miércoles, 25 de septiembre de 2013

El gym II, ¿Hay alguien ahí?

“Priviusly” en Un Cigarrito y a la Cama (qué me gusta cuando empieza así un episodio de una serie. Es lo que viene siendo un “pues como te iba diciendo”, pero en versión TV) os contaba las aventuras y desventuras de apuntarse, por primera vez o ser reincidente, al gimnasio

Llegó el día, no hay más excusas, aunque las busques. Has decidido ir al gimnasio y nada ni nadie puede detenerte (parece una canción de Los Dinaramos y los  Pegamoides contra Fangoria en Alaska). Realmente estás deseando que alguien te detenga, incluso la policía. 

Pagarías porque tu jefe te pusiera una reunión de trabajo a las 8 de la tarde o que hubiera una invasión extraterrestre (olvídalo, los señores marcianos y de planetas aledaños sólo van a Estados Unidos y preferentemente a la zona de Nueva York). Tampoco te importaría encontrarte con aquel tío al que evitas en cualquier otra circunstancia y tomarte esa cervecita de la que llevas años hablando (la de “a ver si quedamos y nos tomamos una cerveza”). 


No, no y no. No hay nada que hacer, no queda más remedio que ir. Llevas la bolsa de deporte en el coche, con la ropa deportiva incluida. El champú, el gel, la toalla y demás adminículos (Ryanair, no te dejaría meter la jodía bolsa en el avión). Has podido aparcar (tampoco puedes utilizar esa excusa), entras en el gimnasio, la tarjeta que te dieron cuando te apuntaste funciona a la perfección (¡Mierda! Todo está en mi contra). Rezas para que se te haya olvidado meter en la bolsa algo tan imprescindible como por ejemplo… la cinta del pelo (esa que dejó de usarse en los tiempos de John McEnroe, pero que sigues llevando por si acaso… ¿Por si acaso te vuelve a crecer el pelo de forma súbita?), pero no, no falta nada.  Lo tengo todo. Ahora sí que no queda más remedio que ponerte el uniforme de hacer el ridículo y salir a darlo todo.


Y ahí estás, en la sala, sin saber por dónde empezar, buscando una cara amiga. Mendigando una sonrisa o al menos un gesto de comprensión… pero es un mundo cruel. Nadie va a ayudarte, estás sólo ante el peligro. Ya sabéis que tengo tendencia a la exageración, y puede que no estés tan solo. Realmente hay bastante gente, y todos tan diferentes… Aquí te presento a algunos de ellos, a todos no, que son muchos.

Cariño me ha encogido la cabeza
Son esos señores que siempre están cerca de un espejo, aprovechan cualquier movimiento para seguir mirándose y practicar nuevas posturitas. Son como vuestras hermanas adolescentes, pero pasando más tiempo frente al espejo… No tendréis ningún amigo así ¿no? Es por empezar a correr. Con lo de encoger la cabeza no quiero decir que les falte algún hervor (de todo habrá, y además, quiero evitar la paliza), sino que parece que el tamaño del cuerpo no va a juego con el de la cabeza. Le han dado una XXL de cuerpo y de cabeza una S. También está el modelo gladiador. Cuerpo  y brazos con todos los músculos a la vista, y algunos más de los necesarios, pero ¡Ay amigo! se le ha olvidado que también tiene piernas.


Mr. Repollo sí se acordó de ejercitar los músculos de las piernas

Cansino Man
No ha parado de hablar. Llevas media hora en el gimnasio, estás completamente reventado, y aún no le has visto hacer ejercicio. No ha sudado lo más mínimo. Ya ha hablado un buen rato con el monitor, ha tenido una charla con esa señora que llena su botellita de agua cada dos minutos. Ha conversado con el que levanta las pesas gordas, saludado al hombre sudoroso (que probablemente seas tú), pero él, nada, más fresco que una lechuga y con gran variedad de temas de conversación. Estoy convencido que es parte de la plantilla del gimnasio y le tienen para que el resto de clientes se dé prisa en abandonar las instalaciones.  

Barbie Pilates
Es uno de las leyendas que circula por la red. Cuentan que en todos los gimnasios hay una maciza haciendo Pilates. ¡Qué mala suerte tengo! Hoy no debe haber venido la del mío. Seguro que viene a otro horario…  



Ya llevo apuntado dos meses. He venido a todas las horas que se puede venir. Sábados, domingos, de madrugada… y aún no la he visto. Estoy empezando a dudar… ¿Y si está enferma? Sí que hay un enfermo, pero no es ella.

El Dúo Dinámico
Qué bonito verles siempre juntos. Tan conjuntados, con su ropita de tonos tan similares. Corriendo al mismo ritmo, me encanta verles sonreír. Con la botellita de agua del mismo color (el agua también tiene el mismo color, pero me refiero a la botellita)… Ahora 20  abdominales, y luego levantamos unas pesas. ¿Un poquito de bici? Claro cariño. ¡Jodé qué grima!


