miércoles, 27 de marzo de 2013

Light painting o cómo hacer fotos a las piedras

Mi amigo Jose Miguel (que conste que tengo más amigos, pero éste es de los “güenos” güenos) me llamó hace unos días para salir a hacer Light painting. Mi primera reacción fue ¡Bién, vamos a ver chavalas pintadas y en pelotas! (podría haber habido chavales, pero no es lo primero que se me vino a la cabeza), y yo dije que vale, que sí, que me apuntaba. Resulta que eso es body painting y lo de pintar con la luz es distinto. Se trata de hacer fotos pintando con luz objetos inanimados. Conozco a alguna persona que podría cumplir con la definición, ni tocándoles la lotería cambian el gesto, ni se animan, pero esos ya tienen bastante con lo suyo. 

Aquí tenéis algunos ejemplos de light painting.




A lo que vamos. A mí me gusta mucho la fotografía y suelo hacer muy buenas fotos (esto no es verdad. Y los que penséis que os salen fotos cojonudas en Instagram también os estáis engañando). Sólo soy un fotógrafo muy aficionado (esto no quiere decir que sea bueno, sino que soy todo lo opuesto a ser profesional.  Me gusta mucho, pero no tengo la paciencia ni los conocimientos) y en casi todos los viajes voy con la cámara (a veces hasta con batería cargada) y muchas veces tiro (nunca mejor dicho) fotos, así que me animé a salir con los del curso de fotografía de Jose.

Pero esto del body painting (¡qué fijación!) quiero decir, light painting, tiene su tela.  Tienes que ir más preparado que los que hicieron la primera expedición al Polo Norte. Si hubieran ido tan cargados los colegas de Amundsen como los del curso de fotografía, no había perros suficientes para llevarles el trineo.  En Marzo no suele hacer demasiado frío, pero coincidió con uno de los pocos días que ha nevado por Madrid, con lo que además de todos los cacharros de fotografía, que no pasaré a detallar para que no se note mi desconocimiento, había que ponerse los calzoncillos de John Wayne (es una manera de hablar, no es que use los mismos que el difunto actor, son gayumbos largos. ¡Jodé que hay que explicarlo todo!), gorro, guantes y demás ropa de abrigo como si fueras a pasar unos días donde fabrican el frío.

Pues ahí nos tienes, 50 personas en una cantera abandonada en la sierra de Madrid preparando los trípodes, luces, cámaras y acción para hacer el light painting.  Todo esto con un señor hablando en Klingon (o eso me pareció a mí) que resultó ser el profesor de fotografía, explicándoles cosas como la velocidad (del tocino se habló en el descanso para el bocata), profundidad, y yo creo que también les contó algo sobre el fuera de juego (pero también me perdí). He aquí el lugar en cuestión.


Como Jose Miguel y Claudio (otro amiguete de Jose del curso) iban a estar poniendo cohetes, moviendo luces y pintando, yo me quedé con la tarea más arriesgada. Máximo responsable de apretar el botón de la cámara (un becario en toda regla y sin cobrar un duro :-).  Más de uno pensaréis que eso no tiene mérito, pero os equivocáis. No sólo había que apretar el botón, sino tenerlo pulsado durante, a veces más de un minuto. Ardua tarea, y además teniendo había que seguir las órdenes del señor que hablaba raro y que aquello estaba más oscuro que el sobaco de un grillo. ¡Qué presión!  Menos mal que ya me iba familiarizando con el idioma y entendí algo así como Foto y ya.  Para los iniciados en este mundo esto significaba aprieta el botón y deja de darle al botón. Tengo que explicar que la cámara ya estaba preparada con la exposición adecuada, y tocados todos los parámetros y zarandajas (me encanta esta palabra) para que saliera bien (pero esto no es tan importante como darle al botón de disparo). Además, para hacerlo más difícil también decían ¡Tapar! y entonces había que poner la mano delante del objetivo (esto sí que lo pillé).  

Mientras yo hacía el trabajo difícil, otros que se llevaron todo el mérito (cracks Jose y Claudio :-)) andaban poniendo pequeños cohetes para iluminar las fotos, subiéndose por las paredes como cabras para iluminar las piedras, dar vueltas a pequeñas bombillas para que quedaran chulas las fotos y haciendo movimientos raros para que con sólo apretar un botón y tapar el objetivo (en mi caso) salieran estas fotos.

