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Ganando tiempo

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La semana pasada os contaba cómo perdíamos el tiempo . También amenacé con un capítulo sobre el ahorro del tiempo. Y como soy un hombre de palabra, allá voy. Rapidito. Como se trata de ahorrar tiempo, esto va a ser breve. Más rápido que la velocidad de la luz. O que el precio de la luz, que también corre que se las pela. Aquí tenéis algunos ejemplos de gente que ahorra tiempo. - El que aparca en doble fila . Si además lo deja delante de un bar para tomarse una cerveza, o dos, mucho mejor. Su tiempo vale mucho más que el tuyo.   - Ola K ase . ¿Tú sabes el tiempo que se pasa poniendo qué con su tilde y todo? ¿O escribiendo la h? Que a lo mejor en un mensaje no se nota, pero en toda una vida te da tiempo a hacerte dos carreras… Si además en vez de escribir pones mensajes de audio, te da tiempo a aprender tres idiomas.   - Era una persona muy ahorradora. No saludaba nunca . Siempre se dice que alguien era muy simpático y que siempre saludaba. Luego, esos que saludan, resulta que se han

Querida Tertulia, no eres tú, soy yo.

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No me digáis que no es bonita la palabra tertulia. Algunos podréis decir que parece el nombre de una señora mayor de pueblo, la Tía Tertulia. Otros que suena a un plato de comida. Tertulia a la francesa, por poner un ejemplo. Realmente el nombre proviene de las reuniones para leer y discutir las obras de Tertuliano. Luego ya los tertulianos dejaron de leer y se han dedicado a discutir, casi siempre a gritos, y lo único que importa es quién chilla más rápido, más alto, más fuerte, como en las olimpiadas. Hubo un tiempo en que la gente hablaba para mostrar diferentes puntos de vista, opinar sobre temas interesantes, llegar a acuerdos… ¡Qué tiempos! Y la gente se hablaba con educación, se respetaban los turnos de palabra… Aquello era como una convención de los osos amorosos en el país de la piruleta. Pero todo cambió y os voy a contar algunas cosas que no me gustan de las tertulias, ni de los tertulianos, nanianos (siempre había querido usarlo en una frase). ¡Allá vamos! (pro