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Absurdos sin fronteras (capítulo 2)

Previously en Absurdos sin fronteras primer volumen hablábamos de las cosas sin sentido que todo el mundo hace. Pero se nos habían quedado algunas en el tintero (topicazo típico… como si alguien siguiera utilizando tinteros).

Aquí tenéis el segundo capítulo de “absurdeces”.

Levántate y anda
Ya comenté que no me iba a meter con nadie y voy a ver si consigo cumplirlo. Ni siquiera con la religión. Lo de levántate y anda va por los teléfonos móviles. Sonar el teléfono, comenzar una conversación, levantarte y empezar el paseíllo es todo uno. Por eso se llama móvil. Con el fijo hay gente que lo hace, pero el recorrido es mucho más corto.




La luz de la nevera
Levanta la mano si también has intentado cerrar muy despacito la nevera para ver (antes de cerrar completamente) si se apaga la lucecita. ¿Soy el único tarado?


¡No por favor!
No me he visto nunca (ni espero) en la situación de tener que parar una bala con las manos, pero seguro que lo intentaría. ¿Qué quiero decir? Pues eso. No habéis visto a todos los que son apuntados por un arma ponen las manos para amortiguar el proyectil. ¡Que no eres Casillas! ¡Que la bala traspasa, y se mueve! Pero seguro que es cosa de los nervios.


No puede ser
Te llaman por teléfono pero es un número equivocado. En menos de 1 minuto recibes una llamada del mismo número. ¿Es que nadie se cree lo que le digo? Incluso hay algunos que te discuten que tú no eres tú… Y claro, te hacen dudar.


Me tapo con la sábana y no me puede pasar nada
Lo de parar las balas con las manos, pase. ¿Pero pensar que puedes protegerte tapándote con una sábana? Te doy otra idea. Tápate la cara con las manos y así nadie puede verte.
 

¿Quién anda ahí?
El miedo es muy traicionero y provoca que hagas muchas tonterías… Estás acojonao y te sale un hilillo de voz para preguntar ¿Hay alguien ahí? (por cierto, si lo tuvieras que escribir seguro que saldría algo como ay halguien haí?). ¿De verdad esperas que contesten?



¿Te has cortado el pelo? 
Puede que no todo el mundo lo haga, pero es ver a algún conocido con el pelo más corto y sentir la tentación de preguntar. A no ser que sea la Duquesa de Alba (no he podido resistirlo) y ya lo dejes por imposible. Lo del pelo de esta señora es digno de Cuarto Milenio (y lo de los milenios, no va con segunda intención).



¿Qué esperas encontrar en un pañuelo?
Da igual que sea un Klín (singular de “Klines”) o un pañuelo de tela. Te suenas y tienes que mirar el pañuelo en cuestión. ¿Qué crees que va a haber allí? ¿El mapa del tesoro? ¿El secreto de la eterna juventud? ¿Los números de la lotería? Son mocos, ¡Jodé! ¡Mocos!

El buzón
¿Cuánto hace que no echas una carta en un buzón? Pero en un buzón de los grandes. No el del vecino en el que metes la publicidad que te han colado a ti. Yo hace poco, pero es porque se equivocó el cartero y nos envió una carta que no era nuestra. Una vez que encuentras el buzón (cada vez hay menos) ¿No tienes la tentación de mirar por el agujero? ¿Qué esperas encontrar? No, los carteros, no viven ahí.


Señal del moreno
¿Por qué es tan graciosa la marca del reloj cuando estás “morenado”? Puedes tener marcas de la camisa, del bikini, de los calcetines, pero ninguna puede ganar a la del reloj.

Si todavía fuera un reloj como éste

Poner cuernos en las fotos
En cuanto se junta un grupo de amigos a hacerse una foto, siempre, y repito, siempre, hay alguno que tiene que hacer la gracia de poner cuernos a otro. Vale que en la famosa foto de los Óscar (el jodío selfie) no había cuernos (en la foto), pero es que no eran amigos…


Encontrarlo en el último sitio
Qué cosas. Siempre encuentras las cosas en el último sitio que buscas. Vamos a ver, alma de cántaro. ¿Quién cojones sigue buscando algo después de encontrarlo? Eso sí que sería extraño. Pues, ahí nos tienes, seguimos diciéndolo.



Bueno, ya está bien de cosas absurdas. Circulen que ya no hay nada que ver aquí. Volved a hacer cosas de provecho y a la vida real que allí no hay cosas absurdas… ¿Seguro?


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Sí sí sí, el bombo ya está aquí

¡Albricias! Celebremos con regocijo (quienquiera que sea regocijo) la buena nueva. ¡Manolo podrá tocar su instrumento de nuevo!  

