miércoles, 20 de marzo de 2013

San Patricio ¿Por qué?


No era irlandés, no se llamaba Patricio y los méritos que se le atribuyen tampoco están muy claros. Nació en Escocia, se llamaba Maewyn y lo de expulsar a las serpientes de la verde Irlanda… hummm. Es como si a San Isidro le atribuyéramos que expulsó a los canguros de Madrid, a San Fermín que no haya llamas en Pamplona o a San Mamés que hayan desaparecido los diablos de Tasmania de la ría de Bilbao.

¡Empezamos bien!  De verdad que no tengo nada en contra de este hombre. Es más, incluso me cae bien, como casi todos los santos, sobre todo si en su día es festivo.  No he tenido el gusto de conocerle, y me parece estupendo que sea un día dedicado para darse a la bebida (como los peces del Villancico, los irlandeses beben y beben y vuelven a beber… y no sólo durante San Patricio), pero creo que nos estamos pasando con la celebración.  Es una de las fiestas más internacionales del mundo y se me ocurre porqué.  Básicamente consiste en hacer un desfile con gente vestida de verde y beber (alcohol, que agua ya se puede beber el resto del año).

Lo de importar fiestas y excusas para hacer el chorra, ya lo hemos comentado sobre Halloween.  ¡Qué nos gusta a todos lo de disfrazarnos y darnos a los placeres del comercio y el bebercio!  Y en que en España todavía nos queda mucho que aprender del marketing.  ¿A ver cómo exportas tú los sanfermines? ¿No podemos meter a una docena de toros bravos en un avión y que corra la gente por las calles de Wichita?  Pues que vengan los Wichiteños, australianos y demás guiris a correr por Pamplona.  Lo de la tomatina sería más fácil, pero también es más chulo que vengan los extranjeros y tirarles tomates, por el mero hecho de ser forasteros (aunque aquí no hay xenofobia, el que se pase por Buñol, sale perdido, sea de donde sea).

Volviendo al tema de San Patricio, como ya os decía, la excusa es ponerse algo verde en lo alto, salir a la calle, y a beber se ha dicho.  Este año, hemos podido enviar un corresponsal de Un Cigarrito y a la Cama a Dublín para vivir en primera persona tal evento. Como no había demasiado presupuesto, he ido yo solo aprovechando que mi novia vive en Dublín y tenemos casa (un saludo para ella que me estará escuchando) y que no estaba demasiado liado en el trabajo (ni mucho, ni poco, no estoy nada liado en el trabajo).



No sé si era el frío, la lluvia, la cantidad de gente o que la fiesta me parece una chorrada en general, pero… San Patricio, como organizador de desfiles, me has decepcionado.  Es una opinión muy personal e intransferible, pero ¿qué queréis que os diga?  Me pareció una tomadura de pelo.  Y como os debo una explicación, esta explicación que os debo, os la voy a dar.

Ya os comentaba antes que la fiesta se trata de ponerse algo verde, llevar banderas de Irlanda, el trébol, la camiseta de la selección, pintarte la cara color guisante cocido (los congelados tienen otro color), o cualquier otra cosa con tal de que estén relacionadas con la “verdura”.  Mi novia y yo, que somos unos sosos, sólo llevábamos la cámara para hacer fotos (por supuesto, también llevábamos ropa para guarecernos del frío. No estaba el día para ir en pelotas). 


A las 11 de la mañana hay un desfile popular.  ¿Y esto qué es?  Pues que todo el que quiera apuntarse puede ir por el mismo sitio que el desfile oficial. Las calles abarrotadas de gente, (lo lógico sería pensar que de gente irlandesa, pero no. Error.  Se dice que había casi medio millón de personas… ¡en un país de 4 millones!). En media hora parados viendo el desfile puedes ver pasar a gente de todo el mundo (chinos, indios, japoneses, polacos, españoles, italianos, polacos.. y algún que otro irlandés).  En la foto un ejemplo de irlandeses del mismo centro de Dublín.


Aquí el irlandés propiamente dicho que pasaba por allí.


A las 12 empieza el desfile oficial, que recorre las calles más importantes de Dublín hasta la iglesia de San Patricio (aquí no son muy originales).  Lo peor del desfile es encontrar un hueco para poder ver algo, o una ventana a la que asomarte, o pillar una farola a la que subirte.  Si haces como nosotros, llegar a la calle más concurrida 10 minutos antes de que pase la primera carroza, tienes muchas posibilidades de no ver nada (muchas cabezas, pero poco más).

El desfile propiamente dicho, es… como decirlo sin herir susceptibilidades… ¡qué coño! Hablemos claro, una tomadura de pelo.  Los miembros del gobierno irlandés desperdigados por el resto de desfiles (de otras ciudades del mundo), gaiteros del Departamento de Bomberos de Nueva York, niñas en falda corta con una vara en la mano (como cheerleaders pero con palo), tíos tocando el trombón (gracias por no tocar la de Paquito el Chocolatero), un jersey hinchable (abajo la muestra), soldados vestidos de camuflaje, sevillanas, brasileñas macizas, gente disfrazada de monstruos, una ballena y algún que otro señor de Murcia (no estaba identificado, pero seguro que había más de uno).


Y os preguntaréis, ¿Qué tiene que ver con San Patricio?  Pues nada.  Es como la cabalgata de Reyes Magos en cualquier ciudad española. Al menos en Reyes, sabes que al final saldrán tres señores (niños, esto no lo leáis), disfrazados de Reyes Magos.  No te pilla de sorpresa.  En el Desfile de las Fuerzas Armadas, salen las fuerzas armadas, en un desfile de modelos hay modelos y “modelas”, pero en San Patricio… ¿No sale San Patricio? Yo, al menos no le vi.

No todo van a ser críticas a este hombre ni a su desfile.  Creo que hay un momento para cada cosa y me ha pillado un poco mayor y con poco espíritu de fiestas.  Además San Patricio parecía buena persona y utilizó lo que tenía a mano (el trébol) para explicar la Santísima Trinidad.  A ver ¿Qué méritos tienen otros santos? San Isidro se quedaba dormido mientras los bueyes araban (un santo muy español). San Francisco hablaba con los animales (casi todo el que tiene una mascota lo hace ¿verdad Toby?), San Jorge mataba dragones (¿y ahora qué, Jorge?), Santiago no dejó un moro sano  (muy bonito), y San Seacabó (no sé muy bien lo que hizo, pero me sirve para terminar con esta chorrada).

Y hasta aquí la crónica sobre San Patricio. Aunque parezca que no, de verdad que os aconsejo visitar Irlanda (mejor que no sea en San Patricio) y veréis una de los países  más maravillosos del mundo (no conozco todos, pero alguno que otro ya he visto).  Su gente, los paisajes, su comida (de verdad que se come bien, esto no es Inglaterra), su bebida (no todo es Guinness, aunque no me importaría), su clima…. vale, no es el mejor del mundo, la lluvia acompaña más de lo que debería, pero si no, Irlanda no sería verde. 

2 comentarios:

  1. Me gusta ver que no has hablado de la cerveza verde, confirmando mi teoría de que eso es una americanada del copón ;) Yo he dejado en el blog mi experiencia con ella porque al desfile no llegamos, jajaja.

    El año que viene hacemos un especial conjunto o algo, ¿no?

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  2. La cerveza verde es sinónimo de Heineken. Aquí se bebe bastante (ya les vale, teniendo lo que tienen), pero lo que comentabas en tu blog, no lo he visto. Seguro que lo hay, pero sería un pecado.

    Lo del año que viene lo estudiamos ;)

    Gracias!

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