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La gente pudriente o qué habré hecho yo para merecerme a éste

Antes de seguir escribiendo vamos a aclarar el título. No hay ninguna errata. No quiero meterme con la gente de posibles o pudiente. En el post de esta semana quiero hablaros de la gente “pudriente”. Otros le llaman tóxica, pero yo preferiría ni llamarlos, porque de todas maneras, van a venir igual.


Seguro que hay mejores definiciones de este tipo de gente y los señores psicólogos, psiquiatras, psicópatas y Paulo Coelho (que sabe de todo y por el que siento aprecio… poco, pero aprecio) ya lo habrán explicado mejor. Yo los definiría como esa gente que está puesta ahí para hacerte la vida más difícil. 

Si no fuera porque estamos en crisis, diríase que los pone el gobierno o el ayuntamiento o quién quiera que mande, para dar por saco. Mucho peor que un político. Con esto ya lo digo todo.


Vamos con algunas características de estos señores y señoras (que de todo hay en la viña del señor) que te vas a encontrar, quieras o no. ¡Corre!

Quejando voy, quejando vengo
Da igual dónde esté, qué haga, con quién esté. Hay que quejarse. Si hace sol, hace demasiado sol, si llueve, el agua está húmeda, si está de vacaciones, le gustaría estar trabajando… ¿Sabéis eso de la gata Flora que si se la introducen se queja y si se la extraes, también? He querido suavizar el dicho, no vaya a ser que se queje alguien.


No te vas a creer lo que me ha pasado
Cuando me dicen que no me preocupe, me  preocupo y si me dicen que no me voy a creer lo que les ha pasado, tampoco me lo creo. Son ese tipo de personas a las que les pasa de todo. Los transportes públicos les tienen manía, los despertadores no les funcionan… Siempre se les olvida un pequeño detalle (que suele ser lo único que tenían que recordar) para que las cosas salgan mal. Pero él nunca es responsable.


Habla chucho que no te escucho
¿No tienes la sensación de que hay gente que no escucha nunca? ¡Pues olvídalo! ¡No es una sensación! Es la puta verdad. No escuchan. NUNCA. Y oír, oyen, pero lo que les interesa. Da igual lo de que les digas, que nunca harán caso. Y no es nada personal, lo hacen con todo el mundo. ¿A qué te ponen nervioso? Pues a ellos, les da lo mismo.


¿"Habrefácil?
¿Habéis visto algún abre fácil que se abra fácilmente? Pues estas personas son iguales. ¿Por qué hacer las cosas fáciles pudiéndolas hacerlas muy complicadas y volviendo locos a los demás? Y si lo hacen fácil, suele ser un truño… Que me perdonen los señores de San Miguel. No quiero decir que su cerveza sea mala… Bueno sí, pero que no se enteren.



Todo lo que les puede salir mal, lo tendrás que arreglar tú
Te da la sensación de que estás paseando a un perro con diarrea. Van dejando sus deposiciones (por no decir mierda) por todas partes. Y lo mejor de todo es que no se dan ni cuenta, y lo volverán a hacer. No hacen casi nada bien, pero da igual porque ya hay otros que lo harán después. Eso sí, que limpie otro, que yo ya me he cansado.


Sí, pero…
En el caso de que te diga que te ha oído, te estará mintiendo, pero además hará lo contrario de lo que le has dicho que debería hacer. Ejemplo:

Jueves 10 de la mañana 

- Tú: El informe lo necesitamos para el martes. ¿Lo podrás tener? Nos lo ha pedido el jefe para la reunión mensual.
- El Pudriente: (sin mirarte) ¿Eh? Sí, claro.  

Martes 18:00 de la tarde

-       Tú: Hola. ¿Me envías el informe?
-       El Pudriente: ¿Qué?
-       Tú: El informe que necesitamos para la reunión. Me dijiste que lo tendrías listo.
-       El Pudriente: Sí, pero… ¿No era para mañana?
-       Tú: Era para hoy martes. Tengo que presentar los datos en la reunión mensual en una hora.  
-       El Pudriente: Verás, lo tengo casi terminado, mañana a primera hora lo tienes.
-       Tú: Mándame lo que tengas. Ya lo acabo yo.
-    El Pudriente: Es que no está escrito. Lo tengo en la cabeza, pero vamos, que mañana lo tienes a primera hora.
-      Tú: Lo necesitamos hoy. Déjalo, ya lo hago yo. La culpa es mía por confiar en que lo tendrías hecho.  
-     El Pudriente: No, ya lo hago yo. Ahora mismo me pongo. Espera… es que hoy tengo que llevar a mi suegro al ginecólogo.
-        Tú: Al ginecólogo…  ¿A tu suegro?
-   El Pudriente: Sí, pero vamos, que mañana mismo te envío el informe… Yo personalmente lo hago.

Y si no le matas después de esto, el Pudriente habrá salido indemne de otro episodio más. Y es que en el fondo, estos especímenes están rodeados de buenas personas.

¿Podría quitarle el pollo y el arroz?
Nunca lleves o vayas con un espécimen de estos a un restaurante. O mejor todavía, no vayas a ningún sitio. Si piden pollo con arroz, le solicitarán al camarero que le quiten el pollo y el arroz, o  la cebolla a la tortilla de patata con cebolla. -“También tenemos tortilla sin cebolla” – “No, si está bien así. La quiero con cebolla, pero si se la puede quitar…”. Y si el camarero o tú, no le matáis, aún preguntará. ¿Y para beber?

Los camareros tienen mucha paciencia

Yo querría un vino rosado de las montañas del este de Mongolia en copa baja
¡Vamos a ver piltrafilla! En Mongolia no hay vino, ni montañas, ni copa baja, ni alta, ni copa de la Uefa, ni nada. ¿Por qué lo haces todo tan complicado? No sabes pedir algo para beber como las personas normales…. Y es cuando te dice, vaaaale, pues una cerveza de ardilla (palabrita del niño Jesús que existe).

Cerveza de ardilla. Tiene 55 por ciento de alcohol y cuesta 765 dólares. La botella contenedora es una ardilla disecada. Foto: BuzzFeed

¿Dónde se ha metido ahora?
Sois 500 personas. Habéis quedado en un sitio y ya estáis todos reunidos. ¿Todos? Menos uno o una. Os podéis imaginar quién es. Los otros 499 preocupados por él, y aparecerá con una sonrisa diciendo. ¿No me estaríais esperando? Si os dije que fuerais tirando… Y ahí es cuando te preguntas dónde le tiras…  


Seguro que todos conocéis a una de estas personas que hace alguna de estas cosas… Pues yo he conocido a una, que hace todas estas cosas juntas… Buscando el lado positivo, me ha dado la idea para escribir este post. Pero si veis que tardo en escribir, es que me han detenido por cometer “hombricidio”. Y es que no todos tenemos la suerte de poder entrar en la cárcel cuando queramos.



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