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La generación gominola o estos chicos no aguantan ná

Los jóvenes de ahora no aguantan nada. Son muy blandos. Cuando yo era joven… Y detrás de estas tres frases prepárate para escuchar toda clase de exageraciones variadas.  Aunque esto no es nuevo. Va pasando de generación en generación.


Ya lo decía Aristó…. ¿O era Platon? Bueno, algún señor con barbas, túnica y sandalias que decían cosas que te hacían pensar.  ¿Te imaginas a Rajoy de esa guisa diciendo cosas que hacen pensar? El caso es que…


Como ya tengo una edad en la que puedo decir eso de que la juventud de ahora …. (inserte cualquier queja en la línea de puntos), yo también voy a aportar mis reflexiones. 


Vamos allá

¿Calor? Tú no sabes qué es el calor…

En mi época sí que hacía calor, y no ahora, que estáis todo el día con el aire acondicionado puesto, que os vais a cargar la capa del planeta, y el ozono y los agujeros negros. Hasta 200 grados centrífugos había en agosto. En julio hacía un poco más de fresco y dormíamos a 40 grados por la noche. ¡Eso era calor! Y no había ventiladores ni nada. Nos turnábamos para soplarnos unos a otros. Dejábamos todas las puertas y ventanas abiertas por la noche. Ahora no se puede porque está todo fatal y te roban hasta la corriente… Y es que antes sí que había seguridad.


 Antes sí que pasábamos frio

El calor pase, ¿pero el frío? Los inviernos era como vivir en la zona de congelados del Carrefour. En verano, cuando vas en chanclas y pantalón corto. Así todo el año. Que había que dormir con 20 mantas. Los “enrredones” no se habían inventado. Los gansos no se dejaban quitar las plumas. Y es que los gansos de ahora son mucho más generosos. El caso es que teníamos que dormir con bolsas de agua caliente, y como en el belén, meter al buey y la mula dentro de la cama para poder sentir el calor.


Agua caliente y fría

Estáis muy mal acostumbrados con lo del agua. Ahora abrís el grifo y sale agua caliente y fría y puedes elegir la temperatura y la cantidad de agua que sale. ¡Es magia! En mi época teníamos que ir al río a por agua. No había ni fuentes, bueno sí, la Cibeles pero no te dejaban coger agua de allí. Y cargar con el agua durante 200 kilómetros. Por eso la gente bebía vino, o cerveza y se duchaba poco.


No sabes lo que es pasar hambre

Los jóvenes de ahora no saben lo que es pasar hambre. Nosotros teníamos que cazar lo que comíamos. No había ni Mercafour, ni Carredona, ni nada. Salíamos a la calle y comíamos lo que podíamos. Un venado (y te lo tenías que comer allí mismo porque no había nevera ni nada), o una gallina, un caballo, lo que tuvieras más a mano. Y nada de bollería industrial, ni hamburguesas, ni pizzas. No se había inventado nada de eso todavía. Todo era natural y los tomates sabían a tomates. Eso sí, había que subirse a los árboles para cogerlos… Que hasta eso ha cambiado, ahora crecen en cualquier sitio, hasta en la puerta de casa.


El colegio

Los chicos de ahora quejándose del calor que hace en clase, que si son muchos, que si tienen que hacer muchos deberes… En mi colegio les querría ver yo. 3000 alumnos por clases. Nos ponían tantos deberes que necesitábamos el sábado y el domingo, 48 horas, sin descanso para terminarlos. Ni vacaciones ni nada, no como ahora, 3 meses. Los profesores no eran profe y seño, sino Don Pepito y Don José (los que pasaban a ver a la abuela el uno del otro, y eran dos tipos requetefinos). ¿No sabéis quiénes eran?


Salga usted a la pizarra

Los profesores te llamaban de usted. Pero lo mejor era que no te llamaran nunca. Te tenías que saber de memoria los ríos, los afluentes, las montañas, las colinas y las capitales de todo el mundo y hacer raíces cuadradas, redondas y de todos los tamaños. Hay de ti si no sabías responder. ¿Te acuerdas de Gladiator? Pues igual, te mandaban al circo romano (daos cuenta de que yo soy muy mayor, y viví la época de Marco Aurelio, Julio César y Roberto Carlos….) Y ahí te las apañaras luchando con tigres y leones (no voy a decir lo de los campeones), osos y “ñuses”. Así que ya te podías saber la lección al dedillo (qué bonita expresión, lo del dedillo)


No se aburría nadie

Los niños no se aburrían. Teníamos que hacer deberes todo el día, o buscar comida por la calle. Los juguetes nos los hacíamos nosotros mismos, una playstation hecha con nuestras propias manos, o la X-Box. La Nintendo era muy complicada al ser más pequeña. No había spinners, pero había peonzas que era más divertido y se las podías tirar a otros. Porque eso sí, éramos muy brutos y teníamos mucho sentido del humor, como en el pueblo de Gila.


Ni avión ni aviona

¿Qué es eso de ir de vacaciones al extranjero? El que tenía suerte de ir de vacaciones, se iba al pueblo. El extranjero no existía todavía. En avión iban los ricos. Y aunque el pueblo estuviera a 200 kilómetros, se tardaban horas. Madrugabas para salir con la fresca (no era una señora ligera de cascos) y os montabais en el utilitario (que era una manera de llamar al coche pequeño en el que cabían 10 personas y un canario, si no era muy grande). Un coche que no tenía ni caballos, la potencia se medía en liebres por segundo.


¿A la playa?

La gente no iba a la playa. No estaban terminadas todavía. Aún estaban poniendo arena y rellenándolo todo de agua. Por eso la gente no iba a la playa. Mar sí que había, pero sólo para pescar. Así estaba la playa de Benidorm, hace muchos, muchos años… Ya os dije que a la gente no le gustaba eso de bañarse... y aún no habían puesto los garitos para beber.


Habéis cogido la idea ¿verdad? El caso es que habrá cosas que no cambiarán nunca, siempre diremos que lo de antes era mejor, aunque pasáramos frío y calor, y no fuéramos a la playa, ni viajáramos al extranjero, y estuviéramos todos más unidos en el utilitario… Eso sí, los tomates de antes, sí que es verdad que estaban más ricos.


Bueno, os dejo que me tengo que ir a la playa, que ya han terminado de poner la arena y de llenarla de agua… Y habrá que coger sitio.



Comentarios

  1. Cuantos recuerdos me has recibido. Gracias por hacerme reír tanto.

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  2. Q recuerdos¡¡Claro que era todo muy incómodo! A mi me calentaba las manos un señor amigo de mis padres con sus manos duras como piedras por los callos que tenía y me hacía sangrar los sabañones, pero eso s´, yo le daba las gracias por educación...

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué raro, Javier! Debo de ser de las pocas personas que opinan que "antes, todo mucho peor..." pero muchas gracias por tu blog, como siempre.
    Besotes,
    ibb

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