martes, 29 de mayo de 2012

Aquellos maravillosos años


¿Por qué vuelvo a hablar del pasado?  Como mi abuela era gallega, voy a responder haciendo otra pregunta  ¿De verdad pensáis que es mejor hablar del presente?  ¿O del futuro?  Ya lo decía Antonio Molina: “El futuro es muy oscuro, el futuro es muy oscuro, aaaaaayyyy”.  Gran cantante, mejor persona (es una frase hecha, ni idea de cómo era) y fábrica de hacer hijos todos iguales. Por cierto, siempre me he preguntado a qué se refiere con lo del señor más  “desigente”.  Dentro vídeo.


Pues, otra vez voy a hablar del pasado, que me parece más divertido. De aquellos años en los que pasaba el día en la calle y en el cole.  Un patio del colegio, que a juzgar por la cantidad de niños que éramos, los 20 partidos de fútbol que se jugaban al mismo tiempo, los tres partidos de baloncesto, las 1500 niñas jugando a la comba (igual aquí me está saliendo la vena andaluza y estoy siendo un poco “desagerao”), los dos partidos de beisbol, y el niño solitario con el bocata de “chope”, debía medir 100 hectáreas (como se suele decir en la tele, el equivalente a 100 campos de fútbol).

Alguna vez he vuelto a aquel patio ya de mayor, y para mi sorpresa no medía más de 10 X 10 metros.  Según estimaciones de los sindicatos, éramos mil millones de niños, pero según fuentes del gobierno no éramos más que 400 cuando no había gripes.  Yo, solo jugaba al fútbol, y siempre con aquellas pelotas de trapo que hacían nuestras abuelas, y si teníamos suerte, con pelotas de tenis.  Nada de balones de reglamento, esos eran ya el regalo de la comunión y no podías jugar con ellos si no era un partido “oficial”… y el dueño del balón siempre ganaba.  

Luego llegaba a casa y salía corriendo para jugar con los del barrio.  La calle entera era el campo de fútbol y gritábamos ¡coche!  para avisar de que iba a pasar el Seat 850, un 127, o un taxi, que siempre eran un 1500 y que hacía más ruido que un concierto de Enrique Iglesias y Justin Bieber juntos.  “No vale trallazo”, “De portería a portería, guarrería”, “Penalti gol es gol”, eran las reglas de los partidos en los que nunca había árbitro y si pedías fuera de juego se descojonaba hasta tu abuela.   A pesar de que casi nunca nos dábamos patadas, todos teníamos las piernas de tres colores. Blancas hasta donde llegaban los calcetines y los pantalones cortos, moradas por la parte de la tibia y color costra (para que veáis que los tíos también podemos inventarnos colores), el resto.

En 1978 la plaza de debajo de casa, siempre llena de coches, se convirtió en un parque y nuestra vida cambió.  Teníamos columpios que duraron…exageraría si llegaron a 10 días. Los árboles eran porterías, los bancos servían para sentarse en el respaldo (era mucho más cool), los columpios, ya sin sillas en las que balancearte, nos servían para jugar al voleibol y las aceras eran los límites del campo de fútbol.  La tierra que pusieron, era  la materia prima de mi vecino Germán para hacer esas carreteras interminables para jugar a las chapas.  Siempre le tocaba hacerlas a él y le podías ver a las 4 de la tarde en el mes de agosto a 40º sudando para tenerla lista después de nuestra siesta. ¡Gracias Germán!  Nos matábamos por las chapas de Cinzano, las pequeñitas, que eran las más rápidas una vez las limabas contra los adoquines.  Si queríamos hacerlo más real, le metíamos una foto de Ocaña, Eddie Merckx, Kuiper o Perurena, que sacábamos del Marca o del AS.

El parque, era un poco más pequeño que el patio de mi colegio, pero ahí estábamos todos, los pequeños, los mayores (una vez cumplías 13 años ya podías ser considerado uno de los mayores, como en las tribus remotas) y los yonquis, pero estos no molestaban.

