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¿Jura decir la verdad? ¿Puedo pedir el comodín de la llamada?

Nunca me han preguntado si juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. La verdad (qué facilidad de palabra ¿eh?) es que no sabría muy bien qué contestar. Y eso que yo no soy muy mentiroso. Lo normal. Ni tanto como un político en campaña, ni tan poco como un niño borracho (igual la frase es diferente, pero es algo de niños y borrachos y decir la verdad).


Y es que todo el mundo miente. Pocas o muchas veces, pero todos lo hacemos. Pueden ser mentiras piadosas o, de las de ir al infierno de cabeza. Todos. Los niños que no han bebido, las señoras mayores con cara de buenas personas (Paul McCartney incluido), los de izquierdas, de derechas, los altos, los bajos y los que beben Coca-Cola. 


Para que no creas que te engaño, te voy a poner algunos ejemplos. Vamos allá con las Edades del Hombre, de la Mujer y las mentiras...  


De 0-2 años
Creías que a esa edad no se mentía, ¿verdad? Pues son los peores, y eso que casi no dicen nada. Les preguntas y a todo te dicen que no. ¿Tienes sueño? No. ¿Quieres dormir? No. Y lo que pasa es que tienen sueño a otra hora distinta a la tuya. La conocida como hora intempestiva (¡Qué palabra tan bonita! Presente de intempestivo del verbo dormir).


De 2 – 4 años
¿Pues no va y dice que ya es mayor? Todos los críos a esa edad te dicen que ya son mayores y que lo pueden hacer todo solos y que no se van a hacer pis nunca más y que te van a avisar. Hacerse mayor no es dejar de hacerse pis. De hecho cuanto más mayor, más veces lo haces. Mira Concha Velasco. Y lo dice en la tele, sin ninguna vergüenza.


De 4-8
Que tiene un amigo imaginario dice. Hay algunos que lo del amigo les dura hasta pasada la adolescencia. Mira el Pequeño Nicolás… Otra mentira típica de esta edad es lo de que mi padre es policía. O que su padre es el más fuerte o que lo arregla todo. A no ser que tu padre sea el hijo de McGyver y Chuck Norris. Ya sabes que estos dos pueden hacer lo que se propongan... incluso tener un hijo entre ellos… ¡sin estar casados!


De 8 a 11 años
Aquí ya empiezan a mentir con el tema de si le gusta Fulanito o Menganita. No les gusta nadie… o sí, pero no lo van a decir. Y si dicen algo lo harán moviéndose como la señorita de la imagen. “¿Qué a mí me gusta Joshua? ¡Para nada!” Los niños son mucho más maduros. ¿Dónde va a parar? Seguirán tirando a las niñas de la coleta para demostrar que no les gustan.


De 11 a 16
A esa edad mejor que no les hagas caso. A no ser que sean tus hijos y algo habrá que hacer. Pero haz lo posible para evitarlos. Cuanto más lejos estés de gente de esa edad, mucho mejor. Mira lo que ha pasado con Justin Bieber por darle bola. Aquel día que dijo que no salía nunca más de su cuarto (eso lo dicen todos a esa edad), habría que haber tirado la llave al mar (pero a uno de los mares de Canadá, que se hiela y es más difícil de encontrar las cosas, matarile, rile, rile).


De 16 – 18
A partir de aquí ya es un no parar. Que si soy un tío maduro, que yo sé lo que hago, que conozco perfectamente a mis amig@s, que no fumo, que me ha sentado mal la Mirinda de Naranja y por eso he vomitado.


De 18- 25
Seguimos mintiendo… Que si eres el amor de mi vida. Nunca encontraré a nadie como tú (eso puede que sea verdad), que te querré siempre, que sin ti no podré vivir, que te quiero como amigo (no te quieren ni como amigo), que ya si eso te llamo…. Un sinvivir.

Lo bueno de esta imagen es que vale para cualquiera J

De los 25 a los 30
Empiezan las entrevistas de trabajo (o no). Dicen que hay países en los que la gente comienza a trabajar, pero el caso es que también mienten. Seguro. Que sabes decir “Jelou”, pues ya eres bilingüe en inglés (los ingleses será cuando sepan decir “dous servesas, por favor). ¿Que has estado poniendo copas en un bar, pues porque no va a colar decir que eres gestor de bebidas espirituosas y psicólogo emocional de personas con problemas de dependencia? O si eres el encargado de animar el cotarro con tus colegas y perder el tiempo con el teléfono, pues haces como Luciano y te conviertes en administrador… de grupos de WhatsAapp… Tócate los huevos Mariloli.


De los 30 a los 40
Si no tienes pareja, mentirás para conseguir una. Si la tienes, también mentirás. ¡Qué guapa/o estás con este vestido/traje! ¿Que si te hace gorda ese pantalón? A ti no te hace gorda nada. ¡Estás estupenda! Si sigue preguntando, mejor corre porque ya no habrá salida. Pues claro que no pasa nada cariño. Eso le pasa a cualquiera. La barriguita te hace más atractivo y me encanta cómo te peinas para taparte el cartón. 

Estos ya han pasado la barrera de los 50, pero están hechos el uno para el otro.

40-50
Por mucho que quieras, no estás hecho un chaval. No te engañes. Puedes comprarte el deportivo descapotable e ir al gimnasio, que tendrás más lesiones que el Rey Juan Carlos. Y vosotras, no os riáis, que también tenéis lo vuestro. Que muchas estáis más guapas, pero también os da por el gimnasio y no necesitas gafas para ver… de cerca… o de lejos. ¿No ves que no ves?

De los 50 a los 60
¿Mi hija? La más lista. Pues mi hijo el más inteligente de la empresa. Le van a hacer gestor de bebidas espirituosas y psicólogo emocional de personas con problemas de dependencia. Como te lo cuento. Lo que pasa es que este tipo de mentiras, se convierten en… “- ¿Tu hijo? Pero si siempre fue un vago. -Pues tu hija lo único que hizo en la universidad fue dedicarse a fumar porros, que me lo ha dicho mi hijo… -Nunca debí dejar que mi hija se mezclara con una familia como la vuestra”. Y no suelen terminar nunca bien.

De los 60 en adelante
Aquí ya te da igual todo. Señoras que te dicen que ya no están para esos trotes, son las primeras que verás trotar para colarse en el súper. Señores que te dicen que no estaban dormidos después de dormir durante 2 horas.


Algunos diréis que faltan mentiras como el no te va a doler, 5 minutos y estoy, te iba a llamar ahora, no vuelvo a beber, perdí tu número de teléfono, el lunes empiezo la dieta, es para un amigo, no es lo que parece, mañana te pago, y otras más que no pondré porque puede que lo lean niños o personas mayores J. A portarse, bien, y si os portáis mal, no se lo diré a nadie.




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