miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Quién puso la b y la v juntas en los teclados?


Hace poco os contaba que soy más de letras que de números. No es que odie los números.  Hay algunos muy bonitos, como el 2 (que es un patito que está tomando el sol. Ojo que esto no me lo he inventado yo, aquí tenéis la explicación), Pi (han hecho hasta una peli de su vida y la han dado un cerro de “Óscares”), los primos (que son números raros como entre ellos solos y entre uno -ufff, broma matemática)) o los números de la lotería (sobre todo si te tocan). Pero a lo que vamos. Me gustan más las letras, pero hay que saber cómo usarlas y dónde ponerlas.

Ahí está la madre del cordero (lo que sea que signifique esta expresión). Por lo que cuenta la Wikipedia (niños, no os fiéis de todo lo que digan estos señores) que fue un americano el culpable de que la b y la v estén juntas. ¿No tenía otro sitio dónde ponerlas? ¡Coño! ¡Que había hueco suficiente en el teclado! Claro, como él no escribía en español, que se jodan los demás. ¿Qué pasaría si juntáramos la W y la G? Eso no os gustaría ¿no?  A ver si no os equivocaríais poniendo Güere en vez de Where. Lo de la m y la n, es un delito menor, pero también  tiene su aquél. Vamos a ver (o “bamos haber” como también se suele escribir, mal, pero se suele hacer). ¿No es suficientemente complicado escribir correctamente (lo de hacerlo bién es otra cosa), que nos lo tienen que poner más difícil?

En un artículo reciente de El País el titular era “El que escriba “habrir” no debería graduarse”. Y yo añadiría algo más, ni graduarse ni salir a la calle hasta que no escriba 100 veces (sin ordenador, que los hay muy listos): “No volveré a escribir la palabra “habrir” nunca jamás en la vida por los siglos de los siglos, amén”.  ¿No has leído lo que pone en las puertas?  No, lo de empujar y tirar, no, que también tiene su miga (yo siempre hago lo contrario de lo que pone), sino lo de abierto o cerrado. Vale que no es la misma palabra, pero tiene la misma raíz. Habrir, como haver, hiba, y haiga no existen. Aunque los veas, no son reales, son como los fantasmas (upss, igual no es el mejor ejemplo, hay más fantasmas que faltas de ortografía). 



Yo suspendí un examen en la Universidad. Sólo uno y ¿Sabéis por qué?  Se me olvidó poner “las hernias de hiato” (o diéresis) a la u en lingüística.  Lo peor es que el examen era de lingüística y la “seño” me dijo que si no sabía escribir la asignatura, no podía aprobarme.  Tenía un 7 en el examen, pero me puso un 4 (que es una silla que invita a descansar).

En mi casa y la mayoría de la familia, somos un poco payasetes. Como los Aragón, pero sin la presión de ganarnos la vida con ello. Nos gusta inventarnos palabras. Mi padre por ejemplo está yendo a un quiropráctico, pero para abreviar dice que va al pirómano o al psicópata (según el daño que le haga en los masajes). Mi tío va al Supermercado PagaMenos (¿por qué ir al Ahorramás?)  Mi suegra cuando viaja le entra el gran slam (sabe perfectamente lo que es el jet-lag, pero la palabra es más chula). Los mensajes de mi madre son para descojonarse y a veces cuando lee el blog me manda alguno tipo ¿Estás jugando a las chapas con tus amiguitos? O le digo que estoy leyendo, y me dice que ya hablará con mi madre y que deje de leer que ya sé “muxo” (todo ello salpicado de emoticonos). Lo de mi hermana ya es de traca y os recomiendo seguirla en Twitter.  Escribe poco, pero merece la pena. He aquí un ejemplo:


