Ir al contenido principal

¿Dónde se han metido los señores amables?

Hemos perdido a un amable señor. Si alguien le ha visto o puede darnos información sobre su paradero, rogamos encarecidamente nos lo hagan saber. Prometemos recompensa.

A ver si nos podéis ayudar. Realmente no es un señor. Bueno sí, pero hay más de un señor amable. Les hemos perdido a todos. No quedan amables por la calle. Puede que en otros países aún exista esta especie, pero lo que es en España, ya no queda ninguno. Que sí, que es importante que se luche contra la extinción de los osos, los lobos, los linces, el Martín pescador y el García cazador… Todo lo que tú quieras, pero ¿Y los señores amables?


¿Habéis visto alguno últimamente? Seguimos hablando de señores amables. ¿Y por qué es preocupante que no quede ninguno? Pues cumplen una función importantísima en la sociedad. Y vosotros ahí tan tranquilos sin hacer nada por este problema acuciante.

 Como os iba diciendo, nadie ha hecho nada por esta especie esencial en nuestras vidas. ¿Creéis que exagero? Me explico.

Los palos de selfie


Los malditos palos. Allá cada cual con el uso que le da a los palos de los selfies, pero nadie ha pensado en que hemos acabado con los señores amables. Ese señor que siempre estaba ahí dispuesto a apretar el botón para que saliérais todos en la foto como es debido y no como ahora que parece que estáis todos en la mirilla de una puerta. ¡Todo por vuestra culpa! Ya hasta los chinos hacen cosas con palo. ¿No éramos nosotros, los españoles, los especialistas en inventar cosas con palo? La fregona, el chupachups, las banderillas (las de comer… y las otras también)… Más palos, hacían falta. 


¿Quién cede el asiento ahora?

Nadie. No quedan cededores de asientos en los transportes públicos. También es verdad que ha habido algunos malentendidos con el tema. Amiguitos, no todos los sobrepesos significan embarazo. Ni siquiera en las mujeres. También había algún que otro problema con la edad… “A mis 90 años, estoy hecho un chaval… No necesito sentarme”. Esto ha hecho mucho daño al señor amable… Otros piensan que el asiento sólo se cede a personas mayores embarazadas con niños que lleven bastón en una silla de ruedas (y con un balón en un pie)… todo a la vez. 

Ya nadie pregunta la hora

Ahí estaba el señor amable. Siempre presto a dar las señales horarias. Y nada, sigue esperando. Todo el mundo lleva un reloj. Hasta el teléfono móvil tiene reloj (la ciencia avanza que es una barbaridad), las paradas de autobús… hasta las iglesias (bueno, esto no es tan nuevo, y tampoco hay tantas iglesias).  El caso es que ya nadie pregunta la hora. Y era una de las cosas que primero aprendíamos a decir cuando estudiábamos un idioma. 


Come on baby, light my fire

Para los que no sabéis inglés, esto quiere decir: “Usted, que es tan amable, ¿me podría dar fuego?”. Puede que sea una traducción un poco libre, pero viene a ser lo mismo. Pues bien, ya no quedan señores a los que pedir fuego. Antes, era sacar un cigarrillo y tenías a una legión de hombres amables prestos a dar lumbre. Aquí hay que matizar… sólo en el caso de que fueras una mujer fetén (qué antiguo soy)….

¿Quién dijo que “Janfri” era un señor amable?

El saludador

Era una subespecie del señor amable. ¿Ahora? Ni las dependientas de El Corte Inglés te saludan. Y eso es literal. No es que me tengan manía, es que ya no saluda ni el Tato (que me acabo de enterar que era un torero que no paraba de torear… es lo que tienen los toreros) Lo de antes sí que daba gusto. Siempre estaba el señor saludador, incluso varios saludadores. Los ponía el ayuntamiento para saber si era por la mañana, o por la tarde. Por la noche, ya ponía a los serenos… que también eran amables y saludaban y te daban las buenas noches. Antes sí que había buenos saludadores... y los había muy jóvenes… y saludaban en diferentes idiomas.


Sujetadores

A ver chicos, madurad un poco. Las chicas seguro que os habéis comportado. Es ver sujetador y ya os cambia la cara. Seguimos hablando de señores amables. Es una variante. Son aquellos que siempre sujetaban las puertas. Daba igual lo lejos que estuvieras que siempre estaban ahí, lloviera o nevara, hiciera calor, verano, invierno… impertérritos (que no sé lo que significa, pero me gusta… Suena a tiempo verbal. Impertérrito pluscuamperfecto del indicativo). Amables, con una sonrisa y sujetando. Bueno, no todos, que hay mucho mamón suelto.


