martes, 24 de febrero de 2015

Los hombres y mujeres que esperaban en los aeropuertos. Los esperaores

“Esperaores”, presente de indicativo del palabro esperaor. El corrector del ordenador dice que no existe esta palabra, pero ¿qué sabrá él? Nunca he visto a un corrector de ordenador en el aeropuerto, pero sí que me encontrado con un montón de esperaores. En todas las ciudades, en todas las terminales, en todos los aeropuertos del mundo. Bueno, menos en el de Castellón. Pero es que allí estamos todavía esperando a los aviones.


Como os iba diciendo. Hay muchos esperaores. También hay “desesperaores”, pero esa es otra historia. En el post de hoy vamos a centrarnos en las distintas subespecies que nos podemos encontrar en los aeropuertos. Es una oportunidad para observar a la gente. Y yo, que soy esperaor, y observador, pues me fijo en los que tengo en derredor (que es lo viene siendo la gente de al lado, pero escrito como si tuviera mucho vocabulario y quisiera ser pedante).


Vamos con las diferentes clases de esperaores aeroportuarios.

martes, 17 de febrero de 2015

¿Quién me ayuda a hacer la lista más lista del año?

Los magos siempre piden voluntarios para su próximo truco. Yo, sin ser mago ni nada, también pido voluntarios, pero yo ni te quito el reloj, ni te rajo por la mitad ni nada. Sólo os pido que sigáis leyendo. De momento, no voy a pedir dinero (si hay algún voluntario para esto podríamos hablar cuando terminéis de leer. Vamos a Rolex :-)). Quiero hacer la lista con los “grites jits” o lo que viene siendo, lo mejor, del año. 


Ya, ya sé que casi todos los periódicos, canales de televisión, emisoras de radio y güebs ya lo hicieron en noviembre y diciembre. Pero ¿os han preguntado a vosotros? 

Y además no se ponen de acuerdo. Unos dicen que el personaje del año en España es el Pequeño de La Coleta (Nicolás Iglesias o Pablo Francisco), otros que si Felipe Sesto, o su hermana la que parecía más espabilada (y parece ser que lo es), o uno de los otros 3 reyes (esto parece una baraja de cartas), Pujol (el que jugaba en el Barça no, el otro, el que gana más dinero). Que si el deportista es Cristiano Belmonte y su record de piscinas…


Vamos a ver si conseguimos hacer una lista con lo mejor de 2014. Pero nueva, sólo para ti. Top Secret.


¿Preparados? 

Pues como todo el mundo ha hecho sus listas, vamos con la nuestra. Personal e intransferible. No caduca, ni destiñe, y la puedes usar cuando quieras. Tolerada para todos los públicos.

Tu canción favorita

Aunque te guste Enrique Iglesias y quieras cantar con él, soñar con él y tener una noche loca y besar su boca, vamos a empezar de nuevo. ¡Miénteme! Cuando te preguntan tu programa de televisión tú no contestas Mujeres y Hombres y Biceps Berzas. A ti te gustan los documentales de bichos. Pues aquí igual. Lo de la Quinta Sinfonía escalera B en Do Menor cuando X tiende a Infinito, tampoco cuela. ¿Qué canción te ha gustado?


And the Oscar goes to…

La primera película española que se te viene a la cabeza es 8 Torrentes de Vascos en la Isla Mínima y de las de fuera Los Guardianes del Hambre o Sinsoja. Puede ser que te haya gustado la peli en la que le ponen los cuernos a la mujer de Brad Pitt y se pone Malísima (¿o era malérrima?) o Transformando a Spiderman en un Hobbit… Qué lío de superhéroes y películas de risión. ¿Cuál es la tuya?


El sitio más bonito en el que hayas estado

¿Playa o montaña? ¿Verano o invierno? ¿Carne o pescado? ¿Cola Cao o Nesquik? ¿Coca o Porros? Date un tiempo para pensar en el lugar más especial en el que hayas estado este verano. Si te sale Albacete o Benidorm, tómate un tiempo un poco más largo, no hace falta que hagamos las cosas a toda velocidad.


El día más feliz del año

¿El día de tu boda? ¿El día de la boda de tu ex? ¿Cuándo firmaste los papeles del divorcio? Me vale el que empezaste las vacaciones, el que conseguiste  un trabajo, o un ascenso o aquel día en que no te llamaron a la hora de la siesta…


Algo que siempre quisiste hacer y que por fin has hecho este año.

Hacerte un tatuaje, aprender a cantar, o no aprender pero hacerlo de todas maneras, tener un amigo japonés (y distinguirle del resto de japoneses), gritar en la ducha, probar un plato nuevo (aunque sea un plato de ducha), dejar de fumar, escribir un árbol, plantar un hijo, tener un libro… Tú decides.


