martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad jubilosa o 10 cosas que no me gustan de la Navidad

¿Navidad jubilosa? La palabra Navidad la tenemos más o menos clara. No me pidáis ahora que me ponga a explicar qué significa, sus orígenes, cómo se celebra…  La Wikipedia tiene casi todas las respuestas y es mucho más fiable que yo (casi siempre). Lo que no está tan claro es lo de jubilosa. La señora RAE dice que algo jubiloso es alegre, regocijado (aquí ya nos complica un poco la cosa. Regocijo suena a pecado y de los gordos), lleno de júbilo (venga… os lo busco también en el diccionario: Viva alegría y que se manifiesta con signos exteriores). Y ahora es cuándo os preguntáis (si no habéis dejado de leer ya), ¿A qué viene lo de la Navidad Jubilosa?


Ahora ya lo tenéis un poco más claro ¿No? … Era el mensaje feliz de las Muñecas Famosa. Y es que la Navidad es mágica. Ya me contaréis si no es mágico que unas muñecas que andaban como los Walking Dead puedan hacer llegar la amistad al niño Jesús. Y lo mejor de todo es que éste se ría porque está alegre. El niño Jesús tenía ganado el cielo desde muy pequeño. Yo a esa edad veo acercarse al ejército de muñecas y lo último que me apetece es reír. ¡No hay pañales suficientes!

Pero es que siempre he sido un poco raro. No es que odie la Navidad, ni mucho menos, pero tampoco es que disfrute de todo lo que la rodea. Me gusta reunirme con la familia, con los amigos, los regalos, las vacaciones…, pero hay otras cosas que no me gustan tanto. Aquí te dejo unas cuantas.

EL TIEMPO
La nieve está bien, pero el frío… ¿Por qué tiene que hacer frío? Y no me digáis que tiene que ser así y no se puede cambiar. Hay países en los que hace calor, y celebran la Navidad en la playa, en manga corta y bañador. Tampoco me vale lo de que en agosto hace frío en esos sitios. No, no y no. Hay sitios en los que hace calor todo el año. El único inconveniente es que Santa Claus tiene que destaparse un poco… Igual es casi mejor que haga frío.


LA LOTERÍA
Quizá ayude bastante el hecho de que nunca me haya tocado, pero todo es un engaño. Llamadme paranoico (o mejor, sólo pensadlo, no quiero empezar a recibir llamadas de teléfono para que me digáis que estoy “grillao”). Pues eso. Que la lotería es mentira (ni siquiera son los padres). No toca a nadie (que conozcáis a gente premiada es sólo una trampa… Un pequeño detalle no invalida mi teoría). Toca en pueblos o barrios que no existen y lo graban todo por adelantado (simulación en diferido….). Siempre sale el mismo señor medio calvo abriendo la botella de champán, la señora en bata (que está en nómina del Ministerio de Hacienda) que va a tapar agujeros, y los jóvenes que se van a casar. Haced el seguimiento de esa pareja y ya veréis como ni siquiera se quieren. Son actores (no es que no se quieran por ser actores, sino porque no se conocen J). ¿Y no se os hace muy extraño que ya tengan preparado el champán y los décimos siempre se hayan vendido en una Administración? Raro, raro, raro… 


LAS PUTAS PELADILLAS
Vale, ahora me diréis que os gustan a todos. Puedo aceptar que hagan turrón con sabor a Macadamia con cocido madrileño, los polvorones, hasta la puta fruta escarchada (por el frío que os comentaba anteriormente), pero ¿Peladillas? ¿Qué invento es éste?


LOS ANUNCIOS
Sieeeempre los mismos anuncios… Las burbujas de la lotería, el Calvo del Almendro, Freixenet que vuelve a casa… Y luego cuando sales al extranjero te das cuenta de que te llevan engañando tanto tiempo… Yo he pedido Sidra El Gaitero en diferentes sitios del mundo y no la conoce ni el gato… Publicidad engañosa.


AHORA VIENEN LOS CUARTOS
Todos los años la misma historia. Ahora vienen los cuartos (no, no es donde perdíamos los partidos de fútbol). Todavía no, todavía no. ¡Ahora! Y cuando te quieres dar cuenta se han acabado las campanadas y ya están besándose Imanol Arias y Anne Ibarti… Igartubi… Igur… ¡Cojones!  La rubita de los corazones.   


LOS REPORTAJES NAVIDEÑOS
Mira que hay cadenas en la tele… Pues en todas hay lo mismo. El caganer más vendido, los huevos que hacen falta para hacer un roscón de Reyes (y para comérselo entero), los fuegos artificiales desde le Opera de Sydney (donde hace calorcito en navidades). Tampoco puede faltar el reportaje sobre las fiestas de nochevieja y su catálogo de jovenzuelos disfrazados de alumnos de colegio Inglés, y niñas “peladillas” de frío. ¿No hay nadie con imaginación?  ¿Para cuándo un reportaje sobre un calendario de bomberos en bolas? (y hacemos una bromita nueva tipo Matias Prats: “¡Vaya cuerpo el de bomberos!



