viernes, 19 de julio de 2013

Haciendo las Américas

O cruzar el charco, que también es otro de los topicazos que se utilizan para decir que se va a América. Da igual si es la del Norte, la del Sur o la de en medio, como dice mi sobrino (perdón a los de América Central, sólo tiene 9 años).

Este post es para daros unos pequeños consejos (que espero no hagáis mucho o ningún caso), si viajáis a Estados Unidos.
La famosa canción de Yo Tengo un Tío en América

Preparar el viaje

Antes de viajar a Estados Unidos tenéis que rellenar más papeles que para una boda. En realidad no tengo muy claro el trámite para casarte, pero para ir a USA necesitas cumplimentar algún que otro formulario. Tú oponte a todo, como el PP cuando no está en el gobierno.  Di a todo que no, o puedes tener algún que otro problema.


Para los que no sepáis inglés, lo que quieren decir es que si vas a cometer alguna actividad criminal o inmoral mejor no vayas. También te preguntan si has tenido algo que ver, entre 1933 y 1945. con la Alemania Nazi o sus aliados.  Da igual que tengas 10 años, te van a hacer esta pregunta.

Os prometo que es real y tienes que rellenar un documento con preguntas de este tipo. También es verdad que lo han rebajado un poco y ya no incluyen lo de si  planeas asesinar al Presidente de los Estados Unidos. ¿Os imagináis que lo preguntaran en España?  Más de uno no entraba.  Yo lo de asesinar a Rajoy no lo apoyo, pero me apunto a darle un par de collejas para ver si espabila…(o espabilamos los demás para la próxima vez).

¿Cómo llegar?

Lo primero que se me viene a la cabeza es que llegas muy cansado, tirando a hecho polvo. El vuelo más corto a USA son 9 horas a la costa Este. Si ya vas a la costa Oeste, súmale otras 5 más, y si vas a Hawai son otras 5. También podrías ir en barco, pero no os lo aconsejo (en las pelis americanas cuando salen barcos, no suelen terminar bien).

Si vas con una compañía americana (me refiero al vuelo) prepárate para ver azafatas con más años que un cargamento de loros (algunas lo parecen). Yo creo que salieron en el primer vuelo comercial y ya no se han bajado del avión. En el último vuelo había un azafato clavadito a Jimmy Carter. Pero no en la época en la que era presidente, sino a ahora mismo.


¿Hemos llegado?

Te vas a dar cuenta muy pronto de que has llegado. En el control de pasaportes te harán más fotos que en tu primera comunión. Huellas dactilares de todos los dedos (los de los piés todavía no, pero lo harán en breve), descalzarte, levantar las manos… y no tardando mucho, cantar el himno de Estados Unidos (en eso salimos ganando en España. En USA lo del lolo lolo, no sirve). Además, siempre te pilla una señora con muy mala leche que te pega tres gritos y te suaviza para el resto de las vacaciones. Te dan ganas de decir: “Sir, Yes Sir”, hacer 20 flexiones y dar tres vueltas al aeropuerto.  Pero mejor que no lo hagas, por si acaso.



Si no sabes inglés, no te preocupes, siempre habrá alguien que te hablen en español, o algo parecido. En el último vuelo al pedirme que pusiera los dedos en el escáner, me dijo el poli: Ahora el dedo vulgar (palabrita del niño Jesús).  Vale que no es el dedo más bonito, pero tampoco es para calumniarlo.

¿Nada que declarar?
En el avión te dan otro papelito de Agricultura para que no lleves alimentos y otras cosas que puedas introducir en el país. Prometo que te preguntan si llevas mosquitos. Y tú te rebuscas y miras en todos los bolsillos por si se te ha colado alguno… Y es que como mientas con estos temas, vas a Guantanamo.

Moneda
La moneda en Estados Unidos, no vale para mucho. Mejor, no pierdas el tiempo aprendiendo cómo son las de 1, 5, 10 centavos… Antes, cuando había cabinas de teléfono, todavía. Ahora, quédate con las de 25 por si tienes que utilizar una lavadora.

Los billetes sí que te sirven, y lleva siempre muchos de 1 dólar para las propinas (de las que os contaré algo más adelante). En cada una hay un presidente viejuno casi siempre con peluca, como José María Iñigo cuando presentaba en la Tele (no esperes ver a Obama o Bush en ellos).  Pero no hace falta que te los aprendas, con saberte los números ya te haces una idea de lo que vale cada uno.