No sin mis colegas
Allá donde oigas mucho ruido y risas estarán ellos… O ellas. Todo lo tienen que hacer junto a sus amigos, al mismo tiempo, todo a la vez y a un volumen muy alto. Levantar una pesa es lo más divertido del mundo… hasta que tu colega levante mucho más peso o muchas más veces que tú. Entonces no será tan divertido y querrás levantar lo mismo, y hacer el mismo número de abdominales y comenzarás a odiar a tu colega… ¡Qué buenos amigos éramos!

Tirillas man
En todo gimnasio tenemos a este Superhéroe. Lleva toda la vida en el gimnasio, pero sigue pesando 50 kilos y midiendo 1,90 (en el tema de la altura, el gimnasio poco puede hacer). La única manera de que alguna vez le salga algún músculo es con un programa especial… Photoshop, creo que le llaman. Inasequible al desaliento (no sé lo que quiere decir, pero creo que queda bien en este contexto).


Señor ¡Por qué TE has abandonado!
No puede ser. ¿Será él? No creo. El caso es que… Pero… Todos tenemos a ese amigo que hace tiempo que no ves, pero ahora le ves… no sé cómo decirte, le ves… muy, mucho más, tan cambiado….  Es como si alguien se hubiera comido a tu amigo, con ropa de deporte incluida.

Culturistas
Todo lo hacen con un libro o con apuntes. Montan en bici y están leyendo el libro. Entre series de abdominales aprovechan para echar un vistazo a la página. A ver si termino el capítulo en la cinta de correr.  Suelen ser mujeres. Y es que yo he intentado leer las instrucciones de la máquina y hacer el ejercicio a la vez y casi me mato… Como para leer un libro.


En una galaxia muy lejana
Tu tan preocupado por la ropa que te vas a poner en el gimnasio y ahí está. La cinta de McEnroe es moderna comparado con el vestuario de este espécimen. El jersey de Freddy Krueger, un cinturón muy apretado a la altura de la cintura (os parecerá una obviedad, pero podría habérselo puesto en cualquier otro sitio), unas medias y calentadores (muy apropiado para los 30 grados que hay en la sala). Es como si hubieran crionizado la ropa de Jane Fonda y se la hubiera puesto esta señora.


La ropa de Jane Fonda le quedaba bien a ella, hace muchos, muchos años

México 70
Sería la versión masculina de Jane Fonda. Muñequeras, cinta del pelo (probablemente para sujetarse las cejas), camiseta sin mangas, pantalón modelo Hugo Sánchez, con cierta tendencia a dejar escapar el huevo izquierdo (sí, siempre el izquierdo, no me preguntéis porqué). Eso sí, el hombre está en forma, tampoco me preguntéis en qué forma.


Yo sólo pasaba… muy deprisa, por aquí
¿Os acordáis de la tarifa liebre que os contaba en la primera parte? Pues es el claro ejemplo. Siempre corriendo, nunca mejor dicho. 30 minutos de cinta, a toda leche, un poquito de bici estática y a otra cosa. Suele ir a la hora de comer, y entre lo rápido que va a todos sitios y que no comerá, está hecho un pincel.

Mr. Bean
Como buen primerizo, aún no se ha familiarizado con el funcionamiento del equipamiento. Puedes verle caer de la cinta de correr, dar pedales en sentido contrario en la bicicleta estática (difícil pero se puede hacer), tirar las pesas al suelo, sentarse  al revés en la mayoría de las máquinas, intentar subir la cuerda, sin conseguirlo… pero no preguntará. Nunca. Es un hombre. ¿Cómo va a preguntar? Se van a dar cuenta de que es un novato.

Bueno, ya está bien por hoy, hemos hecho un poco de bici… creo que la mía no tenía bien los pedales. Mañana otro ratito de carrera en la cinta, si es que el tobillo me deja. Me molesta un poquito por un pequeño percance… Lo de las pesas lo dejaré para más adelante, no tienen suficiente estabilidad (se caen demasiado). Probablemente tenga que hablar con el monitor para que me haga un plan para no cansarme y me diga dónde se compran las tabletas esas que salen en la tripa. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El gimnasio I, el retorno

Probablemente el título os parezca algo extraño. ¿Cómo va a ser la primera parte y llamarse el "retonno"? Antes de volver, habrá que haber ido ¿no? Paciencia, que todo tiene su explicación.

Que levante la mano el que haya pensado alguna vez en ir al gimnasio. Vale, casi todos. Y ahora, que levanten la mano los que además, se han informado de la relación calidad/precio de todos los gimnasios de los alrededores, se han acercado a alguno, han hablado con la señorita o el señorito de recepción para que les cuenten las diferentes formas de pago, han visto las instalaciones, se han convencido, han pagado la matrícula y piensan: “Bueno, ya hemos hecho lo más difícil. Ya si eso, me acerco otro día”. 



