miércoles, 27 de noviembre de 2013

Restaurantes y Navidad (II)

Me llena de orgullo y satisfacción poder decir de nuevo lo de “priviusly on” Un Cigarrito. Pues eso, que en el capítulo anterior os hablaba de los diferentes lugares para celebrar los eventos propios de estas fechas señaladas. ¿Por cierto, conocéis alguna fecha que no lo sea? Un suponer. Digamos que una señora marca en el calendario el día que tiene cita en el médico. Por ejemplo, el 4 de mayo. ¿Eso lo convierte en una fecha señalada?


A lo que vamos. En la primera parte señalábamos (soy el cubo de la risa J ) tres tipos de restaurantes. A saber: chino, los baretos baratos de toda la vida y los caros que se dividían en marisquerías, asadores y mesones.

Después llegaron los restaurantes temáticos y la cocina de autor. Y aquí va la explicación de cada uno. Los temáticos son los que además de comida, y muy parecida que en el resto de sitios, ponen “tontás” alrededor. Que si suben la música para que parezca que estás en un garito, o disfrazan a los camareros, decoran la sala con telarañas (quiero creer que falsas). Si fueran de verdad, entran en la categoría de asquerosos y dejan de ser temáticos. O comer a oscuras... ¿En qué momento hemos pensado que comer sin luz es divertido?


La cocina de autor tiene su origen en Francia (empezamos mal, amigos) y el cocinero es más o menos famoso en el mundo de la restauración. Vamos que la cocina de mi suegra y su comida, que mola mucho más que los de la mayoría de estos señores (palabrita del niño Jesús), no se considera de autor. ¡Tócate los huevos! Mejor para ella que no tiene que cocinar para tanta gente y tocamos a más.

Nota del autor. Mamá, tu comida está también muy buena… pero ya no lo arreglo ni con esta nota ¿no?

Y un señor que se pone esta ropa, dicen que tiene criterio.

Temáticos

Para que lo entendáis con ejemplos. Disfrazar a los camareros de personajes de La Guerra de las Galaxias, contratar a señores bajitos y decir que es un bar de Hobbits, convencer a Jordi Hurtado para que sirva las mesas y decir que estamos en  Parque Jurásico,  llamar a la Duquesa de Alba… (no, mejor no, que se te quitan las ganas de comer). Eso sería un bar temático.

Pones tortillas de patata con kétchup estratégicamente colocado, zumo de tomate para beber, unos camareros disfrazados de vampiros, jodes dos o tres bombillas para que parezca que hay menos luz, despides a la señora de la limpieza del local de toda la vida y marchando. ¿Ves que fácil? Ni los de Bricomanía lo hacen tan sencillo.


Pues, aunque no lo creáis, hay gente que va a estos sitios. ¡Cómo mola! Un restaurante en el que ponen la misma comida yanqui de siempre, pero tienen guitarras de algún grupo de ye-yés o el vestido de alguna famosa que se disfraza de mamarracha (me encanta esta palabra y quería meterla como fuera). Y le llamaremos Hard Rock. Y si en tu ciudad no hay uno, es que no es guay (¡Qué antiguo me ha quedado esto ¿no? ).

También puedes poner a los camareros a cantar ópera y le llamas La Traviata. O Zarzuela y le llamas La Verbena de la Paloma. O mejor, reúnes a un grupo de la Tuna y llamas… a la policía para que los detenga por alterar el orden público y por sinvergüenzas (creíais que me iba a inventar un nombre ¿verdad? Me sorprendo a mí mismo J…. PD: No).

Camarera principal. Tenía un mal día la pobre. El peor para grabar un disco.  

Uno de los temáticos preferidos (NO), y por eso no he ido nunca a ninguno (lo prometo) son los restaurantes eróticos. Si tienes entre 4 y 10 años y oyes pene, te ríes. Si ya tienes 20, y te sigues riendo, tienes un problema. Pero no queda ahí la cosa. Hay gente que le divierte ir a un sitio en el que la comida simula ser una teta, o tiene forma fálica (para que no lo tengáis que buscar, es lo que viene siendo una polla)…  Siempre es mejor comer lo natural (cada uno lo que quiera). There are people for everything! No pongo fotos de estos platos, por si acaso Obama me cierra el blog.