LA CABALGATA DE REYES
Si hay algún niño en la sala, tapadle los ojos. ¿Ya?  Pues ¿Por qué ponemos a señores pintados de negro para hacer de Baltasar? ¿No hay negros suficientes en cada ciudad como para tener que coger a un concejal? (que seguro que cobra una comisión por vestirse de Rey). Eso sí, los vendedores de barbas postizas se forran con todos los Melchores y Gaspares del mundo.


EL DISCURSO DEL REY
Ya hablé el año pasado sobre el tema. Pero este año, tengo algo que añadir. Juan Carlos Primero y Doña Sofía después, ¡Ya está bien de discursos!  Sois un poco cansinos. Sobre todo Juan Carlos. Mejor se lo dais a algunos de la familia. Sin querer señalar a nadie, pero… ¡qué coño! Vamos a señalar… Sí, sí, tú el yerno alto (al que parecía más “espabilao”) y la hija lista (igual hay que revisar quién es la tonta). Como no espabiléis, tenemos a Froilán de Rey de España… o al menos en un programa de Hermano Mayor.


LAS LETRAS DE LOS VILLANCICOS
¿Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité?  Y así durante siglos. Luego os quejáis que no entendéis a Shakira. Al menos esta sale cantando con poca ropa y baila. ¿Fun, fun, fun? ¿Pero mira cómo beben los peces en el río? Más de cuarenta años intentando ver cómo beben, y nadie me lo aclara. ¿Es o no es para estar harto?



LOS ADORNOS NAVIDEÑOS
Se nos está yendo de las manos. Al final vamos a tener un disgusto con esos Papas Noeles encaramaos en la terraza. Una de dos.  O algún despistao llama a la policía para informar de un robo o le pegan un tiro. Otros ponen más luces fuera de la casa que dentro (contando con los dueños, me refiero). ¿No tienen bastante con el árbol, el Belén, que tienen que poner cosas por fuera?  Allá ellos. ¡Gracias por la foto Mario!


Ya habéis visto que soy un poco extraño, pero no tengo muchas más rarezas (en el tema de la Navidad). Y es que hay cosas que no son fáciles de asimilar. Por ejemplo Papá Noel. En el caso de los hombres pasa lo siguiente: crees en él, no crees en él, te disfrazas de él, te pareces de él….

Bueno chavales, que sé que andáis muy liados y seguro que tenéis algo que hacer.  Disfrazaros de Papa Noel, poner las peladillas en la bandeja de los turrones, comprar la lotería (ya la del Niño)….¡FELIZ NAVIDAD Y MORRI CHRISTMAS!




martes, 17 de diciembre de 2013

Ay hijo, pareces tonto

Entre los Superventas de las frases de madres seguro que está en lo más alto el famoso Ay hijo, pareces tonto. Tenemos otros grandes éxitos como por ejemplo: Bébete el zumo antes de que se le vayan las vitaminas (¿Dónde van las vitaminas de los zumos?), Como vaya yo y lo encuentre (y van y lo encuentran)…, ¿Qué hay de comer? Comida (lo clavaban siempre), Si Fulanito se tira desde un puente(Fulanito y su obsesión por hacer cosas raras…).


Ahora con los recortes no creo que sigan dando el mismo libro a las madres… ¿No sabéis de qué os hablo? Pues es un librito que incluye un manual de instrucciones,  unos consejos para reprimir el impulso de matar a los tiernos infantes, curso de puntería para atizarte con la zapatilla, primeros socorros y auxilios y unas cuantas frases útiles para las diferentes edades de los hijos. Lo actualizan cada cierto tiempo y ahora están metidos con el tema de las redes sociales y los videojuegos. Ni consola ni “consolo”, O me aceptas como amiga, o se acabó el Facebook y Cuando acabes la merienda sigues con el Tuenti.


Me prometí a mí mismo no hablar de fútbol o de política en el blog, pero ya he faltado a mi palabra  con los dos temas “prohibidos”.  La primera vez en Callejeros Futboleros y  la segunda en un post sobre la alcaldesa de Madrid. (Por cierto, me encanta la navidad… Es el único momento en el que el Ayuntamiento tiene luces)… Pues, eso, que como ya incumplí mi palabra (parezco un político, pero sin llevarme dinero), voy a repetir con uno de los temas. Esta vez sobre nuestro Presidente.


¿Y qué tiene que ver Mariano Rajoy con el título del post? ¿De verdad os lo tengo que explicar? Yo me imagino a la pobre señora de Rajoy o señora Brey (es la misma, no os creáis que tiene varias madres… ) repitiendo una y otra vez lo mismo a su hijo. Ay Marianín hijo, pareces bobo (y con acento gallego, que suena como si estuviera preguntando). Y Rajoy, como nunca contesta, pues así se quedaron las cosas. Seguimos sin saber toda la verdad. Desconocemos si sólo lo parece, lo es, se lo hace, es más listo que el hambre… (mira que me cuesta creer esta opción).


Para los que me leéis de fuera de España y no sabéis quién gobierna en España (nosotros tampoco lo sabemos), es el señor tan apuesto de la foto de arriba. Y no, no es una aparición Mariana….

En los concursos para elegir a la más guapa del reino, no sólo es importante ser mona, ponerte un bikini y andar con tacones. Hay que tener algo más. Saber estar, hablar con propiedad, contestar algunas preguntas para ver si tienes más de 3 neuronas (y están conectadas). Aquí tenéis a una guapa saliendo del paso y explicando quién era Confucio.