Yo me he llegado a tirar más de 6 meses sin pasarme ni un solo día por el gimnasio (estos datos son según mis propias fuentes, según las de mi novia, serían cuatro o cinco años). También he sido de los que llevaba la bolsa de deporte en el coche en todo momento, para ir directamente a… casa. Hay más de mil excusas para no hacer deporte (sólo voy a contarte 5. No quiero darte ideas y me hagas responsable de tu deplorable estado de forma).  
  • Se me ha estropeado el coche (el gimnasio está a 10 minutos de casa… y eso, si vas reptando y equivocándote de dirección).
  • Es que hoy, justo a la hora que iba a ir, televisan las semifinales de los campeonatos interestatales para mayores de 70 años de petanca tailandesa.
  • Parece que me duele la garganta.  Sólo lo parece… no te duele y no te ha dolido desde hace más de 20 años. O también tenemos la versión rodilla. He debido hacer un movimiento extraño y me molesta un poco (has hecho el movimiento Sharon Stone y te has roto el menisco, ¿no te jode?)
    • Hace un poco de frío… o de calor, o de sol, o de lluvia, o de buen tiempo. La meteorología da para muchas excusas. El gimnasio tiene aire acondicionado y tiene la misma temperatura todo el año.  
    • Hoy es San Timbanqui (el patrón de los gimnastas) y seguro que está cerrado.  
    Pero vamos a dejarnos de excusas. Ya está bien de estar tirado en el sofá y vamos al gimnasio. Aquí te dejo los pasos a seguir (válidos tanto si eres primerizo, como si has repetido más veces que Froilán en el cole).


    Pensar en ir
    Hay tres cosas en las que todos pensamos (hay más, pero en el blog no suelo hablar de sexo): Ir al gimnasio, apuntarte a inglés y no robarás (esto no aplica si eres político… lo de robar me refiero. Pensándolo bien, creo que lo del inglés tampoco. Total, te enseñan a dar un discurso completo sin tener idea de lo que estás diciendo para quedar… fatal. También puedes viajar siempre con un traductor, que es lo que hacen la mayoría de los políticos). Lo de pensar en ir al gimnasio se agudiza después de navidades y antes del verano, coincidiendo con lo del inglés. Lo del robar cada vez lo pensamos menos, visto lo visto.


    Búsqueda de motivaciones
    Una vez que has decidido que vas a ir al gimnasio, hay que encontrar las motivaciones. Este paso debería ser anterior al de pensar en ir, pero los humanos somos así. Primero decidimos que hay que ir a un sitio y luego lo justificamos. 

    Entre las motivaciones más utilizadas están las lógicas (es bueno para la salud, me voy a sentir bien, perderé peso, sentiré menos estrés) y las que de verdad nos llevan a apuntarnos (ya que pago, iré… ¡error! El pagar no supone asistir, 9 de cada 10 dentistas … y médicos, y carpinteros te lo podrían confirmar). Hay otros que se apuntan porque creen que pagar la primera cuota del gimnasio y estar hecho un figurín es todo uno (sin ni siquiera ir o hacer ejercicio). Los menos, piensan que el gimnasio es como las playas de Malibú, lleno de macizas corriendo y moviendo sus melenas al viento. La realidad es que es como… las playas de Malibú (ves a señores y señoras con exceso de peso, en ropa de deporte y sudando).


    Vigilanta en Malibú. ¿Por qué llevan siempre el bote de detergente en la mano?

    Gym Serafín o Gimnasio Atanasio
    Miras el precio, las instalaciones, dónde está, si tiene parking o se puede dejar el coche cerca (al gimnasio se va siempre en coche. Da igual que vivas al lado, las fuerzas hay que dejarlas para cuando estés dentro haciendo ejercicio), el horario… pero lo que de verdad te hace decidirte es la sonrisa del señorito/a de la recepción. Vamos a ser serios, la sonrisa te da igual, mientras esté macizo o maciza. Seguro que piensas que no es así. Por lo menos en mi caso nunca lo he tenido en cuenta. Yo ni siquiera me había fijado en esa chica de la recepción. Si hombre, esa morena de ojos verdes, y lunar en la mejilla izquierda y que siempre lleva minifalda, me enseñó las instalaciones y me informó sobre los precios del gimnasio al que ahora, lo que son las cosas, me he apuntado.

    Tarifas
    Deberían poner diferentes tarifas dependiendo si vas a ir o no, pero claro, siempre que te apuntas al gimnasio juras por lo más sagrado que vas a ir todos los días y los sábados y domingos en sesiones de mañana y tarde. Si vas más de 2 días a la semana, cuentas con todos mis respetos.

    A lo que iba. Deberían poner los nombres de las tarifas como las de los teléfonos. Cada una con su nombre de animalito. El precio ya que lo decidan ellos (no les voy a dar el trabajo hecho).

    Trucha: Si te encanta todo lo relacionado con el agua. Lo tuyo es ir un ratito al jacuzzi, disfrutar 5 minutitos en la sauna y darte una ducha… Y hasta la semana que viene.