El gran slam

Así es como llama mi suegra al jet-lag (lo dice de coña, no vayáis a pensar que no sabe cómo se dice). Básicamente consiste en que te pasas una semana sin dormir como dios manda. Te despiertas a horas intempestivas y te pasas el día zombie sin saber en qué mundo vives. Y cuando ya estás durmiendo como un bebé (sin hacerte pis ni nada), te toca volver… pero ese es otro tema.

Temperatura

Qué les gusta complicarlo todo a estos señores. No sabes nunca si hace frío o calor. Como no utilizan los grados “centrífugos”, no estás seguro si te vas a pelar de frío o te vas a asar. Por ejemplo con 75 grados de los suyos se está tan agustito y con 25 se te congelan las pestañas y te tiemblan hasta los empastes.  

Los americanos, esos grandes conocidos

No todos llevan sombreros de cowboy (ni nosotros sombreros mexicanos, por si no os habíais dado cuenta… ni siquiera los mexicanos los llevan), ni son todos altos y rubios (como la cerveza).  Los hay de todos los tamaños, pero se lleva mucho la talla XXL.  Y eso que están adelgazando un poco.

Soy español

Cuando les dices que eres de España, su reacción es: “¡Oh!  Yo he estado en Italia”. Hay variantes sobre ésta frase, y puede ser Francia, Londres, Roma, Alemania… Y en algunas ocasiones te dicen que conocen Barcelona, Madrid, Rota…Gracias a las Olimpiadas de Barcelona, ya saben, más o menos, que estamos en Europa

Historia

Siempre me han dado mucha envidia los estudiantes de Estados Unidos. Con memorizar dos cositas ya se saben la historia de su país. Llegamos de todas partes, nos cargamos a los indios y ahora tenemos a Obama de presidente (versión resumida, que podría servirnos a nosotros en algunos casos, menos en lo de Obama).

¿Cuándo y qué se come?

Lo del cuándo es fácil. A todas horas. Da igual la hora del día, estos señores están todo el día comiendo. Y siempre llevan algo de beber en la mano, ya sea café (muy rico el café de Colombia, porque el americano no hay quién lo tome), agua, cerveza (con la misma cantidad de agua que el café) o bebidas “burbujosas” (señores de Pepsi o Coca-Cola, hasta que no me paguen por hacerles publicidad, no les voy a nombrar).

Lo del qué, ya es más complicado. Todos pensamos que sólo se alimentan de hamburguesas y pizzas, pero no seríamos justos… También toman otras guarrerías como perritos calientes, patatas fritas… (tampoco es verdad. Se come bastante bien y tienes mil opciones).


Los precios y las putas propinas

Señores americanos: Entiendo que tengamos que pagar impuestos, pero ¿Por qué no ponéis el precio final de las cosas? Siento que me están engañando.  No me digas que algo cuesta 10 dólares si luego me sumas el impuesto del Estado en el que nos encontremos (ya sabéis mi alergia a los números).

Luego está el tema de las propinas. Señor dueño del restaurante: Por favor, ¿Por qué en vez de dejarme a mí que pague a los camareros, no lo hace usted? Así da gusto tener un negocio. No estoy en contra de las propinas, pero no me cargues un 15 o 20 por ciento si el camarero es simpático y me cuenta su vida… Sólo quiero comer, la compañía ya la llevo yo (les podríamos cobrar nosotros al dueño por la tabarra que te dan los camareros cada 10 minutos para preguntar si está todo bien).



Y os preguntaréis, ¿Si no te gusta para qué vas? El caso es que tiendo a exagerar un poco y es un país que me encanta (a pesar de sus defectos, como todos). La naturaleza, los paisajes, sus ciudades, la gente (alguna, como en todos sitios), la carne… No hagáis caso a mis consejos, pero si podéis daros una vuelta por Estados Unidos, no lo dudéis.  

2 comentarios:

  1. Javier, ¿sabes si ha desaparecido ya el olor a perrito caliente que te invade --hablo de Baltimore y Nueva York que es lo que conozco-- en cuanto se abre la puerta del avión para que desembarques?... Aunque opino como tú, fascinante e imprescindible para conocer gente de todo tipo.
    Besotes,
    Isabel Blas

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