martes, 16 de febrero de 2016

Odiando voy, odiando vengo u odiosos odiadores

Puede que me equivoque y que sólo sea sensación mía, pero creo que estamos deseando odiar. A algo, o alguien o una situación, cualquier cosa o momento es bueno para odiar. Y no podemos odiar en silencio, como las almorranas, sino que tiene que enterarse todo el mundo…. Por cierto, que cuando digo lo de las almorranas, no me refiero a que ellas odien en silencio, sino a… Mejor lo dejo porque me voy a liar.


Como iba diciendo. Pues eso, que nos encanta odiar, y que se nos oiga, que se entere todo el mundo a quién o qué odiamos. Y con las redes sociales hacemos más ruido todavía. Que no te gusta alguien, pues se lo cuentas a todo el mundo. ¿Has tenido un pequeño problema con la panadería de la esquina? Pues lo pones en tu “tuister” y en el “feisbu”, y en tu “istagrán” para que se entere todo el mundo. Sólo hay un pequeño problema. No te sigue casi nadie en redes sociales. Tampoco te sigue mucha gente fuera de las redes sociales. Y además, a todo el mundo le gusta el pan de la panadería de la esquina.

No sé si me estoy explicando con el tema del odio. Ya sabéis que me gusta poner ejemplos para que se me entienda. Vamos con algunos odiadores sin fronteras.


Odio porque no me gusta

Es el odiador tipo. No tengo las estadísticas a mano, pero así, a groso modo (como si supiera lo que significa groso modo), hay muchos. Cienes, miles, y yo diría que miles de cienes. No le gusta algo y en vez de alejarse, parece que disfruta  acercándose a ello. Odia a un equipo de fútbol (pongamos al Manchester United por ejemplo) y se pasa el tiempo criticándole. No le gusta la cebolla y monta una cruzada contra los que comen tortilla con cebolla. ¿No sería más fácil no ver los partidos de la cebolla o no comer tortillas del Manchester United? Me he vuelto a liar.



Odio porque os gusta

Es posible que penséis que no tiene sentido odiar algo porque le gusta a alguien. Y tenéis razón. Pongamos por ejemplo una serie de Televisión. Todo era buen rollito, mi serie favorita, la más mejor, los mejores actores, peeeero, la empieza a ver todo el mundo y se jodió la cosa. Ya no es lo que era, se está haciendo muy larga, los personajes son un poco previsibles. Total, que me voy a otra serie que no ve ni la madre del creador.


Odio porque me gusta

No quieres que te guste pero te gusta y te odias, y odias todo lo que tenga que ver con esto. Parece un trabalenguas, pero tiene explicación. No quiero decir que los trabalenguas no tengan explicación… ¿o sí? ¿Quién se puede explicar que los tigres coman trigo en un trigal?... A lo que vamos. Que son cosas que te gustan y no deberían. Por ejemplo un fan de Camela. Si es que hay alguien a quien le guste Camela. Pues si lo hubiera seguro que se odia a sí mismo. 



Por un odio me entra y por otro me sale

Odiadores 24-366 (porque este año es bisiesto). No salen de un odio para meterse en otro. Que hace sol, odian el sol, que llueve siguen odiando el sol y ahora odian la lluvia, y se les van acumulando los odios.



Famosodio

Es el odio al famoso. Por ser famoso. Da igual que sea futbolista, cantante, actor, presentador de televisión… lo que sea. Un suponer. Alguien odia a Justin Bieber (no entiendo porque hay gente que le odia y se mete con él… yo nunca lo haría… O sí). Pero ahora poneos en su lugar. Me le imagino (seguimos hablando de Justin) triste porque no compras sus discos (o lo que quiera que se venda ahora) y no vas a sus conciertos. Sufriendo por tu culpa… Que si odiaras a tu vecino que vives al lado, se entiende, pero ¿Odiar a un chaval que vive a 2 millones de millas náuticas de ti y que las posibilidades de que llegues a encontrarle son mínimas?  Somos muy raros.


Partodios políticos

Da igual lo que haga el partido que odies y sus políticos. Les vas a odiar de cualquier manera. Criticarás todo lo que tenga que ver con ellos… Y muy probablemente defenderás con uñas y dientes (y otras cosas) a sus rivales. Da igual que los tuyos sean más malos que los chistes de Matías Prats. Justificarás todo lo que hagan y te pasarás el día odiando a los otros, y poniendo cosas “orribles” sobre el partido que odias. “Que si son unos corrustos”, “Que si les financia Corea del Norte” (están los de Corea del Norte como para financiar a nadie). “Que nos van a bajar las prisiones” (sí, sí prisiones. Porque como sigan así las cosas va a haber más políticos en la cárcel que en… donde quiera que se metan los políticos.


Enviodia

“Cantará muy bien, pero mira que tobillos tiene”. “Sí, sí, muy bueno jugando al fútbol. Ha metido 10 goles, pero no ha marcado ninguno con la espalda”. “No sé para qué quiere tantos óscars (¿o es oscares?) de Hollywood, si se está quedando calvo”… Y así con todo.



Tengo un millón de “seguiodiadores”

Conozco gente que sigue a famosos en Twitter y a sus páginas de Facebook nada más que para poner maldades y cosas en su contra. ¿Os imagináis que hicieran cosas parecidas en la vida real? Meterse en el baño cuando el famoso esté haciendo sus necesidades de hacer pipí o popó y quejarse porque no huele demasiado bien. Pues es lo que hacen. En inglés se les llama haters (que viene siendo odiadores)…. Pero hay algunos famosos que se lo ganan a pulso.



Creo que vamos a dejar el tema, que noto que estáis empezando a cansaros de tanto odio.



1 comentario:

  1. Tienes mucha razón, si se trata de odiar se odia con fundamento, no con las tonterías que se nos ocurran de repente, que la inteligencia también se mide según el tamaño de las Pampirolás...

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