 





¿Os gustan?  A mí sí, y como el blog es mío, no hay más que hablar.  Y todo ello con un grupo de gente supermaja, con muy buen rollo, sin una sola queja del frío.  Fue un placer compartir con ellos unas horas, fotos y un bocata a 30 grados bajo cero (aquí a lo mejor ya estoy exagerando).  El jamón del bocata aunque estaba curado, volvió a recaer con el frío que hacía y me lo comí ya difunto (el jamón, yo todavía sigo dando guerra).

Si quieres ver más fotos de Jose, aquí tienes su web: http://josemiguelviejo.com/3.html

PD: Lo de que aparezca mi nombre en las fotos es cosa suya.  Es así de buen chaval.  Se nota que es buen amigo ¿no? 

miércoles, 20 de marzo de 2013

San Patricio ¿Por qué?


No era irlandés, no se llamaba Patricio y los méritos que se le atribuyen tampoco están muy claros. Nació en Escocia, se llamaba Maewyn y lo de expulsar a las serpientes de la verde Irlanda… hummm. Es como si a San Isidro le atribuyéramos que expulsó a los canguros de Madrid, a San Fermín que no haya llamas en Pamplona o a San Mamés que hayan desaparecido los diablos de Tasmania de la ría de Bilbao.

¡Empezamos bien!  De verdad que no tengo nada en contra de este hombre. Es más, incluso me cae bien, como casi todos los santos, sobre todo si en su día es festivo.  No he tenido el gusto de conocerle, y me parece estupendo que sea un día dedicado para darse a la bebida (como los peces del Villancico, los irlandeses beben y beben y vuelven a beber… y no sólo durante San Patricio), pero creo que nos estamos pasando con la celebración.  Es una de las fiestas más internacionales del mundo y se me ocurre porqué.  Básicamente consiste en hacer un desfile con gente vestida de verde y beber (alcohol, que agua ya se puede beber el resto del año).

Lo de importar fiestas y excusas para hacer el chorra, ya lo hemos comentado sobre Halloween.  ¡Qué nos gusta a todos lo de disfrazarnos y darnos a los placeres del comercio y el bebercio!  Y en que en España todavía nos queda mucho que aprender del marketing.  ¿A ver cómo exportas tú los sanfermines? ¿No podemos meter a una docena de toros bravos en un avión y que corra la gente por las calles de Wichita?  Pues que vengan los Wichiteños, australianos y demás guiris a correr por Pamplona.  Lo de la tomatina sería más fácil, pero también es más chulo que vengan los extranjeros y tirarles tomates, por el mero hecho de ser forasteros (aunque aquí no hay xenofobia, el que se pase por Buñol, sale perdido, sea de donde sea).

Volviendo al tema de San Patricio, como ya os decía, la excusa es ponerse algo verde en lo alto, salir a la calle, y a beber se ha dicho.  Este año, hemos podido enviar un corresponsal de Un Cigarrito y a la Cama a Dublín para vivir en primera persona tal evento. Como no había demasiado presupuesto, he ido yo solo aprovechando que mi novia vive en Dublín y tenemos casa (un saludo para ella que me estará escuchando) y que no estaba demasiado liado en el trabajo (ni mucho, ni poco, no estoy nada liado en el trabajo).



No sé si era el frío, la lluvia, la cantidad de gente o que la fiesta me parece una chorrada en general, pero… San Patricio, como organizador de desfiles, me has decepcionado.  Es una opinión muy personal e intransferible, pero ¿qué queréis que os diga?  Me pareció una tomadura de pelo.  Y como os debo una explicación, esta explicación que os debo, os la voy a dar.

Ya os comentaba antes que la fiesta se trata de ponerse algo verde, llevar banderas de Irlanda, el trébol, la camiseta de la selección, pintarte la cara color guisante cocido (los congelados tienen otro color), o cualquier otra cosa con tal de que estén relacionadas con la “verdura”.  Mi novia y yo, que somos unos sosos, sólo llevábamos la cámara para hacer fotos (por supuesto, también llevábamos ropa para guarecernos del frío. No estaba el día para ir en pelotas). 