Hay patadas al diccionario que me encantan, como los de Nadar en la Ambulancia, que por motivos “ebrios”, deberían ser aceptados por la Real Academia.Vamos a poner algunos ejemplos.
  • Esquí albino (debe ser un tipo de esquí en el que la nieve es blanquísima. Diríase sin pigmentación).
  • El Doctor Rino (dícese del doctor especializado en oídos, nariz y laringe).  Otro doctor famoso es el Nurólogo (no sabemos si te cura los trastornos nerviosos o te mira la zona cojonera y sus alrededores con lo que los nervios también te los pone a flor de piel). La mayoría de las enfermedades se curarían con una “redundancia” magnética que te deja “refollante” de salud.
  • Televisión In Extremis (ver la televisión o vídeos a través de Internet sin  necesidad de descargar los contenidos, y por supuesto, en el último momento :-) ).
  • El chivo respiratorio (aquél que paga las culpas de los demás, mediante respiración boca a boca o asistida). También está la variante del archivo expiatorio (que me da que tiene algo que ver con datos que pueden ser utilizados en contra de alguien).
  • Escuálido (tiburón que hace mucho que no come nada, ni un triste jurelillo).
  • De súbito supino (no me hagáis mucho caso, pero creo que es ponerse de repente en una situación muy incómoda).
  • Estar como una sífilis (que también te puede dejar en los huesos, pero no es lo mismo).
  • Año selvático (tomarte una temporada a lo Tarzán, pero sin taparrabos y sin Chita).
  • A todo cerdo le llega su San Benito (¡Verídico!  Una amiga francesa se hace un poco de lío con los refranes y las frases hechas en español). También autora de “Me he quedado patifusa” y “las apariencias no son lo que parecen”. ¡Un beso Fabi! ¡Eres muy grande! Ya me gustaría hablar la cuarta parte de francés que tú español.
  • Pedir peras al horno (ni siquiera a los pirolíticos, que dicen que son muy buenos).
  • Carreteras de circuncisión (chicos, cuidado con estas vías que te pueden meter un buen susto).
Hay muchísimas más como éstas, pero tampoco os voy a “abreviar” con mis “desconocimientos”.   Y ya, sin más “dilatación”, me despido (esta vez yo solito) hasta el próximo post. 

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Oportunidades? En la 7ª planta


Los que seguís la página de Facebook de Un Cigarrito, os acordaréis de que os pedía ayuda para el post de esta semana. El tema era sobre lo mal que nos expresamos tanto escribiendo como hablando.  Lo que pasa es que hablando no se notan (tanto) las faltas de ortografía.  Pero lo dejaremos para otra semana que en ésta, no estoy muy católico (Benedicto XVII dixit).

Y como os debo una explicación, esta explicación que os debo, os la voy a dar. Esta semana me han invitado a dejar la empresa en la que llevaba trabajando 12 años.  No voy a entrar en detalles porque al blog se viene a leer chorradas y no para amargar la vida a nadie.  Del blog no me pueden echar y se viene llorado, cagado y meado y como todos tenemos lo nuestro, tampoco ahondaremos en penas, ni utilizaremos palabras malsonantes sobre el tema. ¡Recórcholis!

Además, no soy especialista en dar malas noticias, ya hay profesionales que cobran por ello como los políticos y los periodistas y que están acostumbrados a hacerlo todos los días. Y no debemos olvidarnos que hay cosas más importantes en la vida.  Esta semana por ejemplo el maravilloso grupo Camela ha anunciado su separación. Esto sí que es trágico, y lo demás tonterías. ¿Qué no conocéis a Camela?  Lo vuestro tiene delito. Aquí os dejo su gran éxito, Sueño contigo.  Ellos no salen en el vídeo.  Ya es bastante castigo escucharles. 

Seguramente no todos los que me leéis sabéis que quiero decir con el título de oportunidades y 7ª planta.  Hace años, muchos muchos años en un reino muy lejano, en la 7ª planta de El Corte Inglés (grandes almacenes en España) había una sección de oportunidades.  Básicamente eran artículos a precios rebajados y allí podías encontrar los pantalones o las camisas que no quería nadie, a muy buen precio. 

