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Si yo fuera o fuese rico

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Todo el mundo tiene sus sueños. Y por la mañana temprano, mucho más. Pero esa es otra historia. Todos hemos imaginado en alguna ocasión qué haríamos si fuéramos o fuésemos ricos (alguna vez nos tendrán que explicar por qué nos han dado la opción de decirlo de las dos formas, y no podemos escribir almóndigas y cocretas como nos dé la gana). ¿¿Por qué?? ¿O nunca has pensado lo que harías (o harieses) si estuvieras forrado? (como un libro de texto a principio de curso ;))… Quiero decir si fueras rico, muy rico, asquerosamente rico. Vale, todos lo habéis hecho alguna vez. ¿Pero a que nunca has pensado en lo que NO harías si fueras muy rico? Yo sí. Y como me caes bien, te lo cuento. Vamos allá

Todos llevamos un Mr. Bean dentro

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No me digas que nunca te has sentido un poco, o mucho, como Mr. Bean. Que quieres hacer algo y al final te tienes que reír de lo mal que te está saliendo. Tú pones todo el empeño en que las cosas salgan bien, y la lías más. Como cuando dejan a nuestro presidente con un micrófono. Y es que en el fondo todos somos sentimientos y tenemos seres humanos… Hay gente que ni tiene seres humanos ni sentimientos, ni sentido del humor, ni momentos Mr. Bean.   Me explico. Pero tenéis que estar atentos y no distraeros con el teléfono…

Certificado sea tu nombre, venga a nosotros…

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Por motivos ajenos a mi voluntad me he visto en la obligación de meterme en papeleos. Nadie en su sano juicio quiere hacer estas cosas. Mira los funcionarios. ¿Por qué te crees que van a tomar café? Para no hacer gestiones. Ahora es cuando los funcionarios me han dejado de leer. Lo retiro. De verdad que me encanta hacer gestiones con vosotros. ¿A quién quiero engañar? Pero la culpa no es sólo de los funcionarios. Os explico por qué no me gustan los gestionamientos papeleros de toda índole.

Vivan las madres que nos parieron

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Ahora diréis que escribo sobre las madres para compensar que el otro día escribí sobre mi padre. Y eso sí que no, aunque tengo que reconocer que  estoy un poco gominolas últimamente (dícese del que se encuentra un poco blando, diríase de algodón, más tierno que el día de la madre). Escribo porque hemos sido siempre muy injustos con ellas. Ahora todo el mundo a comprar regalitos por el día de la madre. Que si un circuito de spa (que no es más que meterse en una piscina con chorritos de agua y unos masajitos. Y yo creía que era algo así como el circuito del Jarama para que se diera una vuelta en coche) o una taza con cualquier chorrada escrita, un marco de fotos, o una corbata (aquí, a lo mejor, me estoy liando). Y es que es necesario reivindicar el papel de la madre, con todo lo que han hecho por ti. Vamos allá.

El sueño de un futbolero

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Seguro que me perdonáis que haya estado un tiempo sin publicar y estoy convencido que no os importará que hoy os cuente una historia personal. Ya veréis como entendéis que estuviera unas semanas calladito.

Las colas de los demás son mucho mejores

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Eso es así. Son más rápidas y funciona mejor. La tuya no va como debería. Ojalá fuera como esa otra. Pero no, es lo que hay, me ha tocado ésta. Aunque pudieras cambiarla, casi sería peor. Tú querrías una cola más corta, pero en el momento en que decides cambiar, la cosa se alarga. Y no hay manera de evitarlo. Pero mejor lo explico con imágenes. 

Los Museos, cosas y casos que pasan ahí dentro

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Toda ciudad que se precie tiene al menos un museo. Hay ciudades que se precian más y tienen muchos. Y hay ciudades que son despreciables, pero esa es otra historia. Hoy os voy a hablar de los museos. De las cosas, casos, gente, y todo lo que te puedes encontrar dentro. Bueno, todo, todo, no, que hay muchos museos, y de casi todo y tampoco es plan de abrumaros.  Y empezamos por el nombre. Cada museo se llama de una manera, pero en general, la palabra viene del latín MUS (lugar) y EO (en que se exponen cosas para que la gente las vea).