miércoles, 28 de agosto de 2013

Nadie es perfecto… y tú menos

Lo de que nadie es perfecto, creo que lo tenemos claro. Puedes ser muy inteligente, pero no saber relacionarte con la gente, tener un cuerpo 10, pero una cara que no progresa adecuadamente (el famoso efecto gamba)… Ya lo decían en la escena final de Con Faldas y a lo Loco. Si no la habéis visto (al infierno vais a ir), tampoco os estoy destripando nada aunque veáis el vídeo de abajo.  


Ni siquiera Chuck Norris es perfecto. En la imagen (cartel de una tienda de deportes de Irlanda), se arriesgan diciendo que Chuck Norris no puede jugar en un equipo de rugby femenino (no estaría yo tan seguro, él  puede hacer lo que quiera y cuando quiera). Por si aún queda alguien que no le conoce, este señor se ha leído todo Internet entero dos veces a través de un “gualki talki” y ni siquiera Google es capaz de encontrarle. 


El primer paso, lo tenemos superado. Nadie es perfecto está claro (si piensas que alguien lo es, es que todavía no le conoces suficiente), pero he añadido en el título lo de y tu menos. No es nada personal, no me refiero a ti, (que también), sino a los otros. A los que no son de los nuestros, los que viven en otro país, en otra ciudad, en otro barrio, los que piensan de distinta manera, escuchan otra música, se visten muy malamente (porque no son de los tuyos), a los altos, a los bajos,…básicamente a todo el mundo.

En España siempre nos han gustado los deportes en los que hubiera una pelota por medio. Fútbol, balonmano, baloncesto, tenis… y hasta somos o hemos sido campeones del mundo en algunos de ellos. Pero si hubiera algún deporte en el que tendríamos muchas posibilidades de medalla de oro sería en Tocar las pelotas ajenas (las propias también podría ser deporte olímpico, muy extendido, pero algo más aburrido).


A eso me refiero con lo del y tú menos. Lo mejor de no ser perfectos es que siempre hay alguien menos perfecto. Y en caso de que alguien fuera mejor que tú en algo, ya buscaríamos el punto débil para poder tocarle las pelotas.  El caso es hacerle ver que no es perfecto. Y aquí te dejo unos ejemplos de tocamiento de pelotas.

Expertos sin fronteras
¿No os habéis dado cuenta que en la tele siempre salen los mismos para hablar de cosas muy diferentes?  Ahora toca Gibraltar, luego la guerra de Siria, la corrupción, el calentamiento global, el traje de comunión de la hija de algún famoso. Y de todo saben, y se pueden tirar horas y horas, tocándose las pelotas unos a otros. Incluso les ponen enfrentados para que sea más cómodo el tocamiento. Y, como en el cole, siempre van a por el más débil y se ríen del que no es tan listo como los demás.


Ni puta idea
Perdón por la expresión, pero es la que mejor puede ilustrar el ejemplo. Ya hemos oído hablar al experto (pero no de los del caso anterior, sino de los de verdad), y siempre, siempre, habrá alguien que suelte la frase.



Errar es humano
Siempre se dice que errar es humano (herrar también, pero es otra cosa), y echarle la culpa a otros, es más humano todavía (la frase no es mía, pero no he encontrado la fuente fiable. Echaré la culpa a Google). Lo utilizan los políticos cuando las cosas van mal (la famosa herencia recibida), los entrenadores de fútbol cuando pierden (hay uno que sólo es responsable cuando gana) y hasta los niños en el cole. Hay razas de perros famosas por su apetito por los cuadernos escolares de los niños. Ni huesos, ni un filete, lo que de verdad les gusta a los perros son los papeles con ejercicios de matemáticas.



Pues mi padre…
¿Vosotros también teníais un padre policía con una pistola muy grande? (prometo no hacer comentarios sobre las pistolas de los padres de los demás). También estaba la variante del padre bombero y la manguera (pero yo creo que impone menos respeto si estamos hablando de padres con autoridad). Lo de jugar a ver quién la tiene más grande, no es solo cosa de niños, empezamos con “mira que pupa” “la mía es peor” y de mayores acabamos con “pues mi pastilla para la tensión es más grande que la tuya”…


No es tan guapa
Ponte a ver un concurso de belleza o una revista de moda con alguien. ¿Cuánto tardas en escuchar que la modelo tal o la actriz cuál no es tan mona? “Mira que piernas tan delgadas”, “¿Quién ha peinado a esta chica? ¿Una gallina?”, “Con lo joven que es y las patas de gallo que tiene”, “Esos ojos tan azules tienen que ser lentillas”, “Hay que ver lo que hace el photoshop”.  Y si no hay posibilidad de crítica, siempre queda el socorrido: “¡Qué guapa es esta bruja!”.

Balón de oro
Es el mismo ejemplo en versión masculina. Si eres de un equipo, la figura del equipo contrario no sólo no es el mejor del mundo, sino que ni siquiera juega bien (a lo que sea). También será feo, poco inteligente y con sexualidad no definida (o definida del todo en sentido contrario). Sergio Ramos es caso aparte.



Anda que tú
Hemos pasado de las revistas para saber quién es la nueva novia de un cantante, conocer la casa de una actriz, pero ¿esto? Hay revistas y programas de televisión para ver la “cirulitis” de tal cantante, las bragas de tal presentadora, las pérdidas de orina de la mujer del tiempo (o precipitaciones por el valle del Guadalquivir como dirán ellas). ¿Y esto interesa a alguien? Pues parece ser que sí.


Fulanito ha dicho en su “tuister”
Lo de las redes sociales también sirve para darnos cuenta de que nadie es perfecto. Y hay algunos que son muy poco perfectos, tirando a desastres. (Toni Cantó, lo tuyo es no es meter la pata, es vivir en el hoyo), y tardará muy poquito en dar la vuelta al mundo (topicazo habemus).



Total, son chiquilladas
Ahora está de moda, llamar chiquilladas o quitar importancia a lo que hace uno de los tuyos. Ahora bien, como el que haga lo mismo sea de otro partido político, equipo o lo que sea, la chiquillada debería ser delito.  Es lo que viene siendo el cambio de rasero. Lo de los demás siempre es peor. Ya lo decía Gila, si no saben aguantar la broma, que se vayan del pueblo.



Ni se te ocurra
Tu puedes hablar mal de tu pueblo, de tu país, de tu familia, pero… ¡Ay de aquél que se le ocurra hacer lo mismo en tu presencia. Es el claro ejemplo del: “Esto sólo ocurre en España”. Bien si lo dice un español, pero como lo diga un francés (y se le notará, porque va a decir “ocugge” en vez de ocurre), no tiene Pirineos para correr.

Tiene que haber muchas más situaciones como éstas. Algunos diréis que tiene que ver con la envidia, otros con que básicamente nos gusta tocar las narices… pero el consuelo que nos queda, es que esto pasa en todo el mundo… o ¿Qué os creeéis que esto sólo pasa en España?

3 comentarios:

  1. No habría tanta envidia si no hubiera tanta soberbia

    Confucio

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  2. Por otra parte, ser perfecto ¿no sería terriblemente aburrido?
    Besotes,
    Isabel

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