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Y si los de fuera no fueran tan listos

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El titular no va a pasar a la historia, lo sé. Podría haber utilizado extranjeros en lugar de los de fuera, pero es que es literal, me refiero a todos los de fuera, no sólo de España, sino de la Tierra.  Siempre pensamos que los de fuera son mejores que nosotros. A no ser que estemos hablando de un pueblo, todos sabemos que es fácil engañar a un forastero. O de los de otro barrio. Los del otro barrio son siempre peores, mucho peores. Mira los zombies, que vienen del otro barrio nada más que para comerse a los de éste.  Pero vamos a lo que vamos. Ahora es cuando explico mi teoría. Los extranjeros no son tan listos como creíamos. Y aquí también entran los extraterrestres.

No hay peros que valgan… o sí

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¿Os habéis fijado en la palabra pero? Seguro que no demasiado. Es una palabra corta, con dos vocales y dos consonantes. Si cambiamos las vocales, podemos formar muchísimas palabras.  (Ya os estoy viendo: para, paro, piro, puro, poro, pera y así hasta… un huevo…), y ya no sería la misma palabra. Si ya cambiamos las consonantes es otra cosa. No me toques las consonantes que me conozco. A pesar de ser una de las palabras más utilizadas, no está bien vista. De hecho, fijaos en el título. No hay peros que valgan . ¿Cómo que no valen los peros? Sirven para un montón de cosas, incluso es una palabra que anula todo lo que vaya antes que ella. Es una persona buena, honrada, amigo de sus amigos, pero…. Pues bien, el jodío pero ya ha anulado lo anterior. Sí, es una persona buena, pero, no sé yo… Tiene sus cosas. Es honrado pero a veces no se nota… y no será tan amigo de sus amigos cuando hay un pero… Hay gente que dice que todo lo que va detrás de la palabra pero, no cuenta. ¡

Hospitales hospitalarios

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¿Los hospitales son hospitalarios? Yo creo que no. No me resultan lugares demasiado agradables y acogedores, ni siquiera para los enfermos. Si te dieran a elegir un lugar al que ir, voluntariamente, no creo que estuviera en los primeros puestos de la guía “Loli” Planet.  Por motivos ajenos a mi voluntad, estas Navidades he pasado más tiempo del que me hubiera gustado en el hospital. Realmente no querría haber pasado ni 5 minutos, pero es que mi suegro, que también estaba en el hospital por motivos ajenos a su voluntad, nos había dado un pequeño susto. Como seguro que alguien pregunta, os diré que ya está en casa dando guerra (en la suya. Me refiero en su casa, no en su guerra). ¡Gracias por preguntar! Para que luego se lleven la fama las suegras. (Mejor voy a acabar este párrafo, antes de que diga algo que pueda utilizarse en mi contra. Un beso a mi suegro que me estará escuchando). Como no hay bien que venga por mal sitio…Quiero decir que No hay quién no venga haciend

Yes I can

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O sería mejor decir, Yes I could. ¡Lo conseguí! ¡Lo he dejado! ¡No jodas! ¿En serio? ¿Qué tal lo llevas? ¡Me alegro un montón! ¿Cómo lo has hecho? ¡No puede ser! ¿Ves como podías? ¡Bien! ¿Te ha costado mucho? Algunas de estas frases, o todas a la vez, son las que llevo escuchando desde hace más de un mes. Exactamente desde el mismo día que decidí contarle a mi familia, amigos y conocidos (sin usar Facebook, Twitter o cualquier otra red social) que lo había conseguido. ¡He desinstalado Candy Crush del teléfono! ¿Qué? ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Esto sí que no lo esperabas. Fuerza de voluntad que se llama. Envidia ¿eh? Yo solito. Sin ayuda ni nada. Ni sesiones de hipnosis, libros de autoayuda, ni medicamentos, sin parches, sin alcohol, sin aditivos. Así a pelo. Pasaré unos días en un centro de rehabilitación, y en breve estaré con vosotros de nuevo.   Vale. No sabes, y te da exactamente igual, qué cojones es Candy Crush. Pues es un juego que… (¡Coñ