martes, 10 de enero de 2017

10 consejos para no enfadarse o el año en el que no habrá rebotes

Todos los años comenzamos con nuevos deseos, proyectos, ilusiones (qué mala rima tiene la palabra) y a veces hasta con una lista con todo lo que queremos hacer el año que entra. Por cierto, ¡Feliz Año a todos!


Lo de aprender a fumar en inglés mientras vamos al gimnasio ya lo he probado otros años. Incluso he llegado a dejar de fumar e ir a hacer deporte en un sitio en el que sólo me hablan en inglés (suck this tangerine, o lo que viene siendo en idiomas, chúpate esa mandarina). Pero mi propósito de este año y sobre el que os voy a dar algunos consejos es el de enfadarme menos.


No es que a partir de ahora me vaya a vivir al país de la piruleta, Glorieta de la Gominola, pero al menos voy a intentar cabrearme mucho menos… Y os voy a contar cómo voy a hacerlo, por si os ayuda.

Hacer menos caso a las noticias

No es que vaya a ver las noticias y luego no haga caso. Como cuando dicen en verano que hay que beber agua y que cuidadito con salir a la calle cuando hay 50 grados a la sombra. Menos mal que avisan, que si no, nos daba por ir a correr por Sevilla a las 3 de la tarde. Me refiero a estar informado lo justito. Qué tiempo hace, estar al tanto de que no ha habido un holocausto (lo que quiera que significa la palabra) por mi barrio, saber si ya ha empezado la Tercera Guerra Mundial o si Trump está a punto de apretar al botón rojo… ese que pone Don’t push, pues él, ya veréis como no puede evitarlo, “pusheará” y adiós muy buenas, santas pascuas plín (siempre quise acabar una frase así). 


Hacer aún menos caso a según qué noticias

Y la culpa es mía. ¿Pues no voy y me cabreo leyendo algunas noticias? Pues dejo de leerlas y/o verlas y ya. Y casi siempre suelen ser las mismas. Las que hablan de política. Lo mal que lo hacen unos, y lo mal que lo hacen otros. Pues anda que éste, y anda que el otro. Y entre los unos y los otros, me quedo con los de en medio. Y no, no me refiero a los del centro, o los que dicen que son de centro, o marxistas liberalistas o centrocampistas. Yo no vuelvo a leer noticias sobre política nacional, internacional o interestelar hasta dentro de 4 años, cuando lleguen las elecciones.


Hacer muchísimo menos caso a según qué noticias y qué medios

Conozco gente que querría que cerraran algunos medios de comunicación. Generalmente son los que dicen lo que no quieren oír.  ¿No creéis que es más fácil pasar de ellos? No hace falta que los cierre nadie o les censuren, con no comprarles, o leerles, eso que te ahorras. Aunque haya medios de comunicación que son peores que un cuñado en nochebuena, al menos del medio te puedes librar. El cuñado lo tendrás que aguantar la próxima Navidad… ¿O quizá eres tú el cuñado?


No leer comentarios

Uno de los secretos de la felicidad es no leer comentarios en los medios de comunicación o en redes sociales. ¿Por qué crees que los monjes budistas son más felices? Porque no leen los comentarios del Marca, o se meten a comentar noticias sobre el PP o Podemos… o no Podemos. 


Procurar que la vida del prójimo no esté tan “prójima”

No me refiero a los más “prójimos”, mi familia y amigos, sino a los otros menos prójimos. Por regla general no me interesa casa nada la vida de la prima de un famoso, o de la nueva novia del hijo de un cantante, o en general de la vida del cantante. Y es que soy mucho más feliz sabiendo que el cantante no se ha divorciado, que los divorcios me ponen muy triste. Tampoco me ayuda nada saber que un actor se va a casar, o que se ha ido a vivir con su pareja. Que igual me invitan a la boda y ya sabemos que esas cosas cuestan una pasta. 


