martes, 28 de junio de 2016

Ya habéis visto las noticias, ahora os contaré la verdad sobre el Brexit

Han pasado ya unos días de lo del Brexit, y ya habréis leído todas las noticias. Para los más despistados, deciros que Brexit no es el nombre de pastillas para despejar la nariz (aunque algunos respirarán y otros no tanto después de esto) o un pegamento super-resistente, sino el referéndum para decidir si Gran Bretaña permanecía o no en la Unión Europea.

Pues ya sabréis que los “Reinounidenses” han votado que sí, que se piran, que bye bye, que see you later Europe (not living a “selebreison”). Y os habrán contado las consecuencias que tiene para Inglaterra, para Irlanda del Norte, Irlanda del Sur, Escocia del Este, Gales del Oeste… También habrán explicado qué pasará con los españoles viviendo en Inglaterra, o los británicos afincados en “Fungurola”, “Marbela” o “Lansarouti”. 



Y por supuesto, todos los análisis sobre qué supone el brexit para la economía de Europa, las empresas españolas, las británicas, las bolsas.  Las bolsas, ya os digo yo que las seguirán cobrando en el Carrefour pase lo que pase. No sabemos si El Corte Inglés cambiará el nombre y pasará a ser  El Corte, El Recorte, o La tienda conocida anteriormente como el Corte Inglés…




Pero seguro, seguro que nadie te ha contado la primera reacción de algunos de los protagonistas de toda esta movida. Saber qué se les ha pasado por la cabeza, su primer pensamiento. Yo tampoco lo sé, pero me lo invento, (¿No hicieron lo mismo los que hacen las encuestas? Pues ya está).

Allá vamos

martes, 21 de junio de 2016

10 cosas que te pasarán si no nos votas o las amenazas electorales

Si no me votas, me enfado y no respiras. No, no me he equivocado de frase. Lo normal sería me enfado y no respiro. Pero no, quiero decir exactamente eso, que se enfadan unos y no respiran los demás.



La semana pasada os contaba el programa electoral de un partido “al azahar” y todo lo que nos prometía. Hoy vamos a hablar de lo que nos prometen que nos va a pasar si votamos a otros partidos.

Ya sabéis, habrá más paro, se acabarán las pensiones (yo siempre voy a hotel o me quedo en casa), nos obligarán a divorciarnos a todos, no habrá educación (como si la hubiera entre los políticos ahora), se romperá el amor (de tanto usarlo), nos mandarán de vacaciones a Venezuela (o igual me estoy liando y es a Irán, a Grecia o a Dinamarca,… ya no sé porque hablan de todos los países menos del nuestro) y esas cosas. 


Pues he hecho una lista, también al “azahar” de las cosas que nos dicen los políticos que nos podrían pasar si votamos a otros partidos. En cualquier caso, por si tenéis dudas, el Presi ya nos dice quién es el mejor... o no.


Pero vamos con lo que nos va a pasar. Ríete tú de las 7 plagas de Egipto.

martes, 14 de junio de 2016

Podemos prometer y prometemos promesas electorales

Hubo un tiempo en el que un señor, que luego se compró un aeropuerto, decía todo el tiempo que podía prometer y prometía. Igual os suena un tal Adolfo Suárez, los apellidos de Madrid Barajas vinieron luego. Que menos mal que no le pusieron el nombre del aeropuerto a la Duquesa de Alba y tenemos que hacer otro (aeropuerto) para poner el cartel.


Pero no es el primero político que prometía cosas. Y casi todos prometen mucho en período electoral. Y como en España está de moda la cosa ésta de votar, pues no paran de prometer. Y otras no las prometen, pero nos las inventamos. Bueno, ellos también se las inventan, pero espero que no os creáis las promesas que os voy a poner yo… ni las de los políticos tampoco.

Vamos a suponer que existiera o existiese un partido que se llama Podemos Partirnos Unidos de Los Ciudadanos Republicanos y Obreros Siempre, o también conocidos como los PPULCROS. Pues estas cosas os van a poder prometer y prometen. 




Si llegamos al poder, ¡Qué coño! Vamos a llegar al poder y cuando eso pase, prometemos:

martes, 7 de junio de 2016

El traje de boda y la final de la Champions, con spoilers

Seguro que habéis recibido el mensaje del que había comprado una Champions para casarse… Creo que lo estoy contando mal. Le había tocado una novia en una final… Tampoco era así. Se casaba por “penaltiles”… Calla que tampoco… Del que tenía una boda y no se había dado cuenta de que necesitaba un traje… Esperad que lo busco en el móvil. 


Muy gracioso todo. Pero, y esto sí que es un spoiler que ríete tú de John Nieve o el final del Sexto Sentido, el amigo ni fue a la final, ni vendió el traje, ni pudo ver el partido, ni se canceló la boda.


Y ahora os cuento la verdad verdadera.

Todo empezó por un “¿A que no hay cojones”. Que ya sabemos que esto son sólo cosas de hombres. Lo de los cojones y la frasecita en cuestión. A un tío le dices, que no hay cojones y se tira desde “tó lo alto”, se mete en la jaula de los leones, o se presenta como candidato a Presidente de los Estados Unidos.


