Más triste que los tres tigres

Siempre que empiezo a escribir un post, pienso: “hoy sí, hoy voy a hacer un post cortito”. Y nunca baja de mil palabras, casi 5 páginas de Word con sus dibujitos, chistes, muchos malos, otros peores, alguno bueno… También podría poner una imagen, y me/os ahorraba mucho tiempo.  
Para escribir un post pienso un tema, a veces, como estas últimas semanas, no hace falta pensar mucho sobre qué escribir. Lo pienso, tomo notas, dejo reposar las ideas (en plural, como si tuviera muchas ideas 😊), sigo dando vueltas a la cabeza (como la niña del Exorcista) y luego escribo el post… Casi siempre, muy largo.
A menudo, según estoy tecleando, digo, “Pero ¿Qué estoy escribiendo?” Lo digo para mis adentros (intestino grueso y delgado mayormente) y me pongo a hacer otra cosa. Otras veces me sale todo del tirón, y pienso: ¡Albricias! (lo que quiera que sea una albricia) ¡Este post sí que es bueno! El mejor de todos (es posible que tenga el síndrome Leticia Sabater y crea, ella misma, puede que nadie más, que su última canción es la mejor. Yo creo que la mejor parte es el final, cuando deja de cantar, pero eso es otra historia). También puede pasar que escribo algo de lo que no estoy muy convencido y resulta que os gusta. ¡No tenéis criterio!
Pero esta semana he pensado en muchos temas, he mirado ideas que tenía guardadas, he vuelto a esos posts que tenía a medio escribir y nada, no me gusta ninguno. Y no tengo ganas de escribir nada gracioso. Y creo que sé lo que me pasa.
Con el título del post ya os he hecho un spoiler. Lo que me pasa es que estoy triste.  Y me he puesto más triste pensando en que no tengo derecho a estar triste y que hay gente que tendría que estar mucho más triste que yo, y eso me entristece. ¡Ríete tú de los tres tristes tigres! Bueno, no te rías, que no está bien reírte de los que están tristes.
Y aquí sigo pensando, porque otra cosa no, pero tiempo para pensar sí que tenido esta Semana Santa. Aunque tú estés bien, y la gente más cercana tenga salud. Y aunque, por suerte, estés “confitado o confeccionado” en una casa cojonuda (no tan cojonuda como la de los futbolistas, o la de un actor de “jólivu”, pero casi). Y que no tengo problemas económicos, e incluso, en el país en el que vivo, Suiza, podamos salir y hacer vida, casi normal.
Y estoy triste porque está muriendo mucha gente; personas con nombre y apellidos. Algunos con muchos nombres y con apellidos muy largos y compuestos (que el puto bicho no hace demasiada distinción entre apellidos largos y cortos). Triste porque conozco a algunas de esas personas. En realidad, aunque no los conociera, también me pondría triste. Y siento impotencia y rabia.
También tengo amigos que han estado enfermos, alguno ingresado, otros en casa y que poco a poco van recuperándose. Y eso me alegra bastante, pero vuelvo a pensar en que esto no ha acabado todavía. Saber que esto afecta a mucha gente económicamente. Amigos y familia que están perdiendo su trabajo, que están jodidos de dinero. También ayuda a estar triste lo de estar lejos de tu familia, de tus amigos, no poder abrazarles o ayudarles, ver que gente a la que quieres mucho se va apagando (no sólo por el puto Coronavirus). Triste, porque los que se tienen que poner de acuerdo para arreglar la situación, no estén a la altura. TODOS (denme mayúsculas más grandes) No empecéis que los azules lo están haciendo bien y los verdes mal. Ni que los de Mi Partido más, y tu Partido menos, y que si…
Y una vez que he hecho las paces conmigo mismo, he hecho alguna que otra reflexión (no muchas más que luego tengo que hacer series de abdominales, sentadillas, y 50 reflexiones), sigo estando triste, porque está bien a veces estar triste. Y hay motivos para ello.
Podría acabar aquí y haber cumplido con el objetivo de hacer un post de menos de 100 palabras (700 exactamente con este apunte). Pero no, no quiero quedarme en la tristeza y os voy a dar unas ideas para intentar mejorar vuestro día y reírte un poco. Y que si queréis seguir estando triste tampoco pasa nada. Que estos son consejos de garrafón, no están homogol, homongo, homolong… aprobados por el Ministerio de Sanidad, ni por el Ministerio del Tiempo, ni los Nuevos Ministerios.
  • Canta, aunque lo hagas muy mal. Nunca lo vas a hacer peor que la señora del vídeo y se presenta tan ufana al concurso. Eso sí, una gran versión de la canción de Ken Lee (hermano de Bruce y Champion, Champion Lee). Procura evitar canciones de Los Secretos o Leonard Cohen, no veo en un futuro próximo que se versionen sus temas en la Feria de Abril.
  • Baila, cuanto peor mejor para todos, el beneficio suyo… lo que quiera que quisiera decir el Presidente Rajoy. 
  • ¿Qué película te ha hecho reír más? Pues vuelve a verla. A lo mejor no hace falta que sea entera, sólo los trozos más divertidos. Yo siempre vuelvo a esta escena. Y por favor, cero violencia. Ningún animal ha sido lastimado durante el rodaje de esta película… Los actores igual sí que han sido un poco lastimados.

  • ¿Tienes todavía ese casete de chistes que compraste en la gasolinera? ¿Quizá junto a esa cinta del Fary? ¿Sigue funcionando el radiocasete? ¿Puede haber algo más viejo que la palabra radiocasete?
  • Ponte a ver fotos antiguas. Preferentemente de otras personas y compara el estilismo (básicamente el peinado y lo que lleva puesto. Si no lleva puesto nada, mejor que no mires las fotos, que está muy feo estar viendo intimidades tan íntimas). Donald Trump es el de la izquierda… creo.
¿Estás mejor? Yo sí. Pero me he vuelto a pasar de 1000 palabras… ¡Es que no aprendo!



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