Aquí podéis ver una foto del parque donde pasé aquellos maravillosos años. 




miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Ese señor era el jefe de los dibujos?

Hace unos días en la ofi, más exactamente en una de las pausas para echar un cigarrito, hablaba con mis compañeros de pitillos sobre las series de dibujos animados.  Sus recuerdos, sin reposiciones, se remontaban (jodó cuanta R para una misma frase, como para que la lea Federico Jiménez los Santos), a Campeones.  A mí me pillaba un poco mayor y no estaba para aguantar 30 capítulos para acercarse a la portería.  Para eso soy socio del Atleti y lo sufro todos los domingos.

A lo que iba, que me disperso.  Les contaba que cuando era pequeño y murió Carrero Blanco, vicepresidente del gobierno hasta 1973, ya disfrutando de las vacaciones de Navidad, nos dejaron sin dibujos animados (así se llamaban entonces). Yo, con 5 años, no entendía que tenía que ver la muerte de un señor, con los dibujos animados. La única razón que se me ocurría es que fuera el jefe de los dibujos y que claro, como ya no estaba, pues se habían acabado.  ¿Quién se iba a poner a dibujar ahora al Pato Donald y a “Mickimaus”? Al menos, nos quedaría la “señora Hanna Barbera”, pero ni por esas :-(. Nos quedamos sin dibujos durante las navidades de ese año.

En aquellos años, la tele era una caja enorme, en blanco y negro, con dos canales, el normal, que no recuerdo si llamábamos la primera, y el “guacheefe”, así todo junto.  La tele no se tocaba, era sólo para los mayores.  Yo, en venganza, me cargué la radio y el “tocata” (toma palabro viejuno), girando las ruedas de sintonización y en el caso del tocadiscos, poniendo a todos mis indios y vaqueros encima para jugar a la noria.  La tele de mis padres, que compraron en Alemania, tenía, además, una radio con los nombres de todas las ciudades de la Alemania “buena” (a diferencia de la Democrática, que era la mala, llena de rojos tras el telón de acero, esperando a invadir el resto del mundo, claro) y un tocadiscos, en los que poníamos los “grites jits” del momento.

Yo sólo veía la tele un ratito por la tarde.  Normalmente estaba en el cole y en la calle… y mucho más tiempo en la calle.  En aquella tele, que no funcionaba por la mañana, no porque mis padres no pagaran la electricidad, sino porque no había, mis programas favoritos eran los de Félix Rodríguez de la Fuente, su buitre leonado y el abejaruco, la Casa del Reloj, los Chiripitifláuticos (el nombre se las traía), Un Globo, dos globos, tres Globos (muy didáctico aquello)...¿Qué queréis? ¡¡¡Tenía 5 años!!:-(


Recorte de ABC de la programación de diciembre de 1973

El programa estrella y el que todos esperábamos era el Un Dos Tres, pero el bueno, bueno, el de Kiko Ledgard y Don Cicuta en el que la pregunta valía cinco duros.


Mi padre, al que mando un saludo porque sé que no me lee, trabajaba por aquel entonces en Seat y el gran premio era el coche.  El programa se grababa unos días antes y un compañero suyo era el encargado de llevar el “buga” a la tele y ya de paso se tragaba las mil horas de grabación.  Mi padre, influyente que era, sabía el premio de los concursantes y tooooodos los viernes nos decía lo mismo. ¿Queréis saber que se llevan?  Y mi hermana y yo, gritábamos como posesos para que NO nos lo dijera.  Molaba que tu padre tuviese información confidencial, pero queríamos ver el programa con la emoción de descubrir el premio al mismo tiempo que todos.

