martes, 10 de julio de 2012

Superhéroes: ¿Por qué?


Nunca me gustaron los superhéroes, ni de pequeño, y ahora que hay mil versiones de películas de Spiderman Returns, Come Back, Here I go again y demás zarandajas (como me gusta esta palabra), cada vez menos.  Llamadme “conspiranóico” pero, bajo mi punto de vista, no existen.  No creáis, que esto lo digo a lo loco y sin datos.  Os voy a dar mis explicaciones, y estas explicaciones que os debo, os las voy a dar (o me paráis o entro en un bucle).

Como os iba diciendo, ni siquiera cuando era pequeño, (para algunos de los cabrones que me leen, sí cuando yo era pequeño, ya había imprenta y tebeos  ¿Qué es eso de los comics? En mi época había tebeos), me gustaba ninguno de ellos. Ni Supermán, Batman, Aquaman, “Ale-mán” (estos últimos mucho menos, porque nos ganaban siempre al fútbol). A veces leía a Superlópez, pero éste no vale, y en ocasiones a Mortadelo y Filemón.  Veía a mis primos y a los hermanos mayores de mis amigos muertos de risa con las “tontás” de Mortadelo y yo, en mi tierna infancia, lo intentaba.  Leía y releía, pero no me hacían gracia.  Mucho menos , los tebeos de “mayores”.

Aquí os voy a dar las razones por las que pienso que no existen los superhéroes y en algunos casos con ejemplos bien detallados, ríete tú del bolsón del señor Higgs (¿Qué llevará ahí dentro que todo el mundo habla de él?).  Como no he terminado el informe completo, puede que haya alguna discrepancia con el extenso informe que saldrá a la luz.  (¿Creéis de verdad que me voy a poner a hacer un estudio? ANMJ -Amos No Me Jodas, que es el acrónimo español del WTF). 

¿Por qué casi todos viven en Nueva York o en Gotham?
Que digan lo que quieran pero Gotham no existe… (perdón, me comunica la señora Wikipedia que sí, pero está en Gran Bretaña).  Pues a lo que iba, que no veo yo a Supermán, ni a Batman en Inglaterra.  Si existiera un héroe así, serían “Lores” o “Sires”. 

¿Por qué no en Benidorm o en Colmenar Viejo? Ah, no, estos “señoritos” tienen que hacer el bien en un sitio “cool”.  Así también, soy yo superhéroe.  Me gustaría ver a Spiderman tirando las telarañas en los rascacielos de un pueblo de Soria (un saludo a los de Soria). Sin son tan “guays” que pasen temporadas en sitios chungos.  Vete a las favelas, o a un poblado chabolista.  Ahí les dejan en gayumbos (corrector de Word, gayumbo ya está aceptado, ¡te jodes!), de los que llevan por dentro y por fuera del traje de superhéroe.

¿Por qué son todos americanos?
Nos tienen engañados, ¿no os dais cuenta? Ser de Murcia, no mola.  Bueno, si conoces a Ninette y te la zumbas, también mola, sobre todo si el papel lo hace la Pataki.  El único que no es americano (a lo mejor hay más, pero me jodería la teoría) es Thor y es sueco, pero es un dios y está rodeado de nieve, como Maradona.

¿Era necesario ese disfraz ridículo?
¿De verdad hace falta que se vistan como mamarrachos? Para eso ya están los de Mago de Oz, que además son españoles, aunque también me den un poco de “cosica”.

Superman, la capa no mola, pareces un sanferminero a las 5 de la mañana. Y no, no te sirve para volar, en teoría ya deberías haber llegado a la tierra sabiendo volar.  ¿Planeta Kripton?  ¡Que te pires, ya!

Luego está Batman, vestido de murciélago.  Te parecerá bonito. Tu tan chulo vestido y mira como llevas a Robin, que parece que le llevas a la fiesta de fin de curso, o de Peter Pan con capa.  Ya le vale, con todos tus artilugios, el Batmóvil, la batcueva, el bati-cao, y al otro no le dejas, ni dar una vuelta en tu “buga”.