A las 11 de la mañana hay un desfile popular.  ¿Y esto qué es?  Pues que todo el que quiera apuntarse puede ir por el mismo sitio que el desfile oficial. Las calles abarrotadas de gente, (lo lógico sería pensar que de gente irlandesa, pero no. Error.  Se dice que había casi medio millón de personas… ¡en un país de 4 millones!). En media hora parados viendo el desfile puedes ver pasar a gente de todo el mundo (chinos, indios, japoneses, polacos, españoles, italianos, polacos.. y algún que otro irlandés).  En la foto un ejemplo de irlandeses del mismo centro de Dublín.


Aquí el irlandés propiamente dicho que pasaba por allí.


A las 12 empieza el desfile oficial, que recorre las calles más importantes de Dublín hasta la iglesia de San Patricio (aquí no son muy originales).  Lo peor del desfile es encontrar un hueco para poder ver algo, o una ventana a la que asomarte, o pillar una farola a la que subirte.  Si haces como nosotros, llegar a la calle más concurrida 10 minutos antes de que pase la primera carroza, tienes muchas posibilidades de no ver nada (muchas cabezas, pero poco más).

El desfile propiamente dicho, es… como decirlo sin herir susceptibilidades… ¡qué coño! Hablemos claro, una tomadura de pelo.  Los miembros del gobierno irlandés desperdigados por el resto de desfiles (de otras ciudades del mundo), gaiteros del Departamento de Bomberos de Nueva York, niñas en falda corta con una vara en la mano (como cheerleaders pero con palo), tíos tocando el trombón (gracias por no tocar la de Paquito el Chocolatero), un jersey hinchable (abajo la muestra), soldados vestidos de camuflaje, sevillanas, brasileñas macizas, gente disfrazada de monstruos, una ballena y algún que otro señor de Murcia (no estaba identificado, pero seguro que había más de uno).


Y os preguntaréis, ¿Qué tiene que ver con San Patricio?  Pues nada.  Es como la cabalgata de Reyes Magos en cualquier ciudad española. Al menos en Reyes, sabes que al final saldrán tres señores (niños, esto no lo leáis), disfrazados de Reyes Magos.  No te pilla de sorpresa.  En el Desfile de las Fuerzas Armadas, salen las fuerzas armadas, en un desfile de modelos hay modelos y “modelas”, pero en San Patricio… ¿No sale San Patricio? Yo, al menos no le vi.

No todo van a ser críticas a este hombre ni a su desfile.  Creo que hay un momento para cada cosa y me ha pillado un poco mayor y con poco espíritu de fiestas.  Además San Patricio parecía buena persona y utilizó lo que tenía a mano (el trébol) para explicar la Santísima Trinidad.  A ver ¿Qué méritos tienen otros santos? San Isidro se quedaba dormido mientras los bueyes araban (un santo muy español). San Francisco hablaba con los animales (casi todo el que tiene una mascota lo hace ¿verdad Toby?), San Jorge mataba dragones (¿y ahora qué, Jorge?), Santiago no dejó un moro sano  (muy bonito), y San Seacabó (no sé muy bien lo que hizo, pero me sirve para terminar con esta chorrada).

Y hasta aquí la crónica sobre San Patricio. Aunque parezca que no, de verdad que os aconsejo visitar Irlanda (mejor que no sea en San Patricio) y veréis una de los países  más maravillosos del mundo (no conozco todos, pero alguno que otro ya he visto).  Su gente, los paisajes, su comida (de verdad que se come bien, esto no es Inglaterra), su bebida (no todo es Guinness, aunque no me importaría), su clima…. vale, no es el mejor del mundo, la lluvia acompaña más de lo que debería, pero si no, Irlanda no sería verde. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Los mejores trabajos del mundo… o no


Como sabéis, llevo menos de un mes sin trabajo. Hace poco leía un artículo sobre los mejores trabajos del mundo, todos en Australia, pero no me importaría volver por allí.  No es tan fácil conseguir permiso para trabajar en el país y además queda un poco retirado para volver los fines de semana a ver a mi equipo de fútbol. Allí son más de rugby sin mangas.

Y es que todo esto te da que pensar. Primero es saber qué sabes que hacer.  Te dices, lo de la Redes Sociales no está mal y piensas.  ¡Ya está! Llevarle la cuenta de Twitter a David Bisbal o de la Pija Acatarrá (también conocida como la que “cantaba” con la Oreja de la fila o el Canto de la Oreja, ¿o era en No me pises que viene Van Gogh? Bueno ya sabéis quién digo). Total, peor que ellos no lo vas a hacer.