No quiero pensar qué habría contestado Rajoy en este momento de confusión. Tampoco quiero imaginármelo, en bikini, ni con tacones (perdón si estáis leyendo con el estómago lleno). Y es que nuestro Presi tiene cierta tendencia a no contestar. Responde poco, y cuando lo hace, al ser una persona muy ocupada, lo hace muy rápido y no piensa la respuesta. Por eso parece que es menos listo de lo que realmente es (o quiero pensar que es así). Y entiendo que haya decidido no contestar a casi nada. Pero hay gente “mujaputa” y “mumala” que incluso le piden que hable inglés. ¿Qué queréis? ¿Que se enteren también en el extranjero de lo que tenemos? ¿Es que no sabéis que “It’s very difficult todo esto”?


Y es que no es fácil hablar en público. Y a veces las preguntas que te hacen son complicadas. Los periodistas son unos tocapelotas que van siempre a pillar, pero coño… ¡Eres el Presidente del Gobierno! Se supone que tienes un equipo que te prepara las respuestas. Te informan sobre los diferentes temas, te ayudan a saber contestar… ¿Qué equipo tiene este hombre? Unos cracks… Para evitar que el jefe haga el ridículo, lo mejor es prohibir que los periodistas pregunten… y si alguno pregunta que sea a las respuestas que ya tienen preparadas. Lo que os digo. ¡Unos cracks!... Pero hay veces que pasan cosas verdaderamente notables…


Sabéis que hace poco estuvo este hombre en Sudáfrica para el funeral de Mandela, ¿verdad? ¿A quién se le ocurre juntar a un montón de políticos en un campo de fútbol? Sólo lo hacen para despistarles. Claro, Rajoy pensó que hablar de la selección española era lo apropiado. No se gana un Mundial de Fútbol todos los días… ¿Y total, quién es  este Mandela? Seguro que jugó con Pelé en algún equipo… ¿O será aquel famoso futbolista al que llamaban la Perla Negra? ….


Obama, que es un poco más listo que Mariano, por lo menos aprovechó para hacerse fotos con una rubia, y se lo pasó “chachi piruli”. A su mujer (a la de Obama... Desconocemos qué piensa la esposa de Rajoy de este asunto) no le hizo ni puñetera gracia. Para terminar de contentar a la Primera Dama de Estados Unidos, nuestro crack de la diplomacia comentó que se encontró con Obama en el gimnasio. ¡Y que sólo había, además de ellos dos, una señora! Este hombre tiene menos luces que el barco pirata de los Click de Famobil o de Playmobil ...o como cojones se llamen ahora.


Como os contaba, ya lo decía su madre… parecerlo, lo parece. Que lo sea es otra historia. Si se lo hace, es un verdadero actor. Ni Sean Penn, ni Tom Hanks hicieron un papel tan completo en Yo soy Sam y Forrest Gump. Y con el mérito de Mariano de llevar varios años bordándolo. ¡Y decía Montoro que el cine español no tenía calidad!


Ya hablando en serio. No creo que sea tan tonto como parece. Al fin y al cabo hemos sido nosotros (los españoles) los que hemos confiado en él y en su partido haciéndole Presidente. Si al final van a tener razón nuestras madres…. ¡Ay hijos!  ¡Parecéis tontos!

*Nota del autor… que soy yo. Algunos me diréis que Zapatero u otros políticos son peores que Rajoy y que también debería escribir sobre ellos. Es probable que tengáis razón, pero si no puedo decir lo que pienso en mi propio blog… Os invito a discrepar y ponerlo en los comentarios. Prometo no borrar ninguno y contestar a todos. Y  sí, posiblemente también penséis que el que parezco tonto soy yo... Y es muy probable que estéis en lo cierto. La diferencia es que yo no soy Presidente del Gobierno, ni de mis decisiones (si es que toma alguna) pueden joder a tanta gente. 

martes, 10 de diciembre de 2013

Atrapado en el descensor

El mundo está dividido en dos clases de personas. 1.- A las que les pasa de todo y encima lo cuentan y 2.- El resto. No es que al resto no les pase nada. Es que se callan como meretrices (me parecía muy fuerte poner putas en el primer párrafo). 


Siempre he pensado que soy de los primeros. Sin llegar a vender mi vida a Jorge Javier Vázquez, sí que suelo contar las cosas que me pasan y a veces, las que me imagino mientras me suceden. Dicen que si no eres capaz de reírte de ti mismo, buena sombra te cobija y no le mires el diente… Es algo parecido, pero a lo mejor, tengo que repasar los refranes.

El caso es que creo que a todo el mundo le pasan cosas extrañas. Otra cosa es que las contemos. ¿Quién no ha perdido la llave del hotel y ha tenido que recorrer el pasillo de 300 metros completamente desnudo? Vale, puede que solo me ha pasado a mí, pero… Como me decía mi “seño” en el cole. ¿Por qué no lo compartes con el resto de la clase para que nos riamos todos? Pues vamos allá. 

