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Tronco ¿Te casas conmigo?

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¿Habéis oído que una señora se ha casado con un árbol? Verdad, verdadera. Hace poco fue su aniversario . De la señora y del árbol. De los dos. No tengo conocimiento sí ella le ha dejado plantado o si siguen siendo felices y comen… lo que quiera que se coma en estos eventos. Cosas más raras se han visto. Que tampoco quiero yo meterme en la vida de nadie y lo importante es que sean felices, pero no puedo evitar hacerme algunas preguntas. Y cómo es él ¿Será alto y delgado como su padre? ¿O estamos hablando de un bonsái? (Para los despistados, los bonsáis son esos árboles pequeños que puedes poner encima de la mesa). También puedes poner encima de la mesa un manzano, pero ya necesitas una mesa grande. ¿Será un alcornoque? No sería la primera persona en casarse con uno. O alcornoca, que tampoco me voy a meter en el sexo de nadie. Y en esta relación, aún menos… aunque sí me gustaría saber cómo… bueno, ya sabéis. ¿Es de buena familia? Es muy probable que el novio no sea de una famil

Sí, tú también eres uno del grupo

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Cuenta la leyenda que hay gente que no ha instalado WhatsApp. Existen mitos sobre personas humanas que ni siquiera tienen móvil. Los hay que todavía llevan puesto el plástico en la pantalla, o que andan con un Nokia, por supuesto con batería desde el primer día que lo cargaron. Creo que todos los que estáis leyendo el post tenéis WhatsApp. Y estáis en varios grupos. No tantos como Alaska, la de los Pegamoides, o Dinarama, o Fangoria, pero en muchos grupos. Y hoy vamos a hablar de las diferentes personas que hay en los grupos. No de todas, porque sería un post muy aburrido dando detalles con nombres y apellidos de los millones de usuarios de WhatsApp. Aunque fuera sólo en España, estaríamos hablando de 25 millones. Y por eso vamos a agruparlos en grupos (que es la mejor manera de agrupar cosas). ¿Cómo he llegado hasta aquí? Por algún tipo de persona había que empezar y comenzamos por los que no quieren estar en el grupo. No tardarán mucho en salir o son claros candidatos en convertirse

Futuro imperfecto del subjuntivo o indicativo

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Siempre me he hecho un poco de lío con los tiempos verbales. Sé cómo utilizarlos, y distingo entre pasado, presente y futuro. Pero estaréis de acuerdo conmigo que el futuro no es tan idílico como te contaban en las películas. Coches voladores y todos viviendo en la luna. Y lo digo con conocimiento de causa. Acabo de volver del futuro. No, no traigo lejía como la del anuncio, aunque tampoco iba desencaminada y ella ya intuía que había que dejar las cosas muy limpitas. Ni traigo Miguelitos de la Roda, que es una cosa que compra mucha gente cuando sale de viaje. Ni siquiera he comprado un imán del futuro para poner en la nevera. Y vosotros os preguntaréis ¿A qué has ido al futuro? Y lo que es más importante, cuéntanos cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. No, no he conocido la felicidad, ni la tristeza, pero os cuento cómo me ha ido. El caso es que de repente me encontré en el futuro. En el año 2030. Ni viaje, ni nada. Que también es una ventaja si tienes en cuenta que ahora

¿Quá hago yo en Soria vestido de Mariachi?

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Nada más lejos de mi intención de coartar la libertad de nadie. Ni la de los mariachis, ni la de los sorianos. Tampoco me parecería mal que un soriano se fuera a cantar, lo que quieran que canten en Soria, a México. O a Mogadiscio. Y que salgan en Sorianos por el Mundo. Y que canten, y que bailen.    Como os conozco y sé que os estaréis preguntando qué se baila en Soria, os voy a dejar con un ejemplo del folclore del lugar. Que es probable que esas señoras también sepan bailar jotas, o sevillanas, o les dé por perrear. Todo es posible. Pero no os vengo a hablar de mariachis, ni de sorianos, ni de señoras moviendo su cucu, sino de lo que es posible. No suelo estar muy convencido con estas frases. “Sé tú mismo pero no seas tan intenso que eres un poco cansino”, “los que creen muy fuerte, ¿son cretinos?”. El caso es que estoy de acuerdo que en los sueños todo es posible. Y me explico. Vamos a soñar juntos (me ha poseído el primo cursi de Paulo Coelho). ¿Qué hago yo aquí? En los