inmovilizar” estas Navidades. Y esta vez no es culpa de Carmena… O no sólo culpa de ella. ¿Pues no quieren que dejemos de utilizar el móvil? No sé si habéis visto alguna de estas campañas en las que te dicen que tenemos que vernos más (hay gente a la que me gustaría ver menos, pero eso es otra historia) o que sabemos muy poco de la familia. Eso pasa porque la gente pone cada vez menos cosas suyas en Facebook o en Twitter. ¿Qué queréis? ¿Que hablemos entre nosotros? Como si estuviéramos en la Edad Media. ¿Qué será lo próximo? ¿Que nos mandemos cartas? ¿O que hablemos por teléfono? Hablando un poco más en serio. ¿De verdad pensáis que es culpa del teléfono que sepamos muy poco de las cosas importantes de la familia? ¿O que pasamos tanto tiempo conectados a las redes sociales, que hemos desconectado de la gente que tenemos a nuestro alrededor? Sinceramente, creo que no hay una respuesta única. No todo es blanco o negro, como las cebras o los pingüinos. Hay gente que gracias a l…

Empanaos sin fronteras

Antes de nada vamos con la definición de empanao. Es muy probable que seas uno de ellos y no lo sepas. Es como los zombis, que no lo saben, como no tienen televisión ni van al cine... O los cansinos, que no se dan cuenta que lo son. La RAE recoge empanada mental como confusión de ideas, pero no define el término empanao.

No es aquel que está recubierto de pan rallado y huevo antes de realizar una fritura con aceite o estas guarrerías que hacen algunos con la mantequilla. Seguimos hablando de la cocina y freír cosas, que ya os veo venir y empezáis a imaginar a gente usando mantequilla para…. Paro que si no os lo estábais imaginando, ya os doy ideas. El caso es que un empanao es el que no se entera, el que está distraído, que está más pallá que pacá (esta definición no es la más técnica, pero es la que más se acerca a la definición real).

Y hay empanaos en todas partes del mundo. Aquí no hay discriminación por sexo, raza, religión, credo o avemaría cuando serás mía. ¿Pero cómo reconocerl…