Luego está el tema de Comunicación. Y ahí se abre todo un mundo de posibilidades.  Escribir los discursos al PP sobre Bárcenas. Os apuesto lo que queráis que yo le hubiera escrito algo mejor la explicación de María Dolores de Cospedal sobre el “milikito”  diferido o lo que hubiera querido decir. Realmente hasta Bisbal o Amaia Montero lo habrían hecho mejor.

Siguiendo con el PP que es el que está en el poder y ahí tienen más mano, también podría ser el que le redacta las respuestas a Rajoy en las ruedas de prensa (como no hay preguntas…).  En el PSOE no debe haber mucho trabajo por lo que se ve, pero igual como ideólogo (con tener una idea, ya has cumplido). Del resto de partidos no le veo demasiado futuro, aunque asesor de Toni Cantó, tampoco debe ser muy chungo. A peor no va a ir.

Luego piensas, en vez de trabajar para los políticos, te haces político. No hay más que afiliarse… Aunque no sé, a mí no se me da bien lo de mentir, no me gusta cobrar por tocarme o tocarle los huevos a nadie y no estoy dispuesto a cobrar por jugar al Angry Birds o al Apalabrados (bueno, eso sí).  Pero luego ves otros curros, que igual no son los mejores, pero tampoco hacer falta ser muy “avispao” para hacerlos.  Aquí os dejo una selección de los 12 mejores trabajos (más que los que ofrecen en Australia y puedes conocer mundo también).  

Chófer de futbolistas
En vista de los últimos acontecimientos, no va a quedar ni un jugador con carnet de conducir.  Vale, casi todos del Real Madrid, pero no os creáis que son más listos los de otros equipos.  No vais a verme en muchas más ocasiones defendiendo al Real Madrid.  En este caso como casi todos van al mismo sitio (se supone que a entrenar, lo de por la noche, ya que se cojan un taxi, que ganan una pasta), podríamos hacerles un descuento y llevarles a todos en autobús como la ruta del colegio. Aquí les tenéis tan contentos.



Cuidador de Koalas
Aquí hay que desplazarse algo más, a no ser que tengas zoo cerca de tu ciudad. Lo bueno de estos animalillos en que se pasan durmiendo 20 horas de media diarias.  Teniendo en cuenta que tú tienes un turno de 8 horas, malo sería que te tocaran los jodíos bichos despiertos.  Y total, sólo comen eucalipto, pues les quitas el papel a los caramelos y asunto arreglado… ¿O no son esos eucaliptos los que comen?

Jack Daniels
La conocida bebida alcohólica cuyo nombre no puedo mencionar por no hacerles publicidad (igual ya es un poco tarde). Como no bebo, tampoco se tendrían que preocupar por posibles desapariciones de botellas. Aunque bebiera, tampoco me las llevaría (¿Veis como no puedo ser político?).  Lo que mola de trabajar ahí, como lo venden en el anuncio es la falta de presión.  Jugar con los colegas a tirar corchos, a las damas… y todo ello sin pizca de stress. Dentro vídeo.


Alguacilillo
Ya la palabra mola. - ¿Y tú a qué te dedicas?  -Soy alguacilillo.  Suena a antiguo, pero con caché, aunque la palabra suene peyorativa y parece que sólo la puedan ocupar señores pequeños.  Aquí va la definición de la RAE: Cada uno de los dos alguaciles que en las plazas de toros preceden a la cuadrilla durante el paseo, y uno de los cuales recibe la llave del toril de manos del presidente, y queda luego a sus órdenes durante la corrida. No es que me gusten los toros, ni mucho ni poco, pero al fin y al cabo hay poco que hacer. Salir antes que lo toreros montado a caballo, coger las llaves (matarile, rile, rile), darle el rabo y/o las orejas (las del toro, si fueran las propias, ya no os lo aconsejaba). Lo único malo es el trajecillo que hay que ponerse.  Salir de casa para currar así, tiene que ser un puntazo.  Qué ¿vas a hacer de extra en el Capitán Alatriste o la 2ª parte de Las Lanzas de Velázquez?



