miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mira mi brazo tatuado



¿Os acordáis o conocéis la canción de Tatuaje?  Os recuerdo parte de la letra

Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Alma de cántaro, ¿Conoces a una perica, te enamoras, y te pones su nombre en el brazo?  Perdona que te diga, pero eres un poco chorra. Da gracias a que solo te has puesto su nombre y no has incluido la foto. Todavía tiene remedio.  Puedes ir buscando a otra que se llame igual y decirle con ojos golositos que tu destino era estar con ella.

 
Esta imagen te vale tanto si es para María, Marta o si trabajas en un periódico deportivo Marca y quieres mostrar fidelidad por la empresa.

Por ésta y otras razones que pasaré a enumerar, no me gustan los tatuajes.  Ojo, que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, y con lo que se pone encima, ya sea ropa, maquillaje, piercings, tatuajes, o a su gato en el cuello (hay señoras y/o señores que se ponen zorros, conejos, pokemon y demás bichos en lo alto). No seré yo el que prohíba (porque no soy quién) o critique (porque lo que lleven los demás me da exactamente igual) a alguien por hacerlo. 

Antes de empezar, quiero decir que si ofendo a alguien, no es mi intención, sólo quiero hacer una gracia sobre este tema.  Sólo quiero contar por qué yo (y solamente yo) no dejaría que me hicieran un tatoo (siendo consciente) o no aconsejaría que otros lo hicieran.

El dolor

Soy un cagao y no me gusta el dolor. A ver, me explico.  Que todos nos damos golpes, pero ir a buscarlo… Habrá gente que sí, pero encima ¿Pagar para que un señor te hurgue durante un rato en cualquier parte de tu cuerpo con una aguja?  ¿Soltar dinero para que te hagan daño?  Espérate unos meses y ya lo harán en la Seguridad Social (y hasta aquí mi crítica social).  

Me voy a hacer un tatuaje

¿De verdad te vas a hacer un tatuaje? ¿Tú? ¿No querrás decir que vas a hacer que te hagan un tatuaje?  Vale, podemos empezar a hablar.  Ya sé lo que me vais a decir. También se suele decir, “me voy a cortar el pelo” y normalmente vas a una peluquería y te lo corta otra persona, que son formas de hablar…. Vale, hay gente que realmente se diseña los tatuajes que se quieren hacer… y así les va… o no. 


Es que quiero expresar un sentimiento

Me he puesto un tatuaje para expresar lo que siento, una forma de protesta o llámalo como quieras. ¡Pues escribes un diario, como se ha hecho toda la vida! O te creas un blog y pones tus tontás para que se entere todo el mundo.  ¿Pero para expresar lo que te está pasando te tatúas una frase?  Y si se te pasa al día siguiente o un rato después de hacerte el tatuaje, ¿escribes otra cosa?  Que eso no se borra con facilidad chato/a.

¿Ponerme el escudo de mi equipo en el cuerpo?

Si me conocéis, o ya habéis leído algún otro post, creo que ya he dicho que me parece un poco ridículo lo de llevar camisetas de tu equipo de fútbol, o de baloncesto o de tu equipo de petanca, si tienes más de 10 años.  Pero además tatuármelo… Si a veces es un peligro llevar una bufanda, imagínate ir a la piscina de Villarriba con tu tatuaje del Futbol Club Villabajo… Al final vas a ir al agua, pero a la del pilón.

Me voy a hacer otro tatuaje

¿Habéis visto algunos tíos que tienen el cuerpo como los retretes de un garito?  Nombres, frases, teléfonos… sólo les falta la imagen de un miembro viril pintado por un chaval de 15 años y una frase ¿ingeniosa?  Allá tú, pero pareces el pórtico de la Catedral de Santiago en versión Gandía shore.