Señor Google Maps
Puede que tuviera problemas con los idiomas. Probablemente no sabría darte las indicaciones de forma tan detallada como las aplicaciones de tu móvil. A lo mejor tenías que dar alguna que otra vuelta. Es posible que no fuera fiable del todo. Pero siempre había un señor amable para indicarte, y gratis… y casi siempre la conversación era tal que así:

- Por favor, señor amable. ¿Para ir a Santander?
- ¿Para ir a Santander? (siempre repiten la dirección para estar seguros de que te van a dar la indicación INcorrecta). Sí, hombre. Tira tieso unos 200 kilómetros y cuando veas una rotonda, es que te has pasado. Vuelve a preguntar por allí. Es que no soy de aquí. ¿Sabes?

  

Cruzador de ciegos

Me refiero a los que ayudaban a cruzar el semáforo a los ciegos. Que os conozco y seguro que habéis pensado que hay gente que se dedica a ayudar a los ciegos a que se reproduzcan… Que también los habrá, pero no creo que sea un negocio muy lucrativo. Seguimos hablando de señores amables que lo hacen por amor al arte y ayudan a la gente a cruzar la calle.

Ayudador de madres con carrito en sitios con muchas escaleras

De estos sí que ya no quedan. Se extinguieron hace mucho tiempo. Sube escaleras, baja escaleras y con un carrito… y con un niño dentro. Eso sí que es de ser persona amable. Y es que esto no está pagado. Mira lo que pasó a Eliot Ness por ayudar con el carrito.


Proveedor de caramelos de menta y pañuelos

¿Qué pensabais? ¿Que sólo había hombres amables? Ni hablar del peluquín (¡Qué expresión tan antigua!). También había mujeres. Y también cruzaban ciegos, y daban los buenos días, y te ayudaban a llegar a Santander (y a otros sitios), y sujetan puertas, y saludan, y dan fuego…. Pero proveedores de caramelos de menta cuando estás tosiendo y al borde de la muerte o de pañuelos cuando los mocos se han apoderado de ti, es propio de mujeres amables. No es sexista ni nada, es un hecho…


Y es que si un hombre te da un caramelo, seguro, seguro que no es trigo limpio (ni caramelo). Puede parecer amable, pero nanay de la China (esto sí que es antiguo)… ¿Por cierto… ¿Qué colegio era ese en el que había un señor que te daba droga?

Comentarios

  1. Yo si conozco a un Sr amable que escribe un blog estupendo y cruza la calle a los sres ciegos, (preguntando antes si quieren cruzar)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¡Gracias por leer el blog y dejarme un comentario!

Entradas populares de este blog

10 cosas positivas de la caída de Whatsapp

¿No hay guasap? ¿Ni Instagram? ¿Qué se ha caído Facebook? ¿Desde muy alto? ¿Se ha roto? Es muy posible que vivas en otro planeta y no te hayas enterado de que la semana pasada Facebook, Messenger, Instagram y WhatsApp tuvieron algún problemilla durante unas horas. La gente entró en pánico. Hubo familias que no pudieron ver el último vídeo del nieto tirando los macarrones. ¿Cómo sabremos ahora si toda esa gente que publica fotos de comida está viva? Personas que no pudieron criticar al partido al que nunca votarán… Incluso alguno tuvo que hablar, ¡en persona! con sus amigos. Pensaréis que exagero, pero hubo gente que descubrió cómo funcionaba un libro. Que en su casa vivía más gente, sí, personas humanas, incluso que se puede vivir sin tener que contestar en menos de un minuto a ese mensaje poniendo jajajaja (los hay que ponen ajajajaj y no se sabe si están riendo o ahogándose). Es mejor pensar en positivo, nunca en negativo. No hay necesidad de pasar un mal rato. Y como todo tiene su pa…

¡Qué haríamos sin vosotras! 10 cosas que existen gracias a las mujeres

¡Menuda historia! ¡Qué injusta ha sido con las mujeres! Los historiadores venga a hablar de señores que han hecho poco, tirando a nada. Por ejemplo, la de reyes que hay en los libros de historia. Todos con el mismo nombre, pero con su numerito (como las señoras mayores en el mercado… cuando no se cuelan). Felipe I, II, III, VI (el del Atleti Ortiz) y González (no es rey pero vive mejor que ellos), o Papas... Hay hasta 16 Benedictos y 23 Juanes... ¿Y las mujeres qué? ¿Cuántas Juanas famosas hay? Sólo dos. Una que terminó loca del todo y la otra, la del arco (y sin flechas), quemada en la hoguera. Qué malamente se portan con las mujeres.