¿Y qué tiene que ver esto con que ahora no esté trabajando?  Pues básicamente en que es la palabra que más he escuchado en estos días.  “No veas esto como un paso atrás, es una oportunidad”.  “Ahora se abre todo un mundo de posibilidades”.  Seguramente cuando eche la vista atrás en el futuro (jodé que frase más enrevesada), lo que quiero decir es que más adelante probablemente lo vea así, pero (con todo el cariño) ahora mismo mataría a todos los que me lo dicen. Chicos, sé que lo decís de corazón y con la intención de darme ánimos.  De momento, no os mataré, pero no tentéis a la suerte J.

No voy a desproti…drespoti…jodé, hablar mal de nadie, porque no es mi estilo, y además el mundo es muy pequeño y nunca sabes dónde puedes volver a encontrarte a la gente.  Les deseo todo lo mejor, de verdad, y no deseo mal a nadie.  En el fondo soy un gominolas.

Seguramente lo de tomarse las cosas con humor (a pesar de que sea con mal humor) sea una forma de autoprotegerme, y perdonad si este post parece más un capítulo de un libro de autoayuda (nunca mejor dicho lo de autoayudarme). Ahora no queda otra que verlo como una oportunidad.  Tócate los cojones Mariloli, hasta yo mismo me lo digo.  No puedes evitar sentir rabia y pensar si hubiera hecho, si no hubiera dicho, pero ya no hay vuelta atrás y hay que pensar en positivo. Como dice Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

No sé si os acordáis de la canción Ironic de la canadiense Alannis Morrissette (vaya nombrecito, no se podía llamar Mary Johnson).  Y es que las semanas previas al suceso han sido un cúmulo de situaciones extrañas. Paso a relatarlo.

  • Mi banco me había ofrecido un servicio para el aviso a través de mensaje del ingreso de la nómina por parte de la empresa.  Pues, tenía que firmar un papel y fui al banco una hora antes de que me comunicaran el despido.  ¿No me digas que no es irónico?
  • Hablando con una compañera me dijo. “Hoy están todos los jefazos en Madrid, malo”.  Y yo, por hacer una broma, le dije. “Ya sabes, reunión de pastores, ovejas muertas”.  Y poco después, aquí estoy balando como un corderillo.
  • Me he pasado las últimas semanas haciendo entrevistas y moviendo por redes sociales un puesto de trabajo para trabajar conmigo.  Como no sea a acompañarme a ir a la oficina del paro, no veo en qué me puede ayudar.
  • El fin de semana pasado mi novia (un saludo, que me estará escuchando), me regaló por San Valentín un móvil de los listos. Es más que un Smartphone, es inteligente, guapo y sabe más que los ratones coloraos.  Yo tan contento, porque lo podía utilizar para el trabajo.  Ya veis, soy un chorra, en vez de pedir uno mejor (la BlackBerry que tenía la usó Noé para avisar a los animales cuando empezó a chispear y meterse en el arca) en el trabajo como hacen los listos, yo lo pido de regalo. Y es que el teléfono es muy listo, pero yo, no tanto.
  • La semana pasada también estuve con mis compañeros de Bilbao para ver temas pendientes y organizar la forma de trabajo.  ¡Txabales, de lo dicho nada, que estuvimos perdiendo el tiempo!… Bueno no, así me dio tiempo a veros y hablar un rato.  Por cierto, que sois más majos que los billetes de 500.  A los billetes no les conozco, pero vosotros sí que moláis.  Los de Madrid también (celosones), pero a ellos sí que he podido verlos a todos.  ¡Abrazos a todos! 