Hace un par de semanas me disponía a ir al gimnasio (no, no es el comienzo de un monólogo del Club de la Comedia). Con mi mochila al hombro cargada de ilusión (los cojones, ni ilusión ni leches, no me apetecía lo más mínimo), me dispuse a bajar por el ascensor. Nada más pulsar el botón, noté un leve ruido y el elevador (en este caso el “descensor” porque iba hacia abajo…) quedó entre el 6º y el 5º piso (vivimos en el sexto).

Y ahí me tenéis, atrapado en el ascensor como la canción del Pingüino (gran persona y muy mal cantante). Sin agua, sin comida, sin cobertura en el móvil. Sólo con una mochila llena de ilusión, unas chanclas, un bañador, las gafas para la piscina, una toalla, champú, desodorante y el puto gorro. Vosotros diréis: ¡Bah, con menos que eso MacGiver te hace un capítulo entero y se carga a una banda de narcotraficantes albanokosovares y prepara la cena romántica a la churri de turno! Ya, pero es que tenéis que tener en cuenta que iba yo solo. Y no soy demasiado mañoso.  Soy la única persona a la que le faltan piezas en la mesa Lack de Ikea… Sí, esa, la que tiene 4 patas enroscadas a un tablero. 

No os podéis hacer idea del mal rato que pasé. Realmente es como me lo habían contado. Una luz muy potente que se va acercando, sientes el cuerpo como si flotara y puedes verte desde arriba (luego me di cuenta del espejo en el techo y la bombilla del ascensor). Tu vida pasa rápidamente en imágenes. Ves a todos tus seres queridos (Sí, salíais todos guapos y bien peinados en las fotos). Rezas todo lo que sabes (aquí no perdí mucho tiempo)...

No se lo deseo a nadie. La peor experiencia de toda mi vida. Todavía se me eriza el vello (hacía mucho que no ponía un topicazo... Al erizamiento de vello ayuda que estoy escribiendo con la ventana abierta y hay una corriente de 125 o 220... aún no lo tengo claro). Y todo esto sin llorar. 


A veces, muy pocas veces, tengo cierta tendencia a la exageración. Hoy es uno de esos días. Pero es que me tiré una hora encerrado. ¡¡UNA HORA DE RELOJ!! (Por cierto. ¿Alguien me puede explicar esta expresión? ¿De dónde iba a ser la hora si no?)  Eso es lo que tardaron en sacarme del “descensor”. 60 minutos en los que me dio tiempo a pensar en este post, en imaginarme nuevas tonterías, darle vueltas a los post sobre los restaurantes, el significado de la vida, pensar por qué el tiempo corre, y vuela… pero no nada… Y así “sustantivamente”.


Afortunadamente todo quedó en un susto. Podría haberme inventado una historia en la que me encaramaba (quiero decir que me subía a lo alto) al ascensor y trepaba por los cables y con mi fuerza descomunal abría la puerta que me separaba de la salvación… como en las películas. Pero ay mísero de mí, ay infelice… en este ascensor no se podía (seguramente sí, pero me dio un poco de canguis)… Lo de abrir las puertas (sin tanta poesía como he utilizado antes) también lo intenté, pero estaba justo entre los dos pisos y las puertas se cerraban.

Ya os veo comiéndoos las uñas por saber cómo salí del ascensor… Sigo con la tendencia a la exageración. Esto es como Titanic…. Sabes como acaba antes de que empiecen a contártelo. Entonces. ¿Por qué cojones tardas tanto en decir que pulsaste el botón de alarma y te ayudaron a salir?


Esto tiene su explicación. Fue un poco más complicado de lo que parece (tengo que recordar que estoy en Irlanda). El botón de alarma funcionaba, pero el señor que había al otro lado, no demasiado bien. Sólo sabía decir. Where are you? (con acento indio y cortándose la comunicación constantemente).Yo no sabía si reír o descojonarme. ¿Pues dónde voy a estar? Te llamo desde el Transbordador Espacial entrando en Marte ¿No te jode? Pues en el ascensor. 


Después de contestar a todas las preguntas -el bloque en el que estaba, entre qué pisos, si llevaba ropa limpia en caso de tener que ser ingresado en el hospital (siguiendo los consejos maternales) - pude entender que venían a ayudarme… En unos minutillos. Los minutillos fueron 60. Exactamente, ni uno más ni uno menos. Y no te creas que me dio conversación ni nada. Yo solo luchando contra los elementos.

Y llegó el momento de la verdad. De repente escuché unos golpes y una voz desde arriba que me decía. ¿ESTÁS BIEN? (pero en inglés: Ar llu oquei?). Yo pensaba que había llegado mi hora y que el Señor me reclamaba. Así era. El señor (el que arreglaba el ascensor) me pedía que no me moviera. Iba a utilizar una llave para subir el ascensor hasta la puerta más próxima. Bonnie Tyler ya hablaba hace años sobre los héroes… ¡¡Mi héroe!! 


Y así es como acabó todo. Mi héroe me salvó del peligro (no quería ir al gimnasio)… Me dejó en mi piso y vuelta a casa después de haber tenido una hora para pensar tranquilamente en nuevas chorradas para el blog…. Y tener una experiencia para poder contárosla. Espero que me sigan pasando cosas como ésta, pero no tenga que decir lo de la pierna…

 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Restaurantes y Navidad (III y vale ya ¿no?)