Fútbol es fútbol

Los que me conocéis sabéis que me gusta mucho el fútbol. No sólo mi equipo y que gane, que también, sino el noble arte del balompié (esta frase me la ha escrito Matías Pras Pradre, el señor de las gafas negras que comentaba partidos. Lo que quiero decir es que no quiero saber si Cristiano se peina con raya al lado, si Messi se peina sin raya, o si Simeone se pone rayas de pelo. Lo que quiero es ver el partido y ya. No que se pasen 10 días hablando del penalti, o del fuera de juego o si el árbitro era de tal o cual colegio. Deberían coger a los árbitros más mayores y que hubieran dejado el cole. 


Las redes antisociales

¿No tenéis la sensación de que no hay término medio en las redes sociales?  Hay gente que sólo las utiliza para decir que no para de trabajar, lo poco que ha dormido, quejarse del resto del mundo…. Otros, “sin en cambio” sí que viven en la calle de la alegría, que es donde quiere mi madre que vaaaaya, a ver si me sale un novio lo más bonito de España (otra vez me estoy liando). Básicamente su vida es como una película de Disney, en la que no matan a la madre, ni hay madrastras, ni huerfanitas… pensándolo bien, no es el mejor ejemplo lo de Disney). En cualquier caso, no me voy a enfadar con lo que diga la gente en las redes…. Ni cuando las redes ardan.


“Unfollou”

Ya os dije que el inglés lo tengo más que superado, como prueba mi pronunciación fluida. El caso es que hace tiempo mis padres me dijeron que tuviera cuidadito de las malas compañías. Y en Twitter y en Redes sociales en general pasa lo mismo. ¿Por qué nos empeñamos en seguir a gente que nos cae mal y luego criticarla? Es como si en la vida real fuéramos detrás de alguien para decirle qué feo es, la de tonterías que hace al cabo del día, criticar su ropa, su forma de hablar… Habrá gente que lo hace, pero es que no quiero seguir enfadándome. No quiero a nadie angry, ni a los pájaros, que te hacen perder mucho tiempo. 


“Follou”

¿No es mucho mejor estar con amigos que con gente que no te gusta nada y que además te hace sentir mal? Pues en las redes voy a hacer lo mismo. ¿Por qué ir detrás de gente que está quejándose todo el tiempo? No más tristes en mi vida o como se dice en inglés, “nou mor tristres in mai laif”. A las redes se viene meado, cagado y descabreado. Sólo voy a seguir a los que me hacen la vida más fácil y me hagan reír y a las cosas cuquis. 


Cuento con vosotros

Para dejar de enfadarme cuento con todos. Pero literal. Contar de verdad. Del verbo contar 1, 2 y 3 y así “sustantivamente”. Cuando vea que me voy a enfadar empiezo a contar, y cuando ya no me acuerde qué número va después, se me pasa el enfado. Ya veréis. Probadlo, siempre funciona… o casi siempre.

  
Yo de momento, este año no me he enfadado… demasiado. Bueno un poco. Sólo un par de veces, pero nada serio, o sí… El caso es que tengo todo el año para perfeccionar la técnica.  Ya os iré contando.


2 comentarios:

  1. Si yo hubiera leído tu blog hace muchos años, me habría ahorrado muchas lágrimas,porque los cuentos que leía eran verdaderos dramas, tuve durante mucho tiempo un contencioso con la fruta, concretamente con las manzanas, porque hay que ver los problemas con Adán y Eva primero y con Blancanieves despues...

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  2. ¡Feliz Año Nuevo, Javier! ¡Feliz Año Nuevo, María! (permíteme la licencia de que utilice tu blog para saludar a "la" Ayllón, pero como comparto con ella comentarios...)

    Y gracias por el nuevo propósito... Voy a ponerlo también en marcha todo lo posible aunque muchas de las cosas que comentas las tengo ahorradas de siempre: no veo reality shows, no entro en redes sociales... Por no leer no leo ni las revistas del dentista...


    Besotes,

    ibb

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