Logopeda de Rajoy
No he podido resistirme. No sé si estará bien pagado, pero yo me conformaría con hacerle repetir, lo de los chuches e insidias durante media hora (qué jarta de reir)  Luego intercalaría algún susodicho, sonrisas, San Sebastian… todo con muchas “eses”. ¿Os imagináis a Rajoy cantando el anuncio de Tuenti móvil y su sabrosura?  Señores de Tuenti, se agradecen donativos. 



Coreógrafo de Georgie Dann
Me comprometo a enseñarle a bailar, o al menos a mejorar sus coreografías.  Las pericas que bailan con él, no lo hacen mal (del todo). Pero Georgie, hay que moverse un poquito más, chato. No os perdáis el vídeo y sobre todo los comentarios.


Traductor de canciones de Shakira
Esto ya es algo más difícil.  Es como el traductor de Google, primero hay que detectar el idioma en el que canta y luego darle al botón para traducirlo.  De verdad que nunca he sabido cuando está con la versión española o la inglesa. Muy buena chica, muy limpia y apañada, pero lo que es la dicción no la tiene muy conseguida.

Dietista de Falete
Yo creo que es el menos complicado de todos. Ni siquiera te hace falta un curso CCC para ser asesor del artista.  ¿Un cocido? Venga va, y luego un cordero lechal, y luego “lechas” un par de sandías y ya está bien para el aperitivo. La comida en 10 minutos, no vaya a ser que te desmayes por inanición.

Estilista de Presidentes latinoamericanos
Pero Fidel, ¿otra vez en chándal?  Para saber quién manda en algunos países, sólo es necesario fijarse en quien lleva la ropa deportiva.  Maduro ya se ha puesto el chándal de Venezuela y ya lo veis.  En Bolivia no van en chándal, pero también se las trae los modelitos que lleva el amigo Evo Morales y sus “jerseles” de llama… de llamá la atención. Ojo, no me entendáis mal, que cada uno se ponga lo que quiera, pero ser su estilista, tiene que ser un chollo.

Profesor de español de Beckham
Este tío sí que es un crack.  En 4 temporadas en el Madrid creo que aprendió a decir hola (y con más acento que un hooligan pidiendo “dous servesas por favor”).  Jodó, que hay gente que para pasar un fin de semana en Londres se prepara cinco o seis frases en inglés. Los gayumbos te sentarán bien, pero los idiomas…. Bueno, igual sabe algo más, pero es que “estaba tímido”. ¡Muchísimo grasias!


Peluquero vasco
Aquí sé que muchos amigos van a dejar de leer el blog, pero chicos, ¿Quién les ha dado el título a algunos peluqueros en Euskadi?  Cortar el flequillo y dejar el resto sin cortar no es cool. Rosa Díez, tú no te rías, que parece que te lo corta la cabra de la legión a “bocaos” Tampoco es que sea yo un experto en estilismo (aunque me ofrezca para ayudar a Fidel Castro). Amigos y amigas peluqueras, ahí tenéis un filón.

Trabajar en Yahoo Answers
No sé cómo andaría de dinero, pero sólo con leer algunas preguntas y respuestas hay que darse por pagado.  Madre mía que nivel.  Aquí os dejo unas joyas: ¿Qué duele más una patada en los huevos o la menstruación? ¿Me puedo sacar un moco con un alambre? ¿Cómo puedo enseñar a mi perro a hablar francés? Estoy muy triste, me acabo de enterar que en mi familia se casaron entre parientes.

Y hasta aquí, algunas ideas para los que como yo, andáis buscando trabajo. Amigos vascos, es sólo una bromita, lo siento mucho, me he “equivocao” y no volverá a ocurrir… Pero ya sabéis, que no suelo cumplir las promesas. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Nunca digas nunca


Empiezo bien. Dando consejos y el primero que no los cumplo soy yo, y encima lo pongo por escrito.  ¿Nunca digas nunca?  Pues ya lo he dicho dos veces y las que vendrán.



Ahora es cuando me explico, casi siempre mal, pero me explico. Todo esto viene a cuento por las veces que te prometes que NO harás o NO volverás a hacer o decir algo.  ¡Nunca jamás! (los que hablan inglés dicen never ever que significa nunca, unca). Pero como todas las promesas, casi nunca (ya lo he vuelto a decir) se cumplen.  Basta que digas o incluso prometas una vez que no harás algo, para que en poco tiempo, te estés arrepintiendo de haberlo hecho.  (Jodó que trabalenguas). Creo que tengo que esforzarme algo más en la explicación.

