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Casi prefiero las mil palabras

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La semana pasada os hablaba de las fotos que suele enseñar la gente . Por más que les digas que no, ellos la sacan. Antes era literal. La llevaban en la cartera y te mostraban la foto de sus tiernos infantes. O de su mujer. O marido. De los nietos. De un señor de Murcia. O de los nietos de un señor de Murcia. A ver si no tienen derecho los de Murcia a tener nietos y sacarles fotos. Aunque no seas de Murcia. También los extranjeros se pueden sacar fotos. No voy a discriminar a la gente porque no sean de aquí y quieran hacerse fotos. Discriminar no, pero sí que voy a utilizar el blog para r einvindi, rivendic , quejarme sobre lo pesados que somos todos, todos, el señor de Murcia incluido, con las fotos. En Instagram, Facebook, Tiktok, Twitter, hasta en las noticias del tiempo. Muy cansinos. Fotos en la nube, nubes en las fotos, fotos nubladas… ¿Otro selfi? En mi primera comunión (de la segunda ya no me acuerdo) me sacaron como mucho 100 fotos. También es cierto que no había teléfo

Experiencia religiosa

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Hace unos años  Enrique Iglesias  “cantaba” una bella tonada que rezaba (¿hay una expresión más viejuna que ésta?) así: Casi una experiencia religiosa Contigo cada instante en cada cosa Besar la boca tuya merece un aleluya Es una experiencia religiosa Es sólo una estrofa de la canción. No os voy a hacer pasar por el trago de escuchar al retoño de Julio Iglesias. Ya tenemos bastante con saber que el chaval había tenido una experiencia. El padre, Julio, también tiene algo de experiencia. Tampoco os voy a hablar de la rima, lo de besar la boca tuya merece un aleluya. Digamos que está a la altura de los mejores versos de Leonardo Dantés. Un baile nuevo, un baile nuevo, el baile del pañuelo. No, tampoco lo voy a poner. ¡Dantesco! Lo que sí que voy a hacer hoy es hablar de una experiencia religiosa y de Iglesias. Ni Julio, ni Enrique (ni el otro, Julio José, Jose Julio o Jorge Jesús, ¡Yo qué sé!… Seguro que tiene hijos con todos los nombres que se te puedan ocurrir).