martes, 29 de septiembre de 2015

Empanaos sin fronteras

Antes de nada vamos con la definición de empanao. Es muy probable que seas uno de ellos y no lo sepas. Es como los zombis, que no lo saben, como no tienen televisión ni van al cine... O los cansinos, que no se dan cuenta que lo son. La RAE recoge empanada mental como confusión de ideas, pero no define el término empanao.


No es aquel que está recubierto de pan rallado y huevo antes de realizar una fritura con aceite o estas guarrerías que hacen algunos con la mantequilla. Seguimos hablando de la cocina y freír cosas, que ya os veo venir y empezáis a imaginar a gente usando mantequilla para…. Paro que si no os lo estábais imaginando, ya os doy ideas. El caso es que un empanao es el que no se entera, el que está distraído, que está más pallá que pacá (esta definición no es la más técnica, pero es la que más se acerca a la definición real).


Y hay empanaos en todas partes del mundo. Aquí no hay discriminación por sexo, raza, religión, credo o avemaría cuando serás mía. ¿Pero cómo reconocerlos? Por sus acciones, les conoceréis. Vamos allá.
¿Y yo que hago aquí?

Estas en la cocina, o en el baño y vas muy decidido (o decidida que también hay empanadas. Y muy ricas, por cierto) a hacer… ¿Qué iba a hacer yo aquí? Y ya que estás ahí, abres la nevera. Cuando digo ahí, me refiero al caso de la cocina. Aunque si eres un empanao de verdad, es probable que hayas colocado la nevera en el baño. Ya digo que no discriminamos a nadie.


¿Qué hora es?

Cada vez más, la gente consulta la hora en el teléfono inteligente. Menos mal que hay alguien inteligente… Pues miras el teléfono para saber qué hora es y ya de paso le echas un ojo a tu Facebook y al correo, te tiras media hora y… No sabes si le tienes que dar un like al correo, o contestar al teléfono, o preguntarle la hora al señor Facebook.


¿Cómo? ¿Que la ropa no se tiende sola?

Dime que no soy el primero que ha olvidado sacar la ropa de la lavadora. ¿Qué pasa? ¿Es que tú siempre recuerdas todo? Lo malo es que la pusiste hace tres días… y ahora tienes que poner otra lavadora (realmente es poner la misma, no vayas a ir a otra casa a meter la ropa) porque tus prendas delicadas han cogido un olor a pescadilla rebozada. Y no te olvides de contar los calcetines.  Tienen la manía de perderse… como los niños en la playa.


¿Por dónde iba?

Estás leyendo un artículo muy interesante en “el internez” sobre cualquier tema. Pongamos por ejemplo el caso de los calcetines desaparecidos. Sigues leyendo y te das cuenta de que no sólo no has resuelto el misterio de los calcetines, sino que estás leyendo sobre las 10 cosas que tienes que hacer para ser feliz… Quieres volver atrás, pero ya nada será igual… has perdido los calcetines… y ¿cómo vas a conseguir ser feliz si has perdido los calcetines?


Ya me he vuelto a pasar de estación

Un buen empanado se ha pasado alguna vez de estación de metro, o se ha bajado varias estaciones antes y ha tenido que andar más que Marco buscando a su madre. O ha cogido un autobús en el sentido contrario a donde tenía que ir o esperado en una sala diferente a la que salía su avión, o ha comprado el billete de tren para un día diferente… Los transportes son el peor enemigo del empanao.


¿Es el mío?

Da igual el sonido que tenga tu teléfono móvil. Creerás que el que suena es el tuyo. Siempre. Y tardarás en encontrarlo. Siempre. Y puede que hasta no tengas móvil.


