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Memorias de la Radio

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Ya voy tarde con el día Mundial de la Radio. En mi defensa debo decir que lo de los días mundiales se nos ha ido un poco de las manos. El Día del Medio Ambiente, del ambiente entero, de los enamorados, del jubilado con pareja, de la pareja de la Guardia Civil, del libro, de la radio, del audio libro… No me da la vida con tanto día. Como decían los señores de Radio Futura, yo caí enamorado la moda juvenil. Por cierto, lo de la moda juvenil suena a señor muy mayor. A señor escuchando el transistor con el Carrusel Deportivo intentando enterarse si ese gol que llevan gritando 10 minutos es a favor, en contra, lo ha anulado el VAR o se le están acabando las pilas. Al transistor, no al señor. El caso es que yo os quería contar algunas cosas sobre la radio. Y es que mi infancia son recuerdos de una abuela pegada a su pequeño transistor, a mi madre escuchando y cantando a la Piquer, a la Jurado y a veces a Sabina. Por cierto, canta mejor que Joaquín y casi, casi, como la Piquer. Mi padre

Los nominados son… ¿Tantos?

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Lo bueno de que no te inviten a una gala de los Goya o de los “Óscares” es que no hace falta que te arregles, ni que te vista el Señor Gucci (que tiene nombre de motocicleta) o Vittorio, Luccino o cualquier otro señor italiano. Te pones una camiseta, el pantalón del pijama, una cerveza o dos, y a disfrutar del espectáculo. Mucho mejor que te pongas cómodo porque esto puede durar entre 4 horas y 5 días. Este año no me han invitado a los Goya (nada de rimas fáciles). No les guardo rencor. Yo tampoco les he invitado nunca a ellos. También es verdad que en mi salón no caben todos. Que mira que hay gente en una gala. Ni quitando los muebles, me cabrían todos en casa. Y que esta gente del cine te lo dejan todo perdido. Que empiezan de tranquis y luego la cosa se desmadra y terminas muy malamente. Otra ventaja de verlo en casa es que no tienes que preparar merienda para tanta gente. ¿Quieres un yogur? ¿O una mandarina? Te la comes tú solo y no te ve nadie en la tele pelándotela (la mandar

Era sí o no ¿No?

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A ver… Tengo que votar sí ¿No? Me han dicho que aquí es un no, el segundo voto sí, el tercero es una X y complementario el 5. ¿Está seguro de que quiere votar que sí? ¿De verdad? ¿No quieres cambiar? ¡Que noooooo! ¡Que estoy seguro! ¿Dónde estaba el botón de enter? Bueno, pues ya está. Probablemente sepas de lo que estoy hablando. O quizá no. Yo de todas maneras, te lo explico. La semana pasada se votaban movidas en España. No voy a perder tu tiempo en explicar todas las movidas de España porque da para varios libros, “encicopledias”, “poscasts” y cualquier soporte que se te ocurra para contar cosas. El caso es que un señor que tenía que votar no, voto sí. Otros que tenían que votar sí, votaron que no, pero por otros motivos. El caso es que se ha liado.  Hay muchas teorías sobre lo que ha pasado. Se barajan (Madrid- Adolfo Suárez) muchas posibilidades. Error informático, humano, pucherazo, que el señor Casero (el que voto desde casa) no es muy espabilado… Yo no me voy a meter en má

¿Vacaciones en el mar?

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De pequeño te crees casi todo. Los Reyes son buenos y te traen regalos. También piensas que tus padres tienen superpoderes, son los más fuertes y saben de todo como un tertuliano de la tele. Tienen respuesta para cualquier cosa que les preguntes… Luego te das cuenta de que responder, responden, pero no siempre de forma correcta. Luego, ya empiezas a preguntarte cosas y de mayor tienes más dudas que un disco de los Panchos. El caso es que estaba leyendo el Génesis (palabrita del niño Jesús, que me lo acabo de volver a leer) y había muchas cosas que no me cuadraban. Vale que se puede crear el mundo en 6 días y tomarte el domingo libre, que para eso son los domingos. Aunque díselo a Rafa Nadal después de pasarse el domingo entero dando raquetazos. Otras cosas del Génesis es que te das cuenta de lo malamente que se llevan los hermanos en el libro. Que aquello parece una telenovela venezolana. Sin tetas no hay paraíso, Sodoma, Gomorra, Abraham a punto de sacrificar a su hijo, Yahvé po