Luego, llegaron series como Mazinger, el Osito Misha, la maciza de Farrah Fawcett Majors y las otras dos  (me importaban un pimiento como se llamaran los “otros” Angeles de Charlie), T.J. al tejado, Starsky y Hutch (ya no recuerdo quién era cada uno, pero a mí me molaba el moreno que tenía rizos como yo), la Casa de la Pradera con el blandito de Michael Landon y la tonta de la niña que se escoñaba en todos los capítulos (eso decía mi abuela.  “Mira la muchacha, que todos los domingos se tiene que caer a la misma hora”, palabrita del niño Jesús que lo decía) y los payasos de la tele y el Sr. Chinarro…

Más tarde, ya con nuestra tele en color, vimos el gol de Rubén Cano a Yugoslavia con la espinilla y el botellazo a Juanito, la mala hostia que se gastaba J.R., lo moñas que eran todos en Vacaciones en el Mar,  Falcon Crest (esos sí que eran malos), y tener que explicarle a mi tío, que por entonces vivía en Ecuador, en 10 minutos todos los capítulos de la temporada, pero esto es otra historia. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Ningún niño sin saber nadar

Si os suena esta imagen, es que sois al menos tan viejunos como yo.  En el póster podéis ver el escudo que se llevaba por aquella época.  Estamos hablando de 1976. Todos teníamos pegatinas (esta palabra también es viejuna) para poner en la bolsa de natación (con nuestro bocata de Nocilla y el bañador de repuesto) y en las carpetas del cole junto a las fotos en blanco y negro recortadas del As de Leivinha y Pereira (en mi caso), mis dos ídolos de la infancia. 

Por aquellos años, mi madre nos llevaba a mi hermana y a mí a la piscina del Colegio San Viator para aprender a nadar.  Ahora, ya sé ir solito y no hace falta que me acompañe mi madre… más que para ir al dentista. 



Sí, amiguitos, me ha dado por la natación. Me pego alguna paliza que otra en la piscina de Alcobendas y allí hay gente “pa tó”. Lo primero que te llama la atención es que hay en cada una de las calles de la piscina (esas líneas pintadas en el suelo que además están separadas por unos corchetes) un cartel para separar a los distintos tipos de nadadores: Nado con material, nado rápido y nado lento. ¿Los respeta alguien? No, no y no.  Me mola lo del nado con material. No se refieren al gorrito con el que tenemos todos “cara de sopla”, ni al típico “fardagüevos” con el que nos metemos en la piscina.  Es para los que nadan con la tablita, aletas, palas o churros. Lo del nado lento o rápido tampoco es que lo cumpla nadie. Bueno sí, el que va a dos largos por hora, se considera rápido, y el que pasa a tu lado despeinándote a pesar del puto gorro, va por la calle de nado lento.  Asi “semos”. 

Independientemente de la calle por la que nades, hay una fauna bastante curiosa y paso a presentaros a los diferentes grupos “étnicos”.

Buscando a Nemo
Esta especie, también llamada “el preparao”, y que yo creía en extinción, está en pleno auge en Alcobendas.  Su indumentaria consta de: traje de neopreno (la piscina está a unos 24 grados por lo que es muy necesario el traje para evitar congelaciones), gafas de buceo (para ver el culo a las chicas que nadan en las otras calles. No imagino otro uso), aletas (para ir por la calle de nado lento), tubo de respiración (muy útil para aguantar más tiempo viendo los culos de las “jóvenas”) y en contadas ocasiones saca la cabeza del agua (sólo para salir de la piscina).

El “calentaor”
Su hábitat natural es el borde de la piscina. Es prácticamente imposible verles dentro del agua y se pasan más de media hora haciendo estiramientos y calentando todos los músculos.  Cuenta la leyenda, que alguien vio a uno tirándose al agua y del calentón sonó igual que al arrojar un cigarro a la taza del váter (no lo intentéis en casa, niños ¡Caca!).

