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Mi primera boda real

Me han invitado a mi primera boda real. No es que al resto de las bodas que haya ido anteriormente fueran inventadas. Os prometo que eran de gente de verdad y no me he colado ni nada. Es que esta es real de verdad. De la realeza. 


Sí amigos. Voy a la boda del príncipe Harry y Megan. Entre nosotros, podemos llamarle el pelirrojo y la hermana guiri de Begoña Villacís, la de Ciudadanos. Algunos también dicen que son los niños de Love Actually, que se han hecho mayores.



 Seguro que tendréis muchas preguntas sobre el tema. Yo también las tengo…


Allá vamos.

¿Por qué a mí?

Eso mismo me pregunté yo cuando me “invitaron”.  El caso es que los reyes de España, los 4, que tenemos casi los mismos reyes que en una partida de mús, dicen que no van la boda. Que no les pilla bien. Que andan un poco justos de dinero y que les parte el presupuesto. Ha habido un sorteo y como a mí me pilla cerca de Londres, que vaya yo (Tengo una suerte…). Y a ver como le digo yo: “Leti, Reina, ve tú”. Pues no puedo hacerlo, eso está feo. Me debo a mi país y a mis reyes.  


Con quién

Me ha tocado a mí solo… Ana no se ha puesto triste ni nada. Me han dicho que me pondrán un acompañante de oficio. Como en las películas cuando te detienen y están a punto de interrogarte, y te dicen que te ponen un abogado… el que tienen ahí colgado. 


¿Cuándo?

La boda será en mayo, el sábado 26. Que coincide con la final de la “Championslí” (lo que venía siendo la Copa de Europa). No había fines de semana para casarse. La otra opción era que fuera Rajoy en representación de España, pero ya sabéis que “en habiendo” fútbol, ni bodas, ni gobierno, ni nada. Y luego decís, que no se entera.

¿Dónde?

En Windsor, donde se hace los nudos de las corbatas (chiste para señores mayores), más concretamente en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. Ya iré mirando si hay alguna estación de metro, o parada de autobús que no me pille muy retirado. O igual me llevan en coche de caballos, como a Cenicienta. Aunque no me veo yo con un vestido así…


¿Qué me pongo?, ¿Qué me pongo?

Lo del traje de Cenicienta lo descarto, que el escote “te lo juro por Snoopy” no me queda bien (¿O se llama “palabra de honor”?”. Creo que tendré que ir con un smoking y con la banda esa colgada que parezco Miss Teruel o una botella de Paternina. Y todo lleno de medallas… ¿Valdrá el pin del Atleti? ¿O la estrella de sheriff que tenía de pequeño?


Marqués de Carabanchel o Duque de Alcobendas

Todavía estoy decidiendo el título que me pongo. Como esos señores que se ponen en LinkedIn CEO and Founder (y trabajan solos en casa), en las bodas reales tienes que ser Conde, Duque, Condeduque, o archiduque, o Barón. Estoy por ponerme “Barón Dandy” (de perfume también, que eso va a estar lleno de gente muy mayor). Ya hablaré con los chicos de protocolo para que me cuenten.


La misa

Allí son de hacer las cosas en inglés. Es lo que tienen. Suelen hacer las cosas complicadas, conducen al revés, miden las cosas en yardas por minuto o millas por pulgada. Tendré que aprender a santiguarme con la izquierda y el Ave María (¿María the Bird? )


Curso avanzado de protocolo

Se creerán que no sé comportarme o algo y me van a dar un curso para saber saludar a la gente. Como si yo no fuera saludable. Ya me imagino que no te vas a poner a dar dos besos a la reina de Inglaterra o un abrazo al Arzobispo de Canterbury (siempre me gustó la palabra Arzobispo…. Canterbury me cuesta un poco más de pronunciar, me suena a chocolate). Igual me enseñan a pelar gambas, o utilizar los 250 cubiertos que ponen en la mesa, o no ponerme la corbata en la cabeza cuando llegue la barra libre.


¿Qué se le compra a un Príncipe?

Si estos ya lo tienen todo. No vas a ir con tu sobre con 100 euros (que allí en Inglaterra no les gusta lo que tenga que ver con Europa), ni un juego de café (son más de té), o una joya (como una olla). Ellos son más de que les regales terrenos como Gibraltar o las Malvinas. Igual les llevo algo español, una paella, o un jamón… Ya pensaré algo. Cualquier detallito les hará ilusión.


Los discursitos

Yo creo que me libro de hablar en la boda. No tendré que levantarme y dar con la puta cucharita en la copa de champán. Pero no hay quién nos salve de los señores (¿Por qué siempre señores?) que cuentan lo unidos que están, que están hechos el uno para el otro, que si “you are the one”, que ti “tú eres el two”… El novio dirá que cuando conoció a la novia, supo que era ella (antes de conocerla no sabía quién era, o sea que tiene sentido). Eso que nos ahorramos en España. Con el que se besen o que la cubra... (depende del pueblo en el que se celebre la boda)


Paquito el Chocolatero

Eso va a estar lleno de ingleses, va a haber más borrachos por metro cuadrado que en Ibiza… Y ya sabéis cómo son estos señores cuando van más relleno que un Lacasito. Lo mismo les da por hacer balconing o bailar el Paquito el chocolatero… Me imagino a la reina con unos cuantos “gintonis” (20 o 30), liderando la conga y cantando el follow the leader


Las redes sociales

Esta gente es muy rara y seguro que no nos dejan hacernos selfies con la reina, o con la Camilla (la mesa no, la mujer de Carlos, el Príncipe más viejo de todos los reinos). Ni nos dejarán poner fotos para Instagram como en las bodas cuquis de ahora, que te dan unas gafas, pelucas, y toda clase de artilugios (qué me gusta esta palabra) para que hagas el gañán vestido de etiqueta.


Ya os iré contando como es la boda… Seguro que las televisiones también lo cuentan, pero no será lo mismo. Ellos hablarán de cosas serias, como siempre



Comentarios

  1. Estoy loco esperando ya tu crónica social sobre este evento. Seguro que lo petas. Cómo mínimo como éste. Genial!!!!

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