martes, 29 de agosto de 2017

Sara Carbonero, se hace de noche y el Vicente Calderón

Vamos a empezar por el principio y a explicar quién es Sara Carbonero y Vicente Calderón. Algunos ya sabéis quiénes son, pero es muy probable que no le veáis la relación. Y aún mucho menos en el título de un post. Si ya le juntamos lo de la noche, la cosa se pone más complicado que ver a un culturista con gafas de cerca. (Ver de cerca a un culturista no es muy difícil, me refiero a un culturista que lleve este tipo de gafas)


Sara Carbonero es una periodista que presentaba las noticias deportivas en Tele Cinco, conoció a Iker Casillas y se casaron y es muy probable que sean felices y que alguna vez hayan comido perdices.

Vicente Calderón fue presidente del Atlético de Madrid, y dio nombre y apellido al estadio en el que, hasta este año, ha jugado el equipo. Así, de generoso era el señor. Pudiendo haberle dado otro nombre, le prestó el suyo a un campo de fútbol. Lo de la noche, ya lo explico ahora, y la relación entre Sara Carbonero y el señor Calderón. Ponte cómodo que allá voy.


Como muchos ya sabréis mi equipo de fútbol es el Atlético de Madrid y desde que era muy pequeño suelo a ver los partidos de mi equipo. Hay veces que no he podido ir y de eso os quiero hablar. De las veces que no he ido al Vicente Calderón. De ahí una parte del título.
No, os voy a hablar de todas las veces que no he ido, sólo de dos y son probablemente las más divertidas de todas. Una tiene que ver con mi sobrino Jorge, y otra con mi madre. En las dos, ganó mi equipo, pero eso es lo de menos y lo único que podría significar es que el gafe soy yo, pero esa es otra historia.
Se hace de noche
Es una de las frases más conocidas en la familia. Mi sobrino Jorge (es muy posible que no esté leyendo, él es más de esperar a la película) fue por primera vez al estadio con 4 años. Allí iba él con toda la equipación, su camiseta, pantalón, medias de fútbol y su “fufanda” (así la llamaba él en su tierna infancia).  Aquí tenéis un documento gráfico de su primera vez, junto a mi hermana.  
En mi defensa tengo que decir que yo no tengo ninguna responsabilidad de que sea del Atleti. Es más, desde muy pequeño le he intentado convencer de que se haga del Real Madrid para sufrir menos. La vida es muy dura para complicársela todavía más. E incluso le he comprado la equipación completa del Real Madrid… Aún no sabemos para donde tirará, o si al final le da por el pádel, que no se gana tanto dinero, pero no te llevas disgustos.
El caso es que ahí estaba él, sin poder creer que había tanta gente del mismo equipo. “¡Cuánta gente! ¡Y todos del Atleti!”. La cosa no empezó mal, era divertido ver a unos señores jugando, pero él había ido a otra cosa. Iba pasando el tiempo, cada vez era más tarde. Ahí es cuando empezó a murmurar, y a ponerse cada vez más triste. Y a seguir murmurando…
Hasta que mi suegro, que también había ido al fútbol, y que también es su abuelo (un hombre polifacético el señor Antonio Páez), le preguntó. “¿Qué dices Jorge?”, y mi sobrino entre lágrimas contestó sollozando “Yo me he vestido así… Se hace de noche… y no juego…”.
Poneos en su lugar. Te dicen que vas a un estadio de fútbol. Te visten de futbolista, vas con toda tu ilusión, se hace de noche y ¿NO JUEGAS? Y claro, tuvo un momento Matías Prats.
Sara Carbonero
Ahora es cuando os explico lo de Sara Carbonero. Pero primero os dejo la versión de mi madre de su primera vez en el Vicente Calderón.
Ayer hice algo que creía que no haría nunca, sé que va a sorprender a mis amigos, y sobre todo a mis hijos, no sé cómo ocurrió, pero lo cierto es que lo hice...IR AL VICENTE CALDERÓN. Lo hice por acompañar a mi marido, que es el verdadero aficionado, no es que quiera disculparme. El campo impresionante, actividades variadas, se canta, se comentan cosas de la familia (del rival).
Por lo que oí los debían conocer a todos, eso sí, yo misma grité un !!GOL!! y dos o tres!! UUYYY!! Pero el Atletico de Madrid se alzó con el triunfo, lo de alzarse es literal, porque hay que ver las veces que se caen con lo jóvenes que son. Mi experiencia en fin ha sido positiva, después de negarme a ver el espectáculo, durante tantos años.
ENHORABUENA A TODOS LOS COLCHONEROS. Ellos se llevaron una bonita copa, y yo un " SEMBRAO" de cáscaras de pipas en mi cabeza. Besos a todos.
Este texto es lo que puso mi madre en su Facebook. Así nos enteramos mi hermana y yo que, por fin, después de años y años intentando convencerla, que se animó a ver un partido. Ya no en directo, sino en la tele, ella que el único partido que había visto fue un rato el 12-1 de España a Malta, y que se sentó a verlo cuando marcó Señor. 