Bueno, pues ya estamos en diciembre. Ya no me diréis que es demasiado pronto para celebrar la Navidad y que aún hay tiempo para elegir el sitio para cenar. De hecho, te has quedado sin sitio por huevón… o porque no hay un duro… que también es probable. 



Como os decía en el post anterior, en este tercer capítulo os voy a hablar de la moda de los restaurantes de diferentes lugares del mundo.

No hay ciudad que no tenga restaurantes japoneses, mexicanos, turcos y hasta escoceses. ¿Quién no conoce la comida étnica de McDonald’s? ¿Pero restaurante de Murcia o cocina típica extremeña? No, no me vale que se llame El Extremeño o Cartagenera Morena. Nos queda mucho por hacer en este tema.

Dejando un lado los chinos de los que ya hablamos en el primer capítulo, vamos a hacer un repaso por “Españoles por España comiendo en restaurantes de todo el mundo”.

Africanos

Poca chicha podemos sacar de aquí, a no ser que nos quedemos en la parte de arriba. Comida marroquí, de Túnez, Egipto.. pero no hay demasiada oferta. Quizá lo más famoso sean las "Gambias" a la plancha (ni Marianico el Corto hace mejores chistes), y el Cuscús, trás trás (prometo que el resto sólo puede mejorar J)... 


América

Aquí sí que hay para todos los gustos. Dejando a un lado los Canadienses, (que esos señores no comen), están los mexicanos, estadounidenses, la comida caribeña, Centro América y luego casi todos los países de Sudamérica. Los de Paraguay, Uruguay y Bolivia seguro que tienen comidas “muy riquísimas” pero deben ser un poco tímidos. 

Los más listos son, como siempre, los estadounidenses. Ellos se llaman americanos como si los demás fueran de Mozambique (que alguno habrá)… Y no sólo les quitan el nombre, sino que roban la comida a los demás (así están de gordos). Las hamburguesas, las pizzas, los “jot-dós”. Todo de allí… ¡Por los cojones! Y los mejores siempre se hacen en Nueva York, en el puesto de Willy de la calle 25 con la 33, y me llevo 2. Lo peor es que también están en todas partes.


¿Y los mexicanos? ¡Qué rico está todo! La cubana (la comida), la carne de Argentina, un buen brasileño (me refiero al restaurante), colombiana, peruana… Hummmm (seguimos hablando de gastronomía). Pero como en todo, también hay fusión. Que básicamente está en “arrejuntarlo” todo. Se han llegado a ver restaurantes hispano-peruanos con toques asiáticos… ¿¿¿¿Por qué????

Asiáticos

Los japoneses, que vosotros diréis que no es cocina porque lo hacen todo crudo, fueron de los pioneros en salir al extranjero, junto con los indios y pakistaníes (pero esos vendían otras cosas). También llegaron los tailandeses, coreanos del Sur (los del Norte no están para dar muchos paseos por el extranjero), vietnamitas y todos esos señores achaparraos y con cierto color como de estar enfermos. A los de Camboya les da un poco de vergüenza venir por el tema de la rima.

Sigue habiendo restaurantes de este tipo, pero ya ha empezado la fusión. Es como un equipo de fútbol en el que se han juntado todos y los llaman orientales o asiáticos. Puedes tener un rollito vietnamita (algo bajitas para mi gusto), seguido de sushi (¡Qué bien lo pronuncia Rajoy), un Pad Thai (parece un palo de golf, pero son fideos hechos de arroz) y de postre un helado de mango (no pidáis más información por las posibles sorpresas).


La cosa está en decorar la sala con algo rojo, y meter cosas asiáticas. Un par de guerreros de Sin Chan (¿o no se escribe así?), algún Buda, una pecera enorme, el gato moviendo la patita, farolillos, un dragón y bambú por doquier (que creo que quiere decir por todas partes). Luego pones arroz con cosas, y a servir menús orientales.


Pero es que hay más, ahora se ponen de moda los Nepalíes. Vamos con el festival del humor. Ya me contaréis que se come allí. ¿Muslos de Yeti? ¿Ancas de Sherpa? Y todo a comerlo con los palillos. Ya está jodido coger el arroz que no se mueve, como para enganchar al Sherpa subiendo por la montaña.  


Europa

Aquí los italianos han sido más listos que el hambre. No hay lugar en el mundo en el que no haya doscientos millones de restaurantes italianos. Y todos iguales, pero es que no hay nadie al que no le guste la pasta (no tienes más que ver a los políticos).


Sí, los franceses pueden decir que son los creadores de la nueva cocina, pero se les está quedando algo vieja, y no les hemos cogido demasiado cariño. Los británicos, lo intentan, pero la cocina no es lo suyo, ni el fútbol... y lo inventaron ellos. 

Los alemanes tienen las típicas salchichas grandes (a ver, que ya somos mayorcitos para que se os escape la sonrisa con los chistes de colas y culos) y las cervezas de 3 litros. Y los suecos, el Ikea. Al menos no te tienes que hacer tú la comida. Realmente no hay demasiados restaurantes de países europeos. A los rusos se les ve comer, y beber… más que los peces en el río, pero no abren restaurantes por aquí.