Y tú, Spiderman.  Tan superhéroe no serás, que te tienes que hacer el traje tú solito.  Si fueras tan guay, te vas a Armani, le encargas un par de trajes, y tirando, pero no, como los niños pequeños. ¡Yo sólo, yo sólo! Así te va, que cada vez que tienes una lucha a muerte con el malo, malísimo, tienes que estar remendándolo. Y luego vas y te haces uno negro.  Otro ejemplo de ANMJ.

Capitán América: El traje se las trae y ¿el escudito?  Vale que es el del Atleti, pero ¿es suficiente para librarte del mal, amén?

Me quito el traje y no me conoces ¿De verdad?
El Señor Clark Kent y Supermán son totalmente distintos.  ¡Por los cojones!  Si lo único diferente es que no lleva gafas y se pone un caracolillo de Imperio Argentina.  Vale que Lois Lane no tiene muchas luces, ¿pero que el resto de la gente no le reconozca?  ¿Os imagináis a Sara Carbonero una vez que Casillas se quita los guantes y la camiseta de portero?  Pero… ¿tú quién eres?  Tu no eres mi novio, que el mío lleva una camiseta con el número 1 y en los guantes pone Iker.  Anda, ¡llamadla tonta ahora! :-)

Y hablando de quitarse el traje.  La Masa no tiene una madre que le haya metido en vereda. Si no ¿de qué?  Cada día con una camisa nueva porque ha tenido una rabieta.  Otra cosa igual, los pantalones no se le rompen.  Cualquiera engorda un par de kilos y no le entran los vaqueros y este pollo, que crece dos metros y le salen músculos en todas partes, ahí anda con el pantalón en modo pirata pero tan abrochaditos.   Y es que la cosa no pinta bien.


Ligas menos que un superhéroe
Que yo recuerde, no he visto a ningún superhéroe, a pesar de tener novia, en el programa de Ana Rosa o el de Jorge Javier.  No hay ni una foto comprometedora de ellos.  ¿A dónde quiero llegar?  Que no pillan, no amigos, esas novias son tapaderas.  

Mira Ironman, tanta pasta con tus empresas para terminar liándote con tu secretaria.  Eso lo hace cualquiera con dinero, que también es un superpoder, y según están las cosas, ni siquiera pagas impuestos. Si eso no es poder…

Alfredo Landa sí que es un verdadero héroe.  Celtíbero, eso sí, pero héroe.  Feo, bajito, no vive en Nueva York y no necesita traje para hacer el panoli.  Con un bañador tiene bastante.  ¡Landasman, tú si que molas!

miércoles, 4 de julio de 2012

Separados por el mismo idioma


¿Os habéis parado a pensar cuántas veces os pasa que hablando el mismo idioma y utilizando las mismas palabras, no nos entendemos?  Ya no hablo de no comprender a Michael Robinson (ya me gustaría hablar inglés como él habla español… y ya les gustaría a otros hablar español como lo hace él), ni de las diferencias entre el lenguaje de los hombres y las mujeres y esas discusiones estúpidas por el famoso: “¿Qué te pasa?". Si un hombre te dice: “Nada” es que seguramente no le pase nada… ni siquiera está pensando, o estará analizando la última alineación de Vicente Del Bosque y el falso nueve (Cuenta la leyenda que hay hombres que no sólo piensan en sexo o fútbol). Pero si lo dice una mujer, échate a temblar.   Esto da para libros y enciclopedias, pero ya hay gente mucho más inteligente que yo que ya ha intentado explicarlo… sin ningún éxito por otra parte. 

Me refiero a esas situaciones en las que una misma palabra significa cosas totalmente diferentes en unos países, o en unas regiones respecto a otras.  La idea de este post, viene de este Tweet que escribió Ignacio Sbampato, como podréis suponer, argentino y viviendo en España.  (Nacho, si saco alguna vez plata por este post, 50-50, ¿Ok?)