No me des esos sustos

Quiero pensar que no soy el único al que le pasan estas cosas. Si por cualquier cosa pensaras que has perdido el móvil, después de dar vueltas por toda la casa, abrir todos los cajones, mirar debajo de las camas, en la nevera… Se te enciende una lucecita y piensas. ¿Para qué tengo el teléfono fijo si no es para recibir llamadas de los señores que te quieren cambiar de compañía de teléfono o para llamarte cuando pierdes el móvil? Y te llamas… Y el teléfono suena. Y yo, me suelo pegar un susto de muerte, porque no es normal que me llame nadie a estas horas intempestivas.


¡Qué tonto!

Te pasas media hora buscando el móvil, o las gafas. O las gafas para buscar el móvil, y ya de paso encontrar las llaves matarile (¿qué cojones significará matarile?) y resulta que las llevas puestas… Las gafas, o las llaves, o el móvil.


¡Qué buena idea! Me la voy a apuntar

Y cuando por fin encuentras un bolígrafo, que probablemente tendrías en la mano y un papel, te habrás dado cuenta de que no era tan buena idea, o que no te acuerdas… o perderás el papel con la idea del siglo.


Siempre con la lista de la compra

La lista no es tu novia o tu mujer, que en la mayoría de las situaciones es bastante más inteligente que los hombres, pero no me refiero a ese tipo de “listez”. Vas a comprar detergente, vuelves con un carro de comida, te has gastado todos los euros del mundo, vuelves a mirar la lista de la compra. Sigues comprando. Llegas a casa y se te ha olvidado el detergente. Y tienes que volver. Pero está vez sí que de verdad repasas la lista de la compra… .Y vuelves a caer. Te gastas otra vez el sueldo… aunque compras detergente… o suavizante… ¡Yo qué sé que he comprado, si no entiendo mi letra!


Vas saludando a todo el mundo, como el Papa

Aquí se junta el empanamiento general y una cierta falta de visión. Vas por la calle y si la gente te mira, tú vas y saludas. A no ser que de verdad les conozcas y pasarás de ellos. Menos mal que ya saben cómo eres y no te lo tienen en cuenta…


Contraseñas…

Tenemos contraseñas para el móvil, la tarjeta, el ordenador, la otra tarjeta, el otro ordenador, para entrar en Facebook, para acceder a casa, para pasar la barca me dijo el barquero, las niñas bonitas… Yo por si acaso, tengo un documento con todas las contraseñas para acceder a todos los programas y aplicaciones que tengo en el móvil y en el ordenador. Y otros documentos con los números del banco y todo… Pero no os lo voy a decir… porque lo tengo protegido con contraseña… ¡Y no me acuerdo!


Antes de salir…

Nunca te olvides de repasar las cosas imprescindibles antes de salir de casa. Por ejemplo si vas a llevar a los niños al cole, asegúrate de que llevas todas las llaves, la cartera, el móvil, el cargador, las carteras de los niños, la merienda… Y ya si eso, también mira a ver si tienes niños. Que hay veces que no se puede estar en todo.


Única y exclusivamente la basura

Las llaves de casa de no se tiran, las llaves de cada no se tiran. Me lo estoy recordando por las veces que he intentado abrir la puerta con una bolsa al volver de tirar las llaves.

¿Y el mando? A distancia

El mando a distancia… siempre está a distancia. Mira que te dices a ti mismo. Lo voy a poner aquí al lado… Lo dices, pero en ese mismo momento, como tienes tantas cosas en la cabeza, no lo haces. Y vuelves a no saber dónde cojones está el mando. Si debería estar aquí.


Levanta la mano si no te ha pasado alguna vez al menos una de estas cosas. No veo ninguna mano levantada… Si al final todos vamos a estar un poco empanaos.



4 comentarios:

  1. Q alivio es saber que no soy yo sola la de los despistes. Cuanto te lo agradezco, resulta que soy normal...

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  2. Javi estas "sembrao" y por si fuera poco, !!!!premio!! has acertado en todo. !!!!Lo sabré yo!!!!.

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  3. Javi estas "sembrao" y por si fuera poco, !!!!premio!! has acertado en todo. !!!!Lo sabré yo!!!!.

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