jueves, 13 de marzo de 2014

Absurdos sin fronteras (Parte 1)

En el post de hoy vamos a dejar tranquilos a los políticos, a los cuñaos, a Calatrava (a todos los hermanos y en especial al de los puentes) y a la Duquesa de Alba (seguro que duerme mucho más tranquila sabiendo que no me meto con ella).


Sin en cambio (ya sé que está mal dicho, pero está perfectamente escrito :-)) vamos a hablar de cosas absurdas que hace todo el mundo (un buen cuñao te dirá que él no, pero también). Y cuando digo todo el mundo, es la humanidad entera. Ricos, pobres, altos, bajos, guapos, jubilados y militares sin graduación (que son los soldados sin alcohol). 


Como somos muchos en el mundo, y hacemos cosas muy raras lo separo en dos volúmenes. Tampoco quiero que me odiéis por tener que leer algo muy largo.

Con ustedes el capítulo primero con la primera docena de “absurdismos” compartidos: 

Sopla sopla
Estás a punto de probar la sopa. Recién sacada del mismo infierno y recalentada por todos los demonios. Está a 200 grados centrífugos o 2000 grados Kevin Costner (que viene a ser más o menos una mezcla de quemar de la hostia y ¡jodó me he pelado la lengua!). ¿Qué se te ocurre? Pues claro, soplar. Con dos soplidos ya está todo solucionado. Ya puedes meter la cuchara (si no se ha fundido antes) y llevarte el líquido a la boca. Y no contento con esto pasas el método de generación en generación. (Por que tú también les has dicho a los tiernos infantes que soplen ¿verdad?).


Sopla (II)
Otra utilidad (bastante inútil, por otra parte) del soplido es la destrucción de gérmenes. Me explico. Pongamos que tienes un sandwich (digamos que es de chopped para que sea más glamuroso). El susodicho (seguimos hablando del sándwich de chopped) en un intento de supervivencia, cae al suelo. Tú que tienes mucho hambre (¿cómo se puede explicar que estés comiendo un sándwich de chopped de otra manera?), te abalanzas sobre el alimento y soplas con la intención de eliminar los gérmenes y continuar la ingesta… (Para los que no tengan estudios. Quiere decir que te lo sigues comiendo como si no hubiera pasado nada). ¿Cómo no se les habrá ocurrido antes a los científicos? ¿Que hay una epidemia de gripe? Pues un par de soplidos y todo arreglado (este sería el modo “cuñao”) de solucionar las cosas.

Con tus manos en tus caderas
No estoy seguro si la canción era así, pero seguro que es muy parecido… A lo que voy. Subes una montaña (da igual que sea una colina o el Everest) y lo primero que haces (después de publicar la jodía foto en el Facebook o en Instagram. ¡No más selfies por el amor de Dior!) es respirar hondo, limpiarte el sudor con el antebrazo, mirar al horizonte con satisfacción y poner las manos en las caderas (puede que el orden no sea exactamente ese, pero todo eso lo haces seguro).


Chupar un limón
Con la de cosas que hay en el mundo, nos da por chupar limones. ¡Qué cara tan graciosa se nos pone! ¿Seguro? Y no me digas que con el tequila va muy bien el tema del limón. Un puritito macho mexicano no mezclaría nunca el tequila con otra cosa que no fuera otro tequila.

No tengo claro por qué se ha colado una imagen del Fary… Vamos a echar la culpa a Google. ¿Quieres decir Fairy?

Ponerse creativo con los carteles del baño
El objetivo fundamental de poner carteles en los baños públicos es que la gente sepa dónde tiene que hacer sus necesidades. Una foto de un señor para los caballeros y una señora para las damas .¡Y ya!.  ¿Por qué cojones ponen las cosas tan difíciles? ¿Por qué piensas que hacer las cosas divertidas ayuda a la gente a la hora de encontrar un baño? ¿Desde cuándo un pulpo simboliza a un señor y una ornitorrinca maquillada a una mujer?


Golpes con testigo
Pongamos que te das un golpe en la cabeza. No es demasiado fuerte, pero lo suficiente para que se te escape una lagrimilla y jures en hebreo. Todo esto si el golpe es sin testigos. Ahora bien, como te des el mismo golpe en un lugar público la reacción es distinta. No lloras, ni juras en ningún idioma (aunque tengas estudios y seas políglota), te rascarás un poco (y disimuladamente), cerrarás los ojos y soltarás algo que sonará (muy bajito) tal que uuufftrrrffff y aquí no ha pasado nada (sí que ha pasado pero tu amor propio no permitirá que pase nada más).