    Bulldog: Básicamente su misión en el gimnasio es pasar el tiempo babeando. Suele ir a las horas de mayor afluencia de público para mirar a las jóvenes.

    Camaleón: Está apuntado en el gimnasio, pero nadie le ha visto nunca. Todo un maestro en el camuflaje.

    Liebre: Especial para el que tiene poco tiempo. Un poquito de bici estática, cinta y ducha, todo en menos de media hora.

    Cotorra: Son los que van al gimnasio a ponerse al día de los temas de actualidad.  Para que lo entendáis, son los que no paran de darle al pico…y ejercicio poquito. (Serán los mismos que vayan al médico para que les expliquen porque no adelgazan a pesar de estar 2 horas diarias en el gimnasio).

    Cerdo: Son los más peligrosos para el dueño de un gimnasio. Pagan… y van… y utilizan las instalaciones. Lo aprovechan todo. ¡Malditos clientes!


    Formas de pago
    Puedes pagar al mes, al trimestre, al semestre y al “docemestre” (el año entero, para que os hagáis una idea). Lo de pagar un año es jodido, pero así una vez que has pagado, te obligas a ir (los cojones, da igual que pagues al año, al día, o cuando quieras. Si no vas a ir, cualquier excusa es buena). En cualquier caso, siempre tienen ofertas que no podrás rechazar como: “Apúntate ahora y te ahorras la matrícula”, “paga 10 meses y te regalamos  el año completo”, “trae un amigo y te lo pasarás chupiguay”... Ríete tú de El Padrino.


    Las instalaciones
    ¿Os acordáis de los gimnasios de los colegios? Tenían unas espalderas (¿para qué cojones servirían?), un potro, el trampolín, bancos suecos (mucho más humildes que los bancos suizos y además no puedes meter dinero) y dos colchonetas. Algunos tenían dos canastas y porterías de balonmano. Y todo para 3000 niños y 2000 niñas (igual estoy inflando un poco los números).



    Ahora los gimnasios tienen sauna, piscina, sala de musculación, de relajación, baño turco, duchas de agua fría, de agua caliente, sin agua… Las cintas de correr parecen máquinas de los recreativos. Tienen tele y radio, te miden las pulsaciones, las calorías, el azúcar, la sacarina, te dicen hasta cómo se llama la madre que te parió. Las bicis tienen una pantalla con un circuito de mentira para que te hagas idea de que vas por un marco incomparable…  ¿Y?  Si también tienes que dar pedales. ¿Pagas una pasta y si quieres adelgazar te tienes que seguir moviendo? Con las pesas se ha evolucionado poco, las han puesto de colores, pero levantarlas sigue costando un huevo.


    Los vestuarios
    Normalmente es lo último que te enseñan, y tienes que entrar tú solito. La morena de ojos verdes no está por la labor de entrar contigo. Y allí tienes las taquillas (como en los coles americanos), las duchas (en las que siempre hay una que no funciona y tiene un cartel en el que pone “Fuera de servicio, perdonen las molestias” si es un gimnasio caro y “Baya a la ducha de al lao. Esta no funsiona” si es barato.


    Actividades
    Ya se va a acercando el final y es cuando te informan de las actividades. Las clases para aprender a nadar, para correr en grupo, información sobre los horarios de Yoga, mantenimiento (¿Quién se apuntará a mantenimiento? Todo el mundo quiere estar mejor, no igual) Pilates (nada que ver con Poncio), Judo, Taekwondo, spinning, Sporting, relaxing cup of..., Fucking (esto no entra en todos los gimnasios).

    Ruegos y preguntas
    El amable señorito o señorita te ha informado de todo. Te recuerda las distintas actividades, el horario de apertura y cierre. Te entrega un papelito con todos los datos, formas de pago, diferentes tarifas, actividades, horarios… Te ofrece un folleto con fotos del gimnasio, el nombre de los monitores, el horario… ¿Alguna pregunta?  Y ahí vas tú, sin que se te ocurra nada que preguntar. Pero es superior a ti y tienes que hacer alguna pregunta. ¿Cuál es el horario? Qué le vamos a hacer, así somos los humanos.

    Despedida y cierre
    Ya has elegido la tarifa, el modo de pago, el horario (lo volverás a preguntar y seguro que te decides a ir el domingo a las 9 de la noche… cierran a las 8 los festivos). En ese mismo momento es cuando pones a Dios por testigo, que jamás faltarás al gimnasio, y con el mismo dolor que Escarlata O’Hara, efectúas el pago.


    Pues ya has realizado todos los pasos. Sólo queda empezar a hacer deporte.  Ya me pasaré la semana que viene por el mismo sitio y os cuento la segunda parte de El Gimnasio y la gente que te puedes encontrar. 

    miércoles, 11 de septiembre de 2013

    Cosas que encuentras en Madrid.. o el diario de Ana B.