Como os iba diciendo, no se ha dado importancia al papel de la mujer en la historia. Han pasado de vosotras completamente. Si no fuera por las mujeres, el mundo sería muy distinto. Y no es sólo con vuestro papel de madres, que también. Es mucho más que eso. Y como alcalde vuestro que soy, os voy a dar la explicación que os debo.


Imaginad por un momento qu…

Sí sí sí, el bombo ya está aquí

¡Albricias! Celebremos con regocijo (quienquiera que sea regocijo) la buena nueva. ¡Manolo podrá tocar su instrumento de nuevo!  

Para los despistados. Hablamos del bombo de Manolo, un señor que es famoso por tener un bombo. Como Bartolo con la flauta, pero en versión bombo. Ya, ya sé que llego un poco tarde a la noticia, pero es que hay cosas que necesitan tiempo para digerir, y reconocer su importancia. Y es que era un clamor. La gente preocupada, no se hablaba de otra cosa, un sinvivir, noches sin dormir (una, pero sin dormir… bueno, en realidad sí que dormí, pero no muy bien… El calor no ayudaba)

¿Por qué es tan importante que Manolo tenga su bombo? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Está bien, allá vamos.


Estar malito no es estar o cosas que pasan cuando estás enfermito

Dicen que el cuerpo humano es muy sabio. No sé en qué se basan, pero hay gente muy lista que lo dice y tampoco es plan de empezar el año (por cierto ¡Feliz 2016!) llevando la contraria a la gente. Pues debe ser el cuerpo de los demás, porque lo que es el mío no es muy listo que se diga. ¿Pues no va y se pone malo en vacaciones? En plenas Navidades, cuando más rico está todo, y te pones hasta arriba de turrón, mazapán, y bolitas de anís (como el ratón de Susanita).
Y es que estar malito no es estar. Como la canción de Sergio Dalma. Y cuando te encuentras mal se te pone la misma voz que al cantante de canciones musicales. Ronca, muy ronca. Pero no tienes ganas de cantar, ni de bailar pegado, ni despegado, ni ná de ná.

Y es que una navidad sin un constipado, una pequeña gripe, una indigestión, resaca o aunque sea un padrastro, no es Navidad. ¿No os habéis fijado que en le tele sólo había anuncios de colonia o de medicinas? Casi todas para gente con la nariz tapada. La colonia para oler b…

San Patricio ¿Por qué?

No era irlandés, no se llamaba Patricio y los méritos que se le atribuyen tampoco están muy claros. Nació en Escocia, se llamaba Maewyn y lo de expulsar a las serpientes de la verde Irlanda… hummm. Es como si a San Isidro le atribuyéramos que expulsó a los canguros de Madrid, a San Fermín que no haya llamas en Pamplona o a San Mamés que hayan desaparecido los diablos de Tasmania de la ría de Bilbao.
¡Empezamos bien!  De verdad que no tengo nada en contra de este hombre. Es más, incluso me cae bien, como casi todos los santos, sobre todo si en su día es festivo.  No he tenido el gusto de conocerle, y me parece estupendo que sea un día dedicado para darse a la bebida (como los peces del Villancico, los irlandeses beben y beben y vuelven a beber… y no sólo durante San Patricio), pero creo que nos estamos pasando con la celebración.  Es una de las fiestas más internacionales del mundo y se me ocurre porqué.  Básicamente consiste en hacer un desfile con gente vestida de verde y beber (alco…

10 superpoderes que me gustaría tener

Hace tiempo os decía que no me gustan los superhéroes. Sigo en mis trece. No me gustan. Ni ellos, ni sus películas, ni sus series de televisión, ni los cómiz (sí, lo escribo como suena, ¿qué pasa?), ni sus trajes, ni sus problemas y movidas. Que todos tenemos problemas y no vamos disfrazados de mamarrachos por la calle… ¿o sí?

Sinencambio (también se escribe como suena… mal, pero así suena), sí me gustaría tener algunos de sus superpoderes. Y no, seguro que no acertáis con mis preferidos.
Estoy convencido de que todo el mundo diría que le gustaría volar (pues no hace frío arriba), o ser invisible (y nada más que los utilizaríais para hacer maldades o ver a la gente sin ropa ni nada) o tener la fuerza de los mares, o el ímpetu del viento (creo que me estoy confundiendo de canción).

¿Quieres saber qué superpoderes me pido? Vamos allá.