martes, 16 de junio de 2015

Animales, fauna y otras 10 cosas que se ven en el Zoo

Hace poco estuve en el Zoo. Ya sé que no es la manera más original de empezar un post, pero es que fue así. Y me dio por pensar algunas cosas que pasan, o podrían pasar allí.

Os imagináis por un momento que estáis tranquilamente en vuestra casa, en la cama. Suena el despertador; os despertáis (es lo que tienen los despertadores). Os pegáis una ducha, preparáis el café y un par de tostadas… Y todo esto visto por un montón de adolescentes gritando, abuelas corriendo con los nietos, enteradillos que creen que saben todo sobre el ornitorrinco de los Pirineos a través de un cristal o una jaula. Pues así se tienen que sentir los bichos del zoo.  Y algunos, se cabrean. ¡Normal!


Y es que un día en el zoo da para muchos pensamientos y reflexiones. Vamos allá con 10 cosas que se ven o no, en el zoo.  


Tigres y leones

Ya lo decía la canción. Tigres y leones siempre quieren ser los campeones. Y todo el mundo quiere verlos, pero no de cualquier manera. Queremos verlos en movimiento, no tumbados a la bartola como suelen estar. Pero si nos ponemos a pensar, estos bichos se mueven para cazar y a estos se lo dan todo hecho. Son una panda de ninis. Ni se mueven, ni cazan, ni ná de ná.


La foto de la entrada

Tampoco es que haya ido a todos los zoos del mundo, pero a los que he ido, siempre hay amables fotógrafos que te intentan vender la instantánea (o foto, para los de ciencias) de la entrada triunfal al zoo. Que igual soy yo muy raro, pero por qué no se ponen también en el Carrefour, o en el dentista, o en el cine. Total, seguro que también hay gente que compra la foto. Los de abajo estaban huyendo de los leopardos… Creo que no se salvó ninguno.


Los Osos polares comen naranjas?

Esta y otras preguntas similares son las que siempre nos hacemos en el zoo. Mira que ponen documentales en la 2 explicando usos y costumbres de los bichos. Pero claro, vosotros os echáis la siesta y no prestáis atención. ¿Y si le tiro una naranja a un oso polar, se la comería? Pues probablemente, sí… o no (pero no soy yo experto en osos, ni polares, ni de otros sitios). Teniendo en cuenta que el hábitat natural de estos animales está bastante retirado de la Comunidad de Valencia o de China (que también dicen que hay naranjas), pues no creo que le diera por hacer demasiado caso… Seguramente, viendo el tamaño, Rita Barberá, tampoco está de comer mucha fruta y eso que ella sí que es de Valencia.


Elefantes asiáticos, africanos y ¿americanos?

Nos hacemos un poco de lío con la procedencia de los animales. Si hay elefantes asiáticos, más pequeños, con los colmillos más cortos y con los ojos más rasgados (este dato lo tengo que confirmar), y africanos, con las orejas más grandes, para oírte mejor… ¿Qué pasa con los americanos? ¿Por qué no se habla de ellos? Aquí hay para un programa de esos de misterio y de conspiraciones “judeo-marrónicas”. ¿De dónde era Dumbo entonces?  No creo que naciera en desiertos remotos ni en montañas lejanas… ¿O esto es de otra película?



La osa panda no quiere relaciones con Prin-Gao

Mira que somos metijosos. ¡Pues dejadla en paz! ¿O es que se tiene que liar porque vosotros queráis? ¿Y si le han traído a un oso más feo que una nevera por detrás? Porque para vosotros a lo mejor todos los osos panda son iguales, como son de China… Pues no, los habrá más guapos, más feos. Y además, que no tienen intimidad ni nada. Hala, ahí a chingar con el oso, delante de todo el mundo. ¡A procrear en cautividad! Pues la osa dice que ni hablar del peluquín. Que es muy joven para tener pareja y que lo quiere es viajar, bailar, salir con las amigas, ir al parque…


Escatología y niños

Ya sabemos cómo son los niños… y algunos mayores. Caca, culo, pedo pis. Estás viendo a un bicho tan alucinante como un rinoceronte y lo que te llama la atención es el mojón que acaba de soltar. O el culo del mandril, o los cojones del leopardo, o a los macacos haciendo guarreridas sexuales. “Mamá, ¿qué están haciendo?”. Y ahí es cuando la madre tiene que explicar lo de la semillita.


Animales difíciles de explicar

El oso hormiguero, el perro lobo… sí, pero ¿Habéis visto alguna vez un okapi? En casi todos los zoos hay uno. Y suele haber nada más que uno. Y es que es un bicho raro. Hay muchas teorías sobre este animal pero… ¿No os habéis fijado que las cebras y las jirafas siempre están juntas? Los días en el zoo son muy largos. Los bichos se aburren… Y ya se sabe.


Los mamíferos maman, los reptiles reptan, y los anfibios ¿Anfibian?

No tengo muy claro a qué se dedican estos bichos que respiran por esporas (tampoco es una teoría totalmente confirmada). Son todos esos animales que están ya casi a la salida del zoo (no, no son los que cortan las entradas). Y los meten en un acuario o terrario pequeñajo, con un charco y palos… Y a veces ni se ven ni nada de lo pequeños que son. Tienes que leer los cartelitos para saber qué hay dentro… y a veces tampoco te enteras.


No golpeen en los cristales

Esto es un clásico. Ya sabemos que para que alguien haga algo, no tienes más que decir que no lo haga. No des de comer a los bichos, pues alguien les tirará patatas fritas, porque los animales en cautiverio son muy de patatas fritas, pero tienen que ser onduladas, que las otras no les gustan. O si te dicen que no acaricies a los bichos, siempre habrá alguien que lo intente… Puede ser que el bicho tenga aviesas intenciones.


¿Una vaca?

Seamos serios. ¿Qué es esto de poner animales domésticos en el zoo? ¿Pues no hay cabras, ovejas (churras y Meninas mezcladas), cerdos, vacas? En breve meterán lagartijas, hormigas, gorriones… o cualquier animal de los que tenemos en casa.


Pasan muchas más cosas en los zoos, como tener la sensación de que has perdido algún animal durante el recorrido (no valen bromas de cuñados, suegras y otros familiares), o que el bicho que querías ver hoy no tenía ganas de visita o que al delfín no le apetezca dar saltos… Ya sabes, esas cosas de los zoo-ilógicos.

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