Los alemanes tan ordenados siempre, hasta para la comida

Oceanía

¿Quién no ha probado el canguro? ¿O el Koala?  Para mi gusto, sabe demasiado a caramelo de menta… Ya hablando en serio. Les pilla un poco retirado como para montar restaurantes a los neozelandeses o australianos. Ya sé que hay más países por allí, pero como hay que ir terminando me voy a los facilitos.

Españoles por el mundo

Pues sí, hay restaurantes españoles por el mundo. Tapas everywhere (que quiere decir por doquier… que quiere decir que hay un huevo). Los guiris creen que estamos todo el día en el bar comiendo bravas, chorizo y bebiendo vino… Igual algo de razón tienen. Lo que sí tenemos que dejarles claro que “Havana” y España están algo retirados… y que los cubanos y las tapas no están muy cerca tampoco.  


En lo de la sangría y la paella, aún no lo tienen demasiado claro. También te jode que te corrijan cuando les pides un plato en español. O sea, que lo escribes en castellano, lees tortilla de patatas y te dicen que "Ahh.. ok, tourtila". ¡Vete a la mierda! O sea, ¿que tú eres del mismo “Sauzanton” y me corriges cómo decir una palabra en castellano? Si el que lo he dicho bien he sido yo. Eso me pasa por comer tortilla donde no debo.

No diréis que no os he dado alternativas. 3 post seguidos para que decidáis dónde comer. Ahora ya sólo os queda hacer la elección a vosotros. ¡Buen provecho!

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Restaurantes y Navidad (II)

Me llena de orgullo y satisfacción poder decir de nuevo lo de “priviusly on” Un Cigarrito. Pues eso, que en el capítulo anterior os hablaba de los diferentes lugares para celebrar los eventos propios de estas fechas señaladas. ¿Por cierto, conocéis alguna fecha que no lo sea? Un suponer. Digamos que una señora marca en el calendario el día que tiene cita en el médico. Por ejemplo, el 4 de mayo. ¿Eso lo convierte en una fecha señalada?


A lo que vamos. En la primera parte señalábamos (soy el cubo de la risa J ) tres tipos de restaurantes. A saber: chino, los baretos baratos de toda la vida y los caros que se dividían en marisquerías, asadores y mesones.

Después llegaron los restaurantes temáticos y la cocina de autor. Y aquí va la explicación de cada uno. Los temáticos son los que además de comida, y muy parecida que en el resto de sitios, ponen “tontás” alrededor. Que si suben la música para que parezca que estás en un garito, o disfrazan a los camareros, decoran la sala con telarañas (quiero creer que falsas). Si fueran de verdad, entran en la categoría de asquerosos y dejan de ser temáticos. O comer a oscuras... ¿En qué momento hemos pensado que comer sin luz es divertido?


La cocina de autor tiene su origen en Francia (empezamos mal, amigos) y el cocinero es más o menos famoso en el mundo de la restauración. Vamos que la cocina de mi suegra y su comida, que mola mucho más que los de la mayoría de estos señores (palabrita del niño Jesús), no se considera de autor. ¡Tócate los huevos! Mejor para ella que no tiene que cocinar para tanta gente y tocamos a más.

Nota del autor. Mamá, tu comida está también muy buena… pero ya no lo arreglo ni con esta nota ¿no?

Y un señor que se pone esta ropa, dicen que tiene criterio.

Temáticos

Para que lo entendáis con ejemplos. Disfrazar a los camareros de personajes de La Guerra de las Galaxias, contratar a señores bajitos y decir que es un bar de Hobbits, convencer a Jordi Hurtado para que sirva las mesas y decir que estamos en  Parque Jurásico,  llamar a la Duquesa de Alba… (no, mejor no, que se te quitan las ganas de comer). Eso sería un bar temático.

Pones tortillas de patata con kétchup estratégicamente colocado, zumo de tomate para beber, unos camareros disfrazados de vampiros, jodes dos o tres bombillas para que parezca que hay menos luz, despides a la señora de la limpieza del local de toda la vida y marchando. ¿Ves que fácil? Ni los de Bricomanía lo hacen tan sencillo.


Pues, aunque no lo creáis, hay gente que va a estos sitios. ¡Cómo mola! Un restaurante en el que ponen la misma comida yanqui de siempre, pero tienen guitarras de algún grupo de ye-yés o el vestido de alguna famosa que se disfraza de mamarracha (me encanta esta palabra y quería meterla como fuera). Y le llamaremos Hard Rock. Y si en tu ciudad no hay uno, es que no es guay (¡Qué antiguo me ha quedado esto ¿no? ).

También puedes poner a los camareros a cantar ópera y le llamas La Traviata. O Zarzuela y le llamas La Verbena de la Paloma. O mejor, reúnes a un grupo de la Tuna y llamas… a la policía para que los detenga por alterar el orden público y por sinvergüenzas (creíais que me iba a inventar un nombre ¿verdad? Me sorprendo a mí mismo J…. PD: No).

Camarera principal. Tenía un mal día la pobre. El peor para grabar un disco.  

