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Son las 1 y punto

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La noche del sábado al domingo a las 3 fueron las 2. Pero es que ese mismo día, viajé a Portugal que tienen una hora menos. Dos horas menos en un solo día. Hay capítulos del Ministerio del Tiempo con menos diferencia horaria. Movidas de los españoles, dirás tú.  Despertarte en un sitio nuevo siempre es algo desconcertante. Y ahí estaba yo, en un hotel en Lisboa, mirando el reloj, más confundido que Paquirrín en un examen de finlandés. ¿Hay derecho a esto? ¿Qué hora es? ¿Las cinco de la mañana son las 7 de Portugal, las 4 en Canarias?   Despéjame la X cuando Y tiende a infinito… Mi teléfono dice una cosa, el cacharro que mide los pasos me da otra hora, pongo la televisión española y dice que son las 6, la televisión portuguesa que son las 5…. ¡Pero esto qué es! ¿No sería más sencillo que fuera la misma hora en todas partes?   A tomar por saco. Son las 12 en Canarias, en la Península, en todas las penínsulas, en América del Norte, del Sur, del centro y “padentro”. ¿Que no puede ser?

¿Te lo dije o no te lo dije?

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“No me gusta decir te lo dije, pero te lo dije”. ¿A que no es la primera vez que ves esta frase? O a lo mejor sí, porque los cansinos son más de decirlo que de escribirlo. A lo que vamos. Que la frase te suena. TELODIJE . Y como te lo dijo, pasa. No pasa por que tiene que pasar, sino porque lo te lo dijo. Así, “todojunto”. Es posible que hasta lo repita (y que te lo repita en repetidas ocasiones).  “Te lo dije, te lo dije, y no me “ hicistes ” caso”. Porque eso es lo importante, que él, o ella, te lo dijo. Y tú, nada. Que te avisaron, muchas veces. Y si te dicen, no me gusta decir que te lo dije, pero te lo dije…. Spoiler Alert. Sí que les gusta. Mucho. Les encanta. Les chifla, y rechifla. Y esto vale en cualquier idioma. En todas partes cuecen habas. Lo que pasa es que las cuecen de diferente manera. Las cuecen y a vecen las enriquecen. Los ingleses te dicen “ I told you so ”. Los alemanes “ Ich habe es dir gesagt ”… Y así sustantivamente . Lo que pasa es que igual te avisan y t

Descubriendo cosas

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El otro día, expresión que puede ser utilizada para ayer, cualquier día de la semana pasada, o el 12 de octubre de 1492, me recomendaba una aplicación de música sueca a la que estoy suscrito que tiene nombre de campo de fútbol del F.C. Barcelona, que escuchara un determinado grupo musical. La aplicación, que no diré cómo se llama, (aflojad la pasta. Ya no te digo que me suelten el dinero que le han pagado al Barça, pero algo así como lo que cobra un jugador… No hace falta que sea uno consagrado. Puede ser uno de estos nuevos, Pedri o Gavi… Los que parecen los niños de San Ildefonso. Yo con eso ya me conformaba). Así, que “Putifai”, no voy a darte publicidad gratuita. El caso es que, buscando música, el programa en cuestión me daba una opción para descubrir algo nuevo. Y me recomendaba a los Bee Gees (estos chicos que están empezando a cantar), Genesis (el libro no, el grupo. Que son casi de la misma época), las Spice Girls, Take That, Dire Straits… Yo ahí echo de menos algo de Moza

En blanco ¿O negro?

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Normalmente los escritores tienen un ritual, o algunas manías para comenzar a escribir. Y los que no somos escritores también. Me suelo sentar frente al ordenador. Ni encima, ni a un lado. Justo enfrente. Si fuera una máquina de escribir también. En papel ya no es lo mismo. Me giro un poco porque los zurdos escribimos raro. Y torcido. Como los renglones de Dios. ¿Un poquito de música? Venga va. Pero bajita. Si no, me distraigo. Muy bajita, casi imprec, imperces, impredi …. Que no se oiga casi. Hay veces que ni siquiera me doy cuenta de que el señor Spotify me ha puesto una “canción” de un señor que gatea. O perrea. ¡Yo qué sé! Lo pongo tan bajito que me olvido de que está puesto. Voy a por agua. O un café. O mejor un café con hielo. O hielo con agua…. Es pronto para una cerveza. ¿Sin alcohol? ¿Por qué? Agua, mejor agua. ¿O quieres un té? ¿Un té? Dos tés, tres tés. Si no me gusta el té. Agua. Pero fresquita. ¿Tengo todo? Voy al baño por si acaso. Pero si no tengo ganas de… Y me h