    Antes de que lo digáis vosotros, me adelanto, que os conozco. No, olimpiadas no encuentras en la capital,. ni políticos inteligentes, ni mucha gente que sepa hablar inglés…, ni café con leche en la Plaza Mayor (bueno sí, pero no es relaxing y te clavan 5 euros), pero siempre hay cosas interesantes en Madrid. 

    El otro día paseando (parece el comienzo de un monólogo del Club de la Comedia, pero esto es de verdad de la buena)… A lo que iba. El otro día, que pillaba en lunes por la mañana, muy cerquita de la Plaza de Cibeles, había un coche muy grande, muy negro, con cristales tintados, escoltado por miembros de la policía (en realidad no sólo por los miembros, también estaban los policías). Me llamó la atención que estuviera parado. Al poco tiempo, se bajó un señor muy alto con traje (también muy alto, haciendo juego con el señor), se acercó a una papelera y dejó caer un cuaderno azul.


    Ni el coche ni los polis eran exactamente así, pero es que no me dio tiempo a sacar el móvil y hacer la foto.

    Esperé unos minutos para asegurarme de que el señor grande volviera al coche, arrancara, y los policías y sus miembros también se fueran. Me fui directo a la papelera y cogí el cuaderno azul. ¿Qué hubierais hecho vosotros? No soy muy dado a coger cosas de las papeleras, pero es que era demasiada tentación. Y encontré esto.


    ¿Cuaderno azul con el logo de Madrid 2020? ¿Ana B? Ana Belén no podía ser porque Víctor Manuel no aparecía en el cuaderno. Tenía que ser… ella.

    Todavía no estoy muy seguro si no estaré incurriendo en un delito publicando esta información, pero teniendo en cuenta cómo funciona la justicia… Antes de que salga el juicio, habré vendido los derechos del blog a Steven Spielberg y podré pagarme un buen abogado como los que tienen los políticos.

    Vamos a olvidarnos de mí y mis posibles problemas con la justicia. Seguro que estáis deseando saber qué hay dentro del cuaderno. Entenderéis que no pueda publicar todo el contenido y que también me guarde algo de información para cuando hable con Espi (tengo confianza para llamar así a mi amigo Steven), pero por ser vosotros, aquí tenéis un adelanto del contenido del cuaderno.

    30 agosto
    El vuelo ha ido bien. Buenos Aires es grandísimo. No entiendo porque no han pedido nunca las Olimpiadas… Serán pobres seguramente.

    ¡Estamos en un hotel que se llama Hilton! Igual que la golfa rubia que se llama Paris…

    A ver si nos dan la habitación pronto y llamo a los chicos y Jose Mari para decir que hemos llegado bien.
    La habitación es un poco más pequeña que mi despacho en el Ayuntamiento, pero puedo apañarme.

    1 de septiembre
    Hoy nos ha tocado hacer lobby. No sabía que era, peo me han contado que consiste en hablar con los viejales del COI. Con algunos he sido un poco picarona y les he puesto ojitos. No tengo muy claro qué me han dicho ellos, porque casi todos hablaban en inglés. Yo he dicho a todo que yes, yes y Madrid is the best. Todo sea por que nos llevemos las Olimpiadas 

    También hemos empezado a preparar los discursos del día 7. Todavía quedan 6 días, pero como hay que traducirlo a inglés lo estamos haciendo con tiempo. No sé quién lo traducirá. Todos tenemos un nivel medio de inglés, pero tendremos que buscar a alguien.

    Me dicen que han venido los hijos de los concejales del PP con la delegación. No lo sabía, pero está muy bien que la familia viaje unida. Uno de los chicos habla muy bien inglés y nos traducirá el discurso. Problema solucionado.

    2 de septiembre
    Hoy ha llegado el Príncipe. También viene a hacer lobby, pero este sí que habla inglés, o dice que lo habla. Ya le he avisado de un par de miembros del COI a los que no hay que acercarse. Uno me pellizcó el culo y el otro me miró el canalillo con una lascivia…  

    Por cierto, qué mayor se le ve a Su Alteza. La barba tan blanca no le favorece.  Yo soy más de bigotes… y que sean poco poblados. Si es que donde esté un buen bigote… Hecho tanto de menos a Jose Mari. No sigo, que me pongo a llorar.


    Por cierto, que Letizia no ha venido con él. ¿Será verdad lo de que se van a divorciar?  Vaya familia. ¡Pobre Doña Sofía lo que debe estar sufriendo!

    3 de septiembre
    Hoy tenemos el día libre, pero seguimos lobeando, jajajaja. Así lo llamamos entre nosotros a lo del lobby. El que me tocó el culo, sigue merodeando por el hotel, pero he podido darle esquinazo.

    También hemos estado preparando la rueda de prensa para mañana. Me han dicho que aquí los periodistas hacen preguntas y hay que responderlas. Qué manía tienen estos de izquierdas de cambiar las tradiciones.