El mira como te gano
Aunque no los he visto al salir del recinto, deben ser los mismos que tienen el Seat León (casi siempre amarillo canario) aparcado a la puerta del polideportivo para picarse en los semáforos.  Esta especie suele anidar dentro de la piscina durante un rato esperando a su presa (que somos todos los que estamos en las calles aledañas.  ¡Cómo mola la palabra aledaña!).  Entonces, cuándo tu llegas después de hacer 30 largos, sale él y comienza a nadar a toda leche para terminar esperándote al otro lado de la piscina y mirando con cara de decir: Jodé que lento eres, chaval”.  Es ahí cuando piensas ¿Estabas echando una carrera?  Y como soy niño, a veces me pico.

Dos largos y para casa
Son otra variante del “calentaor”.  Se tiran un poquito menos tiempo al borde de la piscina, pero también suele ser su hábitat natural.  Les ves con su bañador “fardagüevos” y super preparados. Piensas: Este va a ser de la especie del mira como te gano, pero no. Las apariencias engañan.  Hacen un par de largos, y eso porque hay que salir por el mismo sitio, y se van a la ducha.  Mi duda siempre es.  ¿Tendrán agua caliente en casa?

Yo a mi ritmo
Suelen ser señores mayores (más mayores que yo, y ya quedan pocos). Van a un ritmo regular, siempre por la calle de nado rápido. Son lentos pero seguros.  Normalmente me tiro una hora en el agua y en muchos casos los que van a su ritmo estaban ya antes nadando. Cuando termino, ahí les tienes, como unos campeones.

Necesito dos tallas más
Esta categoría suele necesitar la calle de nado rápido, la de nado con material y la de nado lento.  Da igual que tu estés dos calles más allá (incluso en otro polideportivo). No hay manera de librarte. Intentas esquivarlo, crees que ya ha pasado el peligro y ¡Zas! Manotazo en la chepa o patada en los huevos (o ambas cosas).  No hay manera, siempre terminan dándote. No sabes cómo es posible, pero se apañan para pegarte un viaje. Es el momento en que quieres devolver el golpe, pero son mucho más hábiles que tú.

El que solo va a nadar
Afortunadamente es la especie más abundante en la piscina de Alcobendas. Son gente que únicamente va a hacer ejercicio, no buscan a Nemo, no echan carreras (habitualmente), ni a utilizar el agua caliente (sólo cuando ya han hecho ejercicio de verdad), y por supuesto, ni se les ocurre dar palizas a otros peces del acuario. 

Si conocéis alguna especie más en vuestras piscinas o en el gimnasio, ya sabéis, me lo contáis para incluirlo en el próximo fascículo de Ningún niño sin saber nadar. 

Con el segundo fascículo te regalamos el traje de neopreno :-)

sábado, 12 de mayo de 2012

Yo también corrí detrás de los grises

Muchos pensaréis que me equivocado y que la frase es correr delante de los grises y no detrás. Suelo confundir izquierda y derecha, no sólo en las direcciones, también me pasa en política y cada vez más, pero no confundo delante y detrás, a menos que sea en inglés, y el pollo es casi siempre mayúsculo entre before y after.

Otros podéis creer que soy tan viejuno que llegué a hacer footing (que palabra tan horrible) con aquel cuerpo de policía tan simpático que se creó en la época de Franco tras la guerra civil y que fue sustituida por la Policía Nacional en 1978 (como molas, Wikipedia :-) ) y siempre iba el último en las carreras de entrenamiento.  Algunos,  de todo hay en la viña del señor, diréis: “¿Grises? Seguro que era un grupo yeyé que iban de teloneros de los Pekenikes”.

Para que véais que me documento, hasta para escribir chorradas, también he visto que se llama grises a los extraterrestres de Rosswell y Zetas reticulianos (que también hay etiquetas para los marcianos).