Cómo molan los caracteres élficos o chinos

Si quieres que te estén preguntando todo el tiempo qué significa lo que te has puesto, claro que mola.  Con los  primeros no hay tanto problema, ya que es prácticamente imposible encontrarte en el gimnasio con un elfo o alguien que lo entienda, pero ¿dónde no hay chinos?  Es muy probable que el tatuador se quiera descojonar de ti y en vez de ponerte algo cool, te pone literalmente que eres un “plingao” o “cablonazo”.  Mil millones de chinos muertos de risa con tu tatoo.

Me encantan los delfines

Que sí, que los cervatillos, las hadas, las mariposas son guays, pero ya has cumplido 70 años y tienes un delfín tatuado en la ingle… Bueno, más que un delfín con el “caimiento” de las carnes, tienes una merluza rebozada.



Pues a mí me molan los dragones

Vale, quieres parecerte a Bruce Lee o a Lisbeth Salander, sí hombre la protagonista de “Los hombres que no podían encender la cerilla por las corrientes de aire” (creo que nunca podré aprenderme los títulos de Millenium), y te pones un dragón en la espalda… ¿Qué chulo no?  También es chulo el Ferrari de Fernando Alonso y no me lo pongo en la chepa (al Ferrari, no a Fernando Alonso, que tampoco).

Kevin y Joshua

Has tenido gemelos y les pones estos nombres tan “modennos” a los churumbeles.  Y para rematar la faena te los tatúas en los antebrazos.  ¿Cuánto crees que van a tardar los chavales en ir al registro a cambiarse el nombre?  Pues eso, es la versión del tatuaje de María, o de Marta, o de Marca, que poníamos al principio…

Mi ídolo es Iniesta

A ver que si no eres más bien oscuro, la tinta blanca no se va a notar.  ¿Te imaginas por un momento a alguien con un tatuaje de Amaya Montero porque es su cantante favorita?  Tiene dos problemas. 1.- No tiene gusto musical 2.- Hay poca gente con el cuerpo suficiente para tatuarse a la pija acatarrada.  ¿Qué te molan los Kiss?  Vale, se puede perdonar, ellos también se pintan bastante. Pero si tu “ídola” es Maria Dolores Pradera, toda tu vida te van a preguntar por qué te has tatuado a tu abuela con un camisón largo.

Ave María siempre serás mía

Hay mucha gente que se tatúa un Cristo, o una virgen.  Allá ellos, mira la que lió la señora del Ecce Homo.   Como  composición, es mucho mejor La Última Cena de Da Vinci, al fin y al cabo son 13 tíos que se van de cena, pero aún así… ¿Por qué no sigues con la medallita que te regalaron en la comunión?  Total, también es cara y es un recuerdo de la abuela o de tus tíos.

Soy un novio de la muerte

Hace unos años, los únicos que llevaban tatuajes eran los marineros, los malos muy malos y los legionarios (que son una mezcla de los dos anteriores).  Ahora, el que no lleva un tatuaje es raro… y yo quiero seguir siendo raro… y además, no quiero pagar para que me hagan daño.

No sé si mis razones para no hacerme (yo) un tatuaje os han convencido… La verdad es que hay muchos que me gustan, pero de momento no lo contemplo.

4 comentarios:

  1. Por no hablar de los que se tatuaban con la punta del compás y un bolígrafo, que en mi cole había varios cafres de esos. Grandes obras maestras de la composición literaria y del dibujo salieron de aquellas aburridas clases de matemáticas... esa fijación obsesiva por tatuarse sus propios nombres, ¡como si se fueran a olvidar de cómo se llamaban! ¿Y la cara del que se sentaba al lado, mirándole de reojo, con un goterón de sudor corriéndole por la frente y pensando aquello de: (¡Por Dios que no me lo haga a mí!) eso era impagable

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  2. Qué crack! Siempre me ha llamado la atención lo de pintarse el nombre..

    ¡Gracias por el comentario!

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  3. Me encontré tú blog buscando un dibujo con mi nombre que es marta. Y bueno pues me reí bastante con lo escribió Jajap. Pero la verdad pensando bien pensaría muy muy bien antes de hacerme un tato

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    1. Gracias Marta! Es que hay que pensárselo más de dos veces antes de hacerte el tatoo ;)

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