No sé vosotros, pero yo siempre tengo la imagen del despido como la de un tío que sale de una oficina con una caja y con las fotos de los churumbeles, una planta con su maceta y un par de carpetas.  ¡Pues no me han dado la caja! ¡Esto es indignante! La planta no la tenía, y si me llegan a dar la foto con los chavales, me da un infarto.  A estas alturas, enterarme de que tengo hijos, no sé yo si me lo tomaría demasiado bien.


Probablemente éste sea el post que más tiempo me ha llevado escribir por diferentes razones.  Es el más personal, aunque siempre me baso en mis propias experiencias, y estaba más quemado que el motor del coche de Carlos Sáinz.  Antes de escribirlo he pasado por diferentes fases: 1.- Cabreo y rabia 2.- Tranquilo que todo tiene arreglo 3.- Mejor será darme un descanso con el blog 4.- Me debo a mis lectores 5.- Fuera pensamientos negativos.


Hay que pensar en positivo, y al menos durante una temporada, confío en que sea corta, podré tener más tiempo para escribir mis tonterías, pensarlas mejor antes de publicarlas y escuchar vuestras sugerencias para hacerlo mejor.  Mientras me voy echando un cigarrito.   


miércoles, 13 de febrero de 2013

Cifras y letras



Los que somos de letras siempre tenemos una excusa cuando no nos sabemos la tabla de multiplicar. 

-¿Seis por Siete?
-  Y tú con cara de haber descubierto la fórmula de la Coca-Cola respondes: ¡37!
-¿Cómo?
-Jodé tío, es que yo soy de letras. 

¿Os imagináis un profe de matemáticas haciendo la siguiente pregunta en un examen? (a lo mejor no hace falta tanta imaginación):

-“Hun tren zale de Sebilla acia Varcelona a 100 kilométros por ora.”
- Macho, vigila, la ortografía
- Es que yo soy de números

Ahora no voy a entrar de quién es la culpa, pero seguro que Zapatero o Rajoy no andan muy lejos.  En mi caso, que soy de letras odio los números.  Y creo que es por descarte y por vaguería. Letras hay ¿25? ¿28?, no lo tengo claro, pero pocas comparadas con tanto número que a veces tiende a infinito. Las letras pueden ser finitas si las escribes con bic naranja (no no voy a decir lo de bic cristal porque se notaría demasiado que tengo más años que la peluca de Sara Montiel). Si hasta los romanos que eran listos como ellos solos escribían con letras. Uve, palito, palito  VII=7. Si no es tan complicado.


Lo malo es que en muchas ocasiones, muchas más de las que puedes pensar, no te queda más remedio que utilizar los números.  Para llamar por teléfono, la tarjeta del crédito, el pin, tarjeta de Seguridad Social, contraseñas para todo lo que utilizamos en Internet, los numeritos que montan los políticos y pagar las letras del banco (qué irónico ¿no?).

¿Os acordáis de cuando nos acórdabamos (a lo mejor tampoco soy tan bueno con las letras) de los números de teléfono?  Yo aún me sé de memoria los números de mis amigos.  Bueno, el número de la casa de los padres de mis amigos. Incluso de amigos de la infancia. Ahora, no es broma, no me sé ni el teléfono de casa.  Pierdo el móvil y sólo sabría llamar al 091 (jodó, aquí ya se me ha visto la edad). Yo creo que el cerebro (el de otros) es “múlisto” y dice. ¿Para qué voy a guardar esta información que ya está apuntada en otro sitio?  También es verdad que antes sólo tenías que acordarte de 7 números (y el 91 delante si llamabas desde fuera de Madrid) y en algunos casos de menos. Los teléfonos de Tres Cantos empezaban por 803 y nos aprendíamos los otros cuatro restantes… y aún así, tampoco era fácil (había más de 3 millones de combinaciones… ¿o no son tantas?)