A lo que iba, yo corrí detrás de los grises. En realidad empezaba corriendo delante, pero pasaban delante de mí, para pegar a los más mayores.  Me explico.   Allá por el 73 o 74, en mi tierna infancia, con 5 o 6 años, yo vivía en Carabanchel, muy cerquita de General Ricardos y la Avenida de Oporto y cada dos por tres pasaban los grises a repartir hostias como panes de pueblo a los pocos que se atrevían a protestar o hacer cualquier demostración de oposición al régimen de Franco, o simplemente les parecía que tenían cara de sospechosos.  Yo veía a los hermanos mayores de mis amigos correr (y a gran velocidad a pesar de aquellos pantalones de campana),  y nosotros, los pequeños, imitábamos a los demás.  Lo recuerdo más como un juego, porque nunca recibimos palos por parte de los grises (seguramente porque éramos tan bajitos que no llegaban a darnos).  Aun así, todo lo que tuviera que ver con uniformes nos daba bastante miedo. Policía, guardia civil, guardias urbanos, árbitros, jugadores del Real Madrid… (siendo del Atleti, todavía sigo teniendo miedo a los del Madrid :-))

Con el paso de los años, aquel miedo se nos ha ido pasando, o al menos a mí, y creo que hemos llegado a, quizá siguiendo con mi inocencia, tenerles un respeto y pensar que están para protegernos.  Ahora que vuelven momentos de descontento, protestas sindicales, estudiantiles y de la población en general por la crisis, sus motivos y consecuencias, espero que también la policía y en general, que bonita es esta expresión, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, también lo tengan claro y estén ahí para velar por la seguridad de todos y no sólo a los que mandan.  Y que no haya nadie corriendo detrás o delante de otros.  

viernes, 4 de mayo de 2012

Un rayo de cojones


Seguramente hayáis visto, leído o comentado la noticia sobre un señor alcanzado por un rayo en Tres Cantos.  La noticia recogida por la mayoría de los periódicos, como ABC, Telemadrid, El País, es, como diría Pedro Piqueras, ¡escalofriante! Pero, como somos más malos que la “droja”, todo el mundo habla ya del rayo escrotal.  El fenómeno, me refiero al rayo y no al señor que también lo es, entró por el escroto y salió por el pie.

Ahora, la pregunta es: ¿Qué cojones estaba haciendo el señor para que le impacte un rayo en los huevos?  Lo de salirle por los pies, ya es de nota, porque podría haber salido por cualquier otro sitio.  Los medios comentan ahora que el hombre estaba en un descampado sobre una superficie mojada en la que impactó el rayo y probablemente las monedas que llevara en el bolsillo o la hebilla del cinturón provocaran el impacto en las zonas nobles.

En las redes sociales ya se habla del rayo escrotal y quedan muy pocas bromas por hacer sobre el incidente.  Afortunadamente el hombre se encuentra fuera de peligro y no se ha visto afectado ningún órgano vital… testículos aparte.  En Twitter podéis ver el hashtag #rayoescrotal y hay tweets para todos los gustos.  Casi todos de mal gusto y muy pocos compadeciéndose del pobre señor al que casi le parte un rayo, literalmente. “Mala suerte que te golpee un rayo, pero si encima te da en las bolas”, “¿Ese bulto es un rayo escrotal o es que te alegras de verme?”, “¡Si usamos los poderes de #rayoescrotal igual podemos detener los recortes previstos en el Consejo de Ministros! De nada”,  “La Chispa de la Vida”…

A mí, además de la noticia, y que el señor sea de Tres Cantos, lo que me llama la atención es la mala leche que gastamos.   En los comentarios de la edición online de 20 minutos podéis ver varios ejemplos.   También me resulta llamativo que casi todos los medios digan que después de hacer un electroencefalograma, los médicos hayan descartado cualquier lesión en el cerebro.  Ya sabemos cuál es el miembro que utilizamos la mayoría de los hombre para pensar, pero de ahí a hacerle un electroencefalograma en sus partes… ahí creo que se han “sobrao”.

Ya puestos a imaginar, y aunque la mayoría de los medios han publicado la noticia de agencias, vamos a ver cómo titularían algunos periódicos el accidente.

