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El pequeño Tim y otros once personajes que no conocías hasta que les viste en las películas

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Probablemente es uno de los títulos más largos que haya escrito para un post. Otros, con menos, te escriben un libro de autoayuda (que son esos libros que escriben los autores para ganar pasta, de ahí la autoayuda).

Ya os comenté que en el cine hay muchas cosas que no son verdad. Pero también hay muchas que son ciertas y que nos han servido para conocer a algunos personajes que, al menos, en mi barrio, no existían (también es verdad que mucha gente de mi barrio no salía en las películas y seguro que dan para una trilogía).
Vamos con estos personajes que no puedes encontrar en tu barrio pero que tuviste el placer de conocer a través de las películas. (¿Véis? Siempre puede haber alguien que alargue las cosas. Y no hablo del “yesestender”) 

¿Y si viviéramos dentro de un periódico deportivo?

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Probablemente no hayáis leído nunca el AS o el Marca o cualquier otro ¿periódico? deportivo. A lo mejor, tampoco habéis dedicado demasiado tiempo viendo lo interesante que es la sección de deportes de las cadenas de Televisión. Puede que nunca hayáis escuchado a José María García, ni a su amigo Jose “Marrón Marimorena” o a los Manolos (a los de “olmailovin” no. A los que cantan peor todavía). Y eso que salís ganando.

Y es que en este tipo de programas son un poco exagerados. Es como la Casa de Gran Hermano. Todo lo magnifican. ¿Que Messi se corta el pelo? Es noticia. ¿Que Cristiano Ronaldo se depila las cejas? 2 horas para explicar cómo se llama el “depilady”. ¿Que han encontrado al peluquero de Simeone? ¡Que lo vuelvan a encerrar! Y que no lo suelten hasta que aprenda a cortar el pelo. 

Y es que estos señores son un poco cansinos. No me refiero a CR7, Messi o Simeone…, o también, ¡Qué diantres! (¿Pensabais que esta expresión solo se podía utilizar en las novelas de piratas o por Mortad…

¿Jura decir la verdad? ¿Puedo pedir el comodín de la llamada?

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Nunca me han preguntado si juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. La verdad (qué facilidad de palabra ¿eh?) es que no sabría muy bien qué contestar. Y eso que yo no soy muy mentiroso. Lo normal. Ni tanto como un político en campaña, ni tan poco como un niño borracho (igual la frase es diferente, pero es algo de niños y borrachos y decir la verdad).

Y es que todo el mundo miente. Pocas o muchas veces, pero todos lo hacemos. Pueden ser mentiras piadosas o, de las de ir al infierno de cabeza. Todos. Los niños que no han bebido, las señoras mayores con cara de buenas personas (Paul McCartney incluido), los de izquierdas, de derechas, los altos, los bajos y los que beben Coca-Cola. 

Para que no creas que te engaño, te voy a poner algunos ejemplos. Vamos allá con las Edades del Hombre, de la Mujer y las mentiras...  

Despreciados sin fronteras

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Hace tiempo leí en El Mundo Today, uno de los medios online que menos mienten, una noticia que me dejó meditabundo. No os preocupéis, he ido al médico, y me ha dicho que no es nada; que meditabundo significa que me dejó cavilando, pensando y meditando en silencio. No confundir con meditamundo, que se refiere al que está cavilando, pensando y meditando en silencio, pero fuera de su país, en otro sitio.

La noticia en cuestión era que una taza de café sospechaba que había sido pedida solo para poder pasar al lavabo del bar. Me dio muchísima pena pensar en aquella taza. Utilizada, con una vida que podría no haber tenido sentido. Lo peor de todo es que no es un caso aislado, y no son sólo tazas de café. También los vasos de agua han sufrido esta injusticia en algún momento. Gente sin ninguna consideración por los sentimientos de los demás. 

Ya sé que es un grito en el desierto y que muy poca gente compartirá este sentimiento, pero al menos, desde aquí, quiero homenajear a todos esos objetos…

Nicolás y yo. Nicolás es pequeño, peludo, suave...

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No os lo vais a creer, pero me ha llegado una carta de Francisco Nicolás Gómez Iglesias. Una carta de las de verdad. De las que llevan sello y un señor cartero la mete en el buzón. El buzón es eso que se abre con la llave pequeña… Ese sitio en el que siempre hay folletos con comida china y pizza (folletos también, no pienses que te entregan la comida allí), extractos del banco, publicidad y alguna factura de Doña María del Carmen Rodríguez González (siempre se equivocan y lo meten en mi buzón). 

Es probable que no sepáis quién es el tal Francisco Nicolás, pero sólo si no vivís en España o sois de otro planeta. En caso de que alguno leáis el blog desde otro país o planeta, en este link podéis saber algo más de él. ¿Qué por qué recibo una carta suya? Pues aquí viene la parte misteriosa.
Me pone en conocimiento (sí, es un poco redicho el jovenzuelo) que en el caso de que escribiera en el blog Un Cigarrito y a la Cama sobre él, se verá en la obligación (como si no tuviera más remedio) de l…

El gordo, Antonio y su bar y otras cosas para guardar

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Si habéis entrado al blog pensando que es el título de una peli porno, ya lo siento, pero tendréis que seguir buscando por lo largo y ancho del “Internez”. Tampoco os va costar mucho encontrar páginas de señores y señoras desnudos, pero si tenéis un rato, pues se agradece que os quedéis. Y para que no penséis que habéis hecho el viaje en balde (que incómodo tiene que ser viajar en un cubo), ya os pongo una foto de una película subida de tono (así llamaban a las películas en las que se veía a personas en paños menores y a veces, sin paños ni nada).

Para los que seguís leyendo a pesar de que no vamos a hablar de cosas eróticas, os advierto que tengo cierta tendencia a la dispersión. Empiezo a escribir y me cuesta ir al grano. Avisados quedáis. 
A lo que vamos… El título del post de esta semana tiene que ver con el anuncio de la lotería de navidad que trata de un señor “apenao” al que le dice su esposa que baje al bar (olé por la mujer) de un señor gordo y resulta que le cobran un pastiza…

La gente pudriente o qué habré hecho yo para merecerme a éste

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Antes de seguir escribiendo vamos a aclarar el título. No hay ninguna errata. No quiero meterme con la gente de posibles o pudiente. En el post de esta semana quiero hablaros de la gente “pudriente”. Otros le llaman tóxica, pero yo preferiría ni llamarlos, porque de todas maneras, van a venir igual.

Seguro que hay mejores definiciones de este tipo de gente y los señores psicólogos, psiquiatras, psicópatas y Paulo Coelho (que sabe de todo y por el que siento aprecio… poco, pero aprecio) ya lo habrán explicado mejor. Yo los definiría como esa gente que está puesta ahí para hacerte la vida más difícil. 

Si no fuera porque estamos en crisis, diríase que los pone el gobierno o el ayuntamiento o quién quiera que mande, para dar por saco. Mucho peor que un político. Con esto ya lo digo todo.


Vamos con algunas características de estos señores y señoras (que de todo hay en la viña del señor) que te vas a encontrar, quieras o no. ¡Corre!