No ha sido el único partido al que ha ido mi madre. No es que se haya convertido en una forofa, pero al menos ya sabe a qué equipo tiene que animar (siempre que jueguen con la primera equipación) y en qué dirección tienen que atacar los nuestros (como dice ella). En la segunda parte, la pregunta se repite. Los nombres de los jugadores es algo que va más despacio, y es que hay muchos, y se cambian de equipo constantemente. Messi le tenemos controlado, es el pequeñito del Barcelona. Cristiano Ronaldo es el de la nuez para fuera. Y Casillas, es muy majo. Hasta ahí… Y el de Sara Carbonero.


Durante el partido, además de llevarse un “sembrao” de pipas en la cabeza, escuchar las canciones y los recordatorios a la familia del rival, uno le llamó la atención por encima de todos. Y tenía que ver con la periodista. Repetían su nombre y en una rima consonante le hacían saber a su esposo, que jugaba en aquella época en el equipo rival, que su mujer era ligera de cascos durante la época estival. “Sara Carbonero, putón verbenero”.


Eso está muy feo. No está bien meterse con nadie, pero claro, no te vas a poner a convencer a todos los que gritan, uno por uno, de que eso no se hace, caca, pero al menos, intentó conseguir una respuesta. Ni corta ni perezosa, se dio la vuelta esperando una explicación por parte de uno de los “gritaores”. No obtuvo más respuesta que: “Esto es así, señora”.


Así quedó la cosa, Jorge sin saber por qué se había vestido así si luego no iba a jugar, y mi madre sin entender muy bien qué tenía que ver la mujer de un futbolista con el partido… Y es que el mundo del fútbol no hay quién lo entienda.


Ahora habrá historias diferentes en un estadio nuevo. Habrá muchas primeras veces por que el equipo cambia de casa. Ahora están poniendo los enchufes, y las cortinas y todas esas cosas que se ponen en las casas que se estrenan y es muy probable que no se vuelva a cantar nada en contra de Sara Carbonero (lo ideal sería que no se insultara a nadie). Seguiremos acordándonos de Vicente Calderón, pero ya no tendrá estadio, y Jorge puede que no se ponga la camiseta del Atleti, o al menos no se pondrá triste si el Cholo o cualquier entrenador, no le saca a jugar.... o sí :-)



6 comentarios:

  1. Gracias Javi por las menciones de Jorge y mía, pues fué un momento que me llegó al corazón pues la inocencia de un niño es la que más nos retrata a los mayores. Besos.

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  2. Vaya!! Q crueles son los hijos!!Es que el mundo del fútbol es cosa aparte,allí se mezclan los familiares con los balones y los goles y emociones con las pipas de girasol.. y ahora se publica mi ignorancia...No salgo de mi apoteosiss...

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  3. Por tu blog de hoy me queda de lo más claro que todos, en esa familia, sois de lo más tierno. El primero tú sobrino, claro.
    Besotes,
    ibb

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  4. Oye, Javier, quizá tu sobrino podría terminar llevando la camiseta del Real Madrid y el pantalón del Atlético... ¡Quién sabe! ¡Con el mejunje psicológico-futbolero que le estáis formando al muchachito!...

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  5. Oye, Javier, a lo mejor tu sobrino puede terminar llevando la camiseta del Real Madrid y el pantalón del Atlético. ¡No sería de extrañar con el mejunje psicológico-futbolero que le estais armando al muchachito!...

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