Uno de los temáticos preferidos (NO), y por eso no he ido nunca a ninguno (lo prometo) son los restaurantes eróticos. Si tienes entre 4 y 10 años y oyes pene, te ríes. Si ya tienes 20, y te sigues riendo, tienes un problema. Pero no queda ahí la cosa. Hay gente que le divierte ir a un sitio en el que la comida simula ser una teta, o tiene forma fálica (para que no lo tengáis que buscar, es lo que viene siendo una polla)…  Siempre es mejor comer lo natural (cada uno lo que quiera). There are people for everything! No pongo fotos de estos platos, por si acaso Obama me cierra el blog.


La cocina de autor o ¿pero qué cojones es esto?
Ya os dije que empezábamos mal. Algo que tiene su origen en Francia no puede ser bueno. Eso de que sea más famoso el que cocina que lo que te comes, no es buen comienzo. Yo quiero comer, no saber cómo se llama el señor que lo ha hecho… Mira que me gusta un buen chuletón ¿He preguntado cómo se llamaba el buey del que ha salido la carne? Pues entonces.

Y no hay ni uno ni dos. Hay miles de autores. Ya no son cocineros, son chefs. Y las cocinas deben estar vacías, porque todos están en la tele. O tienen un programa, o colaboran en un concurso, o ayudan a montar un negocio… Pero esta gente, ¿Cuándo trabaja? Es como el director de La Razón. Le tienen en la tele para no aguantarle en la redacción y que esté entretenido.

Os voy a dar 10 claves para saber que estáis en este tipo de restaurantes.
  • ¿Conoces este edificio chulo que no parece un restaurante? Pues entra. Estás en el sitio correcto.
  • Te tratan como si fueras a un banco a ingresar dinero… De hecho a veces te gastas algo más.
  • Lees la carta 20 veces y aun así necesitas el comodín del público, el del 50% y la ayuda del maître.  (¡Qué gracioso! “Metre” se escribe con un tejadillo encima de la i. ¿Petimetre querrá decir camarero chiquitín en francés?
  • El menú degustación tiene entre 20 y 30 platos… y te quedarás con hambre al terminarlos todos
  • El plato más corto tiene dos líneas de texto. Un ejemplo: Aroma de tomillo con jarabe de puerros al extracto de hongo holandés recién cortado con tiras que ¡Toma, arsa! ¡Arriquitaún majabi an de bugui an de buididipi!
  • Antes de comer cualquier cosa, te la presentan, como si fueras a hablar con ella o hacer negocios.
  • No hay un puto plato redondo y parecerá que están vacíos
  • Una vez termines el plato, no sabrás si era carne, pescado o insecto
  • ¿Creías que habías acabado con el postre? Todavía quedan dos o tres platos más.
  • Tienes que hacer el boca a boca a la tarjeta al pagar

Sólo por estar seguro. Te dejo otras 10 claves para saber que no estás en un restaurante de cocina de autor
  • Tiene un cartel de Mirinda en la puerta. 
  • Si tiene una pizarra en la puerta con el menú del día tampoco es de autor.
  • Se llama Bar Juanín, o Restaurante El Rubio
  • Las mesas están patrocinadas por Cervezas El Águila. Esto además significa que es viejuno y nadie les ha querido cambiar el mobiliario.
  • Tienen carteles del próximo partido del At. Tetuán contra el Vaguada F.C.
  • Las Tortillas de patata no están “reconstruidas”. Son redondas como las de toda la vida.  
  • Pides un gin tonic con Pepino y te ponen… mirando pa Cuenca
  • Ponen tapas de torreznos (y se llaman torreznos, no les ponen nombre y apellidos)
  • Tienen sección de lectura con lo último en deporte. Un ejemplar del Marca y otro de As.
  • Hay gente normal dentro y fuera de la barra
En el tercer capítulo, y ya prometo que acabo con los restaurantes, os explicaré lo de la moda de comer por el mundo sin moverte de tu ciudad. No tenemos ni idea de dónde está el medio Oriente, pero nos hemos convertido en expertos de la cocina de… si hombre, de este país tan bonito…. Dejadme tiempo para inventarme algo. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Restaurantes y Navidad (I Parte)

Pues ya está aquí la Navidad. Y no empecéis como todos los años. ¿Otra vez? ¿Ya? Sí, ya. Es lo que tiene noviembre, que después llega diciembre. ¿Qué esperabais Noviembre Junior? Aunque hay supermercados que tienen el turrón ya caducado y los polvorones rancios de lo pronto que los han puesto, ya no hay vuelta atrás.

Esta es la cara que se le quedó a Monsterrat Caballé cuando le dijeron que tenía que cantar en Navidad.

Pues eso, que en nada estamos celebrando las cenas con los amigos, los compañeros de trabajo (si es que queda alguien en la oficina) o con quien te quieras reunir. Ya os conté hace casi un año cómo debías comportarte en ese tipo de cenas y algunos consejos para salir vivo de ellas.

Esta vez os hablaré de los diferentes lugares en los que puedes celebrar los eventos. Para que no tengáis que leer demasiado y como hay muchísimos tipos de restaurantes, mejor lo hacemos en capítulos.