¿Y las contraseñas?  Sin exagerar, utilizo más de 20. Exagerando más de dos millones, pero tampoco es plan de sacar la vena andaluza.  Suelo utilizar un patrón en el que utilizo letras mayúsculas y “midrúsculas”, números, signos, un rabo de tritón irisado y sangre de murciélago pirenáico (aquí me he pasado. No hace falta que sea de los Pirineos, basta con que vuele).

Lo feliz que era de pequeño cuando no tenía más que aprenderme las cuatro reglas, cinco si contamos la regla de tres, que los libros tenían las páginas numeradas y el dorsal de los jugadores de fútbol, del 1 al 15. Luego vinieron los señores del Marketing (que todo lo hacen para complicar la vida al resto de los mortales) y los de la NBA a poner números del 1 al 100 en las camisetas.  ¿Paqué? Para joder a los de letras, no hay duda.

Luego ya se van complicando las cosas y tienes que aprender las raíces cuadradas, las permutaciones de 10 elementos cuando n tiende en la terraza, el conjunto vacío (algo así como Milli Vanilli), etc.  Y otra vez me vuelvo a preguntar.  ¿Y todo esto para qué? Si luego suelo usar la regla de tres, la suma con los dedos y poco más.  ¡Qué puta obsesión con encontrar la X!.  Si ya sé dónde está, y luego la encuentras y cada vez vale una cantidad distinta. Todo por joder.


También estaba lo del tren que sale de cualquier ciudad, que solía ser Barcelona, y el otro tren, que podía partir desde Cádiz y había que calcular dónde se encontrarían. Ahora con el “Internez” todo es mucho más fácil.  Te vas a la web de Renfe y lo miras (y si te funciona me dices. Serías el primero en conseguir ver algo en esa puta web).  O lo de tiro un proyectil con una inclinación de X grados.  ¿No te han dicho que tirar cosas está muy feo? Pues no hay más que hablar.

Lo más parecido a los números que necesito en el trabajo es mi querido (por los cojones) Excel.  Dicen que se ha creado para facilitarnos la vida, pero yo no paso de la autosuma y del promedio. Todo lo demás no vale para nada.  ¿Para qué quiero saber el coseno, la hipotenusa y demás puñetas?  Lo de hallar el seno tiene su explicación (el humor cacaculopedopis nunca me ha ido demasiado, ¡Qué coño! TETAS), pero aparte de para mejorar tus habilidades sexuales y saber qué estás tocando, no se me ocurre para qué otra cosa puede servir. Lo de la tangente, para un político, también está bien, ya sabes por dónde salirte.

Y si hay un ejemplo claro de personas que no saben contar son las madres.  Ella te pregunta.  ¿Cuántas “almondigas” quieres? Da igual lo que le contestes que te van a echar X al cuadrado cuando las bolas de carne tienden a salirse del plato.

Yo creo que ya os habéis hecho una idea de mis conocimientos matemáticos. Cero elevado al cubo (que creo que es poco, pero no estoy seguro). Ahora sin más “dilatación”, paso a fumarme, uno y sólo un cigarrito, y ya si eso, me voy a la cama.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Super Tazón

