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Buscar casa y además encontrarla

Terminaríamos muy rápido diciendo que mires en Google (señores Goo y Gle, ya os paso los datos bancarios para que realicéis el pago de la publicidad). Pero buscar casa es más complicado que ir a un “encontraor” (no tengo muy claro por qué les llaman buscadores si lo que queremos es que encuentre cosas). El primer consejo, y este es gratis, es tener dinero, mucho dinero, y luego ya todo es más fácil. Pero como no todo el mundo está forrado de dinero, encontrar casa se hace un poco más complicado. Te puede llevar más tiempo que hacer un máster. En algunos casos, mucho más tiempo que hacer un máster. Hay que tener en cuenta muchas cosas antes de ponerte manos a la obra, que también sería una opción, que te hagas la casa tú mismo, como uno de los tres cerditos. Pero vamos a dejarnos de cuentos.
Vamos con el maravilloso mundo de buscar casa, encontrarla y poder pagarla. ¿Cuánto tienes? Hablar de dinero está muy feo, pero no nos queda más remedio. Pongamos que tienes ahorrado 5.000 euros. Enh…

Las cosas de la edad

Hace unos años un grupo llamado Modestia Aparte, también conocido como “molestia, aparta”, “cantaba” una canción llamada Cosas de la Edad. Digo “cantaba” y en el vídeo vais a entender por qué. No os perdáis la actitud del público y la voz melodiosa del “cantante”.
El caso es que las “personas humanas” nunca estamos contentos con lo que tenemos. Y entre las cosas que tenemos está lo de la edad y sus cosas. Si tenemos mucha edad queremos tener menos. Cuando tenemos pocos años, queremos tener más. Llega un momento en el que no queremos cumplir más, que incluso nos quitamos años. Un lío, ¿no? A ver si os explico bien lo de las edades del hombre, la mujer, la temporada otoño-invierno… Vamos allá. Tres meses, dos semanas, un día y un desayuno En el principio no hay años. La edad se cuenta en días, luego pasamos a semanas, meses… Que parecen condenas de la cárcel. Hay tiernos infantes que tienen 124 semanas y como no seas experto en matemáticas, no sabes si sigue en la cuna o está a punto de cas…

Yo soy español, español y muy español

Decía Rajoy que España es una gran nación, y que los españoles muy españoles, y mucho españoles.
Yo estoy de acuerdo en la primera parte, en lo de la nación. Es grande. Las hay más grandes, también, pero seguro que si te tocara barrerla, o fregar todo el suelo te darías cuenta de que es bastante grande. Rusia es más grande, pero no nos vamos a poner a barrer Rusia. Que lo haga algún hijo de Putin (espero que no lo lea, y me mande a fregar Siberia). En la segunda parte, lo de los españoles, ya no estoy tan seguro. Que los hay que son muy españoles pero hay otros que lo son menos. Algunos vuelta y vuelta, médium, XL, con doble nacionalidad y algunos hasta con múltiple personalidad. Eso sí, en España hay muchos españoles. Más que en ningún sitio. Incluso más que en Londres durante un puente. Ya os conté hace algún tiempo cómo saber si un español era muy español. Y hablando de españoles muy españoles… ¿Os podéis creer que hay gente que no habla español? Que tú te vas, pongamos a Kiev, que …

Criticando en Internez

Lo de criticar cosas viene de largo. Nos encanta decir a los demás cómo hacer las cosas, o expresar nuestra opinión sobre cualquier tema, especialmente si no sabemos de lo que estamos hablando.
Los señores de las cavernas se criticaban entre ellos para ver quién dibujaba el bisonte más bonito o hacía mejor el fuego. Lo que pasa es que no tenían un discurso muy fluido y en vez de hacer tertulias o poner una review en Amazon o en Facebook, se pegaban bastonazos. Ahora se sigue criticando, y dando bastonazos, pero como no me gusta la violencia, voy a hablar de las reviews de “Internez”. Pero no de cualquier clase de review, sólo de las malas, que suelen ser más divertidas. No he estado nunca, pero no volveré ¿Por qué vas a criticar algo con conocimiento de causa pudiendo hablar sin saber? Son de esa clase de críticas que les encantan a los hoteles o a los restaurantes. “Me ha dicho mi nuera que el restaurante es buenísimo, pero como mi nuera es una bruja, pues le doy un cero. Y al restaurant…