    4 de septiembre
    Creo que no ha ido tan mal la rueda de prensa. Alejandro Blanco se ha liado un poco porque no habla tan bien como yo inglés. Ha dicho ¡qué risa! No listen the ask. Parecía la canción esa del negro que fuma porros. Bob Marley creo que se llama. No woman no cry.

    Yo ni siquiera he necesitado los cascos para entender las preguntas. Bueno, a veces me los he puesto, pero por hacer gasto. Sólo me han preguntado por las infraestructuras y esa me la sabía de memorieta.

    5 de septiembre
    Hoy ha llegado la Princesa Leticia. No estoy yo tan segura de lo del divorcio como dicen algunos… Qué estirada es esta chica, por Dios.  Parece que se ha tragado un palo. Y lo delgada que está. Para mí que tiene alguna enfermedad, ¿cómo se llaman?… ¿Buenéreas? Se lo preguntaré a mi confesor, que sabe mucho de este tipo de enfermedades.

    Me dicen que el listillo del “Guayomin” se está riendo de Alejandro y de mí en su programa.  ¡Qué manía le tengo a este tío! Como si él no se equivocara. ¿Qué más da el 90 o el 80%? ¡Y yo, me pongo los cascos cuando me da la gana! Qué ganas de cerrarles la tele a estos rojos.


    6 de septiembre
    Seguimos ensayando los discursos. Yo ya me sé el mío bastante bien… Y es en inglés todo. Enterito. Me han dicho que lo he hecho fenomenal, pero no me fío de éstos, que son un poco pelotas.

    Hoy he visto a la hermana del Rey. La coja. Y tiene otra ciega. ¡Qué desgracia de familia!

    Ponerme en el iPhone un recordatorio para pagar una misa y dar gracias a Dios por lo sanos y guapos que me han salido mis hijos. Sobre todo la niña que es clavadita a Jose Mari.


    No viene Nadal al final. ¿Pues no dice que no viene en avión privado?  Que no están las cosas para permitirnos este tipo de cosas. Será él y su tio, que tiene pinta de tacaño. Pero nosotros, sí que nos lo podemos permitir.

    11:00 PM Llamo a José Mari. Se me había olvidado que en Madrid es de madrugada. Mira que se levanta pronto para hacer abdominales, pero es que son las 5:00 en España. Creo que se ha enfadado un poco. Con el buen carácter que tiene siempre.

    11:30 PM Me tomo un cafetito con leche para dormir y a descansar para el gran día.

    11:55  Decirle al que hace los discursos que meta algo del café con leche en mi presentación de mañana. Que se note que soy una persona campechana. 
             
              7 de septiembre
    Hoy es el gran día. Han venido prontito a peinarme. No es mi peluquero de confianza. Me dijeron que con los recortes y demás, la gente no vería bien que le trajera. Lo entiendo, pero claro, no lo voy a pagar yo de mi bolsillo. ¡Estaría bueno!  El que me ha peinado era un poco mariquita, pero me ha dejado muy guapa. Demasiada laca para mi gusto, pero debe ser cosa de los argentinos.

    Ya hemos incluido lo del Café con Leche en el discurso. Nos ha quedado genial la frase y hemos metido la Plaza Mayor y el Madrid de los Austrias para que vean qué bonita es nuestra ciudad. En inglés no queda tan bien, pero seguro que triunfamos.

    ¡Si está aquí Mariano! Mira que es bobo el pobre. Le dije a Jose Mari que eligiera a Rato. Al final también salió rana, pero es más listo que éste de aquí a Lima. Por cierto, ¿dónde andará ahora Rato? Qué mamón con lo de Bankia, les dejó secos.

    Nos has vestido a todas las chicas de la delegación igual. Qué chupi y divertido, como si fuéramos al cole otra vez. El rojo me queda de muerte, seguro que mis amigas me estarán viendo. Una me ha dicho que parecemos el anuncio de la menstruación. Seguro que es socialista. ¡Son tan ordinarias!

    Somos los últimos en salir. Mejor, así me da tiempo para repasar el discurso. Por cierto que somos muchos más en la delegación. Como se nota la crisis en Estambul y en Tokio. ¡Lo tenemos hecho!

    Nos toca ya. El primero en hablar en Juan Antonio Samaranch. Pues ya ves, le hacía más mayor a este hombre. Se conserva divinamente.

    Ya le toca a Mariano. Ni palabra de inglés. ¿Pues no estaba estudiando? Dirá que no tiene tiempo. Pues no sé qué hace para que no le dé tiempo, si está todo el tiempo en La Moncloa viendo el tour y el fútbol. Ya se lo dije a Jose Mari. No me gusta … Por lo menos, no ha dicho lo del fin de la cita. Y ahora que me doy  cuenta… mira que pronuncia mal. ¿Y qué hace? Está hablando de economía, pero si vamos muy mal. Yo no entiendo mucho, pero dicen que vamos mal, pero claro, eso lo dicen los socialistas que siempre están molestando. Lo dice en español y tiene que leer… si es que.. En cuanto vuelva a casa, le digo a Jose Mari que le despida ipso facto, que no sé lo que quiere decir, pero me parece que es algo así como rápido.