Para los despistados. Hablamos del bombo de Manolo, un señor que es famoso por tener un bombo. Como Bartolo con la flauta, pero en versión bombo. Ya, ya sé que llego un poco tarde a la noticia, pero es que hay cosas que necesitan tiempo para digerir, y reconocer su importancia. Y es que era un clamor. La gente preocupada, no se hablaba de otra cosa, un sinvivir, noches sin dormir (una, pero sin dormir… bueno, en realidad sí que dormí, pero no muy bien… El calor no ayudaba)

¿Por qué es tan importante que Manolo tenga su bombo? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Está bien, allá vamos.


Yo os maldigo, jodíos móviles

No sé si os acordáis de Charlton Heston en El Planeta de los Simios en la escena final, más cabreao que una mona y “maldijiendo” a todos. Pues yo igual, maldigo a los móviles, que tienen la culpa de todo lo que sucede. Antes no había teléfonos inteligentes, ni siquiera un poco listos, y no pasaba lo que está pasando ahora. Si no, cómo os explicáis, que haya llegado Trump a ser Presidente. Pues por los móviles.

Y no sólo lo digo yo. También lo dicen los programas de la tele, y los de la radio y en los artículos de revistas y periódicos (por si no lo recuerdas, son esas cosas que venden en las tiendas con hojas… las lechugas, no, lo otro).

Pues eso, que lo dice todo el mundo. Todo el día nada más que “de mirar” el móvil y no hacemos otras cosas, no como antes que hacíamos…. por ejemplo… Dejadme pensar y ahora vengo.

Empanaos sin fronteras

Antes de nada vamos con la definición de empanao. Es muy probable que seas uno de ellos y no lo sepas. Es como los zombis, que no lo saben, como no tienen televisión ni van al cine... O los cansinos, que no se dan cuenta que lo son. La RAE recoge empanada mental como confusión de ideas, pero no define el término empanao.

No es aquel que está recubierto de pan rallado y huevo antes de realizar una fritura con aceite o estas guarrerías que hacen algunos con la mantequilla. Seguimos hablando de la cocina y freír cosas, que ya os veo venir y empezáis a imaginar a gente usando mantequilla para…. Paro que si no os lo estábais imaginando, ya os doy ideas. El caso es que un empanao es el que no se entera, el que está distraído, que está más pallá que pacá (esta definición no es la más técnica, pero es la que más se acerca a la definición real).

Y hay empanaos en todas partes del mundo. Aquí no hay discriminación por sexo, raza, religión, credo o avemaría cuando serás mía. ¿Pero cómo reconocerl…

¿Has visto las noticias? ¿Las de dónde?

Según el mundo en el que vivas puede que las noticias más importantes sean que Cristiano Ronaldo se ha “enfurruñao” con sus compañeros. O que Isabel Pantoja sale de la cárcel. Que a Paquirrín, Pantojín Jr,  habría que meterle en la cárcel por la música que hace, y que la próxima semana seguiremos hablando del gobierno.


Pero en otros mundos, que también los hay, no saben si Paquirrín es el próximo Presidente. Si les dicen que Cristiano Ronaldo está en la cárcel, no sabrán de quién le hablamos y no les extrañaría que Pantoja fuera la máxima goleadora de la liga de fútbol, o participará en las próximas Olimpiadas o si se ha “enfurruñao”.

Las noticias que, como ahora se dice, hacen arder las redes, puede que no merezcan ni una línea en “The Country” (El País en Estados Unidos) o un comentario en “The Reason” (La Razón de UK)y ni siquiera dirán nada en “Antenna Three” de Australia. Mejor te cuento algunos ejemplos

¿Si pruebo con poesía aunque sea sólo un día?

En el blog he escrito sobre muchos temas. 6 años dan para muchas chorradas.  Cosas que me ocurren, otras que me podrían haber ocurrido, alguna que otra invención, noticias, entrevistas de actualidad, temas candentes (que vete tú a saber qué significa candente… Es algo sobre cómo cocinar los espaguetis para que queden perfectos ¿No?).

Pero nunca he escrito poesía. Jamás. Never, ever. Ni en el blog, ni en un cuaderno, ni ná de ná. Ni siquiera en el cole cuando me gustaba una niña (que se llamara Carlota, no ayudaba en las rimas), o en las puertas de los baños cuando era adolescente, que es cuando se escriben poesías con sentimiento.

Alguna vez tenía que ser la primera. Así que vamos a intentarlo, pero eso sí, no pidáis virguerías… No esperéis sonetos, romances, o versos enciclopédicos (o como quiera que se llamen los versos)… Eso sí, también prometo que no voy a tirar de rimas fáciles, usando el número 5 o con agua Bezoya y partes del cuerpo masculinas.

Dejadme que utilice algunas licenc…