martes, 5 de mayo de 2015

Yo sonrío, tú sonríes, él sonríe... no todos sonríen

¿Os habéis dado cuenta de que la gente cada vez sonríe menos? Nos estamos volviendo poco sonrisueños (o como quiera que se llame a la gente que sonríe). Vamos siempre con prisa, enfadados, mirando al teléfono y no levantamos la cabeza para ver un montón de cosas que nos hacen sonreír.

Hay veces que no te apetece reír, ni sonreír, ni nada. Algunos parece que han nacido para sinreír. Todo el día enfurruñados (no me digáis que no es una palabra bonita de leer). Ellos se lo pierden. 


A ver si coincidimos en los momentos sonrisibles. Allá vamos.


10 cosas que me hacen sonreír.



Acertar los números de la lotería

Empieza fuerte la cosa ¿verdad? Pero no es lo que os pensáis. No es hacerme millonario lo que me hace sonreír. O sí, pero es que nunca he sido millonario y no os puedo decir. Pero alguna que otra vez sí he acertado algún número de la lotería o del cupón de los ciegos. Esas ocasiones en las que dicen en la radio o en la tele los números, yo siempre intento adivinarlos. Y a veces lo consigo. Me conformo con bien poco. 


¿Estoy guapa?

Si tu chica te pregunta si está guapa o si le favorece la ropa, sonríe. Es la respuesta correcta. No digas nada más. Sonríe y asiente. Y si puedes, escápate corriendo. Luego vendrán más preguntas. Y ya no hay escapatoria, tendrás que argumentar tu respuesta y estarás perdido. ¡Calla y corre como decía Mortadelo a Filemón!


La lluvia desde la ventana

Hay gente que le pone triste la lluvia. A mí no. Me encanta mirar la lluvia desde la ventana. Esos días en los que no te apetece salir y ver cómo resbala el agua por los cristales. Ese sonido tan particular de la lluvia, la gente corriendo, el reflejo de las luces en los charcos. Y ese olor especial…. Es todo tan bucólico… Pero ya llevo dentro del coche más de una hora…  Y no deja de llover. ¡Puta lluvia! Y habrá gente que le guste la mierda esta... ¿Serán $%&@#? Y se me quita la sonrisa, pero fue bonito mientras duró.


El saludo de un extraño

Se están perdiendo las buenas costumbres. Antes, cuando te cruzabas con alguien, saludaba. Cada vez queda menos gente así. Creo que deberíamos seguir haciéndolo. Y siempre con una sonrisa en la boca… Espera, que el extraño me está diciendo algo… ¿Que si quiero qué?... ¡Pues no va el tío y me ofrece caramelos! ¡Será degenerado!


Ver a una pareja bailando

Ya decía Sergio Dalma que bailar de lejos no es bailar. Un hombre solo no debe bailar. Nunca. Pase lo que pase. Pero una pareja es diferente. Ver a esos jovenzuelos danzar… Ahí todo cambia. No puedo evitar la sonrisa… Con unas parejas más que con otras. 


Cuando las cosas salen bien

Me encanta ver que a la gente le salen las cosas bien. No entiendo a los que se alegran del mal ajeno. De verdad que no lo comprendo. Es tan bonito ver a todo el mundo contento. Lo que pasa es que no siempre puede salir todo perfecto… A veces lo que parece que ha salido bien…


Los encuentros en el aeropuerto

Me refiero a la gente que se encuentra, no a los partidos de fútbol que se pueden ver dentro, que a veces con lo que hay que esperar te da tiempo a prepararte para jugar la “Championlí”. Pues eso. Que sonrío al ver a la gente encontrándose. - ¡Qué bien te encuentro! - Pues no me encuentro bien. -Bueno, espero que luego te encuentres mejor. Y así pasan el rato. 


¡Nuestra canción!

No me digas que no te pones contento cuando ponen tu canción. Yo sólo sonrío, pero hay algunos que no pueden ocultar lo felices que se ponen. Dentro vídeo.  


Ver a los padres leer

Y no, no me refiero a un sacerdote leyendo la Biblia o a una monja leyendo los Grites jits del Papa Francisco. Cada vez que veo a un padre, o madre, o abuelo, o abuela, o tío o tía, (¿te quieres callar ya, que la idea ya la han pillado?, leer a los niños, me provoca una sonrisa. De mayores nos siguen contando cuentos, pero son más increíbles que los libros infantiles (y ya es decir). 


Los chistes malos

Cuanto más malos mejor. Pero aunque sea más malo que Rodrigo Rato. Bueno tanto no. Los buenos también me hacen sonreír. La verdad es que soy muy fácil en el tema de la sonrisa y los chistes. ¿Cómo no vas a sonreír con una cosa tan tonta como el chiste del vídeo?


También sonrío con otras cosas, como ver a un señor mayor con coleta, o el olor a pan, o pillar a la gente mirándose en un espejo poniendo posturitas, o la gente que va en un autobús turístico y saluda (en cuanto se bajan ya no hay saludos que valgan), y ver a amigos y que leáis el blog. 



Pues ya está, se acabó, ya podéis salir a la calle a saludar a gente y contar chistes malos, bailar con alguien, acertar los números… Lo que se os ocurra. Pero siempre, con una sonrisa… y te vale también en el extranjero.


1 comentario:

  1. Javier, ¿quién te manda escribir cosas tan bonitas y divertidas sobre las sonrisas? ¡Ahora no tienes más remedio que "atacar" la risa! Ya sabes, aquella que prohibían en la abadía benedictina de "El nombre de la rosa"...
    Besotes,
    Isabel

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