No, no os voy a hablar de lo que me pongo en el desayuno, ni de los Krispis o los donuts (o quizá sí). Tampoco de un Superhéroe que se mineralizaba y supervitaminaba (éstate al loro Super Ratón, que te han relacionado con Eufemiano Fuentes). Lo del Super Tazón es como se conoce también a la Super Bowl (la traducción es literal, by the way) o ese evento conocido como el partido en Estados Unidos con señores con coraza que se pegan unas hostias como panes de pueblo para pillar un melón y en el descanso hay espectáculo y anuncios chulis.   
Para los que no somos americanos, o nos la sopla, es el evento del que te hablan al día siguiente.  Te cuentan que el himno americano lo ha cantado Fulanito/a y en el descanso ha salido tal o cual cantante y que el anuncio más visto ha sido el de Mac Pepsi Doritos CBS. De nuevo estoy generalizando, pero hay muy poca gente que sabe de qué va el Rugby de Cascos (nada que ver con el político, a pesar de la cara que tiene de haber jugado al rugby). 
No os preocupéis (ya sé que no estáis preocupados, pero permitidme alguna licencia poética), que ya estoy yo aquí como un buen periodista para daros las claves de tan magno evento. Acreditamos a un enviado especial de El Cigarrito, pero dice que no le dejaron entrar y las entradas se habían acabado.  Al final se metió en el cine a ver la última de Tarantino que mola más. Pues eso, como todo periodista que se precie, me debo a mis lectores y voy a escribir sobre un tema que no tengo ni idea, sin haber estado allí (como casi todos los periodistas).
Fútbol americano ¿Por qué?
Le podían haber llamado de muchas maneras, Juliana (que me parece un nombre muy bonito y siempre hablan de ella los cocineros cuando cogen un cuchillo), Rugby con hombreras (sería más correcto) o Señores de 120 kilos con mallas y no son tunos, corriendo detrás de una pelota (éste último quizá un poco largo. Aunque los americanos buscan soluciones para todo, y si no, mirad los nombres de las cadenas de TV o de Radio, podría ser SD1202KCMYNSTCDDUP). 

Lo de americano, lo aceptamos, porque juegan en una parte de América, pero ¿fútbol? Los australianos tienen algo parecido, pero son más viriles. Los piñazos que se dan son parecidos, pero juegan con camisetas de macarra.  A lo que voy, por qué fútbol.  Incluso cambian el nombre del fútbol por soccer (aquí tenéis la explicación). Voy a mandar al enviado especial a que me haga una redacción de 100 palabras de por qué le llaman fútbol, que a mí no me da tiempo.  
 

Nombres de los equipos
Si no los conoces, te suenan todos igual. Los Frosties contra los Kellogs, los Nuggets contra Kentucky FC, Whopper frente a Cheeseburger, Kraft de Philadelphia vs Boston Lakers.  Un lío, pero como en inglés, los nombres molan, da igual como te llames.  Pongamos un ejemplo. ¿A que Baker Street suena bien?  Pues en español sería la Calle del Panadero (ya no es tan cool). 

En esta edición, jugaron los San Francisco 49ers, contra los Ravens de Baltimore. Los Cuarenta y Nueves de San Francisco contra los Cuervos de Baltimore (¡amosnomejodas!).  En la liga de España, parecerían los Cuadragési… cuarentainueveavos (o como se diga) de Argamasilla de Alba (un saludo para la Duquesa) contra los Cuervos de Tomelloso.  Más que un partido, parece un documental de Félix Rodríguez de la Fuente. El Abejaruco Pardo contra los Lirones Caretos (pues tampoco queda mal).

Aquí os dejo otros nombres de los equipos traducidos: los Bills de Buffalo, Patriotas de Nueva Inglaterra (Príncipes de Maine… esto ya es cosecha propia de una película), Osos de Chicago, Los Empaquetadores de la Bahía Verde, Los Delfines de Miami, Halcones de Atlanta, Vaqueros de Dallas (una moñada. Suena mejor en inglés).

Los futbolistas americanos
Básicamente unos señores muy altos y muy fuertes, que van vestidos con las hombreras de los de Locomía, pero sin abanico y con unos andamios debajo.  La mayoría de ellos, con unos brazos como las piernas de Falete y unas piernas como la cara de un político (duras, duras). 


En las retransmisiones siempre hablan del Quarterback. No lo tengo muy claro, pero creo que aunque suene a una clase de comida preparada en el Burger King (Quarterback with Cheese), significa algo así como tirillas blanco que lanza el melón “paralante”. Éste lo tira para el otro campo y sale un tío de color, casi siempre de color negro, que corre como un galgo, y otros 4 del equipo contrario, le esperan para darle su merecido. Hasta aquí, mi conocimiento del juego.  