La noche más especial

Ya habrás elegido el día más especial, pero ¿y la noche? Puede ser en la que no dormiste nada (ya me entiendes), o la que dormiste de un tirón (también me entiendes), en la que conociste a alguien especial, o pudiste leer sin parar o ver todos los capítulos de una serie, o el programa de nochevieja, o la ceremonia de los Oscars. Hay gente para todo.


El plato que más te ha gustado

Quizá hay que especificar algo más. No es propiamente el plato más bonito, sino lo que había dentro. La mejor comida, o merienda, o cena. ¿Has probado algo nuevo que te haya encantado? ¿Has descubierto que la cebolla es indispensable en la tortilla de patatas (la tortilla sin cebolla no es tortilla. Eso es así y lo sabes). Es como el gato del vídeo. No es un gato… Pues lo otro igual. ¡No es tortilla!


La foto del año

Me vale hasta un selfie (incluso si te hubieras hecho la foto con un palo… y la cámara en el extremo del palo). Incluso si no es una foto tuya. ¿Que tu foto es un macizo de esos que están enfermos y tienen cosas en el estómago (como bultitos o algo)? Me vale. ¿Una churri en lencería interior? (¿Por qué no os ponéis lencería exterior?) Un paisaje, un gato, un perro, tu hermano mayor, cualquier clase de animal, todo vale… Seguimos hablando de fotos.


Un olor

Os habéis dado cuenta de que no le prestamos importancia a los olores. Por ejemplo, algunos en el metro no lo hacen… A su propio olor. ¡Malditos! Pero me refiero a los olores buenos. ¿Hay algo especial que recordéis? Un café recién hecho, el olor a pan caliente, el perfume de tu amad@, la paella de tu madre o padre, tu bebé recién bañado...(voy a parar un poco que me parece que me ha dado un subidón de azucar y Mimosín). 


Un libro

Si te ha gustado el último libro de Belén Esteban (por favor, por favor, que sea el último), o el de algún cocinero que te enseñe los huevos (y las diferentes formas de cocinarlos), o de Stephen Follet o Ken King ¿o era King Kong Africa?), o esos libros de señores escandinavos que parece que son muy rubios y muy altos y van peinados todo el tiempo y todo les va bien, pero luego son más malos que dar droga a un niño (los señores, que los libros suelen estar bien).



Ya está. Ni duele ni nada. Esta lista es tuya y nada más que tuya. Aunque si quieres compartirla con los demás tampoco pasa nada… a menos que te guste Belén Esteban y pongas su música a todo trapo o leas en voz alta el libro de Enrique Iglesias. 

martes, 10 de febrero de 2015

¿Dónde se han metido los señores amables?

Hemos perdido a un amable señor. Si alguien le ha visto o puede darnos información sobre su paradero, rogamos encarecidamente nos lo hagan saber. Prometemos recompensa.

A ver si nos podéis ayudar. Realmente no es un señor. Bueno sí, pero hay más de un señor amable. Les hemos perdido a todos. No quedan amables por la calle. Puede que en otros países aún exista esta especie, pero lo que es en España, ya no queda ninguno. Que sí, que es importante que se luche contra la extinción de los osos, los lobos, los linces, el Martín pescador y el García cazador… Todo lo que tú quieras, pero ¿Y los señores amables?


¿Habéis visto alguno últimamente? Seguimos hablando de señores amables. ¿Y por qué es preocupante que no quede ninguno? Pues cumplen una función importantísima en la sociedad. Y vosotros ahí tan tranquilos sin hacer nada por este problema acuciante.

martes, 3 de febrero de 2015

Si todos hablásemos tan raro como ellos

Todavía queda tiempo para que lleguen las elecciones y no hagamos más que ver a señores que hasta ahora no querían salir en los medios (o que salen demasiado, según gustos), en todas las cadenas de Televisión, en radios, periódicos, en tu muro de Facebook, en tu “taimlain” de Twitter… “Ebrigüer” que dicen los que hablan inglés…


Estoy hablando de los políticos. Esos señores que siempre dicen que van a hablar clarito para que se les entienda todo y podamos saber qué dicen, y que llamarán a las cosas como al vino (¿Tinto? ¿Cabernet Sauvignon?) y al pan, y el caso es que no entendemos nada. 


Os imagináis qué pasaría si todos habláramos como ellos. Vamos a intentar poner algunos modelos imitables o eludibles siempre teniendo en cuenta el contexto sociopolítico al que nos queramos referir. ¿Habéis entendido algo? Vamos a los ejemplos.