Mirando hacia arriba
Hagamos una prueba. Mira hacia arriba durante un par de segundos (si vas con el móvil por la calle, ten cuidado no vaya a ser que pasemos al apartado anterior y te des un golpe con testigos). Ahora contesta. ¿Tenías la boca abierta? No me digas que no, porque te he visto.

¿Hola?
Vas por la calle y a lo lejos ves una cara conocida. Con tu mejor sonrisa te acercas para saludar. Estás a menos de 5 metros y ves que la cara ya no es tan familiar… De hecho, la otra persona te mira extrañada, incluso algo asustada. Pero tú que eres experto en el arte del “disimulismo” moverás la cabeza muy ligeramente y murmurarás un buenos días o buenas tardes (independientemente de la hora del día en que esto suceda) y seguirás adelante. Yo suelo practicar este ritual cada vez que me olvido las gafas en casa….

Podría ser peor

¿Te has enterado? No ¿Y tú?
Alguien te está explicando algo. Tú sonríes, asientes, y así sucesivamente. ¿Te has enterado de lo que te han dicho? Probablemente no, pero te da vergüenza decir nada. Te podrá parecer ridículo, pero no soy el único al que le pasa.  Según se desprende de un estudio publicado por la prestigiosa universidad de Oxford ir de cañas es bueno para la salud… Y tú dirás ¿Esto qué tiene que ver con lo que estamos hablando? Seguramente nada, pero no creo que la Universidad de Oxford le dijera al investigador: anda, vete de cañas y hazme un estudio para ver si es bueno para la salud. El investigador no entendió lo que le decían, sonrío, asintió y se fue al bar…. Y ya de paso, hizo un estudio.


No llueve tanto
Está cayendo la mundial. Dos días seguidos sin parar de llover, pero tú tienes que salir, ya no puedes posponerlo más. No tienes paraguas ni un impermeable, ni una triste bolsa del Carrefour (no están las cosas como para gastarse una pasta en bolsas). Y tú sales a la calle corriendo. Encoges los hombros, corres como alma que lleva el diablo (el mismo que calienta las sopas) y ya no te mojas. ¿Queeee? Vale, sí que te mojas, pero todos lo hacemos y llevamos haciéndolo toda la vida… como soplar las cucharas.


Bailar la yenka con un desconocido
Crees que nunca lo has hecho. Es más, jurarás que tú no lo harías, pero no haces más que engañarte. No sólo lo has hecho, sino que lo volverás a hacer. Aquí va la explicación. ¿Alguna vez te has cruzado con alguien en la calle y ambos dos queríais ir por el mismo sitio? Luego habéis tratado de cambiar la dirección, un paso a la izquierda, otro a la derecha, sonríes, te chocas, otro paso adelante, uno hacia atrás, vuelves a sonreír, pides disculpas… Uno de los dos, o los dos paráis, sonreís, os ponéis de acuerdo para dónde ir y se acaba el baile. Aquí tienes la yenka. Y ni os pediréis los teléfonos ni nada.


Aprieta más
Das al botón pero el ascensor no se mueve. Pues aprieta más fuerte. El mando a distancia no te hace caso. Pues aprieta más fuerte. La aplicación del móvil no se cierra. Aprieta más fuerte. Mejor dejo lo de apretar que os conozco. Creo que habéis entendido el concepto sin necesidad de dar más ejemplos.


Hay muchas más cosas absurdas, pero ya os dije que no quiero que me odiéis. Prometo volver la semana que viene vuelvo con más chorradas.

Si se os ocurre alguna, me lo ponéis abajo (como dicen en la tele, en el espacio que aparece en pantalla) o en la página de Facebook del Cigarrito.  https://www.facebook.com/uncigarritoyalacama.

Por cierto, que si no sois amigos todavía, ya estáis tardando. ¡Paso lista la semana que viene para ver si estáis todos!


2 comentarios:

  1. Pues mira Javier. Ahí va un absurdo que acabo de constatar.

    Citada para un análisis de sangre a las 8,15 horas PORQUE NO SE PUEDE CITAR MÁS QUE A ESA HORA (dicho por la citadora y perdón por las mayúsculas) me he encontrado en el ambulatorio con otras no menos de treinta personas CITADAS A LA MISMA HORA (ahora ya ni perdón te pido por las mayúsculas; me las consientes para compensar el cabreo...). Hora a la que puede haber salido la última persona citada por el tiempo que tardaron conmigo: entre las diez o las diez y media.
    .
    Besotes,

    Isabel

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    Respuestas
    1. Bufff. Y lo peor de todo es que tiene pinta de no ir a mejor.

      Besos

      Javi

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