martes, 23 de junio de 2015

Rafaella Carrá bailando un pasodoble en un Tractor Amarillo o la música en las bodas

La música es una de esas cosas de las que todo el mundo entiende. Da igual que te guste la clásica, seas un yeyé con el pelo largo, e incluso si disfrutas con la Oreja de Van Gogh. No me voy a poner a juzgar si disfrutas jugando con orejas de señores difuntos.


Todos creemos que tenemos buen gusto musical. Pasa como con la ropa. Tú te pones unos leggins de leopardo (no os recomiendo que le quitéis los pantalones al bicho… y al leopardo tampoco) y una camiseta ajustada y vas tan elegante como para ir a un concierto (en algunos puede que tengas problemas para entrar… y para salir), o salir de compra, o incluso ir a una boda. Que a las bodas va gente muy elegante. Seguro que causas sensación.


A lo que iba. Que estábamos hablando de música y bodas. Ya puede ser el enlace de los Altomontano-Quijoso de los Valles con los Gil de Biedma-Oriol (por poner apellidos largos, que esta gente suele tener pasta) o la boda de la Jenny con el Yonatan. Siempre hay el mismo tipo de música. Que los novios se pondrán muy estupendos y te digan eso de que es su boda y eligen lo que quieren… Muy bien, pues no invitéis a nadie y bailad solos en casa. Pero esto es una fiesta.


Y es que no es tu boda. Es una fiesta para los invitados (y alguno que se cuele) y tiene que haber música molona superchachi para mover el body (definición de un cuñado de cómo tiene que ser la música). Vamos con los ejemplos de música. 



¿Bailamos un vals o qué?

Pues cada vez más los novios optan por la segunda opción. El qué. Quiero decir que siempre se bailaba un vals; y hasta lo ensayaban para que quedara bien en el vídeo con el que torturan a la familia; y el novio no pisara a la novia ni se cayeran y salieran en otros vídeos (en los de Primera, algo viejuno me está quedando esto). Pues ahora ya hay otra moda. Y es que los novios bailan su canción favorita. Y ahí empiezan los problemas, porque no siempre se tiene buen gusto. Y puede ser algo de La Tuna, o cualquier otro horror.


Sevilla-Las Palmas

Esta categoría de música está presente en todas las bodas de España. Puede que sólo haya una canción, pero que va a haberla, la habrá. La de la peregrina que estaba en un pino a la sombra, la de mirar a la cara que es la primera, la del color especial de Sevilla… y algunos bailarán. Unos bien, y otros mal, y otros tocarán las palmas… casi todos mal.


Allende los mares

Hace muchos, muchos años, sólo había tangos y rancheras, peeeero, vino el Caribe Mix y Juan Luis Guerra y sus amigos, y el café en el campo, la bilirrubina, y la cumbia y la bachata y el arroz con leche (esto creo que ya se me ha colado), y el hijo de Julio Iglesias que es muy cansino y quiere estar contigo, vivir contigo, hacer la compra y la declaración de la renta juntos…


¡Asuuuucar!

Si suena una canción de Celia Cruz en una boda, tiene que haber alguien gritando lo de asúcar y los que hayan ido de vacaciones al Caribe y tengan el certificado de dos clases de salsa, se liarán a dar vueltas a las “agraciadas” que se atrevan a bailar. Las señoras peonza les llaman. Un tío que no hace más que darles vueltas…


¡Que viva España!

Estamos en la fase de exaltación de la amistad y tiene que haber pasodobles. Antes de que se vayan los mayores a la cama, les ponen un par de bailes para que los tíos del novio o la novia pillen cacho con las amigas jovencitas. “¡Vamos rubia! Que esto sí que es música de verdad”. Y se enganchan a la moza como si su vida dependiera de ello. Y serán los 3 minutos más largos en la vida de la “jóvena”. Y también se animarán las señoras y bailarán entre ellas… Toda una orgía, vamos.


El guateque

Según la RAE un guateque es una fiesta celebrada en un local privado o casa en la que se ponían canciones de Marisol y todo era una Tómbola, tom tom tómbola y las chicas eran yeyés y tenían mucho ritmo y cantaban en inglés (Concha Velasco dixit) y los chicos llevaban chaqueta y se parecían a Jose Luis López Vázquez. Y se intentaba pillar cacho. (Puede que sea, sólo puede, una interpretación de la definición de la RAE).  Pues también se bailan este tipo de canciones en las bodas… y  a veces dan tanta vergüencita como verles cantar ahora a esos grupos.



Canciones Ikea o pasos militares

Todas las que vienen con instrucciones. Esas que llevan en su bonita melodía cosas como una mano arriba, movimiento sexy, “folou the Lidl”, izquierda, derecha, un pasito “palante” María, y un pasito “patrás”. Pues ni así habrá gente que las baile correctamente. Como ya no hay mili pues no hay disciplina ni nada (y eso que hemos ganado).


Internacional

Llega el momento de darle caña al body (estamos en una boda y se oirán expresiones peores que estas). Y ahí es cuando el señor pinchadiscos (otra viejunez) pone los 40 “siempre iguales” y la gente se vuelve loca en la pista… o no, pero con un par de cuba libres (es lo que pedirá un señor mayor en la barra), se anima cualquiera. Y llegará alguno que pida lo último de esta chica que baila y canta raro y que está casada o juntada con el jugador del Barcelona y tiene dos hijos…. Sí, hombre… ¡la “Chaquira”! Y habrá quien no esté contento con la decisión.


Clásicos populares

No hay boda en la que no esté Rafaella Carrá. Físicamente no, que no le daría tiempo. Sus canciones. Y Rafael, Camilo Sesto, y Nino Bravo. Karaoke boda guateque style, todo mezclado y todos gritando, como si quisieras demostrar que te las sabes todas (seguimos hablando de las canciones). Por eso, viene lo de los grites jits (que significa berrear a pleno pulmón en inglés) Pero lo malo es que no nos ponen los letreros para seguir la letra… Esos bellos vídeos de karaoke.


A echarnos unas risas

No entiendo muy bien el humor de alguna gente y les parece gracioso bailar el Tractor Amarillo o la Macarena, o el achilipú (¿o es el aserejé?). Sin embargo, soy muy fan del Sarandonga nos vamos a comer un arroz con bacalao, cuchiviri, cuchiviri. ¡Qué letra! Y ya si lo bailas como si hicieras que sabes flamenco, es la pera limonera (no se acaban las expresiones antiguas).


Para todos los públicos

En algún momento tiene que aparecer Little Francis, the Chocolate Maker (o Paquito el Chocolatero en versión española), los Pajaritos o cualquier otra ¿canción? para que bailen los niños, los jóvenes, y se parta la cadera la abuela. Ya sé que podríamos ahorrarnos este mal trago, pero hay que pasar por él. Y casi que cuanto antes mejor. Y ya aprovechamos y formamos una conga.


Me he dejado muchas en el tintero, como la Lambada, el rock and roll de la plaza del pueblo de Tequila, Miguel Ríos dando la Bienvenida, el señor epiléptico de Boney M, alguna canción de los dibujos animados que les haga recordar a los novios que son mayores, el suavemente besamé, Georgie Dann, los “vilas pipol”, la Danza “toduro”, y muchas más, pero no queremos que la boda dure más de 2 días ¿verdad? Con esto tenéis para ir tirando… De nada J. Nos vemos en la próxima boda… o no.





1 comentario:

  1. Para ir a una boda hay que prepararse a fondo, ademas de ponerse guapo/a hay que dejarse aconsejar, para elegir bailes y cantes. Gracias a éste blog podremos salir del guateque bien bailados

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