    Pues mira, Nacho lo está haciendo bien. No le entiendo porque habla en inglés, pero parece que tiene soltura. Me voy preparando que me toca hablar.


    Ya está. Me ha salido perfecto, y lo del café con leche ha sido un éxito. A ver qué tal lo hace el catalán

    Gasol, que bien habla en inglés.  Claro si se ha tirado jugando tanto tiempo con los Velociraptors de Wisconsin y luego en los New York Lakers y en los Angeles of San Rafael. No estoy muy puesta en el fútbol americano, pero no creo que sea deporte olímpico.

    Y el príncipe... ¿Pues no va y habla en alemán?  Este tío es tonto.. es lo que pasa cuando no te votan. ¡Si es francés! Parece que le voy entendiendo… habla algo sobre Argentina. Y ahora, ya sí, en inglés. ¿Y la estirada ésta? Mandando callar a Moragas y a Rita. Como si no pudiéramos hablar. Claro, como está hablando su maridito…. Como se nota que es de clase baja y no ha tenido la educación de nuestra clase…

    Bueno, pues ya hemos terminado. Ahora a comer y a ver qué pasa.

    ¿Quéééééééé? ¿Que nos hemos quedado fuera? ¿Para eso me vengo hasta aquí con el lío que tengo en el Ayuntamiento?  Los del COI se van a enterar, estos no saben quién soy yo… Respirar, respirar…..

    8 de septiembre
    Todavía no me puedo creer que se lo hayan dado a Tokyo. Esta gente no ha tenido en cuenta lo lejos que está China Japón de todas partes. Y con la radioactividad que hay por allí después de lo de Hiroshima y Nagasaki. Menos mal que a mí lo de los deportes ni me va ni me viene.


    Me han enviado la foto de arriba por correo. No recuerdo haber visto a la Duquesa de Alba por el hotel, pero ¿Qué hace con la delegación china japonesa?

    Me marcho para casa. Con la cantidad de inútiles que tenemos en la delegación no me extraña que no hayamos ganado. En cuanto lleguemos a Madrid van a rodar algunas cabezas…

    Y hasta aquí puedo leer. Había más información, pero a partir del 8 de septiembre, todo lo que había era menos relevante. Esperemos que la alcaldesa haya podido descansar y relajarse (con café con leche o sin él) y retome sus funciones para las que los ciudadanos la han elegido democráticamente.  ¿Qué no la hemos elegido? Y qué más da, lo importante es que Madrid va bien… o no. ¡Hasta Madrid 2024!

    miércoles, 4 de septiembre de 2013

    Ya lo entenderás

    ¿Cuántas veces de pequeño te han dicho Cuando seas mayor lo entenderás? A mí, muchas, y ahora estoy convencido de que a) ellos tampoco sabían la respuesta y b) se estaban quitando el muerto de encima y como todavía quedaba tiempo para que fueras mayor, pensaban que no te acordarías… Y me acuerdo, pero sigo sin entenderlo.

    Por ejemplo “¿Por qué los políticos hablan tan raro?”(y no, no me refería a Fraga, sino a todos en general) y ahí te decían la frase (papá, mamá, no es nada personal,  los profes, y el resto de mayores también nos lo decían). Lo de las abejas y la polinización tampoco lo he pillado todavía… ¿Los zánganos se zumban a las abejas antes o después de recoger el polen? 


    La reina y un zángano
    Ahora hay más cosas que no entiendo, pero hoy os dejo 10 cosas que no comprendía cuando era pequeño. Había muchas otras, tampoco es plan de abrumar con mi ignorancia.

    Razón: Portero
    Nada que ver con Casillas o Diego López, o un anuncio de venta del ¿periódico? La Razón (¿lo compraría alguien? ¿Lo compra alguien a diario?). Esto viene de antes. En los carteles de venta de pisos, siempre se ponía lo de SE VENDE, RAZÓN PORTERO. Y yo pensaba (palabrita del niño Jesús), qué cabrón tiene que ser el portero para que vendan la casa por su culpa. Les estará haciendo la vida imposible a los vecinos. Hasta que un día en nuestro edificio también pusieron un cartel igual (a pesar de que nuestro portero, hasta que ficharon a uno automático, era un tío muy majete) y me sacaron de dudas. La razón era otra. Eso pasa por no explicar las cosas como es debido.

    ¿Tengo que colorearlo yo?
    ¿O sea que me compras un libro que no está terminado, lleno de animalitos haciendo el moña y me toca pintarlo a mí? Este tipo de regalos se acabó pronto en mi casa, viendo la poca aceptación de crítica y público.


    Menos mal que mis padres se dieron cuenta de que mis habilidades artísticas no pasaban por pintar o colorear… Aunque quién sabe, ahí está Mariscal. Pinta peor que yo y se ha forrado con un ¿perro? Y además, tampoco sabe colorear. ¡¡Se ha salido del dibujo!!