Pues ahí tienes a G.I.L. (sus familiares y allegados me han pedido que mantengamos su nombre en el anonimato) comprando una entrada para la final de la Champions League. Pero de las de reventa, de las que cuestan una pasta. De esas que te regalan con un boli bic (ni siquiera del fino, sino del cristal, que escribe normal). Y lo peor es que a él ni le gusta el fútbol ni nada. Sólo por un “a que no hay cojones” en su despedida de soltero, cuando ya se encontraba un poco perjudicado por la ingesta de bebidas espirituosas (traducción: más borracho que un grupo de ingleses en Mallorca un sábado a las cuatro de la mañana).
 

Sus amigos, que le invitan porque sabe cómo se pone y porque sería feo no invitar al novio en la despedida de soltero, vinieron con la historia. ¿sabes que la final de la Champions es el mismo día de tu boda? ¿A que no hay huevos de comprar una entrada para la final de la Champions y dejar plantada a la Jessi?


Y G.I.L, ni corto ni perezoso (corto, sí que es un poco y perezoso también), va y se pone a mirar en su teléfono inteligente (bastante más inteligente que él) y después de unos cuantos “¿Que no hay huevos? ¿Que no hay cojones? ¡Pues claro que los hay! ¿Quién juega? Me da igual, ¿Dónde hay que comprar la entrada? Y paso de mi boda. Ya me casaré otro día. Vamos a ver… final de la Champions el día de mi boda… ¿Qué día me caso Charly? ¿Es el sábado 28? Aquí está Milán, Real Madrid vs Atlético de Madrid. ¿Qué cojones significa vs? ¿Y esto dónde es? Milán. Eso pilla por Italia ¿no?


Y G.I.L. tan contento “Pues ya la he comprado, Mil eurazos. Con un par. Que me da igual cómo se ponga la Jessi. Que me voy al fútbol. Si se enfada es que no me quiere. Me voy y que gane… ¿Quién tiene que ganar?”

Y los amigos casi todos a coro. “GIL” (no siempre le llaman así, a veces le llaman cosas peores). “¿En serio que la has comprado? Tío que era una broma. ¡La hemos liao parda…! ¡No me jodas…! Buah chaval, se nos ha caído el pelo… ¡Cancela! ¿No se puede “descambiar”? ¡Haz algo!! Y G.I.L, por hacer algo, se desmayó. No sabemos si antes discutió con su propio reflejo, como este borracho ruso (Iván Troikacientos Vodkas)


Lo malo de estas cosas son los días siguientes… Tuvo suerte de que Jessi volvió de su despedida de soltera a casa algo más tarde que él. Porque G.I.L. y Jessi vivían juntos ya desde hace un par de años. Tan mona ella con su vestido rojo apretado, que parece un pimiento relleno…relleno de Jessi. Con sus zapatos de tacón y su bolso de piel marrón. Y su diadema con un miembro viril (tan viril como un pene) en lo alto de la cabeza.


El caso es que ella también llegó algo perjudicada, pero no tanto como para no leer los mensajes en el teléfono. Le llamó la atención que en el Grupo de Whatsapp, llamado Colegas de mi gordi había uno muy gracioso de un tío que iba a la final de la Champions y no sé qué de unas entradas. “Ay que me LOL” dijo la Jessi”.


El caso es que a la mañana siguiente, se despertaron temprano como todos los domingos (a las 2 de la tarde) y estuvieron comentando las mejores jugadas de sus respectivas despedidas de soltero. Realmente fue Jessi la que habló por que G.I.L. sólo recordaba haber salido de casa, y tampoco estaba muy seguro de en qué estado volvió (en estado calamitoso). Y ahí salió otra vez el tema del mensaje de las entradas de la final de la Champions.

Según le estaba enseñando el mensaje a G.I.L. este iba cambiando de color. Como los camaleones, pero sin camuflaje ni nada. Del rojo, al verde, del amarillo al azul marino… “Menos mal que a ti no te gusta el fútbol ni la Champions, ni la copa de la “Uerfana” ni nada. Me haces tú esto y te mato”  Y el pobre hombre otorgando todo el rato (o lo que viene siendo estar callado) e intentando sonreír.


¿Sabéis lo rápido que corre Usain Bolt? Pues nuestro protagonista le hubiera doblado en la carrera de los 100 metros. “Voy a por tabaco y vuelvo en un momento” y tiró para casa de su amigo Charlie, el informático, que lo arregla todo. Es como el padre de la niña del anuncio del banco.


 En menos de media hora vendieron la entrada, por 1,500 eurazos a alguien que sí quería ir al fútbol, y que no tenía que casarse ese día. Lo único es que la transferencia sería desde la empresa para no sé qué del IVA.

Y el mensaje se hizo viral, y no, nuestro amigo no fue a la final, ni vendió el traje, ni le gusta el fútbol. Eso sí, la Jessi y G.I.L. se casaron hace algo más de una semana y no sabemos si comieron perdices pero que andarán de luna de miel por las Malvinas… Sí, las Malvinas. Y es que los colegas del gordi, o del G.I.L, son un poco cabroncetes y uno de ellos tiene una agencia de viajes y muy mala leche. Y en vez de mandarles a las Maldivas, pues a las Falkland Islands como también las llaman los británicos… total está también muy lejos y hay que ir en avión. Ya se darán cuenta cuando lleguen y vean en la playa algunos pingüinos.


Lo que aún no sabemos es cómo reaccionará Jessi cuando vea el extracto de la tarjeta del banco y vea un cargo de 1.000 euros por un boli BIC (BIC cristal que escribe normal) y un ingreso de 1500 entregado por El Conejo de la Loles S.L. … 


Pero esa es otra historia.