Los jugadores, que para ser exactos, son muchos, llevan números disparatados, Uno con el 70, el otro con el 287… Al principio creía que cada uno ponía lo que pesaba, para saber con quién se la estaba jugando el contrario. Luego al pensar, que vaya gasto en camisetas cada vez que engordaban (porque adelgazar no lo hacen nunca) y darme cuenta de que el peso lo miden en yardas, ya se me jodió la teoría.

Fe de erratas: Bobo, el peso no se mide en yardas, son kilojulios por segundo.  Malditos americanos con eso de medir las cosas como la temperatura, la distancia y demás, para que no nos enteremos el resto del mundo… Herencia británica, que también son retorcidos los tíos.  
Árbitros 
Son señores mayores vestidos con un traje de rayas como los presos, pero para abajo (es lo que tiene ser zurdo y hacerse un lío con izquierda, derecha, horizontal y vertical).  Pues bien, esos señores, llevan también un micrófono para explicar por qué han tomado las decisiones.  ¿Os imagináis a los árbitros de fútbol con un micrófono abierto pitando un partido? Se oírian frases tales como: ¡Enanooo! Sí Messi, sí.  Que te he visto escupiendo. Eso no se hace ¡Caca!  ¡Diego Costa, tómate la pastilla! ¡Cristiano, me la agarras con la mano!  ¡Di María! Siempre serás mía. (Ya me callo).
Lo que de verdad importa
Ahora, que ya NO sabéis de qué va el juego, vamos a lo importante. Los cantantes y “cantantas” y los anuncios. Al principio de cada partido (realmente, al comienzo de cualquier cosa en Estados Unidos), alguien canta el himno. Vas al Carrefour, y cuando lo abren cantan el himno. En un restaurante te traen el postre y también cantan… (igual soy un poco exagerado).  Cada año lo canta algún famoso, y es uno de los momentos más importantes del partido. Con ustedes Alicia Keys.


¡Ay omá que rica!

Más importante que el himno es lo que se viene llamando el Halftime.  ¿Os acordáis cuando se le salió (o le sacaron) una teta a la hermana de Michael Jackson?  No, a la Antoña Jackson no, a la otra. Pues eso fue en una Superbowl también.

Este año salió otra maciza.  Beyoncé, ay omá, que rica también.  Y se fundieron los plomos. Terminar de cantar y dar brincos la morenaza con sus amigas, e irse la luz, fue todo uno.  El “chispas” del estadio se quedó tieso (tomáoslo como queráis) y se le olvidó volver a dar al interruptor.  Además, de lo educados que son los americanos.  Aquí sale Beyoncé y no canta más de una estrofa.  Se la comen los jugadores antes de que salga al campo.

Otro punto importante, son los anuncios. Las empresas pagan fortunas para aparecer en el “jalftain”. Sus marcas serán las más nombradas y se hablará de ella durante muuuucho tiempo.  Y yo me pregunto. ¿Se pagaría tanto en España durante el descanso de un partido de fútbol?  Si ahí es cuando te levantas a ir al excusado (me sonaba muy fuerte lo de ir a mear), hacerte un bocata, discutir con el de al lado sobre las jugadas polémicas, etc, etc.  Total que los anuncios no los ve ni el gato (y por eso los ponen durante la retransmisión. Que se lo pregunten al calvo de la Formula 1). 


 Anuncio de Oreo (¡grandes!)

Y hasta aquí, mi aportación al Super Tazón 2013. Si de verdad, quieres saber de qué va el rugby de los americanos, te vas a un artículo como éste: http://www.jotdown.es/2013/02/las-cuatro-finales-del-arma-k/, pero te advierto que se quitan las ganas de leerlo… es muuuu largo y dice cosas que no se entienden.
El año que viene (sí, se repite cada año), a ver si me entero algo más de qué va este deporte y os puedo hacer una crónica como dios manda, pero no prometo nada.