A ver si es más fácil con un ejemplo.  Tienes dos objetos.  El objeto A es para tirarlo al cubo de la basura, por ejemplo el papel de un caramelo. En la otra mano, tienes el objeto B.  Por poner un suponer, puede ser el móvil, las llaves de casa o la cartera.  ¿Cuál tiras?  Según el cálculo de probabilidades, debería ser el objeto A ¿verdad?  Pues no, no y no, yo tiro el objeto B. Y luego es cuando levantando la vista al cielo y emulando a Escarlata O’Hara (es algo simbólico, no me pongo falda para hacerlo) declamo: Pongo a Dios por testigo que nunca volveré a tirar las llaves a la basura (y ya lo he hecho un par de veces). 


¿Cuántas cosas has jurado no volver a hacer o decir?  Yo muchísimas, y  casi siempre - always forever and ever que quiere decir algo así como siempre toda la vida por siempre jamás (tengo que advertir que es una traducción libre como el sol cuando amanece (Bravo Nino… uff, prometo que no volveré a repetir un chiste tan malo… ) Aquí os dejo unas cuentas de ellas.

  • Yo de política no entiendo, pero… Cuando alguien empieza así, es que va a decir algo que no te gusta. Siempre digo que no discutiré  sobre política, religión o fútbol. Incluso me convenzo yo mismo y me doy mis propias razones. No voy a conseguir que la otra persona piense como yo, y tampoco hará que cambie mi opinión. ¿Por qué discutir? Es como darte cabezazos contra la pared.  Bueno, pues siempre lo incumplo.  Y es que siempre creemos (y yo el primero) que tus ideas son las correctas. 
  • No compraré nada relacionado con un equipo de fútbol. Ya sabéis lo que pienso sobre los mayores de 10 años que llevan camisetas de fútbol.  Pues lo he incumplido varias veces, con mi sobrino.  La primera vez, lo prometo, me convencieron para regalarle una zamarra (qué bonita palabra) del Atlético de Madrid.  Al fin y al cabo soy el único de la familia que le llevaría al fútbol (nunca lo hice).   Este año, el niño, que tiene más criterio que su tío, se ha hecho del Real Madrid, y ahí me ves gastándome una pasta en una camiseta de mi, digamos, equipo menos favorito.
  •  No saludaré a ese vecino maleducado.  Te cruzas con un vecino. Tú sonríes y le das los buenos días, y él baja la cabeza y no responde. Y allí te quedas con cara de imbécil hasta que reaccionas y te dices a ti mismo. Pues que le den, paso de saludarle… La próxima vez, vas y le saludas. Al fin y al cabo el maleducado es él.
  • No volveré a perder el tiempo con “realities” de TV. La verdad es que no soy mucho de ver programas de este tipo, ni de los que entrevistan al chofer de la prima de una novia de un torero, pero a veces, (SÍ,LO CONFIESO), he visto alguno.  A los 5 minutos piensas ¿Pero qué hago viendo esto? Y apago la tele o cambio de canal.  Pero no es la primera vez, ni será la última que lo vea. Eso sí, me niego a ver a Falete tirándose desde un trampolín (os juro que hay un programa en el que los famosos se tiran a la piscina. Esperad, que me dicen por el pinganillo que hay dos.  Uno que se llama Famosos que saltan en bañador y otro Mira cómo me tiro a bomba (en realidad no tengo ni idea de cómo se llaman, pero me gustan mis títulos). Y como tampoco lo voy a cumplir, y por motivos de investigación, aquí os dejo un vídeo.  (Es muy cortito, y para los que no sois de España y no conocéis a este tipo, sí es un hombre, creo).