Donde vayáis, ya es cosa vuestra. Yo os aconsejo que no vayáis a ninguno y os quedéis en casa o en la de vuestros padres, o suegros… Mejor no salgáis que todo lo que diga puede ser utilizado en mi contra… tengo derecho a guardar silencio :-).


Y vamos a empezar por el principio. ¿Os acordáis de cuando sólo había tres tipos de restaurantes? Los de "aquí al lao" (también conocidos como el de abajo, el de toda la vida o el de la esquina), los caros y los chinos. Siempre hay alguien que por hacerse el gracioso incluye la opción de “fas-fú” o comida rápida para la cena de Navidad, como por ejemplo McDonald’s (incluso para casarse), “Burriquín”, Telepizza, Subway… y similares, pero vamos a obviar esta opción. Nos quedaremos con estas tres de momento…

Lo mejor de esta opción es que tienes una página en La Razón.  ¡Allá voy!

Los de siempre, los de abajo o los de toda la vida.

Se está perdiendo esta tradición. Más que nada porque cada vez quedan menos bares de este tipo. Si no han puesto un chino en su lugar, están los chinos trabajando dentro y haciendo ellos mismos los bocatas de calamares… pero aún quedan sitios donde comerte unas “cocretas” caseras, las mejores bravas del mundo mundial, las cañas mejor tiradas y todo en un ambiente sofisticado  y rodeado de cabezas de gambas y servilletas en el suelo.


Casi siempre con un nombre fácil de recordar, Bar Juli, el Segoviano, Guarro (no lo pone en el rótulo pero se le conoce como tal. Hay uno en cada barrio por lo menos). También puede tener el nombre de cualquier ciudad o pueblo de la geografía española. No os dejéis engañar, el dueño no siempre es tan simpático como los venden en las películas, suelen ser más parecidos al hermano “rebotao” de Los Serrano.


Lo único que tenías que hacer para reservar es avisar un par de días antes y decirle: “Manolo, que el viernes nos juntamos los de la oficina. Nos preparas algo “apañao” y no te pases con el precio”. Si apareces con traje por el bar, te meten una colleja que ríete tú de la Sole de 7 Vidas. Eso sí, no esperes que se pase por allí Isabel Preysler con los Ferrero Rocher, ni Carmen Lomana… o sí.

El bar Yakarta, un clásico de Carabanchel
El chino

Todavía no habían pasado a llamarse asiáticos… algunos ya eran orientales, pero casi siempre se les conocía como el chino. Podían y pueden tener nombres muy variados (P.L.C. que quiere decir Por Los Cojones). Si no tenían en el rótulo una de estas palabras Muralla, Dragón, Imperial, Sol, Gran, Pekín, o cualquier otra ciudad china, no era un restaurante chino de verdad.  

Esto pasa por salirse del guion

En cuanto a la oferta gastronómica, mira que tienen una carta larga, pero al final terminamos comiendo algo como: “Rollitos agridulces de Cerdo primaveral con almendras”. Hay otras combinaciones como el “Arroz con Pollo Delicioso al Bambú” y eso sí, que no falten nunca esos trozos de plástico para embalar que ponen antes de comer.


No sé cómo se las apañan, pero da igual si vas a un chino en Madrid, o en Cuenca, son todos iguales. El mismo chino en la puerta (o muy parecido). Da igual que pidas mesa para dos que para 350, siempre habrá sitio. La misma joven, también china, sirviendo el pan de gambas y sonriendo, y poniéndote los 18 platos al mismo tiempo en la mesa. No sé vosotros, pero tengo la sensación de estar en un concurso para ver quién se lo come todo en menos tiempo… 

Y sin pan para que entre mejor la ternera saltándose los pimientos como un champiñón. 


Los caros

Todavía no es el momento de la cocina malaya con toques caribeños y ciertas reminiscencias mozárabes, ni la televisión llena de gente vestida de cocineros. Los platos eran aún redondos y las cartas del menú se podían entender a la primera, sin preguntar al camarero.

No había mucha variedad, pero también costaba una pasta ir a comer a estos restaurantes. Normalmente no eran los elegidos para las comidas de navidad, pero la gente con posibles (siempre he querido meter esta frase en algún texto) iba allí a menudo. Este tipo de restaurante se dividía en tres. Mesón, Asador y Marisquería, y todos bastante casposos. 

Allí se iba a comer bien, y mucho. A ponerse como el tenazas (qué me gusta esta expresión) y sobre todo si pagaba otro. Casi siempre era la empresa, o el amigo con pasta. La carta tampoco es que fuera muy amplia, pero la cuestión era comerse un buen chuletón, un cabrito, una buena mariscada o un cervatillo.


Ahora parecen cutres y con camareros con más años que un saco de loros. Solían tener siempre un escudo de armas a la puerta para que se viera que eran de un apellido importante. ¡Para cualquier celebración, mariscada y chuletón! (prometo que este anuncio es de verdad). ¡Los anuncios de la radio ya los hacía el abuelo del padre de Matías Prats…. Padre!

En próximos capítulos veremos cómo llegaron los restaurantes de otros sitios del mundo, la cocina de autor, temáticos… 

Pasito a paso, que sois unos agonías y lo queréis todo junto, como la comida en el Chino. ¡Que aproveche y hasta la semana que viene!