El País: Los recortes de Rajoy nos tienen hasta los huevos
ABC: El Papa pide una oración por todos los afectados por los rayos y truenos
El Mundo: No se descarta la autoría de ETA en la operación escroto
Intereconomía:   Zapatero no se rinde y sigue apretándonos los testículos a todos los españoles de bien.
La Gaceta: Los amigos de Batasuna vistos en el descampado donde se produjo el accidente. Zapatero tampoco andaba muy lejos.
Telemadrid: Esperanza Aguirre visita al hombre fulminado por el rayo causado por la política del PSOE
Público: La Trama Gurtel posible implicada en el caso del rayo tricantino
La Razón: El Gobierno reprocha al PSOE la herencia de los rayos recibidos.
AS: ¡Villarato! ¿Por qué no caen rayos en Barcelona?
Marca: Karanka “No, no me voy al Rayo, quiero estar con Mourinho, el mejor entrenador del mundo.  ¿No era de ese Rayo sobre el que preguntabas?”

Ya sabéis amiguitos, si os ofrecen rayos por la calle, no los cojáis. 

martes, 1 de mayo de 2012

¿Por qué "Un cigarrito y a la cama"?

Un cigarrito y a la cama, es lo que nos decíamos mi novia y yo todas las noches antes de irnos a la cama. Ahora, ella vive en Dublín y ha dejado de fumar. Yo sigo con este puto vicio, y para no perder las costumbres, sigo diciéndomelo en voz alta antes de ir a dormir.  Normalmente el cigarrito, se convierte en un par de ellos, perdiendo el tiempo con la tele, el ordenador, leyendo mi timeline de Twitter… y luego me voy a la cama, abro el Kindle o el libro con el que esté en ese momento, y cae otro cigarrito, con lo que antes de la una nunca me duermo.

Una vez que me he decidido a crear un blog, y después de darle muchas vueltas al nombre, me parece que da una idea de cómo soy.  Termino haciendo las cosas, pero las pienso, las repienso, analizo y al final termino tomando la decisión, pero me lleva tiempo. 

Entre los nombres descartados, también tenía ControlcControlv (¿No es lo que más hacemos los que trabajamos en PR?), Me Estoy Quitando (tampoco quería mentir a nadie), Lo que no pasa aquí, no pasa en ningún sitio (era demasiado largo, pero quería contar que lo que pasa aquí en Madrid, España o cualquier sitio, también pasa en otros sitios aunque no te lo creas), Colorín Colorado (pero me parecía un poco suave), Menos que los Roper (es un chiste tricantino y algo viejuno, una frase que siempre salía a relucir cuando hablábamos de nuestra vida sexual).  Otros títulos estaban muy relacionados con una de mis películas favoritas, El Padrino y los nombres eran: Leave the Gun, Take the cannoli,  Luca Brasi duerme con los peces y Los Hermanos Tattaglia.  Pensé también en Tyrion Lannister, uno de mis personajes favoritos de Juego de Tronos (me gusta la serie y los libros).  Por último estaba, Vente a Botsuana Juana, pero no quería líos con la Casa Real.

¿Qué voy a contar?

Procuraré no encenderme demasiado con la política, con la situación en España, y básicamente intentaré escribir sobre lo que se me pase por la cabeza. Tampoco es que tenga muchas y grandes ideas, pero la gente dice que a veces puedo ser ocurrente (según mi novia, soy como los donuts, al menos una ocurrencia al día). Voy por la calle, veo una situación e imagino una película entera con escuchar una conversación o ver una familia en el súper. Me ha hecho mucho daño ver tanto cine...

Al grano, que me lío. En este blog trataré de contar cosas que me pasan, ideas que se me ocurren, no cabrearme demasiado e intentar que los que leáis este blog, os vayáis con una sonrisa a la cama (incluso aunque no os fuméis un cigarrito antes de dormir. Mejor para vosotros si no fumáis). A veces, os daré la tabarra con mis ideas, reflexiones o desvaríos.  Se agradecen comentarios, pipas, caramelos, chicles, tabaco... 

¿Un cigarrito?