martes, 26 de enero de 2016

Mis palabras favoritas. Capítulo I, de la A a la M.

¿Tú no tienes palabras favoritas? Yo sí. Muchas. Y no todas me gustan por la misma razón. Unas me hacen gracia (aunque puede que no sean graciosas para nadie más), otras por su sonoridad, porque son onomatopéyicas (ejemplo de palabra bonita), porque se han pasado de moda o las utiliza todo el mundo. Ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito…  o sí. Siempre al límite, voy a escribir sobre gustos, sobre los míos.



Tengo que especificar que sólo voy a utilizar palabras en castellano. Hay palabras en otros idiomas que me gustan también… aunque no sepa que significan, ni cómo se pronuncian. Tengo que confesar que hay algunas palabras españolas que he escogido que tampoco sé muy bien lo que significan, ni su etimología, ni su taxidermia… del griego taxi (vehículo con conductor que habla por los codos) y dermia (tener un poco de fresquito… si te pasas de frío se llama hipodermia y mejor que te abrigues).


Prometo no abrumaros con muchas palabras, y además os lo divido en cómodos plazos. Y sólo una por cada letra del alfabeto. Y también voy a usar la ch, que aunque ya no sea una letra, siempre me ha hecho mucha gracia. Tú pon una frase con cosas dichas con la ch y ya es gracioso. Y además así son pares y me salen 14 (como en las quinielas de antes).


martes, 19 de enero de 2016

Cosas que nunca jamás serán igual, o sí

Hay cosas que no cambian, o que cambian muy poco, y se suelen llamar inmutables (no confundir con inmultables, que son  personas o cosas a las que no se pueden poner multas… aunque eso tampoco cambia demasiado).


También hay personas inmutables. Hagas lo que hagas, da igual lo que les digas, nada no se inmutan. Ni se mueven, ni traspasan, ni nada.


Pero hay otras cosas que parece que no cambian, hasta que ya no aguantan más y dicen que hasta aquí hemos llegado. No sabemos dónde está aquí (en este caso… y en otros casos tampoco… Para cada uno, aquí está en un sitio diferente), pero que deciden que ya está bien y cambian.

martes, 12 de enero de 2016

Estar malito no es estar o cosas que pasan cuando estás enfermito

Dicen que el cuerpo humano es muy sabio. No sé en qué se basan, pero hay gente muy lista que lo dice y tampoco es plan de empezar el año (por cierto ¡Feliz 2016!) llevando la contraria a la gente. Pues debe ser el cuerpo de los demás, porque lo que es el mío no es muy listo que se diga. ¿Pues no va y se pone malo en vacaciones? En plenas Navidades, cuando más rico está todo, y te pones hasta arriba de turrón, mazapán, y bolitas de anís (como el ratón de Susanita).

Y es que estar malito no es estar. Como la canción de Sergio Dalma. Y cuando te encuentras mal se te pone la misma voz que al cantante de canciones musicales. Ronca, muy ronca. Pero no tienes ganas de cantar, ni de bailar pegado, ni despegado, ni ná de ná.


Y es que una navidad sin un constipado, una pequeña gripe, una indigestión, resaca o aunque sea un padrastro, no es Navidad. ¿No os habéis fijado que en le tele sólo había anuncios de colonia o de medicinas? Casi todas para gente con la nariz tapada. La colonia para oler bien, y las medicinas para al menos poder oler.


Vamos con las cosas de estar enfermo