¿Toda la verdad?

Con la mano en el corazón o dónde queráis ¿Creéis que es necesario decir siempre la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Ahora sin mentir. ¿De verdad lo creéis? Estamos entre amigos y a los amigos no se les juzga. Buen rollo.
Efectivamente, no hay que decir siempre toda la verdad. Tampoco digo que haya que mentir. Bueno, sí, hay veces que hay que mentir… o no decir la verdad. Y a veces es mejor no decir nada.
He aquí algunos ejemplos en los que NO decir toda la verdad, por muy verdadera que sea, está aceptado por la RAE, el FBI, la ONU, la FIFA, la UEFA y por si acaso.
¿Es usted el candidato ideal?
Estás en una entrevista de trabajo y te preguntan esto. Obviamente que eres el candidato ideal. El más “preparao”, el más listo, el que más mejor hace las cosas, más rápido, y siete veces más fuerte que tú. ¿Cómo medía David el Gnomo su fuerza? ¿En Newtons? ¿Caballos de Vapor? ¿Y por qué exactamente siete veces?
¿Por qué deberíamos contratarte?
Seguimos en la entrevista y ya les has contado que naciste en el seno de una familia (casi todos nacemos en el seno de una familia), qué has hecho antes, dónde te ves en 5 años (¿Os imagináis si nos hubieran preguntado hace 5 años? Nadie habría acertado. “Me veo en casa porque hay un virus hijueputa y vamos a tener que estar todos encerrados”. Llegaría el momento de decir que te tienen que contratar porque tienes que pagar la hipoteca, la letra del coche, las gafas del pequeño, las clases de recuperación del mayor que me ha salido un inútil…. Pues no le cuentas todo eso y les dices cualquier mierda como que puedes aportar ilusión, experiencia, conocimiento, pasión, trabajo en equipo, liderazgo… ¿Liderazgo yo? Si no me siguen ni en la conga.
¿Cómo estás?
No es necesario que digas que te duele la cabezaporquenohedormidobienytengoacidezdeestómagoporquemehasentadomallacenadeanoche…… Tú contesta que bien y ya. Sin dar muchos más detalles. Que no hace falta dar por saco a los demás con tus movidas. Que te lo han preguntado por educación y ya. A no ser que estés en el médico y ahí ya sí que más te vale que le cuentes la verdad y no le digas que te sentaste encima de una puerta y no sabes muy bien cómo llego la llave ahí. Menos mal que no era la puerta de una catedral o de un castillo.
Beyoncé no sabe quién eres
Siento comunicarte que probablemente Beyoncé no lea tu comentario en Twitter. Ni Han Solo vea ese post que te has currado durante mucho tiempo sobre la última película de la Guerra de las Galaxias. O que la Madre de Dragones no se digne a ver tu directo en Instagram explicando por qué crees que el final de Juego de Tronos no es el que debería ser. Incluso es posible que a Messi le dé igual ese comentario que has puesto en el Marca explicando por qué no es digno de recibir el Balón de Oro.  Tampoco te digo que no opines. Que eres muy libre de decir lo que quieras, pero no es estrictamente necesario que opines de todo. Este señor del vídeo te lo explica… Tampoco tienes que estar de acuerdo con él.
Sí, estoy más gordo
Tu amiga ha cogido unos kilos durante el “confitamiento”. Hace unos años que no veías a ese compañero del cole y el pelo le ha cambiado de sitio (todo lo que tenía arriba se le ha pasado a la cara, y es posible que buena parte del vello esté agazapado en las orejas esperando a salir). Tu vecino ya no tiene el pelo blanco y ahora lo tiene de color… ¿Qué color es ese que se ponen los señores mayores cuando se tiñen? ¿Color mueble? 
Tu amiga estará encantada que le digas. Has engordado un poco ¿no? Ese compi, es probable que ya sepa que está calvo y no necesite que se lo recuerdes. ¿Y tu vecino? Bien, gracias.
Siempre digo lo que pienso
¿Por qué tengo la sensación de que la gente que dice esto, normalmente no piensa lo que dice? “Soy muy directo y digo siempre las cosas a la cara”. No hace falta decirlo todo. No lo digas, no lo digas… y muchas veces lo dicen.
Políticos
¿Conoces a algún político que diga la verdad? Yo sí, pero no le votó demasiada gente.
Lo mejor del vídeo es el del turbante azul descojonado viendo al señor llorar porque no le ha votado ni su familia. Seguro que todos en casa estaban diciéndole. ¡Preséntate! ¡Cuenta con mi voto! ¡Estamos contigo! ¡Necesitamos tu liderazgo!¡Eres el candidato ideal! You are the best!
Es posible que no conozca al político. También es probable que ni siquiera sea político y no dijera la verdad. Quizá no le votaron ni cinco (dejad las rimas que os conozco). Vamos a dejarlo aquí no vaya a ser que alguien piense que no estoy diciendo toda la verdad.



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