La cocina de autor o ¿pero qué cojones es esto?
Ya os dije que empezábamos mal. Algo que tiene su origen en Francia no puede ser bueno. Eso de que sea más famoso el que cocina que lo que te comes, no es buen comienzo. Yo quiero comer, no saber cómo se llama el señor que lo ha hecho… Mira que me gusta un buen chuletón ¿He preguntado cómo se llamaba el buey del que ha salido la carne? Pues entonces.

Y no hay ni uno ni dos. Hay miles de autores. Ya no son cocineros, son chefs. Y las cocinas deben estar vacías, porque todos están en la tele. O tienen un programa, o colaboran en un concurso, o ayudan a montar un negocio… Pero esta gente, ¿Cuándo trabaja? Es como el director de La Razón. Le tienen en la tele para no aguantarle en la redacción y que esté entretenido.

Os voy a dar 10 claves para saber que estáis en este tipo de restaurantes.
  • ¿Conoces este edificio chulo que no parece un restaurante? Pues entra. Estás en el sitio correcto.
  • Te tratan como si fueras a un banco a ingresar dinero… De hecho a veces te gastas algo más.
  • Lees la carta 20 veces y aun así necesitas el comodín del público, el del 50% y la ayuda del maître.  (¡Qué gracioso! “Metre” se escribe con un tejadillo encima de la i. ¿Petimetre querrá decir camarero chiquitín en francés?
  • El menú degustación tiene entre 20 y 30 platos… y te quedarás con hambre al terminarlos todos
  • El plato más corto tiene dos líneas de texto. Un ejemplo: Aroma de tomillo con jarabe de puerros al extracto de hongo holandés recién cortado con tiras que ¡Toma, arsa! ¡Arriquitaún majabi an de bugui an de buididipi!
  • Antes de comer cualquier cosa, te la presentan, como si fueras a hablar con ella o hacer negocios.
  • No hay un puto plato redondo y parecerá que están vacíos
  • Una vez termines el plato, no sabrás si era carne, pescado o insecto
  • ¿Creías que habías acabado con el postre? Todavía quedan dos o tres platos más.
  • Tienes que hacer el boca a boca a la tarjeta al pagar

Sólo por estar seguro. Te dejo otras 10 claves para saber que no estás en un restaurante de cocina de autor
  • Tiene un cartel de Mirinda en la puerta. 
  • Si tiene una pizarra en la puerta con el menú del día tampoco es de autor.
  • Se llama Bar Juanín, o Restaurante El Rubio
  • Las mesas están patrocinadas por Cervezas El Águila. Esto además significa que es viejuno y nadie les ha querido cambiar el mobiliario.
  • Tienen carteles del próximo partido del At. Tetuán contra el Vaguada F.C.
  • Las Tortillas de patata no están “reconstruidas”. Son redondas como las de toda la vida.  
  • Pides un gin tonic con Pepino y te ponen… mirando pa Cuenca
  • Ponen tapas de torreznos (y se llaman torreznos, no les ponen nombre y apellidos)
  • Tienen sección de lectura con lo último en deporte. Un ejemplar del Marca y otro de As.
  • Hay gente normal dentro y fuera de la barra
En el tercer capítulo, y ya prometo que acabo con los restaurantes, os explicaré lo de la moda de comer por el mundo sin moverte de tu ciudad. No tenemos ni idea de dónde está el medio Oriente, pero nos hemos convertido en expertos de la cocina de… si hombre, de este país tan bonito…. Dejadme tiempo para inventarme algo. 

2 comentarios:

  1. ¡Buen tiempo has elegido para hablar de restaurantes y comida, Javier! ¡Si ya hay hasta Roscón de Reyes en las pastelerías... !
    Por favor, da a tu club de fans unos días para que hagamos la digestión. De otra forma, a Nochevieja no llegamos...
    Besotes,
    Isabel

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    1. Sólo queda uno más y ya acabamos con la comida :-)

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