 

  • ¿Al Pato Feliz? Ni de coña. Vas a un bar o a un restaurante y te han tratado fatal o te han puesto garrafón.  Nunca mais volveré. Pues bien es el restaurante favorito o el garito del hermano de la chica con la que quieres pillar.  ¿Qué hacer? Pues volver, con la cabeza gacha, pero vuelves.
  • ¡Qué buena es esta peli! ¿No os ha pasado al ver una película que se supone que gusta a todo el mundo y a ti te parece horrible? La crítica (nunca os fieis de un crítico) la pone por las nubes, es éxito en taquilla y todos los que te rodean te la recomiendan.  Puede ser que me guste llevar la contraria, pero no me suele gustar. A veces intento darle una segunda oportunidad, y es cuando de verdad me cabreo. ¿Por qué veo de nuevo algo que no me ha gustado?  Voy aprendiendo, pero me cuesta. Tengo la suerte de que mi novia me conoce, y sabe lo que me gusta.  A veces a ella le encanta una película y me dice: “Tú mejor no la veas”. ¡Y siempre acierta! También tengo a mis propios críticos para saber si me va a gustar. Si me dicen que hay que ver tal película, ya sé que cuál es la última en la lista. 
  • La música de nuestra vida. No estoy de acuerdo con la frase que “sobre gustos no hay nada escrito”.  ¡Hay mucho escrito! Y casi todo es subjetivo.  Lo que para unos es una obra maestra, para mí es como escuchar al vecino con un taladro un domingo a las 7 de la mañana.  Y volvemos al punto de no discutir sobre fútbol, religión o política y al que habría que añadir la música.  Hay mucho ultra musical… y yo seguramente sea uno de ellos.  No volveré a discutir sobre música…o sí. 
  • RyanFail.  La verdad es que no he volado demasiado con ellos. Prefiero pagar más (sin pasarse) en cualquier otra compañía.  Y no es por seguridad (te puede pasar algo con otra compañía, sino por la forma en que te tratan.  Suelo volar bastante a Dublín y Ryanair es siempre la última opción.  No diré que nunca viajaré con ellos, pero procuraré viajar con otra línea en la que no hagan una rifa para ver quién pilota el avión. 

  • Colega, ¿Dónde está mi coche? Siempre me digo: ¡Apúntate dónde has dejado el coche!  ¿No me digáis que soy el único que me he pasado un buen rato dando vueltas por el parking para encontrar el coche?  Y ahora no vengáis con lo de utilizar el navegador o Google Maps, o las recetas de Arguiñano. Yo sé dónde estoy.  Lo que no me acuerdo es dónde está el coche.  Si lo dejo fuera, miro la calle una y otra vez para asegurarme de que... se te olvidará de cómo se llama una vez tengas que recoger el coche. Conozco gente que incluso ha denunciado la desaparición del vehículo a la policía por no acordarse de dónde lo ha dejado (pero aquí entraba la variable de la noche me confunde o el efecto garrafón). Ni aunque me torturéis, diré quién es… Aunque ya sabéis que no suelo cumplir lo que prometo.
  • Guarda bien ese papel que es importante. Y yo, que soy muy obediente guardo tan bien ese documento, que no lo encontraré en la vida.  No suelo perder demasiadas cosas, pero cuando lo hago siempre digo, lo pondré aquí. Pero es que aquí no es siempre el mismo sitio, y puede ser acá, allá, allí… y ahí me tienes rebuscando en todos los bolsillos, hasta que logro encontrarlo. Mientras tanto, mi novia ha sufrido varios infartos. Ya se ha acostumbrado y cuando me pilla en tal situación, sonríe y muy dulcemente me dice: “¿Qué cojones has perdido ahora? (estoy exagerando un poquito. No dice cojones). 
  • Un cigarrito y a la cama. Los que no fumáis no sé qué excusa tenéis para no iros a la cama.  Nunca tengo sueño por la noche (hay una frase que siempre me ha hecho mucha gracia: Ojalá tuviera por la noche el sueño que tengo por la mañana). Nunca cumplo la frase, suelen ser dos por lo menos… y ya en la cama, abro el libro que esté leyendo y puede, sólo puede, que caiga otro. 

Así que ya lo véis, no soy una persona en la que podáis confiar. Realmente sí, pero si digo que NO o SI haré algo, me pasará igual que a todos.  De hoy no pasa y voy al gimnasio, tengo que apuntarme a la academia de inglés, hoy llamo a fulanito que llevo ya meses sin saber nada de él, mañana me pongo a dieta… son sólo algunas de las cosas que te prometes que harás, y al final…

Nota del autor: Los personajes y situaciones referidas en este post no se corresponden con la realidad, son meramente ilustrativos de la imaginación del descerebrado que suele escribir... o no.