Después de este tweet, me puse a pensar qué entendería el de la tienda cuando Nacho le pidió el marcador indeleble. Seguro que la primera reacción fue ¿Perdón? Esto dando por hecho que el dependiente fuera educado. O algo así como “Ehhh”, o “¿Qué? ¿Cualo?”, o en el peor de los casos, “Vete a vacilar a tu piiiiiiiiiii madre”.

Como ya sabéis que soy bastante futbolero, esta sería la imagen de lo que yo entendería por un marcador indeleble






Me explico.  La imagen es de Juanma López, jugador del Atlético de Madrid que repartía hostias como panes de pueblo.  Es el ejemplo de un marcador indeleble, un defensa que no se separa del delantero ni cuando está en el banquillo. Sin embargo, los argentinos, (qué raros son) piensan que es un rotulador.  Con lo fácil que es decir “rotu” (así decíamos en el colegio a los rotuladores).  ¿Cómo decís vos? ¿Endele? (sin ánimo de ofender, pero parece el nombre de un atleta de Kenia)

Siempre me ha hecho mucha gracia escuchar a los hispanohablantes (no españoles) imitarnos.  Casi siempre es algo parecido a esto: ” ¡Qué pasa macho! ¡Coño! ¡Joder!” Impostando la voz, forzando la s y la j y gritando. ¿Así es como hablamos? (probablemente sí).  Sin embargo, nosotros tenemos unas frases muy similares a éstas, y casi siempre sin distinguir de dónde sea nuestro interlocutor (entre paréntesis, la respuesta del español). Aviso, igual exagero un poco :-).
  • Argentino : (¡Viste vos! ¡Qué bueno que viniste boludo!) Pelotudo también entraría.
  • Mexicano:  (¡Pinche wey, no mames!)
  • Ecuatoriano: (¡Ahorita mismo!)
  • Cubano: (¡Ya tu sabes mi amol!)
  • Venezolano: (¡Qué chévere!)
  • Paraguayo: (La jodimos, ¿cómo hablan los paraguayos?.... ¡Vos, wey, qué chévere, mi amol!”)

Todos conocemos lo que significa coger en algunos países, pero es inevitable, los españoles no podemos dejar de decirlo.  Cogemos todo, el teléfono, el autobús, el pan… e incluso si vamos a buscar a alguien, le recogemos (lo nuestro es vicio).  Los amigos argentinos cuando llaman a la oficina siempre nos dicen que las telefonistas de España deben ser muy feas porque nadie les coge. 

Hay otros ejemplos bastante hilarantes para los españoles.  En algunos países como en Chile, polla es lotería y la frase completa sería “Hoy se corre la polla del presidente”.  Nuestra Alteza Real, sin ir más lejos, es bastante golfo y no vamos por ahí presumiendo.

Casi todas las palabras que nos suelen chocar están relacionadas con temas sexuales y ya sabéis la gracia que nos hace a los niños todo esto.  Las niñas a los 4 años se ríen con el caca, culo, pedo, pis y a los 5 ya no les hace gracia, pero los niños nos reímos hasta los 90 años, cuando ya perdemos el oído y no nos enteramos de nada.

Un argentino no puede evitar sonreír cuando a un actor le entregan la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.  En Honduras, la pepa es el órgano eréctil del aparato reproductor femenino (si lo tenéis que buscar, mal vamos).  No quiero imaginarme a un hondureño celebrando el aniversario de la Constitución de 1812 o escuchando el verdadero nombre de Marisol…y es que la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola.

Mi tío vivió durante muchos años en Ecuador, y cuando venía por España, nos costaba trabajo entender algunas de las palabras que nos decía: “Parquea aquí”.  “No me gusta manejar en Madrid”, “La tortilla de papas con un juguito de frutilla, por favor”. 

También está el caso de las madres.  La mía es de Madrid y utiliza las palabras casi, casi igual que yo, pero sigo sin entender cuando me dice: “Tráeme el éste, que está en la ésta”. Y tú vas corriendo sin saber hacia dónde, para al final, no encontrar nada.  La frase siempre termina tal que así. “Hijo, pareces tonto, no ves un chino en Shanghái”.