    ¿De qué color son las cosas?
    Ahora es fácil, vas a Internet y buscas en Google para saber de qué color son las cosas y los ordenadores tienen tarjetas de imagen con 3 billones de millones de colores y distintos tonos… Cuando yo era pequeño sólo había dos, blanco y negro. Bueno realmente había los mismos colores que ahora, pero en la tele sólo veíamos esos dos. El cine ya era en color, pero no era plan de ir a la Gran Vía a ver los partidos de la roja (entonces no se podía decir aquello. Lo de la Roja me refiero… bueno tampoco Gran Vía, la calle tenía el nombre de un señor).



    ¿Dónde crece el dinero?
    En este tema no hemos sido muy originales. En mi familia también decían aquello que el dinero no crece en los árboles, y que no somos el Banco de España. El dinero llegaba en sobres (y no éramos políticos), pero ¿Quién entregaba esos sobres? (algunos todavía andan con este tema, y ya son mayorcitos para saberlo). Tampoco podíamos tirar por el tema de los cajeros automáticos. Cuando yo era pequeño no había ni tarjetas, ni cajeros. Bueno tarjetas sí, pero no sabíamos si era tarjeta roja o amarilla (era negro o gris clarita en mi tele).



    ¡Un paaaaaalo!
    Seguro que habéis visto el anuncio del palo. Os lo dejo por si acaso. Daba igual lo que nos regalaran cuando éramos pequeños. Nos encantaba jugar con la caja, con los plásticos burbuja, con una piedra, una cuerda… Todo menos el juguete original. Y digo yo, ahí hay un negocio que no se ha explotado todavía. Queridos Reyes Magos, Papa Noel y el resto de regaladores profesionales: ¿Para cuándo cajas llenas de cajas, o de plásticos “burbujeantes”?


    El ratoncito Pérez
    Hablando de regaladores profesionales, también está el ratoncito Pérez. ¿Para qué cojones quiere él todos esos dientes? ¿Cómo evalúa el precio de cada uno? ¿Y por qué sólo quiere dientes de niños? ¿Vale lo mismo una muela que un colmillo? (quizá estoy siendo demasiado incisivo… festival del humor). ¿De dónde saca el dinero un ratón? Me parece que no se ha investigado suficiente este tema y las autoridades no se han tomado en serio un asunto tan delicado.  ¡Queremos saber!

    El agua exagerada
    Sí de pequeño, yo también llamaba agua exagerada al agua que te echaban para curarte. ¿Por qué dolía más cuando te echaban el agua que la propia herida? Yo creo que era una forma de castigo. Te caías, te hacías una herida, tu madre te echaba la bronca (y a veces, encima cobrabas), y por último te engañaban con el “no te va a doler” y te rociaban con el agua oxigenada. No tenéis más que ver una peli de acción. Después de 10 minutos de pelea, lo que más duele es cuando le curan en el baño (lo que pasa después, ya depende de la película, pero suelen acabar acostándose para relajarse…).


    ¿Por qué los cromos llevan algo de comer?
    No sé si os acordáis, pero casi todos los bollos o pastelitos o los yogures llevaban alguna colección de algo. Y casi siempre me gustaban más los cromos que la comida. Luego rectificaron y también se venden los cromos sueltos, pero les costó aprender la lección.



    ¿Por qué se llama droguería?
    Carnicería lo tengo claro. Pescadería, sin problemas. Pero había tiendas con las que tenía mis dudas a la hora de saber qué vendían. No sólo las droguerías me traían de cabeza (y es que en Carabanchel la droga se vendía en cualquier sitio), sino las sastrerías (¿venden sastres?) peluquería (no ví nunca el precio de las pelucas)… Menos mal que llegaron los chinos para solucionar el tema. Venden de todo dentro.

    ¿Por qué no sois del Atleti?
    Mira que hay equipos en Madrid, y en España, y el mundo mundial, y voy yo y me tengo que hacer del Atleti. Pero nunca me pregunté por qué. Ser de otro equipo en Carabanchel era extraño. Todos éramos del mismo y los raros eran los otros (os parecerá raro, pero es que de eso hace muchos, muchos años). Todavía me sigue pareciendo difícil de creer que la gente prefiera otros equipos. Pueden tener más títulos, más dinero, mejores jugadores, pero después de tanto tiempo ya les he cogido cariño a éstos.


    Algunas dudas parece que ya las tengo más o menos solucionadas. El portero no siempre tiene la culpa No hace falta colorearlo todo y si quieres puedes salirte del dibujo. También sé de qué color son algunas cosas (aunque mucha gente las siga viendo blancas o negras) y qué venden en las droguerías… Pero sigo sin entender de dónde sale el dinero, en qué oscuros negocios anda el Ratoncito Pérez y lo más importante, no entiendo por qué no sois todos del Atleti (pero os quiero igual).